jueves, 24 de mayo de 2018

Chaguaramos en Upata


Una de las palmas más vistosas e imponente por su altura y elegancia, es sin duda el chaguaramo, sobre todo cuando es transplantado en filas, y ofrece a la vista un impresionante espectáculo, tanto por la forma elegante de su tallo, hojas y frutos, como por la altura que puede alcanzar.
En Upata el chaguaramo es una planta exótica, no tan abundante, no obstante tenemos algunos ejemplares que destacan en el paisaje urbano, de sus barrios y urbanizaciones, muy vistososos en su tiempo los recientemente desaparecidos de la Plaza Bolívar frente a la Iglesia, atacados por feroz plaga. 
También tenemos chaguaramos en la Plaza de El Ejército, en Santo Domingo,  los chaguaramos escondidos en uno de los valles interiores del cerro El Toro, y otros que se alzan en áreas verdes rurales de la ciudad. Notables por su llamativa línea visual son los chaguaramos que adornan uno de los caños de la carretera Upata El Manteco entre Tagroima y Santa Inés. 
El cálido clima de Upata, quizás sus suelos ácidos, y sus condiciones atmosféricas, no le son propicias al chaguaramo, que a diferencia de otras zonas del país como los valles de la Cordillera de la Costa, o piedemontes al Norte del Orinoco, aquí no alcanzan el notable desarrollo y elegancia que allá exhiben, por el contrario suelen ser atacados con ferocidad por plagas y parásitos, que limitan su crecimiento y su natural belleza.
Esta palma cuyo nombre científico es Roystonea oleracea, es una especie originaria de las Antillas menores y el norte de Suramérica. Es una planta de gran porte, de hasta 40 m de altura y muy apreciada por su gran valor ornamental por lo cual ha sido cultivada en muchos países. En Venezuela es el árbol emblemático del estado  Yaracuy, donde crece de manera espectacular y es muy abundante, destacan también los imponentes chaguaramos de los valles de Aragua, en la zona de cultivo de la caña de azúcar o los mismos chaguaramos que prodigiosamente han sido transplantados en la ciudad capital del país Caracas.
Pocas historias, leyendas o crónicas tenemos en Upata sobre esta palma, más allá de su llamativo porte, tampoco hay referencias escritas sobre cómo fue su proceso de introducción como planta ornamental. Existen otras variedades de chaguaramos, o palmas muy semejantes, que han sido plantadas en jardines de quintas y parques, que configuran en su conjunto una muestra representativa de cómo esta planta por su vistoso porte puede alcanzar un sitial importante dentro de los planes de ornato y arborización de la ciudad de Upata.

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