lunes, 20 de junio de 2016

Paisajismo y diversidad vegetal en la Uneg sede Recría de Upata

Al fondo el viejo silo hoy en desuso, en simbiosis con los módulos académicos.
Desde la sede del CEBIOTEC se contemplan las instalaciones principales de la sede Recrìa de la Uneg
Vegetación variada, tanto natural como vinculada al paisajismo de sus espacios intervenidos, convierten a la sede Recría de la Universidad Nacional Experimental de Guayana en otro patrimonio verde de Upata, digno de ser admirada y protegida por los integrantes de esta Casa de Estudio, que en el sector Altagracia de la Villa del Yocoima brinda formación a centenares de estudiantes de las carreras Ingeniería de Producción Animal y Tecnología de Producción Agropecuaria.
Hermoso flamboyán Delonix regia en floración, cerca de uno de los potreros
Esta variedad de árboles plantados o multiplicados por procesos naturales en sus espacios silvestres, proporcionan una variedad interesante de especies vegetales arboreas, paisajes verdes de sábana húmeda, manchones de bosques secundarios y muy pocos primarios, selvas de galería, pastizales, herbazales, arbustos, incluso plantas de humedades y juajuas dignas de admirar, que son el refugio de incontables aves, réptiles e insectos. 
Paisaje natural y humanizado
La sede Recría de la Uneg constituye un espacio propicio no sólo para la cría de ganado vacuno y la siembra extensiva o intensiva de plantas alimenticias, sino también para la contemplación, las visitas guiadas, trabajos de investigación académica, protección de ecosistemas de bosques tropicales secos, bosques de galería, lomeríos, lagunas, quebradas  y la preservación de la biodiversidad. Esta zona, sus más de 200 hectáreas, forman una franja de belleza escénica singular localizada en terrenos municipales, hoy cedidos en comodato a la Universidad, donde por años funcionó la antigua estación experimental del extinto Ministerio de Agricultura y Cría. 
En la Recría se forman ingenieros en producción animal y tecnólogos agropecuarios
Además de sus módulos o aulas la Uneg posee aquí laboratorios, instalaciones para el ordeño, viveros, pequeños huertos, mientras que en lo alto de una loma funciona la sede del Centro de Biotecnología de Guayana, entre otras instalaciones, entre las cuales destaca por su valor patrimonial el viejo silo hoy en desuso y el puente de paso de ganado que cruza la carretera vieja Upata San Félix.
Variedad de árboles
Ganado vacuno en La Recría
Entre las especies presentes en la sede Recría de la Uneg destacan principalmente la Tabebuia Rosae o apamate, árbolo plantada que predomina en varios de sus corredores y caminos internos, sobre todo en las adyacencias de los módulos de la Universidad. Igualmente destacan otras especies también plantadas como el samán, el mucuteno o san francisco, la acacia maguín, el neen, el abundantísimo y autóctono guácimo, pardillos, la pata e vaca o bauhinia, yagrumos, yopos, hueso e pescado, carocaro, merey, bucares, ceibas, la acacia flamboyán, araguaney, juajilla o juajua, mango, roble, entre otras.  
   

miércoles, 8 de junio de 2016

Paisajes de mi Tierra Una breve mirada a la variedad de escenarios naturales de Upata

Upata tiene contrastes y mucha variedad natural, es un espacio abierto para la contemplación de la naturaleza y de esa relación no siempre armoniosa que su habitante ha establecido con su ambiente. Ecosistemas de bosque, sabanas, plantaciones, árboles ornamentales de reciente o vieja data, recodos rurales o urbanos desordenados pero vigorosos en sus mensajes subyacentes o como muestras de esa vinculación contradictoria entre hombre y ecosistemas, están allí y forman parte esencial de esa particularidad que es Upata. 
Esta es sin duda tierra mi tierra, donde es necesario, contra todo pesimismo o desgano, seguir insistiendo en la necesidad de instruir orientar a la juventud, a los niños, por qué no a los propios adultos. Para que reconozcan que esta variedad biológica y de paisajes, suelos, relieves, microclimas, aguas, caseríos, espacios públicos, merece y debe ser estudiada, protegida, mejorada, asimilada, porque esos elementos forman parte esencial de nuestro patrimonio como ciudad o pueblo o municipio. 
Las imágenes capturan apenas destellos de la prodigiosa naturaleza y sus variaciones, con o sin la huella del upatense que la habita o la sufre. Demos paso entonces a la imagen que habla y testimonio de nuestra realidad como espacio de vida, donde también está vigente el soplo expresivo de la palabra que en forma de poesía nutre nuestro espíritu, y es destello sublime de nuestra propia creatividad.

Allá arriba está El Buey con su agradable clima de montaña


Los Rosos caserío agrícola: entre la gran urbe y la pequeña ciudad




Escuela Morales Marcano Más de 60 años de esta edificación histórica

jueves, 21 de abril de 2016

Caruto Genipa americana arbol de tradiciòn patrimonio de Guayana



Genipa americana (huito, jagua o caruto como se le conoce en Venezuela) es una especie del género Genipa, nativa del norte de Sudamérica (norte del Perú), Caribe, sur de México, que crece en las selvas y en franjas arboladas de las sabanas.
Descripción botánica
El caruto es un pequeño árbol de 15 m de altura (raramente supera los 20 m) y tronco cilíndrico, recto, de 60 cm de diámetro, con contrafuertes de 1 m. Hojas opuestas, lanceoladas a oblongas, 20-35 cm de largo y 10-19 cm de ancho, verdes oscuras lustrosas, de margen entero. Flores en cimas, blancas, amarillas o rojas.. 
Su fruto es una baya comestible de cáscara gruesa.Genipa americana se cultiva por su fruta comestible, y para bebidas, mermeladas, helados, polvos azucarados. El jugo de la fruta inmadura es claro, e induce una reacción química en la piel humana cambiando su color a un azul oscuro, por lo que es usado como pintura corporal. La fruta madura del huito se toma cruda o en mermelada. La fruta es elaborada en infusión y bebida como remedio para la bronquitis. 
El caruto prefiere suelo aluvial, crece muy rápidamente (produce en 3 años), aún en campos inundados. Aunque puede ser plantado, es más frecuente su dispersión por animales y agua. Es un muy buen árbol ascendente para alcanzar a otros árboles. Con los frutos maduros y fermentados con aguardiente se hace una bebida alcohólica. 
Ampliamente distribuido en Upata
En Upata tenemos algunos ejemplares en el sector Sierra III con Santo Domingo II y en las faldas del Cerro El Toro, en las sabanas y bosques secos de San Lorenzo, en las sabanas de Santa María, El Piso, Matajey, Tierra Blanca, Guacamayo, Manganeso, es decir está ampliamente distribuido en nuestros escosistemas, debido a su excelente adaptación a condiciones climáticas y de suelo extremas .
El fruto es insecticida, la pulpa se la untaban los indígenas como repelente. Y también bactericida y germicida (probablemente debido al fenol). Posee una madera noble, de buena calidad, dura, flexible, fácil de trabajar. Se hacen cajas, culatas de escopetas, arcos de barriles, carretas, vehículos, hormas de zapatos, embarcaciones pequeñas, ebanistería, carpintería. Tiene propiedades medicinales tanto su fruto exudado, su flor y corteza, que se emplea como remedio para la gonorrea. 
Rescatemos el Caruto
El Caruto es otro árbol tradicional de Upata, que debe formar parte esencial de nuestros programas de reforestación y arborización por la facilidad de crecimiento, por la frondosidad de su copa, y la belleza de sus hojas, utilidad de sus frutos, y por estar muy vinculado con nuestras tradiciones e historias. Lamentablemente no ha sido valorado positivamente y es muy común verlo desaparecer, talado o quemado, bajo la mirada indiferente de muchos habitantes de este valle, que no le reconocen sus capacidades, sus utilidades y su valor patrimonial como planta esencial de nuestros paisajes rurales, selvas y sabanas.

El cartán especie vulnerable de los bosques del Norte de Guayana por la excelente calidad de su madera

Bello ejemplar de Cartán en una hacienda del sector La California al Oeste de Upata.
El Cartán es un prodigioso árbol maderable, de frondosa copa que ha sido sometido a un proceso de tala indiscriminada por la excelente calidad de su madera. Fue y sigue siendo común en los bosques del Norte y Oeste de Upata, podemos observarlo aunque ya no con la frecuencia de otros tiempos, en la ruta hacia San Félix, piedemonte de la Sierra Imacata y Piaocoa, Los Culíes, Monteralo, Sucutún, Cerro California, selvas de Sabanetica, Sabaneta, Guayabal, Las Adjuntas, El Pao y El Retumbo.
Hojas muy particulares del Cartán alternan con su extraño y espinoso fruto
DISTRIBUCIÓN 
DE LA ESPECIE
Su nombre científico es Centrolobium paraense. Es una especie forestal comercialmente conocida en el exterior, y cuya distribución se extiende desde Panamá, Colombia, Venezuela, Trinidad y Tobago, Guyana y Brasil, creciendo mayormente en bosques siempreverdes de tierras bajas, parches de bosques alrededor de sabanas y sabanas entre 50 y 330 msnm. En Venezuela, esta especie es conocida con el nombre común de cartán, su distribución esta reportada en los estados Aragua, Bolívar, Cojedes, Guárico, Lara, Portuguesa y Zulia.
DESCRIPCIÓN DEL ÁRBOL Y SU MADERA
Puede crecer hasta 20 metros, su tronco es recto y cilíndrico, hasta 1,20 metros. Hojas imparipinnadas,alternas, flores amarillas a moradas, y su fruto es singular, ya que posee aguijones o espinas y un ala membranosa de hasta 9 cm de largo.
La especie ha sido incluida en el “Libro Rojo de la Flora Venezolana” como vulnerable a la extinción, debido a la explotación selectiva de su madera y la destrucción de su hábitat natural, para el desarrollo de actividades agropecuarias.
Centrolobium paraense, presenta un tipo particular de veteado en su madera, la que se caracteriza por su color amarillo o naranja, con franjas muy finas de color oscuro que varían entre rojas, moradas o negras. La madera es ampliamente utilizada en la mueblería en general, elaboración de objetos artesanales y utensilios caseros, estantillos para cercas, la elaboración de pisos y construcción en general.
ESPECIE EN PELIGRO AL NORTE DE GUAYANA
El cartán, muy solicitado por la calidad de su madera, es un árbol que poco a poco ha desaparecido de la floresta silvestre en las zonas boscosas y llanuras húmedas del Norte y Oeste de Upata, no obstante algunos ejemplares destacan aislados en un área intervenida por la agricultura del sector La California del Valle del Yocoima, al costado occidental de la capital del  municipio Piar, en las cercanía de la Urb Libertador. También es común  observar vistosos ejemplares de cartán en la zona rural muy intervenida de los llanos y el piedemonte de la Sierra Imataca y Sierra Piacoa, al Este franco de la autopista Upata San Félix. Debido a la alta calidad de su madera, esta especie se encuentra muy amenazada, a tal punto de que se ha transformado de un  árbol muy común a uno escaso en zonas amplias del noreste del estado Bolìvar, donde solía crecer en estado natural y alcanzar su desarrollo óptimo, por lo cual ha sido incluidad como especie vulnerable y es preciso en consecuencia consolidar proyectos forestales de reforestación, que permitan recuperarla en los bosques tropófilos y subhúmedos de la región.

En Upata y su zona rural abunda el Caro Caro excelente árbol de sombra y apetecible fruto para el ganado vacuno

Caro Caro en el Parque Bicentenario, más de 50 años en pie, patrimonio vegetal de Upata.

Caro Caro de unos 30 metros en la escuela Santo Domingo, uno de los más altos de Upata.
Tronco principal del Caro Caro
El caro caro es una de las dos especies conocidas como "oreja de elefante". Su nombre científico es Enterolobium cyclocarpum. Se trata de un árbol muy alto y muy ancho también, ya que sus ramas principales suelen ser tan amplias como las del samán, del que se diferencia por ser más alto y abierto, es decir, menos achaparrado y también por sus frutos.
El fruto en legumbre tiene forma de círculo helicoidal, de modo que el ápice toca casi con la base. El tronco puede alcanzar en promedio 2 metros de ancho, aunque se han reportado ejemplares de 4 m de diámetro. Alcanza alturas de 16 a 28 m con una gran expansión del ramaje. Las hojas recuerdan al Tamarindo. Casi siempre muestra una copa vistosamente verde, pues por muy poco tiempo se deja observar desprovisto de ese colorido, cuando muda las hojas al comienzo del verano, ya que en menos de un mes vuelve a mostrar sus ramas repletas de hojas.

Arbol abundante y atractivo
En Upata hermosos carocaros se pueden observar a las orillas de las carreteras, en hatos, áreas verdes, en el Hospital Gervasio Vera, avenida Bicentenario, en la Escuela Santo Domingo, en el Parque Bicentenario, escuelas, liceos y otros lugares espaciosos, donde puede desarrollarse en toda su amplitud.
Los frutos  muestran la forma circular que explica el nombre científico de la especie. Tienen un diámetro de unos 10 cm y pueden verse las prominencias de las semillas en su interior.
El caro caro es el árbol nacional de Costa Rica donde se le llama Guanacaste, denominación proveniente de dos palabras del náhuatl quauh: árbol y nacastl: oreja, refiéndose a la forma de su fruto. El caro caro pertenece a la gran familia de las Leguminosae (también conocidas como Fabaceae), la de mayor peso en nuestros bosques y florestas tropicales americanas, y sobre todo en el Norte y Centro de Guayana, que representa el 30,9% de los géneros y el 32,2% de las especies. Es una planta Mimosaceae, que entre otra especies, está representada por el Pilón (Stryphnodendron polystachyum), el Guamo (Inga alba), Hueso de pescado (Pithecellobium pedicellare), Josefino(Stryphnodendron guianensis), la Calliandra o Yacuare, el masaguare Pseudosamanea guachepale y  el Yiguire (Piptadenia psylostachya).

Caro caro patrimonio de Upata
Uno de los Caro caro más representativos de Upata, se encuentra en el Parque Bicentenario Alejandro Otero, se trata de un ejemplar adulto de más de 50 años, testigo mudo de la evolución urbana y social de la ciudad. A pesar de que algunas parásitas o simbióticas le afectan el ramaje, exhibe un buen estado de conservación, sigue proporcionando sombra a los visitantes del parque.
Desde nuestra juventud, infancia, el caro caro, ha sido uno de los árboles preferidos para el descanso, el reposo, y la admiración, pues cuando alcanza su madurez constituye un excelente compañero por la calidad de su sombra, y el poco riesgo que representa, a pesar del enorme peso que soportan sus ramas extendidas. Historias de hatos, de campos, travesuras, leyendas, mitos, se cuentan bajo el cobido de este prodigioso árbol, que en Upata encontró condiciones ideales para su desarrollo y que sin duda cuando alcanza su porte óptimo se convierte en referente patrimonial de nuestra floresta urbana y rural. 

El Caobo en Upata: Uno de los árboles predilectos para el ornato urbano de la ciudad

Caobo joven, de unos 15 años, en la plazoleta de la urbanización Manuel Piar de Upata
El caobo es un árbol ampliamente presente en Upata,  abunda en plazas, jardines y espacios públicos de la ciudad, producto de la siembra programada de esta especie en planes de arborización. La plantación del caobo Swietinia macrophylla, una especie arborea propia de los bosques de los Llanos Occidentales, Portuguesa, Cojedes, Barinas y Apure, se hizo corriente en la ciudad desde mediados del siglo XX, debido a la facilidad de su adaptación a nuestro entorno, a su relativamente rápido crecimiento, a la amplitud de su sombra y su porte imponente cuando alcanza su estado de madurez. Ejemplares de caobo se muestran en sitios como la Plaza Bolívar, avenida Valmore Rodríguez, Plazoleta de la urbanización Manuel Piar al Este y muchas de las áreas verdes escolares de Upata, donde alcanza un porte mediano, llega a crecer hasta 15 metros en promedio, prodigando eso sí abundante sombra, pues se comporta por lo general como árbol de hojas perennes.
Descripción del caobo
Swietenia macrophylla (caobo) es una especie botánica de árboles originaria de la zona intertropical americana perteneciente a la familia de las Meliaceae. Se la halla en Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Guyana Francesa, Guadalupe, Guatemala, Guyana, Honduras, Martinica, México, Montserrat, Nicaragua, Panamá, Perú, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Venezuela. Está especie en su estado natural en los bosques de galerías del Occidente del país está amenazada por pérdida de hábitat.
Ramaje, follaje del caobo, de un verde intenso, aunque alterado por la presencia de plantas parásitas.
 
POEMA AL CAOBO
 
Como semillas de Caobo
Se fue tu nombre
Y tu presencia se desvaneció
Entre mis manos.
Fuimos, nada somos
La nitidez del pasado
Se llevó nuestra historia.

Como semillas de Caobo
Se disperso tu cuerpo,
No vale la pena llorar,
Ni siquiera entonar un réquiem
Me devolverá la calidez de tu piel,
Te fuiste con la liviandad del amor
que se fugó entre espirales de dudas.

Me sentaré a contemplar el día
Un domingo cualquiera
Junto al Caobo de aquella tarde
-Recuerdas
Bajo su sombra te despediste
Y mi corazón crujió
Como el sonido de su fruto
Cuando se rompe
Su  concha gruesa y dura.
Solo el viento sabe que tan lejos
Se llevó tus ansias y ese deseo
Tan tuyo de ser amada.
Junto al Caobo de aquellos días
De aquellas horas atardecidas
                      Al calor de tus besos,
Allí estaré
Cuando sus semillas se dispersen
Y vea en ellas, el adiós que dejó
Mi alma en penumbras,
Y volverán a mi todas las tribulaciones.
 
Como semillas de Caobo
Se dispersó tu voz
Y tan sólo hoy
Cuando las miro
Presiento el sonoro eco
De tu silencio.
Daniel Ruiz Correa
El caobo es un árbol perennifolio o caducifolio, de 35 a 50 m (raramente hasta 70 m) de altura. Posee un copa abierta, redondeada en forma de sombrilla. Sus hojas son alternas, paripinnadas (pocas veces imparipinnadas) 
Es el árbol emblemático del estado Portuguesa (Venezuela), debido a que formó parte esencial de sus bosques y reservas forestales, hoy disminuídas por el impacto de las plantaciones agrícolas y pecuarias.
Tiene el tronco recto, sin ramas hasta cierta altura, algo acanalado, con sistema radical profundo. Ramas gruesas ascendentes, escasas, retorcidas por arriba de los 25 m; posee corteza externa profunda, muy fisurada, especialmente en el caobo negro, costillas escamosas, alargadas, pardo grisáceas a castaño grisáceas; corteza interna rosada a roja, fibrosa, amarga, astringente, 1 a 3 cm de grosor. A través de las grietas de la corteza puede verse el color rojizo de la madera, más oscuro cuanto más profunda sea la grieta. 
Madera de primera calidad flores poco vistosas
Su madera rojiza, que da nombre al color caoba (de marrón rojizo hasta vino tinto), es muy pesada y maciza, por lo que se hunde rápidamente en el agua y no se pueden utilizar los ríos para que floten los troncos hacia un aserradero. Es una madera de grano fino, ideal para la ebanistería por ser fácil de tallar, de gran valor para la elaboración de muebles y, en general, constituye una de las maderas de mayor valor en el mercado mundial.
Sus flores son pequeñas, casi imperceptibles, verdosas amarillentas, en panículas axilares y subterminales, glabras, de hasta 2 dm de largo. Hermafrodita (ambos sexos en la misma inflorescencia); las masculinas más abundantes que las femeninas, ambas muy perfumadas. Tienen de 6 a 9 mm de diámetro. Su fruto muy particular, suígeneris, es una beyota o cápsula leñosa, ovoide a oblonga, pardo rojizo (a veces grisáceo), se cuentan hasta 40-60 semillas por fruto (por lóculo 12). Semillas numerosas de 1 cm de largo, asimétricas, comprimidas, color canela, con una prolongación alar asimétrica, de 6 a 8 cm de largo. Estas semillas son aladas muy amargas, astringentes, extremadamente livianas para que el viento las disperse a cierta distancia. Los niños suelen jugar con estas semillas en vuelo para capturarlas, cuando el viento las dispersa, constituye todo un espectáculo su planeo como hélices de helicóptero y el ruido que genera el fruto cuando rompe su cubierta o concha muy gruesa y dura.
Copa del caobo en la plaza Bolívar de Upata.
Por su madera de excelente calidad, sumamente costosa, el caobo prácticamente ha desaparecido en estado natural en Venezuela, sólo quedan nichos aislados en Occidente, en Ticoporo, Turén, San Camilo, río Portuguesa, pues fue sometido a una presión enorme por mercaderes forestales del Occidente. Desde hace dos décadas existe veda o prohibición absoluta a su comercialización en el país.
Upata está llena de caobos
El Caobo sigue siendo, junto al apamate, el roble, el pitocelobium dulce o quebrahacho, el samán, el masaguaro,  uno de los árboles de sombra y ornato preferidos en avenidas en Upata. En la Plaza Bolívar varios caobos adultos han desarrollado su frondosa copa, a pesar de que han sido invadidos por la tiña, la guatepajarito y otras especies parásitas que progresivamente invaden sus ramas y lo van despojando de su intenso verde y frondosidad, hasta debilitarlas o secarlas.
A pesar de esta debilidad el caobo sigue siendo uno de los árboles más plantados en las zonas verdes de la ciudad, por la facilidad con que se obtienen sus semillas y se desarrollan las plantulas. 
En Guayana, en nuestros bosques tropicales tropófilos, es decir caducifolios, o en las selvas húmedas, el caobo está ausente, ya que es una especie que exclusivamente en estado natural se adaptó a los bosques de los llanos occidentales y el piedemonte andino, donde encontró condiciones ideales para su desarrollo en estado natural.

jueves, 31 de marzo de 2016

Marzo Entre Niño Arboles y Aves



Marzo mes de sequía extrema, en este 2016 hasta su última semana resecó la tierra y tendió insolación y vientos duros repletos de polvo sobre la tierra sedienta de Guayana. Ya van 3 meses casi 5, o quizás 7 meses sin lluvias moderadas o fuertes, las cuales apenas si se dejaron caer con fuerza en julio del 2015 y en solitarios días de agosto y noviembre.  Del resto del tiempo sólo leves lloviznas fugaces en tiempo y densidad, con gotas que parecían más bien leves susurros húmedos, imperceptibles casi. Incapaces de mojar suelos y reanudar aunque sea por minutos pocos las corrientes superficiales de nuestros paisajes, que resecos clamaban y claman aún por un poco del líquido de la vida.
Es el Niño en toda su furia el que se ha desatado hasta dejar los campos convertidos en eriales, el ganado macilento, buscando desesperado el agua que se escondió debajo de los tapones, y las quebradas polvorientas, desnudas sus piedras de la humedad que las engalanan,  repletos sí de hojas grises o marrones y de palos de árboles sumisos ante la vorágine de este ardor tropical, que convirtió a esos cauces casi todos en barriales insalubres o secos arenales. Uno que otro privilegiado dueño de hato o finca disfrutando su provisión de agua lagunera, o su aljibe salvador. 
Impactos de la sequía
En Upata y sus alrededores las cosechas, las siembras lucen resentidas, sobre todo las que necesitan de una provisión sino copiosa por lo menos permanente de agua. Días de Sol. Días de cielo azul intenso. Nubes que se han dedicado solo a pasear su carga mínima de humedad, en una danza lenta, copos tímidos de algodón cúmulos de adorno, o estratos finos que se esparcen en la atmósfera para dar paso al azul del día o al cielo estrellado nocturno, tan insuficiente su carga, insaturados de agua, se quedan allá arriba convertidas en figuras sólo para la imaginación desbordada de niños y adultos. 
Este es el mes de marzo más seco de cuántos recordemos, no tanto porque no ha llovido, sino porque es la cumbre temporal de una sequía que se ha extendido y se ha hecho poderosa, por cuanto es la continuación de una temporada húmeda que apenas fue húmeda, donde la lluvia además de esporádica no tuvo la intensidad que suele tener en estas tierras norteñas de Guayana.
Mientras tanto las quemas sembrando el aire de vapores tóxicos y dióxido de carbono, es el ciclo de los incendios forestales, que ahora con el añadido del calor y los vientos fuertes de marzo, se nos antojan más severos, pero a pesar de todo el verde no desaparece, porque en este clima severo de las sabanas alternadas con los bosques deciduos, caducífolios, tropófilos, el verde nunca se ausenta, ante la habilidad de ciertas especies arbóreas, arbustivas y herbáceas para resistir la ausencia casi absoluta de humedad a ras y en el subsuelo. 
Frutos de Marzo
El mango Manguifera indica, siempre verde como pocos, regalando flores, sombra copiosa y su cosecha frutal abundante, emocionado con este calor de espanto, dulcito como pocos. Icacos, pequeño fruto menor, también en floración o carga, verde y humilde, listo para la cosecha, las lechozas o papayas si tienen la suerte del riego oportuno listas para darnos esa fresca y dulce pulpa. La Ciruela de huesito, Spondia con su fruto ya mediano en lo pequeño, alistando sus azucares para la cosecha de abril. Y como siempre destacando en los patios y conucos el quinchoncho o chícharo Cajajunes caján, un prodigio que nos regaló Asia o Africa, con su carga proteica exuberante en sus semillas tiernas o secas, y con su extraordinaria capacidad para fijar el nitrógeno en los suelos, excelente aunque cara alternativa culinaria, muy vinculada a nuestras tradiciones gastronómicas.
Flores en bosque seco
Si nos adentramos en los bosques secos y de hojas caducas el espectáculo es sobrecogedor. Predominan los tonos grises y marrón claro. Miles de árboles y arbustos desprovistos de sus hojas, nos indican que el verano la sequía es implacable. No obstante en el trópico no todo es uniforme, pues a pesar de esta aparente sencillez la variedad biológica nos regala algunas sorpresas. 
El jebito o jebe, familia del mahomo, pequeñito, casi imperceptible por su humilde porte de arbusto menor, irradia vida con sus floración blanquecina, alternada, no abundante, pero en contraste perfecto, con su forma compleja, evidencia de que la vida bulle en su interior. 
El Indio Desnudo, enorme árbol de estos bosques, carente de sus hojas, muestra su carga frutal sin pudor, como metras marones que se multiplican por todos sus ramajes. Ya el cañafistola llanero regó su suelo circundante con el naranja amarillento de sus flores, que brotaron desde febrero. 
El Roble Platysmicium Pinnatu en este trimestre de sequía extrema hizo la tarea, primero desplegó su semillas golgantes en su vaina irregular, luego desplegó el amarillo intenso de sus flores enanas y ahora cambia en plena sequía al verde intenso de su copa repleta de hojas, que le acompañará en la temporada lluviosa por venir. 
En Upata este año los caobos Swietenia macrophylla , los cedros Cedrela odorata, mostraron en marzo sus florecillas, que dieron paso a sus bellotas, grande la de la caoba, que se abre con su corteza marrón intensa y dura para dar paso a sus aladas semillas que se riegan prodigiosas, y el fruto del cedro, ovalado y pequeño como un mamón alargado, todavía en exhibición que se  niega a caer de su árbol que le da sustento. Flor tímida amarilla y redondita, pequeña y casi imperceptible la del cují, que también se muestra en este marzo, en la periferia de la villa del Yocoima. 
El dividive con su sombra copiosa, sus hojas miles aferradas a sus ramas retorcidas, fiel habitante de estos parajes, ya nos regaló sus vainas redondeadas, que se secaron y cayeron  en los primeros meses del año. También persiste este mes la floración del apamate Tabebuia rosea, en todo el ámbito urbano de la ciudad, como árbol más representativo de la flora citadina, con sus tonos rosados, o morados suaves o blanco algunos pocos. 
El araguaney Tabebuia Chrysantha desde finales de enero comenzó a mostrar por el brevísimo tiempo de tres o cuatro días el amarillo impresionante de sus flores, desprovistos de hojas por pocos días es uno de los protagonistas vegetales de este verano upatense. El Guázimo con sus famosas pepas que se tiñen de un marrón oscuro, soportando estoicamente la severidad de la sequía, muchas de sus hojas y ramas carbonizadas por tanto incendio o bien verdes si han tenido la suerte de permanecer al abrigo de un cuidado patio.
El caro caro otro árbol imponente exhibe ahora en marzo su fronda con un verde intenso, ya sin frutos que cuidar, muy apetecidos por cierto por el ganado de nuestros campos. El masaguaro samanea guachapele, o samán masaguaro, hizo los deberes, comenzando el año sus hojas se tornaron amarillas y semejaron a lo lejos flores, luego las desprendió y ahora luce un verde intenso al retornar sus hojas a sus ramas, formando una copa con muy buena sombra.
Aves al tiempo
Y las aves ellas también reclaman su espacio en este recuente, que podemos decir, que el cristofué bullanguero con su canto de voz acusadora, dominante y altivo, el pecho amarillo su primo en pareja haciendo sentir su presencia, azulejos con su trino, los inquietos canarios de tejados, las reinitas escasas se dejan ver de vez en cuando, la paloma turca, las potocas, las perdices o colines, el paují alborotados, las golondrinas ausentes, lejanas en las zonas australes preparando su retorno para la temporada de lluvia, las paraulatas llaneras en lo suyo su hermosísimo y variado canto, por San Lorenzo avistamos por vez primera un tilingo o piapoco, familia de los tucanes, pero con un pico menos exuberante, en pareja y con su canto tan extraño. 
El carpintero jabado, por su parte, siempre alerta y en trabajo de golpeteo incesante en los duros troncos, buscando comida y cobijo. Los pericos no se han visto tanto como en otros años, al igual que los loros sabaneros, los alcaravanes distantes de la ciudad y su periferia, el teuteu de su canto nos hace falta por el Este, quizás por la falta de agua y la sequedad de los tapones han huido a zonas más húmedas. Cucaracheros chochines aves chiquitas trogloditas solitarias tampoco se muestran, escondidos quién sabe dónde. Los negrísimos y agresivos toldos, negro luis, angoletas, o mirlos, habitantes bullangueros con su chui chui no se quejan jamás ni de verano ni de lluvias, adaptable se pasea entre calles y carros sin miedo alguno a los humanos, tomando agua estancada sin importarle si está o no contaminada. El crotofaga mayor o garrapatero en la sabana seca, con su vuelo misterioso, como sigiloso viento que cortan el viento, en grupo se reúnen y dejan escuchar sus cantos poco melodiosos, chillidos más bien. El pespes, ave amarillenta con su manchón negro, de mediano porte, con su canto chillón y breve pero con sus colorido atrayente, sigue paseándose con cierto cuidado entre la floresta, temeroso siempre de humanos y otros bichos indeseables.
Y la humedad distante vuelve lentamente a fin de mes
Este es marzo el del Niño del 2016. Un marzo que desde hace días, desde el 29 comenzó a sentirse como más húmedo, pasada la Semana Santa llegaron algunas nubes, y nos comenzó a regalar algunas lluvias extrañas finas esperadas esperanzadoras preludio quizás de que este Niño está cansado y que las precipitaciones están cerca, y que abril dará paso a la alegría de las aguas que caen del cielo. Extrañas lluvias provenientes no del Atlántico que aún está moderadamente frío, sino del lejano Pacífico, que entraron por la costa colombiana del Cauca o Nariño, se remolinaron por las tres columnas de los Andes de la Nueva Granada, se abrieron al horizonte del llano y la Amazonia Oriental y desplegaron su tímida carga de humedad en esta Guayana reseca que clama por la lluvia que todo lo revive. Ojalá y así sea….

sábado, 12 de marzo de 2016

Palma Carata Patrimonio Vegetal de la Upata Vieja

Al Norte de  Upata la carata "Sabal Trithrinax mauriteaeformis"  es una especie poco frecuente en sus bosques hùmedos y tropófilos, no obstante todavía un sector de esta zona rural localizado a 4 kilómetros del centro de la ciudad  es conocido como La Carata.
La Palma Carata, es otra especie que tuvo amplia utilidad en la Upata de los tiempos idos, ya que las viejas casas de la gente pobre, y depósitos de los fundos, conucos, hatos, además de sus paredes de bahareque, tenían un techo precisamente estructurado con las anchas hojas de esta planta, en otros tiempos muy abundante en los bosques húmedos y subhúmedos que rodeaban el valle, hacia el Norte y el Oeste. Precisamente por ser una especie cuyo hábitat es la selva tropical, está ausente en la zona urbana de Upata.
Por su otrora relativa abundancia de Carata, un conocido sector rural de la ciudad, de clima fresco, húmedo y boscoso, localizado a 4 kilómetros de la Plaza Bolívar de Upata, fue bautizado con este nombre con sabor a pueblo y ruralidad. Igualmente a esta palma se le conseguía en terrenos húmedos o bajíos de los bosques de Sabaneta, Montaña de Lino, Retumbo, El Pao, La Grulla, Monteralo, y algunas zonas de El Buey, donde áun hoy se pueden observar ejemplares aislados. 



A la derecha imágenes de la palma carata del blog Palmas Cultivadas de Venezuela 

LA CARATA VISTA POR LOS EXPERTOS 
Según Lisandro Alvarado la carata es la Sabal Trithrinax mauritiaeformis. Esta palma se distribuye principalmente en las selvas de Guayana, Zulia, Yaracuy además del Llano Bajo. Alfredo Jahn en su Monografía Botánica Las Palmas en la Flora Venezolana nos dice que esta planta "crece en las selvas de tierra caliente, en toda la región de nuestra Guayana, en el Yaracuy y en el Zulia, en el Orinoco se conoce por el nombre de Carata, voz indígena que, según Ernst, se deriva del guaraní Cará (encorvado, circular, redondo) aludiendo a la forma circular de la hoja, el viajero Appun la observó en Puerto Cabello y el Yaracuy, donde la llaman «Palma redonda, la Trithrinax mauriticeformis de Karsten (Naturleben p. I05) y la Sabal glaucescens de Lodd. corresponden probablemente a esta misma especie". 
EL TECHO DE CARATA 
Sus enormes hojas, casi redondas, adecuadamente instaladas una vez secas,  se aprovechan para el techado de casas en las zonas rurales, eran ideales para protegerse de las inclemencias del tiempo. Lamentablemente por sus características como preservantes de la humedad, polvo, material orgánico,  permitían la multiplicación de insectos y animales dañinos, entre otros el peligroso chipo, ello provocó que de manera progresiva se abandonara como techo de las viviendas familiares, que después de la segunda mitad del siglo XX fueron sustituidos por láminas de cinc o tejas. 
Quedan sin embargo como elemento fundamental para la construcción de los techos de las churuatas, bohíos o caneyes, que siguen siendo ampliamente utilizados en centros sociales, clubes y restaurantes típicos, sobre todo en las zonas rurales de Upata.
La Carata tiene un tronco que en promedio mide 35 centímetros de diámetros, se estructura en anillos, desnudo de hojas, y se eleva hasta los 25 metros. 
La poca carata que se comercializa en Upata se hace mediante contrato directo con proveedores que compran este material vegetal a productores rurales y extractores expertos que la obtienen en los bosques de  San Francisco, La Paragua, el bajo Imataca, río Aro y algunos sectores del Caura, en muchas ocasiones se trata de especies semejantes de palma, que cumplen igual función constructiva.

viernes, 11 de marzo de 2016

Camoruco Árbol de Panamá Su Imponente Porte ha sido diezmado en la Upata urbana y rural


Camoruco en calle 14 de Febrero con av Humbolt de Upata
El Camoruco es una especie del trópico muy abundante al Norte del Orinoco, sobre todo en los valles de la Cordillera de la Costa, que ocasionalmente fue plantado en Upata, y del cual quedan muy pocos ejemplares en nuestra ciudad. Había uno famoso en el Obelisco, frente a Residencias Yocoima, que fue cortado por supuesta enfermedad, y otro enorme, con una copa tipo paragua de más de 15 metros de ancho en la vía a La Carata a un costado de los terrenos de la Escuela Granja, que también pereció aserrado. Ofrecía este último copiosa sombra y era admirado por su copa y frondosidad. 
POEMA AL CAMORUCO
Camoruco !el último de los mohicanos! 
Tu longevidad se reduce
Al tiempo breve de una motosierra
Será que la gente se olvida
De la sombra que prodigas
En esas horas que se antojan
Cálidas y agobiantes, al fragor de un día soleado.
Yo conocí a tu amigo
El grande y hermoso
Camoruco en la vía de Alaska,
Imponente celador de las horas buenas
Un buen día
Lo encontré vencido
Roleado bajo los inclementes
Dientes de una motosierra.
Algo en
Se fue con él
Pero aún subyace su recuerdo
Parafraseando a Andres Eloy Blanco, podría decir:
Cuando muere un árbol
Mueren todos los árboles del mundo”.
Por eso mientras pueda
Vendré a llenar mis ojos
Con la magestuosidad
De tu fuste, porque
Que un día de estos
La ingratitud signará
Tus horas de ausencia
Daniel Ruiz Correa
DISTRIBUCIÓN DESCRIPCIÓN DEL CAMORUCO
Este imponente árbol, que en condiciones ideales crece tanto como una Ceiba, tiene como nombre cientìfico Sterculia apetala es una especie oriunda de América Central y norte de Sudamérica, de tronco recto ramificado a gran altura. Se encuentra ampliamente distribuido desde México hasta Venezuela, Colombia e inclusive en las Antillas. 
En Venezuela se encuentra en todas las tierras bajas, especialmente en los estados de Aragua y Carabobo, donde llega a alturas gigantescas. Es el árbol nacional de la República de Panamá, donde se le conoce como árbol Panamá. 
Se reproduce por semilla. Durante el período de crecimiento requiere de sombra para su desarrollo. 
Es un árbol exigente en cuanto a suelos, sus raíces son profundas y tiene vida larga. 
El tronco es recto y desarrolla a menudo, sobre todo cuando es de gran tamaño, unos contrafuertes que le sirven del apoyo y soporte necesarios por su corpulencia, ya que llega a medir unos 50 m. 
Es el árbol emblemático del Estado Carabobo. 
Sus hojas son acorazonadas y cuando son jóvenes presentan la cara inferior tomentosa. Las flores son moradas y poco vistosas. El fruto está compuesto de 4 o 5 folículos péndulos, dehiscente con 2 a 4 semillas aladas de color marrón.
MUY ESCASA SU PRESENCIA EN UPATA
Difícilmente es observable en Upata y su zona rural cercana, ya que no fue plantado con la frecuencia de otras especies, además es un árbol de lente crecimiento y muy longevo, que además requiere amplio espacio para su desarrollo ideal. Apenas podemos visualizar un ejemplar de mediano porte, posiblemente joven, pero sin mucha amplitud en su copa, en la calle 14 de Febrero cerca de la avenida Humbolt, frente a la casa donde funciona la Fundación Amor en Acción. Este árbol debería ser preservado como patrimonio vegetal o botánico de Upata. Afortunadamente ha resistido en pie, a pesar de estar localizado en una franja de terreno frontal muy reducida para su crecimiento, prácticamente aplastado entre las paredes laterales de dos viviendas.