domingo, 1 de abril de 2018

Relieves colinosos entre Cerro Guacamayo y Cerro Machí

Cerro Machí al Norte de la antigua finca El Moriche, en jurisdicción del municipio Piar.
Desde las sabanas de Santa Bárbara de Roscio sobresale la silueta del Cerro Guacamayo.

Colinas, suaves pendientes y pequeño valles con bosques de galería
Al sureste de Upata la suavidad de los paisajes de sabana de la región de Carichapo da paso a formaciones de relieves más sinuosos, donde el horizonte es cortado por laderas, colinas, valles, que le dan al paisaje un carácter más abrupto, en la zona en donde convergen algunos de los cerros más elevados de este sector del Macizo de Guayana, que geológicamente pertenece a la Formación Pastora. 
Chaparrales, al fondo Cerro Machí.
Se trata de un amplio espacio de bosques de galerías, sabanas de chaparros, colinas, penillanuras, bajíos, alguos humedales aislados, y sistemas de relieves más elevados que tienen en los cerros Guacamayo, Machí, Cume, Los Jiménez, Teu Teu, entre otros, sus topos de mayor altitud. 
En estos valles y peniplanicies, la tradición de siglos ha sido la ganadería extensiva, que se mantiene desde la época de la llegada de los capuchinos catalanes a mediados del siglo XVIII, como la actividad económica fundamental de sus pobladores. 
Peniplanicie en la ruta a Guacamayo Santa Bárbara.
Igualmente en estos confines se localizan algunas unidades de producción de pequeñas proporciones dedicadas a la siembra de subsistencia y a la cría de aves y porcinos, que debido a los vaivenes de los ciclos económicos son cada vez más escasas, ante el incremento de otros usos del espacio territorial con fines de extracción minera, debido a que en sus cercanías, sobre todo en las áreas cercanas al río Carichapo, se han instalado campamentos y explotaciones auríferas que han contribuido a cambiar la fisonomía del paisaje y alterar la ancestral tranquilidad de esta zona. 
Exploraciones mineras que se localizan en sitios como mina Potosí, faldas del cerro Guacamayo, Tierra Blanca, y lo no tan lejana zona aledada al cerro El Cume, así como proyectos promovidos por el propio Estado para el procesamiento de las arenas auríferas acumuladas en el eje Guasipati- El Callao- Tumeremo- El Dorado, le están proporcionando a esta zona una dinámica socioproductiva más compleja y activa, y podría convertirse en un factor de alteración cultural para los pobladores campesinos, que aún habitan en este sector del municipio Piar y Roscio.
Cerro Guacamayo desde la vía que conduce a Santa Bárbara.
Más allá de estas realidades lo cierto es que aunado a su riqueza ganadera, a las dificultades de los servicios, a la precariedad de sus vías de penetración, lo duro del clima en los meses de sequía, la región del Carichapo entre los sectores Guacamayo y Santa Bárbara, mantienen aún ese color y ese olor a tierra silvestre, y sus paisajes pese a la presencia ancestral del hombre, se nos antoja todavía agrestre, intocado, con panorámicas de paisajes de mucho valor estético, que pudiesen tener indudablemente potencial para el turismo agroecológico, de aventura y conservación ambiental, donde el Macizo de Guayana se despliega en sinfonía de relieves, vegetación, rocas milenarias, colinas, y sabanas abiertas, que son dignas de contemplar y conservar como patrimonio natural de las generaciones futuras, como reservorios de vida, agua y riquezas aún por cuantificar. 
Bosques, sabanas y serranías visibles desde el sector Guacamayo
Las imágenes que datan de noviembre de 2017, son una muestra de la geografía  de este territorio del estado Bolívar, que ha pasado desapercibido para la mayoría de nuestra población y turistas, por estar distante de los corredores viales principales, en concreto de la Troncal 10, que es el tramo carretero que une a Upata con Guasipati.  

sábado, 31 de marzo de 2018

Fotografías y episodios de Mi Tierra. Upata y naturaleza en imágenes

Crepúsculo con Sol de los Venados
Plazoleta de la Unidad Educativa Morales Marcano
Tras la brevedad de la captura de una imagen se esconden contenidos, impresiones, mensajes, y la sorprendente variedad de colores y episodios que conforman la cotidianidad de nuestro universo. Upata, sus parajes, sus animales, su árboles, su gente, sus construcciones, desde las más sencillas o humildes hasta las más complejas, sus patrimonios históricos, sus recodos, todo ello configura parte de ese microcosmo citadino pueblerino urbano rural, que nos debe mover al orgullo y  la alegría, a la reflexión y por qué no al conocimiento de lo real; lo que está allí al alcance de nuestros sentidos, pero que por la circunstancia del día a día del trajín laboral y la rutina de la supervivencia o la diversión fácil, no valoramos y disfrutamos en su justa medida. 

Ángel y Caída en el Cementerio de Upata

Como recordatorio de que Upata es Aldea Viva de Imágenes, luego de un receso de meses, propio de todo proyecto de largo plazo y de elaboración continua de contenido, mostramos este set de fotografías, a los lectores visualizadores de nuestro blog emblemático HemisferioSurGuayana, el pionero de la creación y preocupación de este humilde periodista Juan Ruiz Correa. 
La Upata que no queremos. Calle Independencia antes de la Tata Alcaldesa
Sin más preámbulo aquí va esta brevísima exposición que hemos intitulado "Fotografías y episodios de Mi Tierra. Upata y naturaleza en imágenes".
Av Raúl Leoni arteria comercial de Upata
Matapalo Liquidado en San Lorenzo
Desde la antigua Brigada al fondo cerro El Algarrobo
Cristo Cursillista tecnológico
Iglesia San Francisco en Bicentenario
La iguanita en la mano del niño
Comiendo mango en la Comuna El Toro
Antes de los Chinos vieja casona en la Piar con Ayacucho
Tras 70 años de historia el viejo Caro Caro del Parque Bicentenario se desplomó
Efecto cromático en cielo upatense
Entre el monte la antigua roca de los patios upatenses
Del Yacuare nace la bella y delicada flor
Cerros de Upata desde la los Altos de la Urb Libertador
Cristofue asustado allá por Manuel Piar
El Morales Escuela y el edificio Yocoima contraste de tiempo y espacio
Antiguo monumento funerario en el Cementerio Viejo
Nazareno de la Iglesia San Antonio
Con fachada remodelada así luce la Iglesia de San Antonio de Padua
Bolívar su silueta cielo gente e Iglesia en el centro histórico de Upata
Cerro Machí desde sabanas de Guacamayo, al sureste de Upata
Plaza Miranda de la Villa del Yocoima
Antes del hachazo final la vieja casona de los Gómez exhibe su última fachada
 

En Upata los cujíes no lloran de dolor sino de ausencia

Cují en floración en paisaje lagunero en sector San Lorenzo de Upata
El cují Prosopis juliflora es otro habitante emblemático de Upata. Es común en las sabanas arenosas que se abren al Este del valle del Yocoima y en las zonas pedregosas y de baja precipitación donde no se dan condiciones para el desarrollo de los bosques medios, o de otros ecosistemas húmedos, el cují está presente alternando su copa robusta pero no tan alta, como compañero de otras leguminosas igual de abundantes en la zona como el dividive y el yacuare, o alternado con los también comunes guásimos. Pero también se desarrolla bien en la cercanía de tapones y humedales, en los terraplenes o zonas más secas de protección de estos reservorios de agua, donde exhibe igualmente su porte y verdor, con más intensidad que en terrenos más áridos.
El cují sobresale por la extrema pequeñez de los foliolos de sus hojas parinpimnadas, que se agrupan copiosamente en pares opuestos, y por la abundancia de espinas, además de su no tan llamativa flor amarilla en copo, que le es característica. 
Esta especie botánica de la familia de las Fabaceae se conoce como «cují yaque», que crece como arbusto o pequeño árbol, dependiendo de las condiciones del suelo y el clima del sitio donde se asienta, es nativa de México, Sudamérica y el Caribe, pero igualmente por su adaptabilidad ha sido introducida en Asia y Australia. Se utiliza como forraje, su madera es aprovechable y tiene además importancia como especie para el manejo ambiental en proyectos de recuperación de ecosistemas degradados o en planes de ornato en zonas de intenso calor. Crece hastaalos 12 metros y  su tronco puede alcanzar 1,2 metros de diámetro.
Cují a un costado de la quebrada de El Caballo
Si bien no es un árbol o arbusto de sombra típico como lo puede ser el mango, el samán o el mamón, el cují en las sabanas resecas de Upata, al Este de la ciudad, solía ser refugio de los jóvenes y niños que correteaban por estos parajes en sus incursiones y paseos tradicionales, en ruta hacia otros escenarios más frescos, o como vegetación protectora de pequeños cursos de agua o tapones como el de La Viuda, ya desaparecido. Aunque de breve sombra un buen cují sin las ramas tan caídas o cercanas al suelo, hasta era utilizado para el descanso reparador, y evitar la inclemencia de los rayos del Sol, costumbre muy propia en otros tiempos, además de su utilidad para el amarre de los cuadrúpedos como caballos, burros y otros animales domésticos.
Muchas historias se tejieron en esos tiempos idos en torno a un tradicional cují o a cujizales, que se prodigaban en la Upata de la ruralidad. Ahora en estos tiempos modernos otras especies de crecimiento rápido, algunas exóticas y otras con mayor abundancia de sombra o frutos comestibles, o de copa más extendida, han sido preferidas en el ornato urbano. No obstante sería deseable que más allá de su crecimiento natural, espontáneo en la periferia de la ciudad, el cují pueda ser también incorporado como árbol ornamental representantivo de nuestro clima caliente y fresco del Valle del Yocoima y sus alrededores. 

Árbol de Copey

Este Copey en Guasipati fue arrasado por el "progreso"
Un árbol de notable belleza, asociado por tradición e historia a nuestra Venezuela tropiacal es el copey, una especie autóctona que crece y se reproduce sobre todo en los bosques serranos o montañosos de la Cordillera de la Costa y con particular intensidad en la isla de Margarita, donde despliega su belleza y majestuosidad, en las pendientes verdes del cerro más elevado de este territorio, que constituye una zona protegida. El Parque Nacional.  Cerro El Copey, constituye la principal reserva de agua dulce de la isla, su cima principal se eleva casi hasta los 1000 metros sobre el nivel del mar, por lo que es visible su perfil desde decenas de kilómetros a la redonda,  incluso desde la Tierra Firme del estado Sucre. Importante también esta Área Bajo de Régimen de Administración Especial ABRAE por la particularidad de las especies vegestales y animales que allí tienen su asiento, entre otras el cotorro margariteño y el venado de pequeño porte que allí tienen su espacio de vida. 
Al copey se le conoce científicamente como Clusia rosae o Clusia major, nativo de América Tropical, presenta también raíces aéreas en algunas de sus ramas principales, posee hojas anchas, de un verde intenso, y flores blancas no tan llamativas, alcanzando una altura media en condiciones no tan favorables pero desplegando toda su magnitud potencial en los bosques húmedos donde se desarrolla favorablemente. 
En Upata el copey no están presentes en su flora urbana, tampoco lo hemos visualizado en los bosques cercanos, no obstante por tratarse de una curiosidad insertamos la imagen de este viejo y pequeño copey que crecía en el jardín de una residencia de Guasipati, a media cuadra de la sede de la Alcaldía de Roscio, y que para lamento de los amantes de la naturaleza y sus prodigios ya dejó de existir, arrasado por la sierra de los constructores y el progreso, que ve en los árboles estorbos y no necesarios y esenciales elementos bióticos, que debemos proteger y resguardar.

martes, 7 de noviembre de 2017

El Corozo espinosa especie de palma abundante en zonas rurales de Upata


El corozo es una palma muy vinculada a las tradiciones de nuestras zonas rurales del municipio Piar y el noreste de Bolívar, sobre todo en la región cercana a la Sierra Imataca. Abunda al Norte de Upata, en los bosques semisecos o deciduos de la zona de Buen Retiro Los Arrendajos Montecristo, Campanario, San Ramón y en el piedemonte de la Sierra Piacoa. 
Una de las características más resaltantes de esta palma es que su tallo es sumamente espinoso, de allí que sea utilizado su nicho superior  como nido por los loros y pericos sabaneros, carasucias, entre otras aves. 
Esta especie de palma da su nombre a uno de los cerros más emblemáticos de Upata, el Cerro El Corozo. Se presume porque en otros tiempos, un tanto lejanos, en sus bordes y faldas boscosas, esta especie estaba bien representada. 
Cerro El Corozo en Upata desde el Viejo Cementerio
Hoy sin embargo no quedan ejemplares del corozo en esta colina, la cual a pesar de su pequeña altura, apenas 150 metros sobre el nivel del valle, conforma uno de los sitios más emblemáticos y tradicionales de la ciudad. 
El Corozo fue un lugar de encuentro y excursiones familiares y escolares. Sobre todo durante el mes de mayo en su ladera escarpada que da el frente a la calle Santa Fe de el barrio homónimo, se podía visualizar desde tempranas horas de la mañana la fila de personas que acudían al encuentro con su cima para las actividades conmemorativas de la Cruz de Mayo. Allá arriba eran visibles tres cruces, la principal, con sus dos acompañantes más pequeñas, en un sector del cerro cercano a su mayor altitud, desde el cual se podía admirar el verdor y la hermosura del valle del Yocoima. Lamentablemente la inseguridad reinante en la ciudad han alejado a los visitantes de este hermoso sitio patrimonial.
En fin el corozo en Upata lo asociamos más con un Cerro y un sector popular del Oeste de la ciudad, barrio tradicional, pero la palabra  nos remite a este singular y espinosa palma. no muy adecuada para el ornato debido a su aspecto no tan agraciado en lo estético en relación con otras palmas y por el peligro de su tronco para los niños, aunque en su estado natural no deja de ser interesante su observación.


En una palma de corozo
En su nido
Dos periquitos aguardan  en silencio
Saben que sus padres se han ido,
Lo sospechan
Una fuerza interior en sus genes lo avizora
El espinoso refugio  proteje y cobija
La impasible espera  de los pichones
                                                        cara sucia
Ellos nada saben del tiempo
Su espacio  se reduce a lo palpable de su nido
Sienten hambre, pero la paciencia de un ave  es
                                                                                  sapiencia
Sospechan que vendran con alimento
De pronto, la espera se reduce a un instante
Cuanto el padre vocaliza a sus pichones
Y ellos responden con sonora estridencia
                                                           sus afanes
El padre entra,  la madre vigila
No hay lugar para el descuido
Uno sale la otra entra viceversa
Los padres se perchan a la entrada del nido
Esperan la vocalización de otras parejas
Y se libran de las espinas del corozo, levantan vuelo
Y abandonan el nido nuevamente
Mientras  los pichones se callan por completo
El corozo como reducto
Ofrenda su tronco y sus espinas
Para honrar la vida
Que recien comienza
Mientras ellos esperan en silencio...
                                        
Al margen de esta apacible escena campestre
Una madre llora desconsoladamente
Al ver el cuerpo de su infante
Flotar  en una alberca
tanto dolor  no le cabe en el pecho
Ya ni siquiera le queda el consuelo
de elevar su voz al cielo

Poema al Corozo Autor Daniel Ruiz Correa









Descripción del Corozo
La Acrocomia aculeata es una planta de la familia de las arecáceas, nativa de México, Centroamérica, las Antillas y Suramérica.El aceite de la semilla y la pulpa se utilizan en alimentación y en la fabricación de jabones. Es una palmera de entre 13 y 20 m de altura y de 3 a 4,5 m de diámetro de copa, con uno o más raramente varios estípites de unos 2 a 3 dm de diámetro, cubierto de una corteza lisa y oscura, dotada de espinas fuertes y rectas de hasta 15 cm de largo. 
El sistema radicular es extenso y profundo. Muestra hojas persistentes, pinnadas, con numerosos folíolos que nacen en planos diferentes, color verde claro, muy glabros, con el raquis duro y espinoso, de 1,5 a 3,5 m de largo. La espata también es muy espinosa. Las flores forman inflorescencias en espádices de color amarillo pálido o pardo, que aparecen a comienzos del verano. Son monoicos, con las flores masculinas ubicadas en la parte superior del espádice y las femeninas en la inferior. El fruto es una drupa globosa, de la cual aparecen desde 4 hasta incluso 14 racimos por ejemplar. 
El pericarpio o cáscara es liso, de color verde, siendo de color amarillo o marrón cuando maduros; es quebradizo y fácil de despegar; el mesocarpio, de consistencia fibrosa, rico en caroteno, de color amarillo y fragancia muy agradable, resulta comestible, con un sabor que recuerda al coco. La semilla consta de un exocarpio grueso y muy duro, de color negruzco con tres poros ecuatoriales y un endocarpio liso de color externo oscuro y blanco por dentro, en donde se encuentra el embrión, también comestible, muy apetecido por insectos, animales y el ser humano. El ciclo de los frutos dura 13 a 14 meses y madura hacia finales del verano. El sistema radicular profundo hace a la planta resistente a los incendios forestales. (Fuente Wikiipedia)

Clitoria o Sombrero



La Clitoria fairchildian, mejor conocida como Sombrero o Carauta en algunas zonas de Venezuela, es otro árbol de reciente introducción en Upata, que se ha venido sumando como especie ornamental en algunas plazas y avenidas de la ciudad. 
Poema a la Clitoria. Autor Daniel Ruiz Correa
Gracias a su frondosa copa de mediano porte y a la vistosidad de su flores moradas claras, cuya forma semeja al del órgano femenino, este árbol se ha multiplicado como alternativa ornamental en la Villa del Yocoima, a tal punto de que ya podemos observarlo en pleno esplendor en algunos espacios público. Específicamente tenemos algunos ejemplares en la Plaza Piar, en la Plaza del Ejército, en la cerca perimetral de la sede de la UNEG Menca de Leoni, en la plazoleta de Manuel Carlos Piar, y en algunos corredores viales, donde destaca por su verdor, y su resistencia a las más intensas sequías, ya que no pierde las hojas, es decir es un árbol de hojas perennes. 
Esta especie la Clitoria Fairchildian, es una planta originaria  del Brasil. Se reproduce por semilla;presenta un crecimiento relativamente rápido y el sistema radical es superficial. Es un árbol de porte mediano, crece de 4 a 10 metros, de tronco corto, que se ramifica cerca de la base, con ramas extendidas y péndulas. Tiene hojas compuestas , trifoliadas , con pecíolos de 15 a 20 cm. Sus fllores son de un morado claro, con líneas más oscuras, agrupadas en inflorecencias racimosas, que suelen aparecer en los meses de julio y agosto. El Fruto, es una legunbre arqueada, de unos 2 cm. de ancho y más de 10 cm de largo. 
Pertenece a la familia de las fabeceae, es decir forma parte del grupo de las leguminosas, que tan abundancia tienen en nuestra cálida Venecuela, sobre todo en las tierras bajas y de clima caliente, ya que soporta sin problema alguno temperaturas máximas superiores a los 30 grados y promedios mayores a 25 grados.. La Clitoria también es utilizada en la zona rural, hatos y fundos,  como cerca viva y planta forrajera en menor medida, así como nicho para sombra del ganado vacuno. En Parques y Plazas de Upata no obstante su sombra no resulta tan atractiva para la gente porque suele ramificar a baja altura.
Sobre la clitoria hay poco conocimiento en nuestros jóvenes y adultos, ya que no es un árbol de tradición en la ciudad de Upata, por lo que es necesario incentivar campañas de información y orientación a los pobladores para que conozcan además del nombre, las cualidades de esta planta, su posible uso medicinal, cosmético, nutricional, como fibra o maderable,  y las peculiaridades en cuanto a cómo plantarla, tipo de suelo que prefiere, plagas que la afectan y la historia de cómo llegó a Venezuela y alguna tradición vinculada con su presencia como árbol ornamental.