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martes, 13 de abril de 2021

Orquidea del género Brassavola en Upata


En lo alto del cerro El Toro a 660 metros sobre el nivel del mar encontramos  esta impresionante orquídea del género Brassalova creciendo sobre sustrato rocoso, y protegida del intenso Sol por matorrales, arbustos, en un ecosistema de vegetación saxícola por demás representativo de estos ambientes naturales de la periferia de la ciudad de Upata. Esta floración data del mes de enero del 2020 y se extendió hasta las primeras dos semanas de febrero.

El género Brassavola de la familia de las orquídeas está presente en Upata, y en particular en los ecosistemas que subsisten en sustratos rocosos, particularmente en lajas y peñascos de gran tamaño, como los que abundan en las serranías que rodean la ciudad al este, norte y oeste. 

Estas especies de orquídeas tienen facilidad para desarrollarse directamente sobre las lajas o grandes cuerpos rocosos a flor de suelo, donde compiten con otras plantas de estos ambientes saxícolas para aprovechar los nutrientes y la luz, generalmente se ocultan bajo el cobijo de arbustales y matorrales que también son típicos de estos espacios naturales, aunque también son capaces de resistir directamente los rayos solares tan intensos de nuestro clima tropical cálido.

No las hemos visto creciendo sobre las ramas de los arboles sino que prefieren estas duras superficies minerales, donde desarrollan sus bulbos y hojas copiosamente, y son capaces de soportar las duras condiciones de calor extremo y vientos fuertes que tienen que soportar, sobre todo cuando nacen de cara a las continuas brisas y ventarrones de los alisios del noreste. 

En el cerro El Toro las hemos observado en las lajas y las rocas ferruginosas cercanas al sector de las cuevas, a unos 550 metros sobre el nivel del mar, y más arriba a un costado de las antenas, en alturas superiores a los 650 metros, donde en los meses de diciembre, enero y principios de febrero mostraron sus brotes florales alargados, de sépalos y pétalos muy abundantes, longitudinales de hasta 10 centímetros, en tonos blancos y cremas, y esparcidos en racimos, por encima de los bulbos de la especie. Como ya indicamos las brassavolas que encontramos en estos paisajes de sabana pedregosa saxícola en vez de epífitas son litófitas, es decir crecen en sustratos rocosos.

Aunque no es tan llamativa la flor como la de otras orquídeas presentes en el cerro El Toro como las de género Encyclia que todavía crecen dispersas en el bosque protector de la quebrada de El Caballo, en pisos de altitud más bajos, esta especie de la familia de las Orchidaceae amerita igualmente protección, ya que suele ser muy vulnerable a la degradación de su nicho de vida. Las Brassavolas son originarias de las tierras bajas de México, Centro y Sur América, y la conforman 18 especies documentadas, algunas de ellas han podido ser fácilmente cultivadas por los coleccionistas y granjeros dedicados al arte de reproducir, coleccionar y distribuir estas maravillosas especies botánicas. 

En la sucesión gráfica mostramos esta espectacular especie de orquídea de nuestros paisajes serranos, digna de ser preservada y protegida como parte del patrimonio natural y vegetal del municipio Piar y su ciudad capital Upata.  

miércoles, 10 de mayo de 2017

Ciruela de Huesito Spondias purpurea

Ciruela de huesito en zona rural de la vía El Manteco.
La Ciruela de Huesito, también conocida en otros países de América como Jocote  es el Spondias purpurea. Se trata más que de un árbol un arbusto frutal que crece en las zonas tropicales de nuestro Continente, desde México hasta Brasil. Jocote es una palabra nativa de México derivada del idioma Náhuatl xocotl, que significa fruta (1 ). Los frutos de esta especie son  generalmente rojos, aunque hay también amarillos. La ciruela, así sin el huesito, tal como la nombramos en Upata, se propaga por semilla o por estaca. Es de crecimiento rápido y alcanza entre 3 y 6 m de altura, aproximadamente. El fruto es una drupa y sus semillas, que no son comestibles ocupan gran parte de la fruta, por lo que la pulpa comestible, de delicado y característico sabor, es relativamente escasa, de ahí el nombre popular. Suele desarrollarse perfectamente en suelos pobres, arenosos, en las áreas de sabana y en climas cálidos, con temperaturas extremas, ya que se trata de un arbusto muy resistente a las condiciones extremas de nuestras tierras tropicales, sobre todo en pisos altitudinales bajos. 
"Poema a las Ciruelas" de Daniel Ruiz
En Upata la ciruela fue muy abundante en las sabanas arenosas de Santo Domingo, Sierra III, y toda  la periferia de Upata, donde se solía sembrar o plantar para satisfacer la demanda familiar, y la comercialización en la misma ciudad del excedente. Aunque no con el volumen de otros años en la ciudad se sigue vendiendo la ciruela de huesito en bolsitas en improvisados puntos fijos o mediante el comercio ambulante. 
Progresivamente la urbanización, el deterioro de los árboles  y la desaparición de esta especie han incidido en que esta fruta alcance un precio prohibitivo. En Wikipedia describen a.Spondias purpurea como un arbolito de 4-8 m, con copa ancha, tronco irregular y ramas quebradizas; las hojas se componen de 5-12 pares de hojuelas elíptico-agudas, de 2-4 cm de largo, caedizas antes de la época de floración; flores rojas en panículas de 3-5 cm, colocadas a lo largo de las ramillas; el fruto en drupa irregularmente oval, algo gibosa, lisa y brillante, de color violáceo a amarillo, de 4-5,5 cm de largo, con un núcleo leñoso donde se encuentran las semillas. Agrega este portal que posee pulpa escasa, agridulce en las plantas cultivadas, muy ácida en las silvestres. Contiene ácido málico, azúcar, malato de calcio y almidón.
En la Upata rural la ciruela de nuestro trópico la de Huesito, siempre destacó por su contribución como fruta de primer orden, sabrosa, exquísita, producto para la venta y el ingrego familiar de la gente humilde, muy poca se le regalaba, y los propietarios de los árboles la cuidaban celosamente de los niños traviesos, que ansiaban gratis la anhelada frutilla. La ciruela abundaba en las sabanas de lo que hoy es Santo Domingo II, Sierra III, El Guamito, en San Lorenzo, y otros tanto parajes, donde al calor bochornoso de febrero, marzo y abril  dejaba acumular su particular sustancia dulce, sobre todo cuando maduraba casi al extremo de desmororonarse en las manos inquietas de los niños. En recientes temporadas de sequía se ha notado ausente en el centro de la ciudad, apenas notamos pequeños cultivos familiares por la zona de Matajey, la ruta a Santa Bárbara Guacamayo, algunos patios de Sabaneta y en las semi secas llanuras de los caños del Guri en la vía a El Manteco. 
La ciruela, cada día menos presente debido a la merma de su cosecha, sigue siendo no obstante un referente de fruto tropical, debido al exquisito sabor que tiene cuando madura, a que es ideal para dulcería, y porque está muy vinculada a nuestras tradiciones su consumo durante las semanas finales de las temporadas de sequía, cuando son comercializadas y forman parte de los hábitos de consumo de los habitantes de Upata.

miércoles, 8 de junio de 2016

Paisajes de mi Tierra Una breve mirada a la variedad de escenarios naturales de Upata

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Upata tiene contrastes y mucha variedad natural, es un espacio abierto para la contemplación de la naturaleza y de esa relación no siempre armoniosa que su habitante ha establecido con su ambiente. Ecosistemas de bosque, sabanas, plantaciones, árboles ornamentales de reciente o vieja data, recodos rurales o urbanos desordenados pero vigorosos en sus mensajes subyacentes o como muestras de esa vinculación contradictoria entre hombre y ecosistemas, están allí y forman parte esencial de esa particularidad que es Upata. 
Esta es sin duda tierra mi tierra, donde es necesario, contra todo pesimismo o desgano, seguir insistiendo en la necesidad de instruir orientar a la juventud, a los niños, por qué no a los propios adultos. Para que reconozcan que esta variedad biológica y de paisajes, suelos, relieves, microclimas, aguas, caseríos, espacios públicos, merece y debe ser estudiada, protegida, mejorada, asimilada, porque esos elementos forman parte esencial de nuestro patrimonio como ciudad o pueblo o municipio. 
Las imágenes capturan apenas destellos de la prodigiosa naturaleza y sus variaciones, con o sin la huella del upatense que la habita o la sufre. Demos paso entonces a la imagen que habla y testimonio de nuestra realidad como espacio de vida, donde también está vigente el soplo expresivo de la palabra que en forma de poesía nutre nuestro espíritu, y es destello sublime de nuestra propia creatividad.

Allá arriba está El Buey con su agradable clima de montaña
Hasta El Buey ha llegado el plan de construcción masiva de viviendas

Lechoza uno de los productos con mayor tradición de cultivo en El Buey, lamentablemente ha decaído sustancialmente su producción.
Parcela agrícola, al fondo serranías de El Buey, estos pequeños valles están a unos 550 metros sobre el nivel del mar.
Arbusto de Navidad, con su peculiar hoja de un rojo intenso, muy común en las tierras frescas de El Buey
Humedal en El Buey, al fondo pequeño fundo y cerros arbolados.
Jebe, lonchocarpus, en floración, con su característica flor rosada.
Laguna alternando con el paisaje de bosques de El Buey
Arbol de San Francisco, Cassia spetabilis, en floración, también se le llama carnaval y mucuteno, en El Buey florece intensamente en los meses de agosto a diciembre.

Los Rosos caserío agrícola: entre la gran urbe y la pequeña ciudad
Casas en el sector rural Los Rosos a 20 kilómetros al noreste de Upata
Comunidad rural de Los Rosos, al Norte del municipio Piar del estado Bolívar, un sector conformado originalmente con familias provenientes del estado Sucre

Los Rosos desde la carretera vieja Upata San Félix, al fondo serranía de Imataca
Los Rosos un sector rural a medio camino entre la poblada Cd Guayana y la más calmada Upata

Quietud en una calurosa tarde en Los Rosos

Escuela Morales Marcano Más de 60 años de esta edificación histórica

viernes, 20 de marzo de 2015

Cerro El Toro y su vegetación: Zona boscosa de la quebrada de El Caballo

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Cerro El Toro en el sector de la quebrada de El Caballo, con su pequeño bosque tropófilo o semideciduos, a un costado de la vía rural de penetración a sus conucos y la zona de las Antenas. La imagen fotográfica tomada desde la cota 420 metros sobre el nivel del mar.
Al costado Oeste de la quebrada de El Caballo, en la zona de transición entre la serranía de El Toro y la de Guacarapo destaca este agreste paisaje de sabana, donde predominan las rocas, los suelos ácidos, el trochipogón y los arbustos como el chaparro Curatella americana, el manteco y el alcornoque.
Gracias a la iniciativa privada la subida al Cerro El Toro exhibe hoy este aspecto, una especie de camino ornamentado con paredes, escalones y arcos de cuarzo. El tema pendiente en esta zona natural declarada patrimonio por la Alcaldía es la seguridad, ya que hay ausencia total de vigilancia policial o militar en este hermoso escenario tropical de Upata.
Tal como lo señalamos en nuestro trabajo especial sobre el Cerro El Toro publicado el 15 de octubre del 2011 denominado "Cerro El Toro Patrimonio Ecológico Natural de Upata" esta serranía localizada al Este de Upata, cuenta con muchos microclimas, asociados al relieve abrupto de sus pendientes, los valles altos localizados en su zona boscosa interior, la presencia de suelos rocosos, colinas de sabana y arboladas, o la humedad de sus quebradas. 
Subiendo el cerro El Toro, se exhibe a un costado de la quebrada de El Caballo este imponente árbol de roble, al fondo el valle del Yocoima en las llanuras del Este de Upata.
Quebrada de El Caballo en marzo del 2015
Factores como la altitud, las precipitaciones, el tipo de suelo, el relieve, las pendientes, y la exposición de las plantas a los vientos alisios del noreste, o la mayor o menor presencia de pequeños productores rurales que fundamentalmente se dedican al conuco o la cría de ganado vacuno, han generado igualmente que esta zona declarada como área protegida o de resguardo natural por la Alcaldía de Piar en 1995, posea diversos paisajes o nichos ecológicos. 
Entre otros se desarrollan pequeños bosques primarios con abundancia de especies como el zapatero, el caramacate, el indio desnudo, el jobillo, el jebe y el roble, otros donde sobresalen el palo blanco, el yiguire, el algorrobo y el mismo zapatero, también posee vegetación secundaria con predominio del yagrumo, sabanas tipo chaparrales, y otros ecosistemas de bosques más heterogeneos localizados a mayor altura donde el impacto humano ha sido mínimo, tal es el caso del área  localizada al lado de las antenas, entre las cotas 600 y 680 metros sobre el nivel del mar.

domingo, 2 de enero de 2011

Sostiene el periodista Misael Briceño desde su fundo Cumbre Azul en Upata: La expresión más sublime de la fe es rescatar los sueños y el equilibrio hombre naturaleza

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Texto: Juan Ruiz Correa
Fotos: El Propio Misael Briceño
Upata/ Especia
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Desde las tardes apacible de la Upata bicentenaria aprendimos a conocer a Misael Briceño, periodista de larga data y oficio incansable, por décadas corresponsal al Sur de Bolívar, acuicioso, enamorado de la noticia audaz, del buen reportaje y la opinión certera.
Hoy en el 2010,  con casi 50 años de torbellinos comunicacionales, el autor de la leída Columna El Babandí, de gran impacto en los años 80,  sigue vigente en el periodismo. Repartiendo enseñanzas, orientando a los nuevos comunicadores y expresando sus opiniones con entera libertad y con firmeza.
De su Facebook tomamos su autodefinición existencial de la ruta del nacimiento a su Otoño Primavera. Así lo declama el Poeta Prosista:
-Nací en una ruta de alcaravanes, entre las colinas del Yocoima, cuando los sueños y esperanzas eran la única propiedad de la gente honesta y sencilla. Estudié la educación primaria en la Unidad Escolar Morales Marcano. Secundaria en el liceo Tavera Acosta de Upata. Me gradué de periodista en la universidad de la calle y sobreviví a la represión de todos los gobiernos de turno.Hoy tengo menos enemigos, gracias a la acción justiciera de la muerte que los ha ido eliminando poco a poco.
En tertulias sencillas y conversas de duro verbo dialéctico y potente,  el ayer hombre de izquierdas ha devenido con el paso de los años en incrédulo socialdemócrata sin afiliación partidista. Lo que no contradice su condición humana de amante de los matorrales, bosques, arbustos y de no pocas hierbas aromáticas, de químicos medicinales, cosméticos y culinarios.
Su credo existencial, filosófico, político, ecológico, y por sobre todo poético, no tiene desperdicio:
- Todo lo que se desea con fe se obtiene tarde o temprano. Cada quien tiene un santo por dentro. Orar, como recitar un poema, es la mas sencilla forma de comunicarnos con nosotros y con el enigmático creador del universo, es un inmenso poder pocas veces utilizado en medio del materialismo desbordado y ambicioso. La expresión más sublime de la fe son los sueños.
Su credo, su visión misión del universo la ratifica con esta declaración de principios.
-El mundo será más habitable cuando restablezcamos el equilibrio entre los seres vivos y el entorno ambiental. Formemos desde aquí una red espiritual de nuestros sueños, entrelazados en cada pétalo con sus aromas y colores. Busquemos en cada figura arquitectónica la imagen divina de la espiritualidad, porque cada quien ve lo que quiere”.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Embate del Niño sobre el sistema fluvial Paragua Caroni en Marzo de 2010

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Entre el 20 y 21 de marzo de 2010 el sistema fluvial de contacto entre el río Paragua con el Caroní sumaba un caudal o aporte al lago de Guri de aproximadamente 900 metros cúbicos por segundo, lejos de los mínimos de principios de este mismo mes. (Fotos Lic Zuleyma Idrogo) 
La huella de la sequía intensa y del impacto del Niño se dibuja en estas fotografías, donde destacan arenales, suelos cuarteados por la insolación inclemente, pedregales al filo del agua, islas con el agua distante y los restos de los antiguos bosques reclamados por el Guri, cuando el embalse inunda en aguas altas la desembocadura del Paragua en el Caroní. 
La cota del embalse de Guri para estas mismas fechas estaba en 251,50 metros sobre el nivel del mar. A este nivel sobresalen los árboles muertos, sus troncos, en la inmensidad de las áreas que el lago de Guri inunda cuando está en sus máximos anuales.
Los cuerpos de agua acá mostrados están unos metros por encima de este nivel, ya que las gráficas fueron tomadas aguas arriba del vaso principal del Guri. El lago está a la fecha aún a casi 8 metros de su nivel mínimo histórico de 244 metros sobre el nivel del mar, registrado en mayo del 2003, y a 12 metros de la cota de colapso de la sala de máquinas 2 de la central Simón Bolívar de Guri.

El Río Paragua Un Río Impetuoso y de Gran Caudal a Pesar del Niño Imágenes de una Travesía en marzo del 2010

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Río Paragua corriente dura, de remolinos y remansos repentinos. Vive uno de los veranos más intensos alimentado por un Niño furioso que le negó fuerza a su cuenca alta, golpeada por 9 meses de lluvias moderadas a ninguna lluvia. En marzo, concretamente el fin de semana del 20 y 21 de marzo, surcar este curso fluvial desde la ciudad homónima de La Paragua en el municipio Angostura, hasta la comunidad indígena de El Plomo en la margen derecha del Caroní, muy cerca de donde comienza la formación del vaso de Guri, en territorio del municipio Piar, fue toda una odisea. peligrosa, de mucha adrenalina, para quienes en cumplimiento del deber como servidores públicos, llevaron hasta este pueblo pemón provisiones básicas, herramientas e insumos, necesarios para esta etnia. 
El río Paragua mostró su rostro desafiante, sus playones, sus lomeríos, sus árboles muertos en la temporada de baja del imponente lago de Guri, sus corrientes o rápidos traicioneros, sus peñascos de duro gneis o de granito suavizado por milenios de roce, sus rocas punteagudas y sus esquistos con tonos grises a rosados. Bajo un ardiente Sol de marzo, con una brisa tímida, con una temperatura ardiente de 42 grados sin sombra, y no menos de 36 grados con sombra, el recorrido fue un reto de seis horas. 
Las imágenes del río Paragua hablan por sí solas. Estas fotos son cortesía de la coordinadora de Redacción de la Alcaldía de Piar licenciada Zuleyma Idrogo, quien enfrentó este reto para cumplir con su deber junto con un equipo compuesto por la coordinadora de Educación de la Alcaldía Sofía Báez, los reporteros gráficos Emerson Oliveira, Jean Carlos García, el motorista Anibal Hernández, el capitán indígena de El Plomo y el dirigente social Leobardo Salazar. Ellas hablan de un Río Paragua feroz, aún prodigioso, con todo y que ha sufrido uno de los peores veranos o sequías de su larga historia.  En la travesía por el río Paragua y el sector del Caroní en la antesala de El Plomo se recorrieron las comunidades indígenas pemonas de Periquera y San Francisco de las Babas, así como sugestivos raudales y saltos, entre otros Yoyo, Caballo, Cabopay, Kamorupán (Canaimito), Auraima y Ucaima.

jueves, 18 de junio de 2009

Aves de Guayana el conocido y bullicioso Cristofue y El Mirlo Zanate o Tordo


La angoleta, mirlo o tordo, zanate, abundante en Caracas, los llanos orientales y occidentales y San Félix, en la medida en que avanzamos hacia el Sur sus bandadas suelen ser menores en número, hasta prácticamente desaparecer en las zonas húmedas y selváticas de la Guayana. En Upata esta ave de color oscuro que le gusta andar en grupos suele no temer a los humanos. Está perfectamente adaptada a las zonas urbanas, compartiendo su espacio con otras aves, sin mayor agresividad. De vuelo rápido y a relativa baja altura, le gusta posarse en el suelo en búsqueda de insectos y restos de alimentos vegetales, así como de fuentes de agua, inncluso encharcadas o semicontaminadas. Su nombre científico es Quiscalus Lugubris. Pertenece los quíscalos componen el género Quiscalus, perteneciente a la subfamilia Icterinos, familia Emberícidos, orden Passeriformes. En ocasiones, la subfamilia es considerada una familia, Ictéridos, por lo que se le puede considerar pariente cercano de los arrendajos.

Durante años estas aves eran muy escasas en Upata, sin embargo por alguna extraña circunstancia el Quiscalus ha comenzado a abundar en la Villa del Yocoima, en prácticamente todos sus espacios urbanos y zonas rurales, a tal punto de que está cerca de convertirse en un habitante permanente y hasta molestoso de nuestro lar nativo. Su canto es un chillido incesante, pero sus colores que van del negro grisaceo hasta el negro azabache y brillante, son muy llamativos y su porte es elegante. Este pájaro tan emblemático de nuestra avifauna era el el ave predominante de los jardines de la Ciudad Universitaria de la UCV en Caracas, igualmente junto a las potocas y las paraulatas predomina en las sabanas de la Mesa de Guanipa en El Tigre Tigrito San Tomé, también muy presente en el Malecón de San Félix y en Ciudad Bolívar.





En la secuencia gráfica de la Sección de Aves de Guayana podemos observar varios ejemplares del conocido Cristofue, cuyo nombre científico es Pitangus Sulfurathus. Esta ave de recio porte, hermosa de colores, pero de canto chillón y según la tradición delator de la presencia de Jesucristo ante sus enemigos, es conocido en otros países de la America donde abunda, desde el Sur de México hasta la Argentina, como Bichofue, Pecho Amarillo, Ave Magnífica, Bienteveo.
El Cristofue es un tiránidus, Tyrannidae, un grupo de aves propia del neotrópico, de hábitos gregarios, pero que por lo general no se exhibe en bandadas sino en pequeños grupos, ocasionalmente se le encuentra en parejas o sólo pero jamás distante de su grupo principal. Es un ave relativamente ruidosa, de canto iconfundible, que no teme a la vida urbana.
En Upata abunda, al igual que en toda Venezuela, se alborota sobre todo en la temporada de lluvias. No es un ave de fácil domesticación, no acepta enjaulamiento, por lo general muere en cautiverio en pequeñas jaulas, es agresiva y no teme a otras aves de mayor tamaño, característica por cierto de esta familia de los Tiranos.