sábado, 3 de septiembre de 2011

El Callao ciudad del oro y tradiciones al Sur de Bolívar

Plaza Bolívar y la Iglesia de la Virgen del Carmen patrona de El Callao
A finales de agosto del 2011 la población de El Callao muestra señales evidentes de progreso y relativa calma, días después de que cierta inquietud social y económica se paseara por sus calles ante recientes anuncios de nacionalización de la actividad minera del oro y la conmoción generada por el cambio de gerencia en la empresa insignia de explotación aurífera Minerven. 
Edificaciones hoteleras, comerciales y sede de la Alcaldía de El Callao
El Callao pueblo de tradición, de calipso, mucho fútbol, orfebrería, de madamas, comparsas y mucha actividad productiva, se muestra como una ciudad pujante, a pesar de su pequeña dinámica urbana, su casco central breve y su encierro en un valle apretado entre colinas y cerros bruscos, con el Yuruari, como compañero de espacio.
Colorido del calipso gran fiesta popular de El Callao, la imagen data de los Carnavales del 2008
Iglesia Anglicana de El Callao, con 100 años de presencia activa
 fue declarada Patrimonio Cultural Histórico del municipio
Casona con balcón de estilo antillano en el casco central de El Callao
Parte de ese testimonio humano, étnico, material, de edificios, plazas y sus iglesias, así como la mina y planta de El Chocó al Oeste de la población, se muestran en esta secuencia gráfica que dibuja parcialmente la realidad de una ciudad, un municipio, que es referencia y orgullo en la Guayana venezolana, quizás el más reconocido, el más publicitado, el más sonoro, de cuantos componen el extensísimo Sur del estado Bolívar, honor que quizás comparte con el no menos afamado municipio Gran Sabana, pero con la ventaja de su cercanía a la metrópoli Ciudad Guayana y el hecho indiscutible de su peso económico como el gran distrito minero del oro de la República Bolivariana de Venezuela. 
Los niños siempre han sido protagonistas de los Carnavales de El Callao, la fiesta popular más famosa de la población, patrimonio cultural, atractivo turístico, y ritmo contagioso traído por los antillanos que masivamente migraron a esta región del oro desde la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX, para trabajar en la dura faena de la minería industrial y artesal de la explotación del oro de veta y aluvión tan abundante en esta región del estado Bolívar. 
La huella de la cultura antillana, negroide, afrodescendiente, está presente en las tradiciones, en la gastronomía, en los trajes coloridos de madamas, en los adornos típicos de las mujeres, en el habla popular, en los apellidos anglajones, la  presencia de la iglesia anglicana, sobre todo en la rítmica contagiosa del calipso expresión musical nacida en tierras del Caribe que se insertó en el alma y en la piel de los habitantes de El Callao, excelentes cantantes, prodigiosos en el toque del bumbac, del cuatro asimilado a la armónica de este género folklórico. En fin existen muchos  elementos de la cultura de las islas menores de las Antillas que se han insertado en la dinámica humana de El Callao y en su gente laboriosa, persistente y orgullosa de sus incontables aportes a una población que es referencia a nivel regional, nacional e internacional.
Selvas húmedas y el río Yuruari desde la altura de la carretera 
que une a El Callao con Guasipati
Instalaciones industriales de PMG y yacimientos mineros en plena producción en El Chocó vía El Callao El Manteco, una de las principales plantas auríferas de este municipio, donde se localizan enormes reservas de oro, recurso que ha sido explotado por más de 150 años y que sigue generando riquezas y actividad económica. (Las fotos están disponibles en el portal web Panoramio.com)