Se fue mayo de 2022 el mes de la Cruz. Un tiempo tradicionalmente de transición desde los calores intensos de la sequía hasta la humedad y el fresco de junio. No obstante este mes de las flores y el inicio de la cosecha de mangos, fue atípico, con mucha lluvia, alternada con pocos días de insolación. No hubo en esta oportunidad los calorones típicos del "verano" sino mucha nubosidad y lluvias incesantes, moderadas, alternadas con cortos periodos de calor moderado y cielos despejados, que mantuvieron el verdor en las serranías cercanas al valle. Este año tuvimos la visita en las capas altas de la atmósfera del Polvo del Sahara que en la última semana del mes tiño de un pálido azul grisaceo el cielo y que en las tardes dio paso a un tono rojizo en ese mismo cielo.

