Además de sus barriadas, donde falta mucho por hacer en materia urbana, desde la atención a sus pobladores mejoras ambientales, asfaltado, servicios y seguridad, Upata cuenta con zonas consolidadas que la aproximan a la imagen que debe irradiar una ciudad más ordenada.
En sectores como Bicentenario I, avenidas Valmore Rodríguez y Raúl Leoni, o en ruta a Banco Obrero, se nos muestra una localidad más acorde a lo que debe ser una ciudad, donde tanto los particulares como el Estado han mantenido un patrón de crecimiento del patrimonio inmobiliario acorde con las regulaciones sobre el uso del espacio urbano, lamentablemente que no ha ido a la par con la calidad de servicios e infraestructuras básicas, como la red de disposición de aguas servidas, que en estos sectores están fuertemente afectadas por la falta de mantenimiento y el deterioro de los colectores, que quedaron cortos para el nivel actual de uso de la red.
No obstante esta problemática sería deseable que el resto de comunidades de la capital del municipio Piar, sobre todo las ubicadas en su periferia o zonas tradicionalmente deprimidas, pudieran ser sometidas a un plan de reordenamiento, regulación y ornato urbano, que pueda impactar en la calidad de vida de sus pobladores, ya que son zonas donde el nivel de pobreza es alto y que se han expandido de manera anárquica y sin un patrón de ordenamiento óptimo.
Habría que destacar que es notoria en las imágenes la baja afluencia de vehículos y personas en la calle, debido a cuatro factores, la problemática del combustible, la merma sustancial de la actividad económica en este último semestre, la hora de intensa insolación en que fueron tomadas las fotografías y el hecho de que las tomas coinciden con las semanas de cuarentena radical. De todos modos así es Upata, o mejor dicho parte de la ciudad en estos tiempos de dificultades económicas y pandemia.