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viernes, 15 de mayo de 2026

Flores coloridas en el camino al cerro El Toro de Upata, plantas ornamentales regalando su esplendor floral

 

Flor de cayena, una de las plantas ornamentales más comunes de Upata, en un jardìn hogareño antes de la subida principal al Cerro El Toro. La de color rojo intenso es la más plantada en la zona.
Despliegue de color rosado de una Trinitaria otra de las favorecidas de jardines en espacios abiertos, ésta también abunda en el camino al cerro, en el sector de piedemonte. La trinitaria (también llamada buganvilla, bugambilia o veranera) es una planta trepadora ornamental originaria de América del Sur, muy popular en Venezuela. Es famosa por sus vibrantes brácteas (hojas modificadas) de colores fucsia, morado, rojo o naranja, su gran resistencia a la sequía y su alta tolerancia al sol directo
Flor exquisitamente colorida y suntuosa, es el brote floral del lirio de agua, que lo podemos observar también el sector de piedemonte del cerro El Toro.  

Esta flor es una especie del género Crinum, comúnmente conocidas como lirios de río o lirios gigantes.Es una planta bulbosa perenne que produce flores grandes y aromáticas, a menudo blancas con franjas rosadas o púrpuras.Las especies de Crinum son resistentes y pueden crecer en diversos tipos de suelo, desde terrenos muy húmedos hasta zonas más secas.Algunas variedades específicas que se asemejan a la imagen son el Crinum herbertii, conocido como lirio 'Milk & Wine', o el Crinum zeylanicum. En Upata la hemos visto multiplicada en jardines, parques y plazas, donde resiste con eficacia las condiciones duras de este clima caliente, aunque prefiere y se desarrolla mejor en sitios ligeramente sombreados. 

Espectacular colorido de la trinitaria, la flor es realmente el pequeño brote blanco con pinceladas amarillas, mientras que el rosado se corresponde a hojas especiales. 

Esta planta es una Catharanthus roseus, comúnmente conocida como vincapervinca de Madagascar o vicaría.Es una planta ornamental muy popular en climas tropicales y cálidos, valorada por su resistencia al calor intenso y al sol directo.Puede florecer durante todo el año en climas tropicales y es de bajo mantenimiento, tolerando sequías una vez establecida. La vicaria es altamente tóxica si se ingiere. Además, son muy fáciles de mantener porque no requieren fertilizantes y pueden desarrollarse perfectamente en condiciones poco propicias para la mayoría de las especies florales ornamentales. Este ejemplar forma parte de un jardín externo ubicado frente a una vivienda en el sector Cerro El Toro, específicamente en el camino que antecede a la Casa de Piedra, que es la entrada a este Parque Natural. En Upata es muy común en jardines de sus áreas urbanas, donde suele ser sembrada en filas para darle realce a su colorida floración y como barrera de esos mismos jardines. 


Brote floral de la Ixora otra planta muy reconocible y abundante en esta zona. La planta ixora, también conocida como planta isoca, cruz de Malta o coralillo entre otros muchos nombres comunes, es una planta original de las zonas tropicales de Asia, aunque en la actualidad se encuentra extendida también por los trópicos de América y en otras partes del planeta. Se trata de una planta bastante adaptable y fácil de cultivar, que suele crecer bien en la mayoría de los climas cálidos o templados, y cuyo principal utilidad es estética gracias a sus pequeñas flores que crecen en forma de cruz en manojos que forman esferas en la propia planta cuando su floración es abundante. Su nombre científico es Ixora coccinea, un género muy abundante de la familia de las rubiácea, con más de 500 especies documentadas.


Amarillo intenso de la flor de la trompeta amarilla o Allamanda cathartica , esta planta ornamental crece profusamente en áreas soleadas parcialmente sombreadas, como en este cercado de una vivienda adyacente al camino principal del cerro El Toro.      

Esta flor pertenece a la especie Allamanda cathartica.Es comúnmente conocida por nombres como jazmín de Cuba, copa de oro, trompeta amarilla o flor de mantequilla.Se trata de una planta trepadora o arbusto perenne nativo de América del Sur y América Central.Es muy valorada como planta ornamental en climas tropicales debido a sus llamativas flores amarillas. Todas las partes de esta planta son consideradas tóxicas si se ingieren y el contacto con la savia puede causar irritación en la piel o reacciones alérgicas. Se recomienda manejarla con precaución y mantenerla fuera del alcance de niños y mascotas.


martes, 26 de septiembre de 2023

Paisajes verpertinos en los lomeríos y piedemonte del Cerro El Toro: naturaleza y predio rural al este de Upata

Camino a un predio rural en las faldas del Cerro El Toro
En esta sucesión de peñascos y lajas a ras de la sabana sobresale la figura de El Toro, una mancha en la roca que a la distancia tiene un parecido con este animal, que le da nombre al cerro. 

El Cerro El Toro tiene múltiples perspectivas que regalarnos a los habitantes de Upata. Aquí tenemos una selección de fotografías del principal cerro del valle del Yocoima, en una tarde soleada del caluroso mes de septiembre del 2023, tomadas a las 5 y 15 desde las llanuras de su lomerío frontal que colinda con los sectores Sierra III, San José y Manuel Piar. 
Sobresalen las imágenes de su paiaje de matorrales, hierbas altas en sus farallones, peñascos y lajas o rocas negruzcas adheridas a su sustrato, y las pequeñas manchas de bosques bajos y secos, que esta época del año exhiben un verde intenso. 
También visible en el piedemonte y su llanura cercana árboles de aceite, algarrobos, robles, una ceiba y la cerca y casa campesina de una unidad de producción agropecuaria, donde destaca su pasto, más lajas a ras del suelo y una exhuberante flora tropical de árboles altos.  
Como añadido agregamos imágenes de la serranía de Guacarapo, más al norte, que conforma junto al Toro y la Mesa de La Carata un extraordinario paisaje colinoso. Esta es una zona de excursión y senderismo muy apreciada por los habitantes de Upata, que se deleitan con estos reservorios de vegetación y fauna, representativos de la biodiversidad de este paisaje del trópico guayanés. zona también donde existen múltiples nacientes de aguas.
Àrboles resistentes al duro clima cálido y palmeras en las faldas de El Toro.

Àrboles que dan cobijo al ganado, y rocas a ras del suelo, al fondo piedemonte y colina del Toro.


En el fundo cercano al Toro, sobresale una ceiba, una agrupación de árboles plantados y al fondo las torres de alta tensión de la línea eléctrica Macagua II-La Romana.  



Continuidad de colinas entre los cerros El Toro y La Viuda de Guacarapo visibles desde San José y Manuel Piar. 

domingo, 18 de octubre de 2020

Árboles de Upata: Guayabo "Psidium guajaba"

 Poema al Guayabo y la Guayaba

En el patio de Carmencita había
Una mata de guayaba
Yo reposaba encaramado
Comiendo guayabas pintonas
Me sentía como un rey en su trono
Horas y horas de sosiego
El mundo se detenía
Era el refugio de mis travesuras
Mi lugar secreto entre el sabor y el aroma.
Alfredo mi vecino, tenia también su refugio
Una mata de guayaba mas grande y de robustas ramas
Hasta se dormitaba en ella, permanecía horas
apaciguando su inquietud y desasosiego
Era su fortaleza, parafraseando se sentía como mono en su rama
Todo niño de mi época tenía su mata de guayaba
Árbol preferido para monearlo
Infundía seguridad, la dureza de sus ramas
Era una certeza, nunca escuche que alguien
Se había caído de una mata de guayaba
Generoso árbol de mi infancia
Pasta de guayaba, color, aroma y sabor
El cristal de guayaba se hacia añico en la boca
Mientras su aroma era un deleite olfativo
Fiesta aromática que enaltecía los sentidos
Dulcería autóctona que embriagaba el paladar
Y que nos umbilicaba a este suelo
Que nos vio nacer
Guayana me habitas
Guayaba mi infancia
Guardo recuerdos
Guarece mi alma
Guaral para bailar mi trompo
Madera dura madera certeza
Madera guayaba
Gira gira el trompo
Gira gira el mundo
Sigue otorgando bendiciones
Con tu exquisita fruta y fragancia
Mientras ando buscando guayaba
Por los imborrables caminos de mi alma.
 
Daniel Ruiz Correa

Árbol de guayabo en San Marcos sector Santo Domingo de Upata
El guayabo es un árbol frutal, de madera dura, porte mediano y ocasionalmente más espigado dependiendo de su variedad, aunque por lo general no da mucha sombra, si bien es ideal cuando tiene el tamaño adecuado para que los niños lo trepen y se diviertan en sus ramas más vigorosas. En Upata la madera de sus bifurcaciones llamadas “horquetas”, puntos de división de sus ramas secundarias,  eran muy solicitadas como soporte y guía de las “gomeras” o "chinas", dispositivo o arma menor, para la matanza indiscriminada de aves y “guaricongos”, lagartijas y otros pequeños reptiles. También se le usaba la madera de su tronco principal como materia prima para la fabricación de los trompos, juguete tradicional de Venezuela. No obstante la limitada cantidad de árboles adultos y de buen porte de este árbol en la ciudad y sus alrededores, limitó esta utilidad y como es obvio se prefirió seguir aprovechando su excelente y nutritivo fruto, en vez de darle ese uso si se quiere irracional. Precisamente la madera del guayabo destaca por ser pesada, dura, elástica, incorruptible, con color variable entre amarillento claro y moreno rojizo.

El guayabo es una planta “flaca”, es decir no muy gruesa en sus tallos y ramas, con una sombra limitada, con una altura por lo general no superior a los 10 metros. Sigue siendo común como árbol frutal en patios y conucos, del municipio Piar. A pesar de su valor comercial en Upata no ha sido cultivada con estos fines, sino como un árbol complementario de ornato y utilidad gastronómica familiar, por lo que al no darle los cuidados adecuados ni técnicas de preservación su fruta no alcanza la calidad deseada y suele ser atacada por gusanos y otras plagas. Esto limita enormemente su utilidad como especie comercial en la zona, y la mayor parte de la guayaba que se expende en los mercados de la ciudad provienen de otras regiones del país, donde sí se cultiva extensivamente para su uso comercial.

El nombre científico de la especie es Psidium guajava, pertenece a la Familia: Mirtáceas (Myrtaceae). Originaria de la América tropical, presenta un tronco con corteza escamosa de color marrón grisáceo.

Sus hojas son simples, oblongas o elípticas de color verde brillante a verde parduzco, muy fragantes cuando se estrujan. Sus flores son solitarias, ocasionalmente se presentan en racimos hasta de 8 cm, siendo axilares, con sépalos de 4 a 5, de color verde en el exterior y blanco en el interior. Los pétalos de su floración, de color blanco, vienen de 4 a 5.  

El fruto esférico, ovoide o piriforme de 3-10 cm de diámetro, amarillo con la pulpa blanca, rosada, o rojiza, algo ácida con olor a almizcle. Según las diversas variedades, la guayaba puede tener forma redondeada semejante a un limón o parecida a una pera. Su cáscara es cerosa; en algunas variedades de piel lisa, otras rugosa y de un color, de verde a amarillento según la especie y su grado de maduración. Bajo la cáscara se encuentra una primera capa de pulpa, consistente y firme. La capa interior es más blanda, jugosa y cremosa albergando un gran número de semillas de constitución leñosa y dura. La pulpa puede ser color beige en ocasiones y en otras de color rosado.

El fruto se consume crudo, en compota, jaleas, mermeladas o para elaboración de dulces. Las guayabas son muy ricas en vitamina C. Es un árbol muy apreciado por su aromático fruto, y por el uso medicinal que se da a otras partes como el tronco, la corteza y las hojas, que se utilizan para combatir afecciones bucales, como antibiótico natural y para aliviar enfermedades respiratorias y gástricas . Especialmente recomendado para pequeños jardines. Resistente a la sequía y al calor intenso. Poco exigente en suelos, aunque con fines productivos le convienen los suelos profundos y ricos con abonados periódicos.
 
 
La palabra guayabo es de origen taíno según Lisandro Alvarado, quien destaca que  antes de ser valorada su fruta por su sabor y demanda, para su preparación en jugos, batidos, mermeladas, pastas, dulcería, algunos europeos cometieron el exabrupto de denigrarla y pretender minimizar su utilidad. Como un cura jesuita que la describió desde su visión  cerrada y fanática como "una fruta ruín, llena de pepitas  recias, del tamaño de manzanas pequeñas...es fruta de un árbol de mala fama en tierra firme e islas, dicen que huele a chinches, y su sabor es muy grosero y el efecto poco sano". Por fortuna a este mal hijo de España nadie lo recuerda y mucho menos le tomaron en serio su desafortunada descripción y hoy el guayabo ocupa un lugar muy importante a escala mundial, nacional, regional y local como una de los árboles tropicales más apreciados, por la riqueza de los componentes nutricionales y bondades de su fruto, por la versatilidad como planta medicinal, en especial sus hojas, y hasta por la calidad de su madera para uso artesanal. Con el agregado de que hasta una obra del excepcional escritor colombiano Premio Nóbel de Literatura Gabriel García Márquez la ensalza y celebra su fruto, su célebre "El Olor de la Guayaba". 
Ni que hablar de la toponimia que le rinde tributo en nombres como El Guayabo, pueblos de estado Zulia y de Yaracuy, y el imponente río Guayabero en Colombia, que luego de descender de las cumbres andinas orientales se une al Ariari para formar el río Meta. Y acá en nuestro municipio Piar tenemos el pequeño pero tradicional caserío agrícola de Guayabal, una comunidad integrada por unas 24 viviendas, 120 personas residentes permanentes, en un espacio territorial de unas 30 hectáreas, famosa por sus cercanas curvas y barrancos, y por sus nacientes de agua en la fila de cerros que lleva este mismo nombre. Ubicada a una altitud de 480 metros sobre el nivel del mar, que le otorga un clima muy agradable, aunque soleado como corresponde con las tierras cálidas de Guayana, Guayabal destaca por sus  casaberas, conucos y pequeños fundos o fincas familiares y por su cercanía a Sabaneta, de la cual dista apenas 3 kilómetros al este, mientras que de Upata la separan 12 kilómetros. 

Guayabo es además expresión de uso cotidiano en Venezuela, dado el del uso extendido que los venezolanos le dan a la palabra como sinónimo de melancolía, tristeza, pesar, que se siente por el amor no correspondido, en fin el despecho propio de los que amando sufren por una pérdida o rechazo del objeto del deseo. Estar "enguayabao", despechado es algo que no se le desea a nadie. 

Guayabita Sabanera

Guayabita sabanera

Sabor del frescor y  tierra

En tu pulpa se concentran

!Aromas de primavera!.

Amarguito de tu fruta

piñita de tierra seca

tus sabores se entremezclan

en el cielo de mi boca.

Hoy te encontré entre chaparros

cargadita y generosa

prendida de golosinas

como enjambre  mariposas.

En la palma de mi mano

retozan amarillitas

redondas como la tierra

coronadas por la brisa.

Princesita de los montes

engalanando senderos

ofreces  en tu frutica

todo el sabor de mi pueblo

por eso es que yo te quiero

guayabita sabanera

recibe versos sinceros

de aquel que siempre te espera

para llenarse la boca

con tu fruta lisonjera.

Daniel Ruiz Correa

Guyabita en el Cerro El Toro de Upata
La guayabita sabanera, es otro habitante conocido de nuestras sabanas guayanesas, muy común al este de Upata, en el Cerro El Toro, en Guacarapo y al Sur vía El Manteco, y al norte del valle del Yocoima. Muy apreciado su frutilla para quienes gustan del contacto con estos matorrales y las excursiones. Es una MYRTACEAE de nombre científico Psidium guineense Sw, arbusto que máximo crece de 3 a 5 m de alto, aunque en Upata suele tener un tamaño mucho menor, raramente sobrepasa los 2 metros. Su tronco con la corteza exterior marrón y exfoliante en láminas.
Tiene ramitas terminales aplanadas y pubescentes. Hojas: Simples y opuestas, de 6 a 14 cm de largo y de 4 a 8 cm de ancho, oblongas o elípticas, con ápice redondeado o agudo, bordes enteros y base obtusa o redondeada. Las hojas presentan puntos glandulares translúcidos. Flores y frutos: Florece y fructifica durante todo el año. Flores blancas. Frutos en bayas globosas o en forma de peras, de 1 a 3 cm de largo y con una estructura en forma de corona en la punta, verdes, tornándose amarillos al madurar. Madera empleada para postes de cercas. Los frutos maduros son comestibles y con ellos se preparan jugos, mermeladas y jaleas. Común y fácil de observar en sabanas y en sitios con suelos pobres, arenosos y pedregosos, por lo que su tamaño por lo general es reducido, incluso menor al de los arbustos achaparrados típicos de nuestra sabana.

domingo, 11 de octubre de 2020

Arboles de Upata: Aguacate, cañafistola llanera, guayacán, castaña y mucuteno o candelillo

Aguacate en los altos de la Urbanización Libertador de Upata

Aguacate

También se le conoce como palta en otros lugares de América. Es un árbol de mediano a pequeño porte, crece de máximo de 12 a 15 metros, que está ampliamente distribuido en la ciudad, sobre todo en patios, jardines y pequeñas unidades de producción agrícola o conucos, fundos, fincas y hatos, donde crece y da buenas cosechas, dependiendo de su variedad y de las condiciones de suelo, disponibilidad de agua y cuidados. Por su exquisito y demandado fruto de sabor y textura inconfudible, con alto contenido graso, es ideal para ensaladas, ingrediente esencial de las reinas pepeadas y de incontables cremas para aderezar carnes, también como base para preparados cosméticos que se aplican en la piel y sobre todo directamente en el cabello y cuero cabelludo, destaca además por las propiedades medicinales de sus hojas. Aunque ocasionalmente se pueden desarrollar frondosamente, dependiendo de la variedad y las condiciones del suelo, por lo general esta especie no da mucha sombra. Su madera no es apreciada en carpitería. El aguacate es muy común en Centroamérica, los valles de California en EEUU y América del Sur, donde destacan los grandes cultivos comerciales para su exportación en México, Perú, Chile y California. 


Ejemplar juvenil de aguacate en Manuel Piar

La Persea Americana tiene su origen en México, de allí se extendió al resto del Nuevo Mundo, de alta demanda por la calidad y versatilidad de su fruto. Pertenece a la familia de las lauráceas. Se le conoce con los nombres de palta, cura, avocado o abacate. Su fruto posee un alto contenido en aceites vegetales, por lo que se le considera un excelente alimento en cuanto a nutrición en proporciones moderadas, ya que posee un gran contenido calórico y graso. Además se ha descubierto que el aceite de aguacate posee propiedades antioxidantes. Aporta beneficios al organismo y en vitaminas E, A, B1, B2, B3, , proteínas y minerales. En Venezuela el aguacate es una de las frutas más populares y de consumo generalizado con una estimación de área cosechada superior a las  5 mil hectáreas, siendo Yaracuy uno de los mayores productores de aguacate del país, junto a Zulia, Trujillo y Mérida. El estado Bolívar si bien no es un gran productor a nivel nacional cuenta con las condiciones para la consolidación del cultivo de este rubro, que puede mejorarse en su cuidado para su comercialización.

Hermosos ejemplares de aguacate de todos los tamaños, medianos a grandes, se cuentan en el valle del Yocoima, donde a partir de julio agosto y hasta septiembre se dan cosechas domésticas que son ampliamente distribuidas en los mercados locales o directamente aprovechadas por las familias y cuando hay alta disponibilidad de frutos es tradición obsequiarlo entre parientes y amigos. Por lo general se le cultiva como un árbol complementario de patio o jardín y raramente encontramos en la ciudad "aguacatales", los cuales si son sembrados en filas o grupos en las zonas rurales. Por su facilidad para consumo como acompañante de ensaladas, cremas y guarnición  principal junto al arroz, plátano y granos, o con las cachapas y bollos de maiz tierno, el aguacate es uno de los rubros más demandados por los upantenses, que lo valoran por su sabor, suavidad y propiedades nutricionales, por lo que están dispuestos a pagar su excesivo precio cuando no es época de cosecha. 

En la cotidianidad muchas expresiones populares, algunas de connotación sexual, hacen mención a esta fruta y su textura. Lisandro Alvarado refiere el origen azteca de la palabra aguacate, pero advierte que es también forma modificada del nombre dado por los pueblos caribes al árbol. Sobre su fruto señala que tiene forma periforme  o como globo irregular. Su concha verde intenso, lustrosa, tiende al morado cuando está muy maduro. Su semilla grande, única, rodeada por la pulpa comestible oleosa y verdosa clara con tonalidad amarillenta, es suave, fácil de deshacer y contiene taninos.  

Cañafistola llanera Cassia moschata



Después que se desnuda y queda sin sus hojas, el cañafísfola llanero se viste con su extraordinario colorido amarillo naranja, en las zonas rurales de Upata abunda este árbol, la gráfica muestra la floración de este árbol en un recodo de los lomeríos del Cerro El Toro.
Cañafístola en el tope del cerro El Toro de Upata
La cañafistola llanera es un hermoso árbol tropical de nuestras sábanas y bosques secos, con una floración espectacular y propiedades medicinales que la convierten en una especie valorada por las familias de las zonas campesinas. No obstante esta circunstancia en Upata los pocos ejemplares de su zona urbana han sido devastados por el progreso y la falta de sensibilidad hacia la planta. la cañafistola es una Fabaceae perteneciente a la subfamilia Caesalpinioideae

sábado, 25 de julio de 2020

Paseos por el Cerro El Toro Julio Agosto 2020

Translator
Panorámica del este de Upata desde colina de la serranía de El Toro
Imagen satelital del cerro El Toro Upata y el punto de observación del Valle (Google Map)
Relieve y altitud del Cerro El Toro, imagen tomada de Google Map
Cerro El Toro su colina más cercana a Upata vista desde urbanismo Manuel Piar
El Toro desde Santa Domingo, predomina vegetación baja sobre manchas boscosas
Cerro El Toro, rocas, chaparrales, bosques y al fondo antenas repetidoras.
Como ya se ha destacado en anteriores entregas alusivas a este patrimonio natural de Upata, hoy en peligro por la tala indiscriminada y el deterioro de su biodiversidad floral y animal, el cerro El Toro esconde- en sus más de 500 hectáreas- una interesante variedad de ecosistemas: desde bosques protectores de quebradas, selvas tropófilas en valles y pendientes, hasta biomas de sabana en áreas escarpadas, terrenos llanos y áreas pedregosas, donde las plantas sobre todo se adaptan a las particularidades del relieve y a la exposición a los vientos dominantes. Cuenta además con pequeños miradores naturales que favorecen la contemplación o recreación pasiva, tanto del valle del Yocoima como de las serranías que bordean la ciudad por todos sus puntos cardinales. 
Desde su primera colina frontal a Upata, se observa el urbanismo Manuel Piar.
Una de esas colinas que se extiende en paralelo a los sectores Manuel Piar, y San José se eleva  hasta los 560 metros sobre el nivel del mar, en su parte más alta, como un muro continuo de sabanas, pedregales y escasos bosques que siguen el curso intermitente y estrecho de pequeñas quebradas montanas que bajan de su tope. A esa altura podemos disfrutar de vistas muy sugestivas del valle, en especial de los barrios, edificaciones y urbanizaciones de su área de expansión, localizada principalmente al este y sureste de Upata, así como de los incontables cerros que rodean la ciudad.
Tonalidades de verde en este julio lluvioso del 2020
En la temporada de sequía esta pared de pendiente muy pronunciada, hasta de 60 grados, tiene la desventura de sufrir los rigores de los incendios forestales, que degradan su paisaje y afectan su fauna, pero por fortuna cuando llegan y se consolidan las lluvias, desde junio hasta finales de año, su verdor es extraordinario, en juego de tonalidades que contrastan con la abundante y oscura presencia de centenares de promontorios, rocas y lajas expuestas a las inclemencias del tiempo. 

miércoles, 10 de mayo de 2017

Ciruela de Huesito Spondias purpurea

Ciruela de huesito en zona rural de la vía El Manteco.
La Ciruela de Huesito, también conocida en otros países de América como Jocote  es el Spondias purpurea. Se trata más que de un árbol un arbusto frutal que crece en las zonas tropicales de nuestro Continente, desde México hasta Brasil. Jocote es una palabra nativa de México derivada del idioma Náhuatl xocotl, que significa fruta (1 ). Los frutos de esta especie son  generalmente rojos, aunque hay también amarillos. La ciruela, así sin el huesito, tal como la nombramos en Upata, se propaga por semilla o por estaca. Es de crecimiento rápido y alcanza entre 3 y 6 m de altura, aproximadamente. El fruto es una drupa y sus semillas, que no son comestibles ocupan gran parte de la fruta, por lo que la pulpa comestible, de delicado y característico sabor, es relativamente escasa, de ahí el nombre popular. Suele desarrollarse perfectamente en suelos pobres, arenosos, en las áreas de sabana y en climas cálidos, con temperaturas extremas, ya que se trata de un arbusto muy resistente a las condiciones extremas de nuestras tierras tropicales, sobre todo en pisos altitudinales bajos. 
"Poema a las Ciruelas" de Daniel Ruiz
En Upata la ciruela fue muy abundante en las sabanas arenosas de Santo Domingo, Sierra III, y toda  la periferia de Upata, donde se solía sembrar o plantar para satisfacer la demanda familiar, y la comercialización en la misma ciudad del excedente. Aunque no con el volumen de otros años en la ciudad se sigue vendiendo la ciruela de huesito en bolsitas en improvisados puntos fijos o mediante el comercio ambulante. 
Progresivamente la urbanización, el deterioro de los árboles  y la desaparición de esta especie han incidido en que esta fruta alcance un precio prohibitivo. En Wikipedia describen a.Spondias purpurea como un arbolito de 4-8 m, con copa ancha, tronco irregular y ramas quebradizas; las hojas se componen de 5-12 pares de hojuelas elíptico-agudas, de 2-4 cm de largo, caedizas antes de la época de floración; flores rojas en panículas de 3-5 cm, colocadas a lo largo de las ramillas; el fruto en drupa irregularmente oval, algo gibosa, lisa y brillante, de color violáceo a amarillo, de 4-5,5 cm de largo, con un núcleo leñoso donde se encuentran las semillas. Agrega este portal que posee pulpa escasa, agridulce en las plantas cultivadas, muy ácida en las silvestres. Contiene ácido málico, azúcar, malato de calcio y almidón.
En la Upata rural la ciruela de nuestro trópico la de Huesito, siempre destacó por su contribución como fruta de primer orden, sabrosa, exquísita, producto para la venta y el ingrego familiar de la gente humilde, muy poca se le regalaba, y los propietarios de los árboles la cuidaban celosamente de los niños traviesos, que ansiaban gratis la anhelada frutilla. La ciruela abundaba en las sabanas de lo que hoy es Santo Domingo II, Sierra III, El Guamito, en San Lorenzo, y otros tanto parajes, donde al calor bochornoso de febrero, marzo y abril  dejaba acumular su particular sustancia dulce, sobre todo cuando maduraba casi al extremo de desmororonarse en las manos inquietas de los niños. En recientes temporadas de sequía se ha notado ausente en el centro de la ciudad, apenas notamos pequeños cultivos familiares por la zona de Matajey, la ruta a Santa Bárbara Guacamayo, algunos patios de Sabaneta y en las semi secas llanuras de los caños del Guri en la vía a El Manteco. 
La ciruela, cada día menos presente debido a la merma de su cosecha, sigue siendo no obstante un referente de fruto tropical, debido al exquisito sabor que tiene cuando madura, a que es ideal para dulcería, y porque está muy vinculada a nuestras tradiciones su consumo durante las semanas finales de las temporadas de sequía, cuando son comercializadas y forman parte de los hábitos de consumo de los habitantes de Upata.

jueves, 13 de abril de 2017

Cedro Amargo "Cedrela Odorata" también presente en nuestra Villa del Yocoima

Translator
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Cedro en el Cementerio Viejo de Upata 
Upata y la Guayana Venezolana no es tierra de cedros amargos el "Cedrela odorata" sino del cedro dulce y el blanco de los bosques tropófilos y húmedos del Sur del Orinoco (El dulce es el Bombacopsis sp perteneciente a la familia de la bombacaceae y el blanco el Simarouba amara de la familia de las Simaroubaceae). Sin embargo este hermoso árbol de la familia de las meliáceas, el cedro amargo, no es ajeno a nuestro valle y escenarios citadinos y rurales, ya que a pesar de haber sido progresivamente talado sigue presente en la Villa del Yocoima, y nos sigue regalando su prodigioso porte y la espesura de su follaje durante los 8 meses más lluviosos, gracias a la facilidad con que se adaptó a este valle y sus espacios verdes.
Sin parentesco con el cedro libanés
El cedro americano, tanto el amargo como el dulce y el blanco, igualmente no tienen vínculo botánico alguno con su homónimo de los climas templados del Viejo Mundo. Ya que ese cedro euroasiático "Cedrus libani", originario de El Libano y la cadena montañosa del Atlas al Norte del Sahara en Africa, muy ponderado por las propiedades de su madera y su larga historia asociada a culturas milenarias como la fenicia y los pueblos semitas del Cercano Oriente, es una conífera o pino. Este cedro aparece como la figura predominante de la bandera de El Líbano, un pueblo donde el árbol crecía en abundancia, sobre todo en sus zonas montañosas. Otros árboles de "cedro" no emparentados ni con los cedros verdaderos ni con nuestros cedros americanos son los enebros europeos, algunos cipreses y otras coníferas de climas templados. 
Arrasado en su hábitat hoy es el Árbol Emblemático de Barinas
Cedro, detalle de hojas y frutos nacientes.
Es bueno precisar entonces que nuestro Cedro Amargo,  nada humilde en su comparación con el cedro euroasiático, no es otro que el Cedrela odorata, un árbol que crecía espectacularmente en el Occidente de Venezuela, tanto en los los bosques de galería de los ríos llaneros y en las zonas del piedemonte andino, a tal punto de que allí se exhibía junto al caobo "Swietenia macrophylla" como dos de las especies más llamativas de esas selvas tropicales, tanto por la robustez de su tronco, por lo exhuberante de su copa, y por la altura que alcanzaba en ese medio natural. 
Lamentablemente el cedro amargo del Neotrópico tenía otra característica que decretó su progresiva desaparición en estado silvestre, y que lo exterminó casi por completo de esos bosques tan intervenidos de los estados del occidente venezolano. Esa peculiaridad no es otra que la extraordinaria calidad de su madera, que lo convirtió en "presa" preferida de terrófagos y traficantes legales e ilegales. 
No obstante por su presencia protagónica en esos bosques naturales fue reconocido nuestro Cedro Amargo como Árbol Emblemático del estado Barinas. Y en paralelo desde la década de los 50 a nivel nacional se inició un proceso muy intensivo de siembra y plantación del cedro en todo el país.
El Cedro Amargo en Upata
Masivamente el cedro amargo llegó a Upata sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando se inició su expansión en nuestras áreas verdes e incluso en algunas zonas rurales del municipio, donde se ha desarrollado como árbol ornamental.

 CEDRO

Caminante vertical cuyo tronco se bifurca
Trasgrediendo la linealidad de su fuste
Pero todos tus caminos van al cielo

Enséñales que es el arraigo
Que sentido tiene umbilicarse
Al suelo, a la tierra que los vio nacer.
Que esa savia que fluye por tu albura
No es indiferente, ni exclusiva
Del linaje de tu extirpe
Ella se impregna del espacio que la circunda
Que hay sustancia y esencia
En este universo diverso.

Cedro eres parte del entorno
Ser vivo que palpita
Que transpira y respira
Que siente
Energía vital
Permíteme abrazarte
Para sentir la fuerza telúrica
De tu savia
Porque  todos tus caminos van al cielo

Poema del Prof Daniel Ruiz Correa

jueves, 31 de marzo de 2016

Marzo Entre Niño Arboles y Aves



Marzo mes de sequía extrema, en este 2016 hasta su última semana resecó la tierra y tendió insolación y vientos duros repletos de polvo sobre la tierra sedienta de Guayana. Ya van 3 meses casi 5, o quizás 7 meses sin lluvias moderadas o fuertes, las cuales apenas si se dejaron caer con fuerza en julio del 2015 y en solitarios días de agosto y noviembre.  Del resto del tiempo sólo leves lloviznas fugaces en tiempo y densidad, con gotas que parecían más bien leves susurros húmedos, imperceptibles casi. Incapaces de mojar suelos y reanudar aunque sea por minutos pocos las corrientes superficiales de nuestros paisajes, que resecos clamaban y claman aún por un poco del líquido de la vida.
Es el Niño en toda su furia el que se ha desatado hasta dejar los campos convertidos en eriales, el ganado macilento, buscando desesperado el agua que se escondió debajo de los tapones, y las quebradas polvorientas, desnudas sus piedras de la humedad que las engalanan,  repletos sí de hojas grises o marrones y de palos de árboles sumisos ante la vorágine de este ardor tropical, que convirtió a esos cauces casi todos en barriales insalubres o secos arenales. Uno que otro privilegiado dueño de hato o finca disfrutando su provisión de agua lagunera, o su aljibe salvador. 
Impactos de la sequía
En Upata y sus alrededores las cosechas, las siembras lucen resentidas, sobre todo las que necesitan de una provisión sino copiosa por lo menos permanente de agua. Días de Sol. Días de cielo azul intenso. Nubes que se han dedicado solo a pasear su carga mínima de humedad, en una danza lenta, copos tímidos de algodón cúmulos de adorno, o estratos finos que se esparcen en la atmósfera para dar paso al azul del día o al cielo estrellado nocturno, tan insuficiente su carga, insaturados de agua, se quedan allá arriba convertidas en figuras sólo para la imaginación desbordada de niños y adultos. 
Este es el mes de marzo más seco de cuántos recordemos, no tanto porque no ha llovido, sino porque es la cumbre temporal de una sequía que se ha extendido y se ha hecho poderosa, por cuanto es la continuación de una temporada húmeda que apenas fue húmeda, donde la lluvia además de esporádica no tuvo la intensidad que suele tener en estas tierras norteñas de Guayana.
Mientras tanto las quemas sembrando el aire de vapores tóxicos y dióxido de carbono, es el ciclo de los incendios forestales, que ahora con el añadido del calor y los vientos fuertes de marzo, se nos antojan más severos, pero a pesar de todo el verde no desaparece, porque en este clima severo de las sabanas alternadas con los bosques deciduos, caducífolios, tropófilos, el verde nunca se ausenta, ante la habilidad de ciertas especies arbóreas, arbustivas y herbáceas para resistir la ausencia casi absoluta de humedad a ras y en el subsuelo. 
Frutos de Marzo
El mango Manguifera indica, siempre verde como pocos, regalando flores, sombra copiosa y su cosecha frutal abundante, emocionado con este calor de espanto, dulcito como pocos. Icacos, pequeño fruto menor, también en floración o carga, verde y humilde, listo para la cosecha, las lechozas o papayas si tienen la suerte del riego oportuno listas para darnos esa fresca y dulce pulpa. La Ciruela de huesito, Spondia con su fruto ya mediano en lo pequeño, alistando sus azucares para la cosecha de abril. Y como siempre destacando en los patios y conucos el quinchoncho o chícharo Cajajunes caján, un prodigio que nos regaló Asia o Africa, con su carga proteica exuberante en sus semillas tiernas o secas, y con su extraordinaria capacidad para fijar el nitrógeno en los suelos, excelente aunque cara alternativa culinaria, muy vinculada a nuestras tradiciones gastronómicas.
Flores en bosque seco
Si nos adentramos en los bosques secos y de hojas caducas el espectáculo es sobrecogedor. Predominan los tonos grises y marrón claro. Miles de árboles y arbustos desprovistos de sus hojas, nos indican que el verano la sequía es implacable. No obstante en el trópico no todo es uniforme, pues a pesar de esta aparente sencillez la variedad biológica nos regala algunas sorpresas. 
El jebito o jebe, familia del mahomo, pequeñito, casi imperceptible por su humilde porte de arbusto menor, irradia vida con sus floración blanquecina, alternada, no abundante, pero en contraste perfecto, con su forma compleja, evidencia de que la vida bulle en su interior. 
El Indio Desnudo, enorme árbol de estos bosques, carente de sus hojas, muestra su carga frutal sin pudor, como metras marones que se multiplican por todos sus ramajes. Ya el cañafistola llanero regó su suelo circundante con el naranja amarillento de sus flores, que brotaron desde febrero. 
El Roble Platysmicium Pinnatu en este trimestre de sequía extrema hizo la tarea, primero desplegó su semillas golgantes en su vaina irregular, luego desplegó el amarillo intenso de sus flores enanas y ahora cambia en plena sequía al verde intenso de su copa repleta de hojas, que le acompañará en la temporada lluviosa por venir. 
En Upata este año los caobos Swietenia macrophylla , los cedros Cedrela odorata, mostraron en marzo sus florecillas, que dieron paso a sus bellotas, grande la de la caoba, que se abre con su corteza marrón intensa y dura para dar paso a sus aladas semillas que se riegan prodigiosas, y el fruto del cedro, ovalado y pequeño como un mamón alargado, todavía en exhibición que se  niega a caer de su árbol que le da sustento. Flor tímida amarilla y redondita, pequeña y casi imperceptible la del cují, que también se muestra en este marzo, en la periferia de la villa del Yocoima. 
El dividive con su sombra copiosa, sus hojas miles aferradas a sus ramas retorcidas, fiel habitante de estos parajes, ya nos regaló sus vainas redondeadas, que se secaron y cayeron  en los primeros meses del año. También persiste este mes la floración del apamate Tabebuia rosea, en todo el ámbito urbano de la ciudad, como árbol más representativo de la flora citadina, con sus tonos rosados, o morados suaves o blanco algunos pocos. 
El araguaney Tabebuia Chrysantha desde finales de enero comenzó a mostrar por el brevísimo tiempo de tres o cuatro días el amarillo impresionante de sus flores, desprovistos de hojas por pocos días es uno de los protagonistas vegetales de este verano upatense. El Guázimo con sus famosas pepas que se tiñen de un marrón oscuro, soportando estoicamente la severidad de la sequía, muchas de sus hojas y ramas carbonizadas por tanto incendio o bien verdes si han tenido la suerte de permanecer al abrigo de un cuidado patio.
El caro caro otro árbol imponente exhibe ahora en marzo su fronda con un verde intenso, ya sin frutos que cuidar, muy apetecidos por cierto por el ganado de nuestros campos. El masaguaro samanea guachapele, o samán masaguaro, hizo los deberes, comenzando el año sus hojas se tornaron amarillas y semejaron a lo lejos flores, luego las desprendió y ahora luce un verde intenso al retornar sus hojas a sus ramas, formando una copa con muy buena sombra.
Aves al tiempo
Y las aves ellas también reclaman su espacio en este recuente, que podemos decir, que el cristofué bullanguero con su canto de voz acusadora, dominante y altivo, el pecho amarillo su primo en pareja haciendo sentir su presencia, azulejos con su trino, los inquietos canarios de tejados, las reinitas escasas se dejan ver de vez en cuando, la paloma turca, las potocas, las perdices o colines, el paují alborotados, las golondrinas ausentes, lejanas en las zonas australes preparando su retorno para la temporada de lluvia, las paraulatas llaneras en lo suyo su hermosísimo y variado canto, por San Lorenzo avistamos por vez primera un tilingo o piapoco, familia de los tucanes, pero con un pico menos exuberante, en pareja y con su canto tan extraño. 
El carpintero jabado, por su parte, siempre alerta y en trabajo de golpeteo incesante en los duros troncos, buscando comida y cobijo. Los pericos no se han visto tanto como en otros años, al igual que los loros sabaneros, los alcaravanes distantes de la ciudad y su periferia, el teuteu de su canto nos hace falta por el Este, quizás por la falta de agua y la sequedad de los tapones han huido a zonas más húmedas. Cucaracheros chochines aves chiquitas trogloditas solitarias tampoco se muestran, escondidos quién sabe dónde. Los negrísimos y agresivos toldos, negro luis, angoletas, o mirlos, habitantes bullangueros con su chui chui no se quejan jamás ni de verano ni de lluvias, adaptable se pasea entre calles y carros sin miedo alguno a los humanos, tomando agua estancada sin importarle si está o no contaminada. El crotofaga mayor o garrapatero en la sabana seca, con su vuelo misterioso, como sigiloso viento que cortan el viento, en grupo se reúnen y dejan escuchar sus cantos poco melodiosos, chillidos más bien. El pespes, ave amarillenta con su manchón negro, de mediano porte, con su canto chillón y breve pero con sus colorido atrayente, sigue paseándose con cierto cuidado entre la floresta, temeroso siempre de humanos y otros bichos indeseables.
Y la humedad distante vuelve lentamente a fin de mes
Este es marzo el del Niño del 2016. Un marzo que desde hace días, desde el 29 comenzó a sentirse como más húmedo, pasada la Semana Santa llegaron algunas nubes, y nos comenzó a regalar algunas lluvias extrañas finas esperadas esperanzadoras preludio quizás de que este Niño está cansado y que las precipitaciones están cerca, y que abril dará paso a la alegría de las aguas que caen del cielo. Extrañas lluvias provenientes no del Atlántico que aún está moderadamente frío, sino del lejano Pacífico, que entraron por la costa colombiana del Cauca o Nariño, se remolinaron por las tres columnas de los Andes de la Nueva Granada, se abrieron al horizonte del llano y la Amazonia Oriental y desplegaron su tímida carga de humedad en esta Guayana reseca que clama por la lluvia que todo lo revive. Ojalá y así sea….