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jueves, 31 de marzo de 2016

Marzo Entre Niño Arboles y Aves



Marzo mes de sequía extrema, en este 2016 hasta su última semana resecó la tierra y tendió insolación y vientos duros repletos de polvo sobre la tierra sedienta de Guayana. Ya van 3 meses casi 5, o quizás 7 meses sin lluvias moderadas o fuertes, las cuales apenas si se dejaron caer con fuerza en julio del 2015 y en solitarios días de agosto y noviembre.  Del resto del tiempo sólo leves lloviznas fugaces en tiempo y densidad, con gotas que parecían más bien leves susurros húmedos, imperceptibles casi. Incapaces de mojar suelos y reanudar aunque sea por minutos pocos las corrientes superficiales de nuestros paisajes, que resecos clamaban y claman aún por un poco del líquido de la vida.
Es el Niño en toda su furia el que se ha desatado hasta dejar los campos convertidos en eriales, el ganado macilento, buscando desesperado el agua que se escondió debajo de los tapones, y las quebradas polvorientas, desnudas sus piedras de la humedad que las engalanan,  repletos sí de hojas grises o marrones y de palos de árboles sumisos ante la vorágine de este ardor tropical, que convirtió a esos cauces casi todos en barriales insalubres o secos arenales. Uno que otro privilegiado dueño de hato o finca disfrutando su provisión de agua lagunera, o su aljibe salvador. 
Impactos de la sequía
En Upata y sus alrededores las cosechas, las siembras lucen resentidas, sobre todo las que necesitan de una provisión sino copiosa por lo menos permanente de agua. Días de Sol. Días de cielo azul intenso. Nubes que se han dedicado solo a pasear su carga mínima de humedad, en una danza lenta, copos tímidos de algodón cúmulos de adorno, o estratos finos que se esparcen en la atmósfera para dar paso al azul del día o al cielo estrellado nocturno, tan insuficiente su carga, insaturados de agua, se quedan allá arriba convertidas en figuras sólo para la imaginación desbordada de niños y adultos. 
Este es el mes de marzo más seco de cuántos recordemos, no tanto porque no ha llovido, sino porque es la cumbre temporal de una sequía que se ha extendido y se ha hecho poderosa, por cuanto es la continuación de una temporada húmeda que apenas fue húmeda, donde la lluvia además de esporádica no tuvo la intensidad que suele tener en estas tierras norteñas de Guayana.
Mientras tanto las quemas sembrando el aire de vapores tóxicos y dióxido de carbono, es el ciclo de los incendios forestales, que ahora con el añadido del calor y los vientos fuertes de marzo, se nos antojan más severos, pero a pesar de todo el verde no desaparece, porque en este clima severo de las sabanas alternadas con los bosques deciduos, caducífolios, tropófilos, el verde nunca se ausenta, ante la habilidad de ciertas especies arbóreas, arbustivas y herbáceas para resistir la ausencia casi absoluta de humedad a ras y en el subsuelo. 
Frutos de Marzo
El mango Manguifera indica, siempre verde como pocos, regalando flores, sombra copiosa y su cosecha frutal abundante, emocionado con este calor de espanto, dulcito como pocos. Icacos, pequeño fruto menor, también en floración o carga, verde y humilde, listo para la cosecha, las lechozas o papayas si tienen la suerte del riego oportuno listas para darnos esa fresca y dulce pulpa. La Ciruela de huesito, Spondia con su fruto ya mediano en lo pequeño, alistando sus azucares para la cosecha de abril. Y como siempre destacando en los patios y conucos el quinchoncho o chícharo Cajajunes caján, un prodigio que nos regaló Asia o Africa, con su carga proteica exuberante en sus semillas tiernas o secas, y con su extraordinaria capacidad para fijar el nitrógeno en los suelos, excelente aunque cara alternativa culinaria, muy vinculada a nuestras tradiciones gastronómicas.
Flores en bosque seco
Si nos adentramos en los bosques secos y de hojas caducas el espectáculo es sobrecogedor. Predominan los tonos grises y marrón claro. Miles de árboles y arbustos desprovistos de sus hojas, nos indican que el verano la sequía es implacable. No obstante en el trópico no todo es uniforme, pues a pesar de esta aparente sencillez la variedad biológica nos regala algunas sorpresas. 
El jebito o jebe, familia del mahomo, pequeñito, casi imperceptible por su humilde porte de arbusto menor, irradia vida con sus floración blanquecina, alternada, no abundante, pero en contraste perfecto, con su forma compleja, evidencia de que la vida bulle en su interior. 
El Indio Desnudo, enorme árbol de estos bosques, carente de sus hojas, muestra su carga frutal sin pudor, como metras marones que se multiplican por todos sus ramajes. Ya el cañafistola llanero regó su suelo circundante con el naranja amarillento de sus flores, que brotaron desde febrero. 
El Roble Platysmicium Pinnatu en este trimestre de sequía extrema hizo la tarea, primero desplegó su semillas golgantes en su vaina irregular, luego desplegó el amarillo intenso de sus flores enanas y ahora cambia en plena sequía al verde intenso de su copa repleta de hojas, que le acompañará en la temporada lluviosa por venir. 
En Upata este año los caobos Swietenia macrophylla , los cedros Cedrela odorata, mostraron en marzo sus florecillas, que dieron paso a sus bellotas, grande la de la caoba, que se abre con su corteza marrón intensa y dura para dar paso a sus aladas semillas que se riegan prodigiosas, y el fruto del cedro, ovalado y pequeño como un mamón alargado, todavía en exhibición que se  niega a caer de su árbol que le da sustento. Flor tímida amarilla y redondita, pequeña y casi imperceptible la del cují, que también se muestra en este marzo, en la periferia de la villa del Yocoima. 
El dividive con su sombra copiosa, sus hojas miles aferradas a sus ramas retorcidas, fiel habitante de estos parajes, ya nos regaló sus vainas redondeadas, que se secaron y cayeron  en los primeros meses del año. También persiste este mes la floración del apamate Tabebuia rosea, en todo el ámbito urbano de la ciudad, como árbol más representativo de la flora citadina, con sus tonos rosados, o morados suaves o blanco algunos pocos. 
El araguaney Tabebuia Chrysantha desde finales de enero comenzó a mostrar por el brevísimo tiempo de tres o cuatro días el amarillo impresionante de sus flores, desprovistos de hojas por pocos días es uno de los protagonistas vegetales de este verano upatense. El Guázimo con sus famosas pepas que se tiñen de un marrón oscuro, soportando estoicamente la severidad de la sequía, muchas de sus hojas y ramas carbonizadas por tanto incendio o bien verdes si han tenido la suerte de permanecer al abrigo de un cuidado patio.
El caro caro otro árbol imponente exhibe ahora en marzo su fronda con un verde intenso, ya sin frutos que cuidar, muy apetecidos por cierto por el ganado de nuestros campos. El masaguaro samanea guachapele, o samán masaguaro, hizo los deberes, comenzando el año sus hojas se tornaron amarillas y semejaron a lo lejos flores, luego las desprendió y ahora luce un verde intenso al retornar sus hojas a sus ramas, formando una copa con muy buena sombra.
Aves al tiempo
Y las aves ellas también reclaman su espacio en este recuente, que podemos decir, que el cristofué bullanguero con su canto de voz acusadora, dominante y altivo, el pecho amarillo su primo en pareja haciendo sentir su presencia, azulejos con su trino, los inquietos canarios de tejados, las reinitas escasas se dejan ver de vez en cuando, la paloma turca, las potocas, las perdices o colines, el paují alborotados, las golondrinas ausentes, lejanas en las zonas australes preparando su retorno para la temporada de lluvia, las paraulatas llaneras en lo suyo su hermosísimo y variado canto, por San Lorenzo avistamos por vez primera un tilingo o piapoco, familia de los tucanes, pero con un pico menos exuberante, en pareja y con su canto tan extraño. 
El carpintero jabado, por su parte, siempre alerta y en trabajo de golpeteo incesante en los duros troncos, buscando comida y cobijo. Los pericos no se han visto tanto como en otros años, al igual que los loros sabaneros, los alcaravanes distantes de la ciudad y su periferia, el teuteu de su canto nos hace falta por el Este, quizás por la falta de agua y la sequedad de los tapones han huido a zonas más húmedas. Cucaracheros chochines aves chiquitas trogloditas solitarias tampoco se muestran, escondidos quién sabe dónde. Los negrísimos y agresivos toldos, negro luis, angoletas, o mirlos, habitantes bullangueros con su chui chui no se quejan jamás ni de verano ni de lluvias, adaptable se pasea entre calles y carros sin miedo alguno a los humanos, tomando agua estancada sin importarle si está o no contaminada. El crotofaga mayor o garrapatero en la sabana seca, con su vuelo misterioso, como sigiloso viento que cortan el viento, en grupo se reúnen y dejan escuchar sus cantos poco melodiosos, chillidos más bien. El pespes, ave amarillenta con su manchón negro, de mediano porte, con su canto chillón y breve pero con sus colorido atrayente, sigue paseándose con cierto cuidado entre la floresta, temeroso siempre de humanos y otros bichos indeseables.
Y la humedad distante vuelve lentamente a fin de mes
Este es marzo el del Niño del 2016. Un marzo que desde hace días, desde el 29 comenzó a sentirse como más húmedo, pasada la Semana Santa llegaron algunas nubes, y nos comenzó a regalar algunas lluvias extrañas finas esperadas esperanzadoras preludio quizás de que este Niño está cansado y que las precipitaciones están cerca, y que abril dará paso a la alegría de las aguas que caen del cielo. Extrañas lluvias provenientes no del Atlántico que aún está moderadamente frío, sino del lejano Pacífico, que entraron por la costa colombiana del Cauca o Nariño, se remolinaron por las tres columnas de los Andes de la Nueva Granada, se abrieron al horizonte del llano y la Amazonia Oriental y desplegaron su tímida carga de humedad en esta Guayana reseca que clama por la lluvia que todo lo revive. Ojalá y así sea….

jueves, 2 de febrero de 2012

Carpintero Habado en Upata: Hermosa ave del neotrópico guayanés

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En Upata existen varias especies de carpinteros, aves paseriformes pertenecientes a la gran familia de las Picidae o Pícidas. Una de las más abundantes, por su presencia perenne tanto en zonas boscosas, sabanas, así como en la propia ciudad es el Carpintero Habado, conocido científicamente como Melanerpes rubricapilus.  
Característica fundamental de esta especie sus vivos colores, en su frente, nuca, sus alas que alternan rayas blancas con negras y su pecho entre beige y marrón claro, el pico negro y los ojos negros. Una hermosa ave que delata su presencia gracias a su martilleo incesante de troncos y ramas, y a su particular canto, que no es trino sino una nota continua pero entrecortada, que imita suavente su práctica de perforar troncos, y que genera una especie de eco misterioro pero grato al oído. 
Gracias a la conformación de sus garras  el carpintero tiene la habilidad de trepar los troncos de los árboles y desde esta posición realiza su labor diaria de búsqueda de alimentos y perforación de las cortezas para instalar allí sus nidos y resguardar sus alimentos. 
El Carpintero habado Melanerpes rubricapilus, cuya secuencia fotográfica insertamos, se encontraba en un árbol de Neen en la urbanización Manuel Piar de Upata, mantenía un comportamiento despreocupado, es decir no mostró temor cuando nos acercamos a tomarle la foto, conducta extraña, porque no suele soportar la presencia humana a tan escasa distancia. 


Lamentablemente pudimos comprobar que tal reacción obedecía a que el ejemplar había sido herido en su zona abdominal, a tal punto que el sangramiento comenzó a debilitarlo y no tenía la capacidad de volar o reaccionar ante la presencia de posibles depredadores. Al parecer la herida fue consecuencia de una travesura infantil, con una gomera o "china", conducta inapropiada que hemos tratado de reorientar en nuestras diarias charlas con los muchachos que confunden esta práctica de matar pajaritos con una especie de deporte o diversión. Descartamos como responsable de la herida a un posible depredador, ya que en las condiciones en que se encontraba hubiese sido presa fácil de su presunto atacante.

miércoles, 25 de enero de 2012

Upata y el municipio Piar aún no tienen su Ave, Flor y Arbol Emblemático

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Por su abundancia en Upata el "Caro Caro" (Enterolobium cyclocarpum) es un excelente candidato a Arbol Emblemático de la ciudad y sus alrededores, incluso del municipio Piar, ya que es una especie muy apreciada por su sombra en la ciudad y como fuente de proteinas en las hatos ganaderos de la zona.


En reciente conversación con un profesor universitario de la Uneg Upata intercambiamos impresiones sobre la necesidad de rescatar y dar a conocer entre nuestros jóvenes temas que han sido olvidados o que no generan hoy mayor inquietud en la población escolarizada.
Una de las preocupaciones tuvo que ver con la inexistencia en Upata o el municipio Piar de un registro más o menos manejable sobre nuestro patrimonio natural, una especie de banco de datos con información básica sobre los ecosistemas de esta zona del estado Bolívar, y sus principales especies de animales y flora..
En este sentido nos pareció encomiable e interesante la investigación que las autoridades del Ministerio de la Cultura realizaron hace varios años, para elaborar el inventario de los cultores populares, inmuebles, escenarios, creaciones, fiestas, eventos infraestructuras y tradiciones orales, que conforman esa base patrimonial material y la intangible, que nos identifica y nos da fortaleza como pueblo.

domingo, 22 de agosto de 2010

Imágenes de una bandada de tordos en ronda de apareamiento desde un Arbol de Mango en Upata

Translator
Ya en alguna oportunidad hicimos referencia a las Aves de Guayana, en especial a las que conviven con nosotros en las zonas urbanas. Vamos a repetir este contenido con nuevas fotos de una especie de gran abundancia en Venezuela y de reciente multiplicación en el Valle del Yocoima Upata como lo es mirlo, zanate o tordo, esa ave de gris oscuro a negro azabache ruidosa, que no teme a los humanos y que le gusta merodear patios, jardines, calles y charcos en la ciudad, en grupos. Las fotos fueron tomadas en nuestra vivienda de la urbanización Manuel Piar de Upata una despejada tarde de agosto 2010.

Sobre estas aves debemos recordar la siguiente breve reseña, también insertada en el trabajo sobre las Aves de Guayana
La angoleta, mirlo o tordo, zanate, abundante en Caracas, los llanos orientales y occidentales y San Félix, en la medida en que avanzamos hacia el Sur sus bandadas suelen ser menores en número, hasta prácticamente desaparecer en las zonas húmedas y selváticas de la Guayana. En Upata esta ave de color oscuro que le gusta andar en grupos suele no temer a los humanos. Está perfectamente adaptada a las zonas urbanas, compartiendo su espacio con otras aves, sin mayor agresividad. De vuelo rápido y a relativa baja altura, le gusta posarse en el suelo en búsqueda de insectos y restos de alimentos vegetales, así como de fuentes de agua, inncluso encharcadas o semicontaminadas. Su nombre científico es Quiscalus Lugubris. Pertenece los quíscalos componen el género Quiscalus, perteneciente a la subfamilia Icterinos, familia Emberícidos, orden Passeriformes. En ocasiones, la subfamilia es considerada una familia, Ictéridos, por lo que se le puede considerar pariente cercano de los arrendajos. 

Durante años los tordos eran muy escasos en Upata, sin embargo por alguna extraña circunstancia el Quiscalus ha comenzado a abundar en la Villa del Yocoima, en prácticamente todos sus espacios urbanos y zonas rurales, a tal punto de que está cerca de convertirse en un habitante permanente y hasta molestoso de nuestro lar nativo. Su canto es un chillido incesante, pero sus colores que van del negro grisaceo hasta el negro azabache y brillante, son muy llamativos y su porte es elegante. Este pájaro tan emblemático de nuestra avifauna era el el ave predominante de los jardines de la Ciudad Universitaria de la UCV en Caracas, igualmente junto a las potocas y las paraulatas predomina en las sabanas de la Mesa de Guanipa en El Tigre Tigrito San Tomé, también muy presente en el Malecón de San Félix y en Ciudad Bolívar. 

jueves, 18 de junio de 2009

Aves de Guayana el conocido y bullicioso Cristofue y El Mirlo Zanate o Tordo


La angoleta, mirlo o tordo, zanate, abundante en Caracas, los llanos orientales y occidentales y San Félix, en la medida en que avanzamos hacia el Sur sus bandadas suelen ser menores en número, hasta prácticamente desaparecer en las zonas húmedas y selváticas de la Guayana. En Upata esta ave de color oscuro que le gusta andar en grupos suele no temer a los humanos. Está perfectamente adaptada a las zonas urbanas, compartiendo su espacio con otras aves, sin mayor agresividad. De vuelo rápido y a relativa baja altura, le gusta posarse en el suelo en búsqueda de insectos y restos de alimentos vegetales, así como de fuentes de agua, inncluso encharcadas o semicontaminadas. Su nombre científico es Quiscalus Lugubris. Pertenece los quíscalos componen el género Quiscalus, perteneciente a la subfamilia Icterinos, familia Emberícidos, orden Passeriformes. En ocasiones, la subfamilia es considerada una familia, Ictéridos, por lo que se le puede considerar pariente cercano de los arrendajos.

Durante años estas aves eran muy escasas en Upata, sin embargo por alguna extraña circunstancia el Quiscalus ha comenzado a abundar en la Villa del Yocoima, en prácticamente todos sus espacios urbanos y zonas rurales, a tal punto de que está cerca de convertirse en un habitante permanente y hasta molestoso de nuestro lar nativo. Su canto es un chillido incesante, pero sus colores que van del negro grisaceo hasta el negro azabache y brillante, son muy llamativos y su porte es elegante. Este pájaro tan emblemático de nuestra avifauna era el el ave predominante de los jardines de la Ciudad Universitaria de la UCV en Caracas, igualmente junto a las potocas y las paraulatas predomina en las sabanas de la Mesa de Guanipa en El Tigre Tigrito San Tomé, también muy presente en el Malecón de San Félix y en Ciudad Bolívar.





En la secuencia gráfica de la Sección de Aves de Guayana podemos observar varios ejemplares del conocido Cristofue, cuyo nombre científico es Pitangus Sulfurathus. Esta ave de recio porte, hermosa de colores, pero de canto chillón y según la tradición delator de la presencia de Jesucristo ante sus enemigos, es conocido en otros países de la America donde abunda, desde el Sur de México hasta la Argentina, como Bichofue, Pecho Amarillo, Ave Magnífica, Bienteveo.
El Cristofue es un tiránidus, Tyrannidae, un grupo de aves propia del neotrópico, de hábitos gregarios, pero que por lo general no se exhibe en bandadas sino en pequeños grupos, ocasionalmente se le encuentra en parejas o sólo pero jamás distante de su grupo principal. Es un ave relativamente ruidosa, de canto iconfundible, que no teme a la vida urbana.
En Upata abunda, al igual que en toda Venezuela, se alborota sobre todo en la temporada de lluvias. No es un ave de fácil domesticación, no acepta enjaulamiento, por lo general muere en cautiverio en pequeñas jaulas, es agresiva y no teme a otras aves de mayor tamaño, característica por cierto de esta familia de los Tiranos.




martes, 2 de junio de 2009

Galería de Aves de Guayana

Alcaraván de sabana o Teu Teu Vanellus chilensis , ave muy abundante en las sabanas y humedales de Upata estado Bolívar Venezuela. inquieta, de hábitos gregarios, suele andar en pequeños grupos, gusta tanto de la movilidad diurna como nocturna, pasa mucho tiempo en el suelo buscando alimentos y cuidadando de sus huevos y crías. Este ejemplar se paseaba en las sabanas de El Candado al Este de Upata.
Garza Blanca Egretta Alba otra especie que se suele encontrar en Upata estado Bolívar este ejemplar solitario lo encontramos en una zona de laguna en la sabana de El Candado ubicada al Este de esta ciudad.


Tres Secuencias del vuelo del Gaviotín o Guanaguanare, ave abundante en el Lago de Guri al Sur de El Manteco, municipio Piar Estado Bolívar Venezuela. Fotos del reporter gráfico upatense Fernando Silva Mayo 2009
Azulejo Thraupis Episcopus en patio de vivienda en Upata estado Bolívar Venezuela Abril 2009



Cuatro fotografías de esta pequeña ave cabeza negra muy abundante en las sabanas y bosques de Upata estado Bolívar, su canto es un agudísimo sonido de muy alta frecuencia. Se le suele observar en las gramíneas de carrizo que tanto abundan en esta región de la Guayana Venezolana.