sábado, 28 de noviembre de 2015

Uneg Upata un Oasis Verde en la Upata del Siglo XXI

Arboles frente al módulo de aulas, clitorias y cedros amargos Cedrela odorata
Desde el estacionamiento se nota la variedad de especies de flora.
Jardín de ixoras, palmas y árboles se multiplican en la sede universitaria.
Robles y caobos conforman un área sombreada en el estacionamiento de la Uneg Upata
Naturaleza viva y muerta en los espacios verdes de la Uneg Upata.
A la sombra de este mango Manguifera indica, una de los árboles primigenios de esta sede universitaria.
Árboles ya maduros araceaes y arbustos.
Desde hace 26 años la Universidad Nacional Experimental de Guayana en su sede Upata, denominada Menca de Leoni, se ha convertido en referente de una bien planificado proceso de siembra, transplante, y mantenimiento de especies de flora, que la convierte en el espacio verde urbano más emblemático de Upata. Incluso superior al que pueden representar otros escenarios de recreación pasiva natural de mayor tradición y antiguedad florística como la Plaza Bolívar, el Obelisco, la Plaza Piar o el Parque Bicentenario.
Tanto por la cantidad y calidad, como por la variedad y grado de conservación de las especies de flora, árboles y arbustos, este espacio intervenido destaca como una especie de jardín botánico, que es necesario cuidar, conservar y promover, para el disfrute de las nuevas generaciones de upatenses, que tiene allí la posibilidad de entrar en contacto con un área  verde excepcional, donde destacan tanto especies nativas del trópico guayanés, otras autóctonas propias de ecosistemas localizados al Norte y Este del Orinoco, así como algunos ejemplares de árboles originarios de las zonas ecuatoriales de Brasil, y otras especies exóticas del Asia, que se han adaptado sin problemas a nuestra ciudad del Yocoima.
Araceae con su típica flor, en simbiosis con su árbol huesped
Este parque verde urbano ha sido integrada adecuadamente al paisajismo de una infraestructura de educación superior un tanto caótica desde el punto de vista arquitectónico, es decir que no guardan una relación de diseño estructural unitaria y armónica. Esto obedece a que la pequeña sede universitaria se ha configurado por la acumulación pragmática de módulos y pequeñas edificaciones que cumplen eso sí con la misión de servir de sede del núcleo de la Uneg Upata,  donde funcionan actualmente además de la pionera carrera de Ingeniería en Industrias Forestales, otras especialidades de profesionalización, como lo son Contaduría Pública y Ciencias Fiscales.
Imágenes de este singular espacio verde de Upata, jardín botánico improvisado, o parque natural, nos revelan que tras el esfuerzo de décadas, es posible en la ciudad capital de Piar, contar con áreas de flora que nos permitan el reencuentro con la naturaleza, la articulación de un modo de vida más armonioso con el medio ambiente, incluso generador de condiciones ecológicas para que especies de animales, principalmente aves del neotrópico, puedan contar con una reserva floral que sirva de asiento o morada para su desarrollo y multiplicación. 
Desde distintos ángulos y ambientes la Uneg Menca de Leoni Upata es un oasis verde, admirado por la comunidad universitaria y visitantes.
Árboles jóvenes en uno de los patios de la Uneg.
Pendiente están algunos proyectos, que bien podrían otorgarle a este gran jardín una mayor articulación con objetivos más ambiciosos, como lo sería su utilización como espacio para la formación, para la didáctica ambientalista o la divulgación o promoción de la botánica del trópico, mediante talleres en sitio, al aire libre, y la creación de señalizaciones o nomenclaturas en madera, que le permitan a los jóvenes, a los estudiantes, al público en general, conocer el nombre científico y el común de estas especies vegetales, su origen y características.
Es sin duda este pequeño parque vegetal urbano un patrimonio de Upata. Así debe ser conservado, mejorado y ampliado, con nuevas especies, y con nuevos proyectos de paisajismo, de preservación, que lo conviertan por qué no en el Jardín Botánico Universitario de la Villa del Yocoima. Es una idea a considerar. Ojalá y se convierta en realidad este sueño.

jueves, 29 de octubre de 2015

En Upata no florecen los bucares

Bucare Blanco Erythrina Variegata en la plaza de Manuel Carlos Piar al Este de Upata
Poema a los Bucares
 
Caen las hojas
En la levedad de una mañana
Que se antoja  inquieta de vientos
Caen las palabras que deshojan
El misterio de unos ojos que ya no miran.
                  Por eso en Upata 
                               Ya no florecen los bucares.

Árbol de sombra es una palabra extraña
Que no significa nada
Para quien no atrapa el canto
De un árbol
                  Por eso en Upata 
                           Ya no florecen los bucares.

La ausencia no precisa de distancias
Siempre estuviste ahí
Prodigando tu sombra
Engalanando el espacio
Y sin embargo, la ingratitud
Signó tus horas de presencia.
                    Por eso en Upata 
                            Ya no florecen los bucares.

Del naranja oscuro
Al rojo de tus flores
Se viste de luto la mirada
Y se dispersa  tu presencia
En leves trazas de la ausencia.
                    Por eso en Upata 
                          Ya no florecen los bucares.

Daniel Ruiz Correa

Por las condiciones climáticas del valle del Yocoima y sus cercanos cerros y colinas, y porque no hubo tampoco tradición de siembra de árboles de sombra para las plantas de valor económico como cafetos y cacaos,  los bucares autóctonos plantados en Upata no son prolíficos o abundantes. Es difícil por lo tanto contemplarlos en sus parques, jardines, áreas verdes urbanas o bosques, y también son escasos en las zonas rurales, donde solo se consiguen ejemplares aislados, a diferencia de otras regiones del país, la cordillera de la Costa, los Andes y las zonas bajas del Delta y Monagas donde el bucare nativo el Erythrina Poeppegiana Bucare Ceibo y el Erythrina Fusca Bucare Anauco o de Agua, son representativos de sus ecosistemas naturales o plantaciones.
 En Upata solo llegamos a visualizar bucares autóctonos en algunas barriadas como El Corozo, en San José, El Guamito, en Mundo Nuevo al Norte, estos ejemplares en su mayoría han sido talados, por lo que resulta difícil para los jóvenes reconocer este hermoso árbol de nuestro trópico, característico por su floración en tonos intensos que van del naranja oscuro al rojo.
 Solo tenemos una pequeña muestra de esta especie en el plaza parque de la urbanización Manuel Carlos Piar, sembrados allí recientemente por el profesor de la Uneg Eliécer Ramírez, tres ejemplares muy jóvenes, de dos a tres años de edad, que todavía no han alcanzado la madurez, y que todavía no nos han regalado el espectáculo de su floración.
 En los bosques subhúmedos, deciduos que rodean el valle de Upata no hay en estado natural bucares, ya que estos sistemas ecológicos no le son propicios a la especie, a pesar de que hacia el noreste, en las tierras bajas de contacto de Imataca con el Delta Orinoco sí abunda la especie Erythrina Fusca.  Ante esta realidad tenemos sin embargo que acotar que el género Erythrina está fundamentalmente representado en Upata por el Bucare Blanco Erytrhina Variegata, un árbusto exótico muy plantado en jardines, y áreas públicas.
El bucare en todas sus variedades pertenece a la familia de las Fabaceae (Leguminosae). El variegata es conocido además como Pomón haitiano, tiene su origen al Este de Asia e islas del Pacífico.
 Es descrito como un Arbolito caducifolio de 8-10 m de altura, con la corteza verdosa con escasas espinas negruzcas. Folíolos ovados a romboidal-ovados, de 25 cm de longitud, agudos, acuminados o cuspidados en el ápice, cuneados en la base, el terminal de mayor tamaño. Inflorescencia de 30 cm de longitud con pedicelo pubescente. Corola de color rojo-anaranjada, con el estandarte de 7 cm de longitud y 3 cm de anchura. Legumbre de 25 cm de longitud, con semillas rojo-castaño o purpúreas-negruzcas, de 1,5 cm de longitud. Se multiplica por semillas. Especie muy espectacular en floración, que requiere clima cálido, humedad y exposición soleada o media sombra. Las hojas, frutos, flores y corteza tienen aplicaciones medicinales locales.


Bucare Blanco, por cierto no tiene ni hojas ni flores blancas, el Erythrina Variegata originario del Asia y el Pacífico, ha sido muy plantado como arbusto de jardín en Upata.
 A pesar de su condición de árbol exótico el Erythrina variegata es el bucare más representativo, común y reconocido de los bucares de Upata, muy sembrado en toda la geografía del valle y en el municipio, donde crece como arbusto de jardín, no obstante no es muy común observar en toda su majestuosidad y colorido su floración, ya que por alguna extraña circunstancia no suele florecer anualmente. Lo más característico de esta especie para reconocerlo es su característica hoja redondeada y ovalada, de un amarillo suave que se adorna con una especie de dibujo de espina verdosa en la parte externa.
Hoja y rama de un bucare  autóctono en la plazoleta de Manuel Piar
 No obstante su notable ausencia en nuestros ecosistemas upatenses y áreas verdes urbanas, la población de Guasipati distante 100 kilómetros de Upata, sí tiene el privilegio de contar con un corredor verde arbolado que actúa como bosque protector de la quebrada Denguesito conocido precisamente como Los Bucares, debido a que posee no menos de 100 enormes árboles de bucare nativos, hijos, nietos o nietos de los Erythrina que fueron plantados allí por los capuchinos catalanes. En esta ciudad hermana a pesar de la distancia el bucare, ceibo o anauco, sí forma parte esencial de su paisaje, de su flora, y constituye como especie uno de los árboles más representativos patrimoniales o emblemáticos de la capital de Roscio, no uno en particular sino el conjunto de bucares en bosque de galería. que se pueden visualizar desde las cercanías de la estación de servicio ubicada al Norte de la ciudad y que se extiende en dirección al Oeste en un sinuoso espectáculo frondoso y de gran belleza escénica.

Efectos del Niño se sienten con fuerza en región Guayana Año 2015 destaca en Upata y Este de Guayana por bajas precipitaciones y registros de temperaturas extremadamente altos

Valle del Yocoima Upata desde el topo del cerro El Toro, en julio del 2015

Las recientes lluvias, intensas focalizadas y acompañadas con actividad eléctrica no comunes en este mes de octubre,  no fueron sino un inusual fenómeno atmosférico que no modifica la tendencia y el efecto que el Niño ha tenido este año en nuestro país y en la región Guayana, donde por cierto debemos activar extremar el seguimiento a nuestra principal fuente de energía y suministro de agua potable, el río Caroní, ya que el embalse de Guri ya se aproxima a los 258 metros sobre el nivel del mar, un registro incluso inferior al que registró para el mismo mes en 2002-2003, años de sequía extrema y descenso histórico del lago, por debajo de sus promedios anuales. Insertamos este escrito elaborado recientemente en septiembre del 2015, cuando en Upata padecimos las temperaturas máximas y promedios más elevadas de las últimas décadas: 

 Balance del tiempo en Upata a finales 
del mes de septiembre del año 2015
A pesar del balance hídrico desfavorable, baja intensidad y frecuencia de lluvias y altísima insolación y evaporación, la zona más húmeda boscosa al Noreste de Upata, el sector El Buey, todavía mostraba en octubre del 2015 un verdor propio de la temperada de lluvia, y sus cuerpos de agua están todavía en niveles relativamente óptimos.
Tal como había sido previsto por los expertos en metereología, el 2015 se proyecta sin duda como uno de los años más secos y cálidos de las últimas 5 décadas tanto en América como en el resto del mundo.
Por efecto del Fenómeno del Niño se está presentando con fuerza desde el pasado mes de abril extrema humedad y precipitaciones intensas en la seca región del Pacífico, desde la zona central de Perú hasta el Norte de Chile, y sequías o temperadas de lluvias muy débiles en las regiones localizadas al Norte del Ecuador, sobre todo en su franja más cercana al Atlántico y en la zona de la Orinoquia y la Amazonía Nororiental.
La región Guayana no escapa a esta realidad, ya que el clima global en esta área del contintente americano resulta siempre muy afectada por el Fenómeno del Niño, que se activa cuando la temperatura del agua superficial oceánica frente a las costas del Sur del Perú y Centro Norte de Chile, elevan su temperatura significativamente, entre 1 ó 2 grados centígrados, lo que trae como consecuencia la inversión de las tendencias climáticas en prácticamente toda la América del Sur.
Particularmente dos situaciones destacan este año con relación a este fenómeno climático.
Año seco con insolación y temperaturas máximas extremas
En primer lugar en nuestra región del noreste de Guayana, el área de Imataca Norte, sabanas y lomeríos a ambas márgenes del Bajo Caroní, en la cuenca del Yuruari, y en la ciudad de Upata, este año 2015 se ha caracterizado por ser extremadamente seco, con altísimas temperaturas por encima del promedio, con mínimas que en enero ni siquiera se acercaron a los 21 grados, y que desde febrero se han ubicado en un rango entre los 23 y 25 grados promedio.
Este año también hemos padecido de máximas absolutas de casi 34 grados en Upata, en su zona periférica más fresca y hasta 35 grados en los espacios urbanos del centro de la ciudad, 2 grados por encima de este valor, mientras que el promedio de las máximas se ubica entre 31 y  32 grados, cuando lo usual es que sean de 30 a 31 grados. 

Desde la torre toma del embalse La Mariposa se puede notar la secuela que este año extremadamente bajo en lluvias ha provocado en el principal reservorio de agua para el consumo humano de El Callao y Guasipati

En Guasipati y El Callao las máximas se han acercado a los 37 grados. Mientras que reservorios de agua como el embalse La Mariposa en Puente Blanco, que surte de agua a ambas poblaciones, están en niveles críticos.
Septiembre sin lluvias y con máximas históricas
Particularmente el mes de septiembre ha sido el más caliente del año, incluso con una máxima promedio superior a la de abril del 2015. A modo de ejemplo el miércoles 30 de septiembre la máxima en las faldas del Cerro El Toro, en Manuel Carlos Piar,  alcanzó los 33,5 grados a las 3:30 de la tarde, ese mismo día a las 9 de la noche todavía el termómetro marcaba los 28,5 grados, a las 11 se estabilizó en 26 grados, registros muy por encima de los valores normales para esta época del año (El gráfico anexo nos permite visualizar una situación similar el 26 de septiembre, un día en el cual la media fue de 28,7 grados centígrados).

Lluvias esporádicas escasas y de baja intensidad este 2015
Con respecto a las precipitaciones el balance es igualmente negativo, con respecto a la media anual, ya que en Upata este año 2015 el acumulado apenas llega a 685 mm hasta el 28 de octubre, un registro extremadamente bajo, ya que aún con un último bimestre inusualmente húmedo, poco probable, cuando mucho nos estaríamos acercando a los 750 mm de lluvia en 12 meses, una magnitud de precipitación muy inferior al promedio anual, que oscila entre los 980 y los 1050 mm.
Es decir este año en Upata ha llovido menos del 45 por ciento de su valor promedio, lo que evidencia que ciertamente los efectos del Niño se han sentido y con fuerza en nuestra ciudad valle, donde por cierto este año el río Yocoima ha estado todo el año prácticamente seco, con esporádicas y débiles crecientes que no generaron ningún tipo de alerta en las poblaciones ubicadas en las cercanías de las zonas de inundación aledañas a este curso fluvial y a sus pequeños tributarios. 

Registro de precipitación en el 2015 en Upata hasta el miércoles 28 de octubre(Fuente no Oficial)

Es bueno destacar que desde el año 2013 la tendencia ha sido constante, tenemos ya tres años con registros de precipitación en descenso continuo, a tal punto de que en ese lapso las lluvias han declinado sobre todo en las temporadas húmedas, con valores en los meses más lluviosos por debajo de los 160 mm por mes, incluso entre 2014 y 2015 nuestro valle del Yocoima ha presentado niveles de precipitación acumulado casi tan bajos como los que se registran en ciudades de clima semiárido como Maracaibo o Cumana, por fortuna las lluvias se han distribuido equitativamente, salvo en febrero y marzo, y eso ha suavizado un poco el balance hidrológico en la capital de Piar.
Parte de estas realidades las mostramos en algunos gráficos de elaboración propia, que recogen los registros de precipitación y temperaturas en nuestra pequeña estación metereológica de Manuel Carlos Piar, localizada en el piedemonte del Cerro El Toro, al Este de Upata.

 Cuenca del Caroní también afectada por el Niño
Con respecto a la cuenca del Caroní Paragua que alimenta nuestro lago de Guri, debemos destacar como hecho significativo que este año las lluvias han sido muy irregulares o de baja intensidad, ya que están por debajo de la media, incluso aproximándose o superando los mínimos históricos. Lo que se traduce en que el embalse que nutre el 65 por ciento de la energía eléctrica de Venezuela, se encuentre de hecho 10 metros por debajo de sus valores normales para esta época del año, en la cota 261 metros sobre el nivel del mar, cuando lo usual, es que en septiembre este lago debería estar en un rango entre los 266 y 271 metros sobre el nivel del mar.
Esta situación por cierto obliga al Estado venezolano a incrementar el monitoreo y el seguimiento a este sistema hídrico, ante la posibilidad de se vuelva a repetir un descenso del embalse similar al de los años 2002-2003, cuando se vivió la contingencia de operar las centrales hidroeléctricas del Caroní en condiciones especiales, ante la eventualidad de una posible paralización de algunas de las unidades generadoras de Guri, situación que afortunadamente no se presentó.
En esos años, y sobre todo en el 2003, el lago llegó a su mínimo histórico al alcanzar para la temporada de aguas bajas un registro de 244 metros sobre el nivel del mar. Actualmente el embalse se encuentra en un nivel muy bajo para este mes de octubre, que históricamente es el que marca el inicio del descenso de su cota,y como se aproxima un ciclo de bajas precipitaciones a sequías inusualmente intensas, no se descarta que volvamos a experimentar situaciones de racionamiento del volumen almacenado de agua en el lago, para garantizar la plena operatividad del sistema hidroléctrico del Caroní. Esto conllevaría a racionamientos en el suministro de energía al Sistema Interconectado Nacional, que tiene en el Guri a su principal fuente generadora de electricidad.
Esa es una posibilidad, que está latente y que puede presentarse en caso de que los efectos del Niño se dejen sentir con mayor fuerza a lo previsto por los expertos, que calculan condiciones de intensa insolación y altas temperaturas en la región Guayana precisamente durante estos meses finales del 2015 y el primer trimestre del 2016, cuando arrecie la sequía en todo el territorio al Sur del Orinoco y a nivel nacional.   


miércoles, 12 de agosto de 2015

Algarrobo

Algarrobo en la Escuela Santo Domingo
Otro algarrobo de mediano porte en San Lorenzo cerca del Cementerio General de Upata
Hojas en par bifolioladas del agarrobo, al fondo los frutos del árbol.
El Algarrobo, uno de los árboles más llamativos de nuestros paisajes cálidos, es una especie muy apreciada por su madera. Se trata de una planta de hermoso porte muy abundante en los bosques guayaneses, ya que ha logrado adaptarse por igual en bosques deciduos o tropófilos, o en selvas tropicales húmedas, donde crece hasta 40 metros, y despliega verticalmente su prodigioso tronco. 
Este árbol propio del trópico americano desde México hasta el Sur del Nuevo Mundo, constituye una de las especies más  atractivas, peculiares, y hermosas de esta zona de vida. 
Posee cuando crece aislado o disperso en espacios abiertos de las zonas rurales un porte impresionante, debido a la hermosura de su tronco, sus ramas que se abren horizontales en intrincados laberintos, proporcionando sombra abundante a quienes se cobijan bajo su copa. 
El algarrobo presenta la particularidad de poseer una madera durísima, a tal punto de que no es fácil introducirle clavos. También produce una sustancia resinosa que se transforma en ámbar al poco tiempo de entrar en contacto con el aire atmosférico. 
En la página web Mundo Forestal se expresa que "la corteza del algarrobo o guapinol y la cáscara de sus frutos contienen grandes cantidades de ámbar vegetal o sea, una resina transparente y espesa que al exponerse al aire se endurece como un cristal, y no es raro encontrar todo tipo de insectos que en algún momento quedaron atrapados dentro de gotas o bolas de ámbar".

ACRÓSTICO AL ALGARROBO
Altiva torre que oteas el horizonte neutro
       mientras pincelas con tus ramas
        el lienzo cosmico de un cielo infinito
La quietud de la noche me agobia:
     que conversas con las estrellas
      ¿Dónde andan las palabras que aún no se han escrito?
Grabo tu nombre en las piedras
       para recordar que alguna vez
       abrevaste de sombras el sopor de  mis pasos
Alguna vez nos vimos, en el insondable espacio que nos limita
Recio árbol que cobijas el retiro  nocturno de las aves
      madera densa como el inexorable tiempo que ya se fue
Recojo tu fruto para saciar la sed de los años perdidos
Ofrendas tu resina, ambar que se petrifica al primer beso
       que le prodiga la brisa.
Bañas de sombra los ojos de la tarde
Olvida el maltrato que llevas tatuado en tu fuste,
       hay voces lejanas de lluvias  que doblan por ti

Daniel Ruiz Correa Agosto 2015
 
Algarrobo de Santo Domingo
En Upata el más emblemático es el que crece desde hace más de 60 años en el patio frontal de la Escuela Santo Domingo en la calle Monagas, de ramaje irregular pero amplio, ofrece todavía abundante sombra. Como todos los de su especie este algarrobo ofrecía cada dos o tres años abundantes frutos drupa, medianamente alargado, de olor fuerte, muy fuerte o desagradable para la mayoría, que algunos niños o vecinos de la zona consumían con naturalidad.
Otros algarrobos de mediano a gran porte se esparcen aislados o en franjas boscosas de galería por la zona San Lorenzo, caños de la cuenca del río Yocoima, Santa Rosa, Santa María, y en los llanos de la vía a Guasipati, donde forma parte esencial de esos paisajes rurales, y es aprovechado como árbol maderable, de ornato, comestible su fruto por el ganado y los habitantes de estos parajes, que aprovechan sus cualidades nutricionales, además los esbeltos algarrobos en estos parajes suelen estar asociados a historias y tradiciones populares. 
Upata cuenta también con una hermosa colina boscosa, húmeda, que se eleva a casi 600 metros sobre el nivel del mar al Norte, que precisamente fue nombrada Cerro El Algarrobo. Esta elevación de pendientes no tan abruptas, conjuntamente con Cerro California, separa el valle del Yocoima, y las franjas cercanas al embalse de Cupapuicito, de las tierras fértiles de la antigua Misión de Altagracia y el sector Mundo Nuevo.
Características del algarrobo
Su nombre científico de este árbol es Hymenaea courbaril, su nombre común en Centroámerica es guapinol, jatoba o jatobá, Algarrobo se le llama en Venezuela), pertenece a la familia Caesalpiniaceae. Alcanza hasta 40 m de altura, es abundante y su madera es valiosa. Las gambas que desarrolla son pequeñas y en ocasiones no las presenta, su corteza es pardo rojiza con manchas blancuzcas horizontales amorfas, ramifica a partir de la mitad del fuste y tiene ramas muy retorcidas. Posee características hojas bifolioladas, alternas, asimétricas, con puntos translúcidos y una venación poco prominente. Esta particularidad de sus hojas facilita junto a la coloración y la dureza de su tronco, su fruto y su follaje que sea relativamente fácil reconocerlo en estos paisajes campesinos y ganaderos.  
Los frutos son tipo legumbre con una cáscara leñosa muy dura, pero entre la cáscara y las semillas tiene un polvo blanco, harinoso denominado pinole que los indígenas lo usaron como ingrediente de la mazamorra, estos frutos miden como 13 cm de largo por 6 de ancho, y se les puede ver maduros colgando en el árbol por un periodo prolongado. El algarrobo tiene flores blancas. Puede comportarse como un árbol caducifolio, dependiendo de si se encuentra en un sitio con una prolongada estación seca.
Excelente Madera
Sobre las propiedades de la madera del algarrobo agrega Mundo Forestal:
"Nos encontramos ante una magnífica y recia madera, muy dura, muy pesada, muy fuerte y de aspecto muy atractivo.
Recién cortada, la albura es de color blanco cremoso recién cortada y se va tornando amarillenta conforme pasa el tiempo. El duramen por su parte, posee un muy característico y atractivo color a miel, con una inconfundible librea compuesta por bandas estrechas del mismo color pero en diferentes tonalidades claras y oscuras, característica que los conocedores de la madera llaman ACAOBADO pues de hecho, tiene una cierta semejanza con la madera de caoba (Swietenia)En los mercados internacionales el guapinol es una madera muy apreciada y reconocida principalmente para la fabricación de pisos de lujo, y se le conoce con los nombres comerciales de curbaril, jatoba o brazilian cherry. Pocas maderas son tan duras y tan pesadas como el guapinol, pero aún así gracias a su alta densidad y textura tan lisa y bastante homogénea, es una de las maderas favoritas en el mundo entero para la fabricación de artículos verdaderamente finos y lujosos, como pisos, muebles y artículos torneados principalmente".
En Guayana la empresa forestal Maderas Boscos con sede en Guasipati acumula una interesante experiencia con la siembra de esta especie en vivero, a pesar de que no resulta sencillo o fácil el proceso para el manejo de esta especie y su transplantado en las áreas boscosas. a que el algarrobo además de no producir semillas anualmente presenta dificultades tanto para su germinación y manejo de plántulas

martes, 7 de julio de 2015

UPATA: REALIDAD POSIBILIDAD DE UN PUEBLO QUE SE TRANSMUTA EN CIUDAD


Upata desde la cima del cerro El Toro a finales de junio del 2015
Aeropuerto y autopista a Guasipati, al fondo cerro Santa María, llanuras del Carichapo Guanaraparo El Cume y cordillera de Tomasote al fondo, en la frontera de Padre Chien con el municipio Roscio.
Avenida Valmore Rodríguez
Casa de los Niños Libertador, Centro de Misiones y bloques de la urbanización Cacique Yocoima
Un 7 de julio de 1762 los padres capuchinos catalanes, por mandato de su orden religiosa y con el permiso del Rey de España, fundaron la Villa de Españoles de San Antonio de Upata, asentada sobre un hermoso valle que ha sufrido significativos cambios en el uso de la tierra, donde hoy conviven por lo menos 120 mil habitantes.
La fecha es motivo de júbilo popular e institucional, pero más allá de actos oficiales y efemérides burocráticas tenemos una larga lista de necesidades y retos que enfrentar para que la ciudad en expansión tenga mayor calidad en sus servicios, mejores oportunidades de progreso, sitios para la sana recreación y una infraestructura urbana más moderna y funcional.

martes, 23 de junio de 2015

Atapaima o Amapola Flor Perenne de nuestros Campos Santos


Hermoso ejemplar de Amapola Blanca "Plumeira alba" en el Cementerio General de Upata, donde predomina como arbusto de ornamento.
La Atapaima o Amapola, que así lo denominan nuestras abuelas, es otra planta ornamental, arbustiva, que crece y expande sus ramilletes de flores blancas en patios, jardines y sobre todo en los camposantos de nuestra ciudad de Upata, donde contrasta su porte elegante con el duro marmol o granito de las tumbas.  
Esta especie cuyo nombre científico es Plumiera alba es muy común en toda Venezuela, forma parte esencial de nuestro patrimonio vegetal, sobre todo en las zonas urbanas, donde se desarrolla en todo su esplendor. Lisandro Alvarado el escritor e investigador larense lo denomina Mapola. Pero en Guayana se le conoce más bien como Amapola. Se le donomina Amopala Blanca en Mérida. 
Precisamente de la página web del Jardín Botánico de Mérica podemos extraer la siguiente información sobre la Amapola Blanca: "Este arbusto podemos indicar que pertenece a la familia botánica de las Apocynaceae, que es unaplanta laticífera porque secreta leche, crece de 3 a máximo 6 metros, tiene un tronco carnoso con cicatrices foliares, sus hojas están agrupadas, son lanceoladas de 30 centímetros de largo hasta casi 6 centímetros de ancho las más grandes, flor blanca, semillas aladas, se distribuye en las zonas xerófitas y urbanas de América Tropical, incluyendo las Antillas".
  En nuestra tradición guayanesa y en Upata la asociación de esta planta con la muerte y con los cementerios es de vieja data, por eso la vemos creciendo especialmente en nuestros camposantos el del casco central y en San Lorenzo, como acompañante vegetal de los trabajos funerarios, tiene la particularidad de que una vez madura la Atapaima o Amapola Blanca mantiene su floración de manera permanente, lo que le otorga un gran valor como arbusto de ornamento. También la podemos observar como planta de jardín.
A continuación insertamos emotivos versos de nuestro poeta upatense Daniel Ruiz dedicada a este hermoso arbusto y a su perenne floración de un blanco intenso como el trópico: 

AMAPOLA

Arbusto insomne
que conversas en la quietud de las horas
y mitigas el silencio de un día,
                             de todos los días.
Serpentean  tus flores blancas
En la levedad de un espacio
que se agotó, celadora del inasible tiempo que ya se fue. 

Por esas veredas de mármol y granito,
de polvorientas callejuelas de lápidas
Y cruces. Allí se  prodiga el linaje de tu extirpe y transcurre el silencio
de nuestros seres queridos. Tú que conversas y oyes el canto
sublime de los que ya se fueron:
dile a mi abuela, a mi hermana
A mi padre 
y a mi madre que hace poco nos dejó,
que los recuerdo con una sonrisa en los labios y tristeza en el corazón.

Amapola que congregas
En tu hojas el blanco
Como eterno homenaje
Al que sembró su impronta en la tierra.
Tu que libas la miel de este suelo
Y conversas  con el lenguaje
Indescriptible de los muertos.
A ti, te quiero plantar en mi Jardín
para que cada vez que florezcas
me traigas la voz lejana de mis muertos
en la apacible belleza de tus flores.

DANIEL RUIZ CORREA

sábado, 30 de mayo de 2015

Araguaney voz de oro Chrisantha de mi tierra seca


  
Décimas al Araguaney


Que el viento lleve estos versos

a quien me quiera escuchar

son rimas  que van a honrar

por los confines diversos

de la flora a un excelso

que vino a imponer su ley.

Su nombre es araguaney

es el árbol nacional

con sus flores sin igual

se engalana como un rey



Árbol de regio portento

en montes pueblo y sabana

mi voz a ti te declama

con desmedido embeleso.

Juega en tus ramas el viento

regando como semillas

bellas flores amarillas

que denotan  tu belleza

eres madera certeza

de la flora maravilla.



El mes de abril te engalana

y mayo te ratifica

la vista tu dulcificas

con tus flores soberanas.

El viento esparce livianas

Amarillas como el oro

tus flores son el tesoro

que te muestran cual galante

altivo y recio estandarte

Araguaney te valoro.



Estos versos lisonjeros

nacieron de mi intelecto

te brindo mi dulce afecto

mi bohemio caballero.

Hasta pronto yo te espero

Junto con Leonel Marín

él traerá en su maletín

décimas de un galerón

de su propia inspiración

para un amigo sinfín.
 Daniel Ruiz Correa Upata mayo 2015

El araguaney, nuestro impresionante árbol nacional, en la ciudad de Upata ha sido plantado como especie ornamental, sobre todo por su repentina, maravillosa pero muy breve floración, que suele coincidir con los meses más duros del verano o sequía. Al igual que su pariente cercano, su primo el apamate, este árbol no da sombra de calidad, ya que su copa no es tan profusa tupida como la del mango o el samán o el caro. Tampoco tiene frutos o semillas comestibles para los humanos, no se le da un generalizado uso medicional, y su madera aunque excelente y pesada, dura, y en otros tiempos trabajada artesanalmente, hoy no está permitido legalmente su aserrío, ya que está vedada su tala o corte, debido a su condición de árbol nacional.
 Aunque algunos pocos ejemplares adelantan su floración a finales de febrero, lo normal es que ella ocurra en meses de marzo abril y ocasionalmente en mayo, Sin duda es espectacular el araguaney cuando luego de quedar sin hojas como especie de hojas caducas, despliega sus flores amarillas, brillosas, acampanadas, agrupadas, en una sinfonía amarilla no superada por otro árbol del trópico americano. Lamentablemente esta floración es fugaz, apenas dura de tres a cuatro días, ya que al poco tiempo de brotar sus pétalos caen y se riegan por el suelo.

 Distribución en Upata
Los araguaney que se exhiben en las áreas urbanas de Upata, en su mayoría son muy jóvenes o de madurez no tan prolangada, no poseen un tamaño tan elevado como el que suelen tener en estado silvestre en las zonas de bosques secos caducifolios que se esparraman desde el valle del Yocoima, donde abundan y se muestran en todo su esplendor, alcanzado en ocasiones hasta casi 15 metros de altura. Vistosos araguaneyes se observan en sectores como la vía Manganeso, ejemplares aislados en las serranías del Toro, otros destacan en las colinas, cerros y llanuras de Santa Rosa, igualmente en las tierras cálidas del Norte de Upata, entre Altagracia, El Valle, Buen Retiro, Mundo Nuevo, Los Rosos y Monte Ralo. 
El Araguaney es un árbol autóctono perteneciente a la familia de las Bignoneáceas.  Su nombre científico es Tabebuia chrysantha. Tabebuia es un vocablo de origen indígena (Caribe), que conforma un género muy difundido en los bosques secos y húmedos del trópico venezolano y de gran parte de la América Meridional. Chrysantha a su vez es palabra proveniente del griego que significa “voz de oro”. Así, el Araguaney es la “voz de oro” que representa la flora venezolana. No obstante debido a que sus flores son muy parecidas y además se despliegan en todo su esplendor en la misma época del año, se le suele confundir con otras especies del mismo género, como el puy, entre otras. También al araguaney se le conoce con los nombres de Acapro, Curarí, Araguán o Cañada y Flor Amarilla.
Descripción del araguaney

El araguaney es un árbol de mediano tamaño, su altura oscila entre 6 y 15 metros; su tronco es recto, cilíndrico y de unos 60 centímetros de diámetro. Puede crecer derecho o torcido, en bosques de ambientes secos, en bordes de sabanas, valles o lomas áridas, hasta alturas de 1.200 metros.

La madera del araguaney está entre las más duras del trópico americano, ya que si se lanza al agua un pedazo, éste se hunde como una roca. Se ha usado para postes y también como durmientes para los rieles de los ferrocarriles. Se distingue por una floración masiva, que se presenta fulgurante luego de botar sus hojas por la sequía.

La floración de la especie en estado silvestre se da manera sincronizada sobre todo después de alguna esporádica lluvia en la temporada de sequía. Esta floración masiva es muy atractiva para las distintas abejas que las polinizan y para los tucusitos y otros pájaros que le roban el néctar. Las semillas están maduras al comenzar las lluvias, lo que permite su germinación y la propagación de la especie, que por cierto es muy abundante en toda Venezuela, sobre todo en sus tierras bajas, secas, en los llanos y en los valles de la Cordillera de la Costa, región zuliana, depresiones de Lara Falcón, por lo que tiene bien ganada su condición de árbol nacional.

 Plaza Bolívar de Upata ya no tiene araguaney
 El pequeñito y bien admirado araguaney de la Plaza Bolívar, que todos los años nos regalaba su esplendido espectáculo amarillo, fue talado exterminado, lo que nos privó de su floración anual. De allí la necesidad de que las instituciones educativas, la Alcaldía o el Ministerio del Ambiente, se ocupen muy pronto de plantar varios ejemplares de este árbol nacional, que actualmente está ausente de nuestro plaza principal, y que a pesar de su belleza, significación cultural, no ha sido plantado con la frecuencia y en las cantidades que se esperarían para una planta que ha sido declarada como Arbol Nacional de Venezuel.
Entre los araguaneyes visibles en Upata tenemos varios ejemplares en las plazas Piar, en la plazoleta del urbanismo Manuel Piar, en la plaza Miranda, avenida Valmore Rodriguez, escuela Simón Rodríguez, entre otros.