jueves, 7 de julio de 2011

Upata 249 Años de Historia y Luchas

Hoy 7 de julio Upata conmemora el 249 aniversario de su fundación como Villa de Españoles. 
Felicitaciones a los nativos de la Hija Predilecta del Cacique Yocoima, a la que rinde tributo al San Antonio de Padua, al Mágico y Verde Valle donde convergen las serranías de Imataca, las cordilleras colinosas del Cerro California Chapire, el Cerro La Mesa con sus estribaciones de La Carata y El Chorro, El Corozo Cacahual El Timón San Lorenzo Santa Rosa Cupapuí, las bajas colinas del Sur que luego se abren hacia San Germán El Aguador Santa María Orégano Moitaco, y los cerros más abruptos de El Jobo El Toro Guacarapo San Marcos.
En buena hora sus 100 mil habitantes, asisten a una época de retos y luchas, en la cual el progreso a pesar de sus pausas y ritmo no tan dinámico como el de otras ciudades, no se ha detenido jamás. 
Con su base agrícola, pecuaria, de ganadería vacuna, aserrío y carpinterías, comercial, de servicios, hoteles, sigue en franca expansión o permanece en pie, orgullosa, altiva, defensora de sus tradiciones,  a pesar de fisuras, desencuentros y letargos. 



Upata, la del Yocoima, la Rosa del Bosque Mi Tierra, la de los niños inquietos herederos de tradiciones, costumbres populares, del colorido del trópico bullicioso, que  plenan sus carnavales y eventos festivos, pero que por igual conforman la legión de ciudadanos del futuro promisor de progreso y construcción de patria que nos aguarda. La Upata de reminiscencia indígena, sigue en espera, ansiando que sus servicios sean mejores, que sus calles continuen recibiendo la inversión requerida, que su electricidad por fin sea estable, que la inseguridad dé paso a un tiempo de convivencia y hermandad más ligado con lo que ha sido y fue su historia como apacible villa de la Guayana casi profunda.
Upata tierra de verdes y variedades de plantas, ornamentos, frutales y montes para todos los gustos, colinosa, intrincada, sabanera, de selvas y peñascos en exhibición, de piedras enormes ancladas a la tierra por no menos de 2 mil millones de años. Se dice rápido, pero lo cierto es que este valle, o mejor su basamento cristalino, y sus incontables guijarros, guarataras, regados por sus patios y callejuelas, por sus campos y solares,  tiene más edad que cualquier forma de vida primitiva y una riqueza mineral de hierro, manganeso, arcillas caoliníticas, granitos y dolomitas, aún inexplotada.
Con sus 25 grados a la sombra de temperatura promedio, sus 1100 mm de lluvia, a su altura de 350 metros sobre el nivel del mar, con su aire cristalino, desafortunadamente muy golpeado por espesos humos de indolencia y quemas forestales o de basura, Upata sigue siendo referencia para todo aquel que aspira conocer a Guayana y sus encantos, sus tradiciones, su historia, sus viejas aunque cada vez más escasas viviendas de bahareque, su clima fresco, su gente sencilla, amable, de hablar rápido y fiestera como pocas. Ciudad valle, ciudad dormitorio, Atenas del Sur, la de las Nueve Colinas, Villa de Españoles ahora transmutada en villa de todas las etnias y colores, Puerta del Sur, tantos apelativos, calificativos, nos remiten a su fuerza telúrica y a su condición de tercera población del estado Bolívar, capital del municipio Piar, el que le rinde tributo al general victorioso de la Batalla de San Félix, El Juncal, uno de los libertadores del Oriente, luego de la estrepitosa caída de la II República. 
Patrimonios naturales hay muchos en esta Tierra Mi Tierra. Aves al vuelo incansables, paraulatas, cristofués, azulejos, los negros garrapateros, los alcaravanes o teu teu, sus cari cari, sus pájaros tijeretas o milanos, chonchines o cucaracheros, potocas, pericos cara sucia, loros, golondrinas, guacharacas, con los gritos tronadores de los aulladores araguatos y con las sombras enormes de samanes sembrados en cada rincón famoso de su viejo damero, ceibas en descenso, caros caros, algarrobos, mamones, ciruelas de huesito, aceites copaibas, cauchos, jobos, mangales por centena, apamates, chaguaramos, robles, cedros, con sus flores miles, con sus araceas, con sus indios desnudos, chaparros, mantecos, guayabitas, carrizos y piñones. 
Upata a un año de cumplir sus 250 años de fundada, casi a un cuarto de milenio, tiene sobrados motivos para celebrar y sobradas razones para no reposar jamás en esta incansable carrera de sus pobladores por convertirla no sólo en ciudad dormitorio o de comercios. No sólo de casas vive el hombre. Acá hace falta y mucho el trabajo estable de industrias, comercios, servicios, actividades primarias, minería y otras faenas humanas. Y sobre todo se tiene una enorme deuda con esta naturaleza prodigiosa, con nuestro contaminado río Yocoima, con sus colinas arrasadas por conuqueros y terrófagos, con su aire alterado con humo infame de quemas de basura y con la gente sencilla que aún no ha recibido la mano benefactora del Estado, y que clama por mejor vivir, por vivienda digna, mejores calles, servicios de agua, recreación, cultura y seguridad.
A pesar de todo Upata sigue vital y hermosa. Felicidades a todos lo que la habitan y la quieren, y en especial a sus mujeres, madres, que son además de bellas las portadoras de este presente y futuro que se nos antoja prodigioso en conquistas, en realidades, en proyectos, pero que aún está muy lejos de ser el Paraiso en la Tierra. 
La secuencia gráfica, fotos sencillas, de tardes envueltas en mantos verdes, casonas viejas, casonas nuevas, calles, avenidas, miradores espectaculares, mano del hombre, mano de mujer, mano de niños, revelan en este sencillo homenaje parte de lo que somos, son fiel reflejo de este presente con futuro y pasado digno que nos identifica como pueblo y como realidad social, productiva, cultural. Muy poco queda eso sí la huella del indígena ancestral, hermano, sin dolientes, aplastado y exterminado por conquistadores y colonos. quienes enceguecidos por su supuesta superioridad como seres civilizados terminaron por erradicarlos de este valle, de este paisaje de rocas precámbricas por miles de años habitada por pueblos que rindieron culto a la Tierra y sus dioses, a sus mitos y leyendas, a su cultura de yerbas medicinales y herramientas sencillas.
Upata desde el Cerro El Toro, vista del urbanismo Manuel Piar, 
al fondo colinas del Sur de la ciudad.
Calle Ricaurte en el casco central de Upata
Viejas casonas en el Casco Central, calle Piar con Ayaucho.
Comercio asiático ha tenido gran impacto en la expansión inmobiliaria de Upata 
Nuevos complejos urbanos, bloques de apartamente, se levantan en Upata por iniciativa del Gobierno Nacional, frente a la Redoma de la Av Valmore Rodríguez con Rómulo Gallegos.
Laguna y casa colonial del complejo turístico cultural Upata Villas y Misiones, proyecto impulsado por el Dr Atife Habbib.
Upata en mañana neblinosa, desde la altura del Cerro El Toro mayo 2011.
Calle Polanco, frente al Hospital Gervasio Vera Custodio.
Urbanismo Los Rosales Country, proyecto de vivienda del Gobierno Nacional 
habitado desde el 2010 al Este de Upata. 
Autopistas Upata San Félix y Upata Guasipati, símbolos de modernidad en la Upata del siglo XXI

1 comentario:

Ana Francesca Piccinini Hualde dijo...

Me gustaría que me facilitaras información en cuanto a la reseña histórica de la Alcaldía y el organigrama para ver cómo está estructurado la institución público?

De antemano muchas gracias.