El ave cuyas imágenes insertamos anteriormente es conocida en gran parte de América del Sur como bandurria caraicuda, también se le llama en Colombia curicaca o coclí (Theristicus caudatus), mientras que en Venezuela la conocemos como Tautaco, que es una especie de ibis caracterizada por su cabeza y cuello de tono crema a beige o blanco ocre, con el resto del cuerpo mayormente oscuro y un largo pico curvado.
Características principales:
Cabecita y cuello: Color amarillo pálido o ante muy contrastante con el resto del cuerpo.
Pico y patas: Pico largo y curvado hacia abajo de color oscuro, ideal para escarbar en el suelo, y patas rojizas.
Hábitat: Frecuenta sabanas, pastizales húmedos y áreas abiertas cerca de cuerpos de agua en Sudamérica.
Tal como indicamos al principio en Venezuela y específicamente en la región de Guayana, el ave Theristicus caudatus se conoce popularmente con el nombre de tautaco. El término tautaco es de origen netamente onomatopéyico. Imita el potente y estridente canto metálico que emite el ave al volar o al alarmarse en las sabanas.
Distribución en el país: Aunque es sumamente emblemático y abundante en la región de los Llanos colombo-venezolanos, también habita de manera regular en las formaciones de sabana abiertas del norte del estado Bolívar, lo que explica perfectamente su avistamiento en los alrededores de Upata.
En la vecina Colombia (hacia el suroeste) recibe el nombre de coclí, mientras que los nombres de bandurria común o bandurria boreal quedan reservados casi exclusivamente para los países del Cono Sur como Chile, Argentina y Uruguay.
Tautaco visitante inusual, por dos días tomó el parque como su hábitat principal
El tautaco (Theristicus caudatus) mostrado en estas imágenes, en este caso la pareja, fue avistada luego de varios días de lluvias en las áreas verdes de la Plazoleta del urbanismo Manuel Carlos Piar de Upata, al este de la ciudad, en una zona donde es más frecuente observar casi a diario pequeñas bandadas o ejemplares del alcaraván. La fecha del avistamiento fue el viernes 14 de agosto de 2026 en horas de la tarde, después de una lluvia moderada, y el sábado 15 de agosto del mismo año en horas de la mañana. Posiblemente aprovechando que el suelo de los parques y pastizales se ablanda, lo que facilitó el uso de su largo pico curvado para buscar insectos, lombrices, ranas y pequeños reptiles.
Vida en pareja: Los tautacos son aves monógamas y territoriales. Es muy común verlos forrajeando en parejas o en pequeños grupos familiares bien integrados, rara vez se alejan de sus sitios habituales de vida, en las lagunas, bajios, y suelos húmedos de las extensas áreas rurales y silvestres que rodean la ciudad de Upata, por lo que este comportamiento nos pareció bastante inusual, dado que en más de 30 años de vida en la urbanización Manuel Piar jamás habíamos tenido la oportunidad de avistarlos en nuestro sector.
Es completamente normal que estos animales muestren esa confianza si provienen de los fundos o hatos ganaderos cercanos a Upata, donde conviven a diario con personas, vacas y aves de corral sin ser molestados.Esta conducta nos deja varios detalles clave sobre su ecología local. Obviamente al no sufrir de caza ni acoso en las fincas de la zona, desarrollan una alta tolerancia al ser humano. Esto les permite caminar tranquilos en estos espacios verdes urbanos, mientras obviamente no sea molestados, o se encuentren despejados del bullicio de niños jugando, o personas pernotando en las áreas del parque. Por lo visto además se asociación sin problema alguno de competencia o agresividad con gallináceas, ya que como lo detallamos compartieron el espacio con gallos y pollos, lo cual es una conducta oportunista inteligente. Las aves de corral remueven la tierra al picotear, lo que expone lombrices y larvas que el tautaco aprovecha rápidamente con su pico largo.
En cuanto a su canto ocasional emiten sonidos metálicos cortos, que suelen ser llamados de contacto para asegurar que la pareja se mantenga cerca mientras están concentrados buscando comida.
Actualización de campo (Agosto, 2026):
El regreso del Tautaco a los parques de Upata
El pasado 14 de agosto de 2026, alrededor de las 3:00 p. m., tras una persistente tarde de lluvia que ablandó los suelos del valle del Yocoima, fuimos testigos de un acontecimiento ornitológico excepcional frente a nuestra propia casa. Tras 30 años residiendo en este sector de Upata, tuvimos el privilegio de registrar por primera vez a una plácida pareja de Theristicus caudatus, especie conocida en los tratados especializados de Sudamérica como "bandurria común" —un término completamente ajeno a nuestro entorno—, pero que en la memoriade nuestro pueblo sobrevive bajo el nombre netamente onomatopéyico de Tautaco.
Lo más sorprendente del avistamiento no fue solo su imponente estampa —con sus características patas rojizas, lomo grisáceo y su largo pico curvado—, sino su asombroso nivel de confianza frente al ser humano y otras especies. La pareja forrajeaba pacíficamente en el área verde en estrecha compañía de un gallo y un pollo domésticos, mostrando una pasividad que contrasta drásticamente con los alcaravanes (o "teuteos") que habitan este mismo parque casi a diario. Mientras que estos últimos son sumamente territoriales, huyen al menor intento de acercamiento y defienden con agresividad sus zonas de anidación en las sabanas periféricas, estos tautacos toleraron nuestra presencia a escasos 10 metros; de hecho, los gritos de alerta fueron completamente ignorados por las aves, las cuales solo alzaron el vuelo cuando les arrojamos un pequeño objeto plástico. Aunque el alcaraván sigue siendo el dueño indiscutible de la acústica local con sus cantos diurnos y nocturnos sin horario específico, el esporádico timbre metálico de estos visitantes rompió la tarde, confirmando que la fauna de los hatos vecinos encuentra hoy un refugio dinámico en los espacios urbanos de nuestra ciudad.
Las imágenes que acompañan esta nota son el resultado de un esfuerzo estrictamente familiar y de periodismo ciudadano, superando las limitaciones técnicas del momento. Las dos primeras capturas de la secuencia panorámica fueron tomadas con nuestra noble y antigua cámara compacta Samsung (Lens 4.5-22.5 mm), cuyo zoom básico y pequeño sensor debieron batallar contra la bruma densa de la tarde. Las tomas posteriores en primer plano fueron capturadas por mi hijo Juan Ruiz Idrogo- estudiante de Ingeniería de Industrias Forestales de la Universidad Nacional Experimental de Guayana UNEG Upata- utilizando el sensor móvil de un Xiaomi Redmi 15 Pro, logrando una mayor fidelidad en los tonos rojizos de las patas y el ocre del cuello de las aves. Más allá de la resolución técnica o la falta de equipos profesionales —muchas veces inalcanzables—, dejamos este testimonio visual con el único propósito de salvaguardar el valor científico e histórico de un comportamiento animal inédito en nuestra comunidad. El verdadero valor de la fotografía de naturaleza está en documentar la vida, no en el costo del lente o del equipo fotográfico.
Además de estas imágenes iniciales tuvimos oportunidad de registrar en fotografías la misma pareja de tautaco al día siguiente sábado 15 de agosto, en estos espacios del Parque Plazoleta del urbanismo Manuel Piar.
En fin el tautaco, visitante ocasional o excepcional de nuestro urbanismo en este mes de agosto del 2026, constituye una de las especies representativas de la avifauna local y patrimonio ecológico natural vivo del municipio Piar y la ciudad de Upata. A continuación insertamos más imágenes.




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