viernes, 7 de octubre de 2016

Caucho Ficus elástica: otro frondoso y vistoso regalo asiático presente en Upata

Ejemplar de Caucho de mediano porte se localizar en una pequeñísima isla de la avenida Humbolt de Upata.
Hojas del caucho Ficus elástica, este ejemplar sobrevive con pocas ramas en el parque Bicentenario de Upata, el tiempo, algún parásito y la falta de cuidado le han cobrado su cuota.


El caucho Fycus elástica, es otra especie exótica introducida con fuerza en Upata a mediados del siglo 20, como planta ornamental, por su particular resistencia, adaptabilidad a nuestro trópico americano, debido a su semejanza con los climas cálidos y húmedos del nordeste de India, Malasia y sur de Indonesia, islas de Sumatra y Java, y a la particularidad de su frondoso ramaje, tipo paragua, ideal para su uso como árbol de sombra.
Esta especie perennifolia del género de los higos se cultiva ampliamente a nivel mundial, sobre todo en los países tropicales y subtropicales de Asia, Africa, Oceanía y América . En Upata fue plantado desde las décadas de los 40 y 50 del siglo pasado profusamente en islas de avenidas, brocales, áreas verdes públicas, incluso hasta en patios de hogares, donde por la extensión de su ramaje lateral y por los daños que ocasiona en avenidas y viviendas con terrenos limitados obligó luego a cortarlos ya maduros. 
Arboles de caucho sobreviven todavía Parque Bicentenario Alejandro Otero, en la avenida Humbolt, Valmore Rodríguez, y en algunos espacios públicos y pocos patios de propiedad privada. 
El árbol de caucho más famoso de Upata se encontraba en la calle Ricaurte, entre Unión y Monagas, allí se realizaban los rezos o el saludo de despedida a los fallecidos que eran trasladados por sus deudos hasta el Cementerio de Upata. Ya adulto, cercado por el asfalto y los inmuebles urbanos del casco central, finalizando el siglo XX, fue arrancado de raiz, perdiéndose con él esta tradición ancestral de nuestros abuelos y padres de la ciudad pueblerina.
En las últimas décadas su siembra como árbol ornamental ha venido decayendo, suplantado por otras especies exóticas o nativas, de crecimiento más rápido o menos invasivas de las áreas verdes 
El caucho es un árbol perennifolio y de robusto desarrollo. En estado silvestre alcanza 30 metros o más. Posee un tallo erecto provisto de hojas grandes de hasta 30 centímetros persistentes, coriáceas, alternas, pecioladas, enteras y de forma aovada alargada, puntiagudas en el extremo y de color verde oscuro brillante. En sus ramificaciones surgen raíces aereas que pueden arraigar y formar nuevos especímenes. Su tallo en ocasiones presenta confrafuertes que lo ayudan a soportar el enorme peso de sus ramas laterales principales, algunas de las cuales se desarrollan horizontalmente muy cerca del suelo. 
Sus hojas durante un cierto período (cuando la planta es joven) se disponen horizontalmente en las ramas, después se distribuyen en pendiente. Las nuevas hojas aparecen recubiertas por una bráctea de color rojo vivo. Las flores no son atractivas a la vista, se pierde su atractivo en el follaje del árbol. El nombre del árbol hace referencia al latex o goma que excreta el árbol, para defenderse del ataque de algunos animales, que se usó para la fabricación del caucho industrial. Este árbol pertenece a la familia de las moraceae, emparentada por supuesto con la higuera, el higuerón, los ficus de jardín y los matapalos.

lunes, 20 de junio de 2016

Paisajismo y diversidad vegetal en la Uneg sede Recría de Upata

Al fondo el viejo silo hoy en desuso, en simbiosis con los módulos académicos.
Desde la sede del CEBIOTEC se contemplan las instalaciones principales de la sede Recrìa de la Uneg
Vegetación variada, tanto natural como vinculada al paisajismo de sus espacios intervenidos, convierten a la sede Recría de la Universidad Nacional Experimental de Guayana en otro patrimonio verde de Upata, digno de ser admirado y protegido por los integrantes de esta Casa de Estudio. Estas instalaciones para la educación superior están ubicadas en el sector Altagracia de la Villa del Yocoima. Allí centenares de estudiantes de las carreras Ingeniería de Producción Animal y Tecnología de Producción Agropecuaria reciben formación profesional y realizan in situ sus prácticas académicas..
Hermoso flamboyán Delonix regia en floración, cerca de uno de los potreros
La variedad de árboles plantados o multiplicados por procesos naturales en los espacios silvestres o humanizados de la Recría de Upata, proporcionan una muestra interesante y representativa de especies vegetales, paisajes verdes de sábana húmeda, manchones de bosques secundarios y muy pocos primarios, selvas de galería, pastizales, herbazales, arbustos, incluso plantas de humedades y juajuas dignas de admirar, que son el refugio de incontables aves, réptiles e insectos. 
Paisaje natural y humanizado
La sede Recría de la Uneg constituye un espacio propicio no sólo para la cría de ganado vacuno y la siembra extensiva o intensiva de plantas alimenticias, sino también para la contemplación, las visitas guiadas, trabajos de investigación académica, protección de ecosistemas de bosques tropicales secos, bosques de galería, lomeríos, lagunas, quebradas  y la preservación de la biodiversidad. Esta zona, sus más de 200 hectáreas, forman una franja de belleza escénica singular localizada en terrenos municipales, hoy cedidos en comodato a la Universidad, donde por años funcionó la antigua estación experimental del extinto Ministerio de Agricultura y Cría. 
En la Recría se forman ingenieros en producción animal y tecnólogos agropecuarios
Además de sus módulos o aulas la Uneg posee aquí laboratorios, instalaciones para el ordeño, viveros, pequeños huertos, mientras que en lo alto de una loma funciona la sede del Centro de Biotecnología de Guayana, entre otras instalaciones, entre las cuales destaca por su valor patrimonial el viejo silo hoy en desuso y el puente de paso de ganado que cruza la carretera vieja Upata San Félix.
Variedad de árboles
Ganado vacuno en La Recría
Entre las especies presentes en la sede Recría de la Uneg destacan principalmente la Tabebuia Rosae o apamate, árbolo plantada que predomina en varios de sus corredores y caminos internos, sobre todo en las adyacencias de los módulos de la Universidad. Igualmente destacan otras especies también plantadas como el samán, el mucuteno o san francisco, la acacia maguín, el neen, el abundantísimo y autóctono guácimo, pardillos, la pata e vaca o bauhinia, yagrumos, yopos, hueso e pescado, carocaro, merey, bucares, ceibas, la acacia flamboyán, araguaney, juajilla o juajua, mango, roble, entre otras.  
   

miércoles, 8 de junio de 2016

Paisajes de mi Tierra Una breve mirada a la variedad de escenarios naturales de Upata

Upata tiene contrastes y mucha variedad natural, es un espacio abierto para la contemplación de la naturaleza y de esa relación no siempre armoniosa que su habitante ha establecido con su ambiente. Ecosistemas de bosque, sabanas, plantaciones, árboles ornamentales de reciente o vieja data, recodos rurales o urbanos desordenados pero vigorosos en sus mensajes subyacentes o como muestras de esa vinculación contradictoria entre hombre y ecosistemas, están allí y forman parte esencial de esa particularidad que es Upata. 
Esta es sin duda tierra mi tierra, donde es necesario, contra todo pesimismo o desgano, seguir insistiendo en la necesidad de instruir orientar a la juventud, a los niños, por qué no a los propios adultos. Para que reconozcan que esta variedad biológica y de paisajes, suelos, relieves, microclimas, aguas, caseríos, espacios públicos, merece y debe ser estudiada, protegida, mejorada, asimilada, porque esos elementos forman parte esencial de nuestro patrimonio como ciudad o pueblo o municipio. 
Las imágenes capturan apenas destellos de la prodigiosa naturaleza y sus variaciones, con o sin la huella del upatense que la habita o la sufre. Demos paso entonces a la imagen que habla y testimonio de nuestra realidad como espacio de vida, donde también está vigente el soplo expresivo de la palabra que en forma de poesía nutre nuestro espíritu, y es destello sublime de nuestra propia creatividad.

Allá arriba está El Buey con su agradable clima de montaña
Hasta El Buey ha llegado el plan de construcción masiva de viviendas

Lechoza uno de los productos con mayor tradición de cultivo en El Buey, lamentablemente ha decaído sustancialmente su producción.
Parcela agrícola, al fondo serranías de El Buey, estos pequeños valles están a unos 550 metros sobre el nivel del mar.
Arbusto de Navidad, con su peculiar hoja de un rojo intenso, muy común en las tierras frescas de El Buey
Humedal en El Buey, al fondo pequeño fundo y cerros arbolados.
Jebe, lonchocarpus, en floración, con su característica flor rosada.
Laguna alternando con el paisaje de bosques de El Buey
Arbol de San Francisco, Cassia spetabilis, en floración, también se le llama carnaval y mucuteno, en El Buey florece intensamente en los meses de agosto a diciembre.

Los Rosos caserío agrícola: entre la gran urbe y la pequeña ciudad
Casas en el sector rural Los Rosos a 20 kilómetros al noreste de Upata
Comunidad rural de Los Rosos, al Norte del municipio Piar del estado Bolívar, un sector conformado originalmente con familias provenientes del estado Sucre

Los Rosos desde la carretera vieja Upata San Félix, al fondo serranía de Imataca
Los Rosos un sector rural a medio camino entre la poblada Cd Guayana y la más calmada Upata

Quietud en una calurosa tarde en Los Rosos

Escuela Morales Marcano Más de 60 años de esta edificación histórica

jueves, 21 de abril de 2016

Caruto Genipa americana arbol de tradiciòn patrimonio de Guayana



Genipa americana (huito, jagua o caruto como se le conoce en Venezuela) es una especie del género Genipa, nativa del norte de Sudamérica (norte del Perú), Caribe, sur de México, que crece en las selvas y en franjas arboladas de las sabanas.
Descripción botánica
El caruto es un pequeño árbol de 15 m de altura (raramente supera los 20 m) y tronco cilíndrico, recto, de 60 cm de diámetro, con contrafuertes de 1 m. Hojas opuestas, lanceoladas a oblongas, 20-35 cm de largo y 10-19 cm de ancho, verdes oscuras lustrosas, de margen entero. Flores en cimas, blancas, amarillas o rojas.. 
Su fruto es una baya comestible de cáscara gruesa.Genipa americana se cultiva por su fruta comestible, y para bebidas, mermeladas, helados, polvos azucarados. El jugo de la fruta inmadura es claro, e induce una reacción química en la piel humana cambiando su color a un azul oscuro, por lo que es usado como pintura corporal. La fruta madura del huito se toma cruda o en mermelada. La fruta es elaborada en infusión y bebida como remedio para la bronquitis. 
El caruto prefiere suelo aluvial, crece muy rápidamente (produce en 3 años), aún en campos inundados. Aunque puede ser plantado, es más frecuente su dispersión por animales y agua. Es un muy buen árbol ascendente para alcanzar a otros árboles. Con los frutos maduros y fermentados con aguardiente se hace una bebida alcohólica. 
Ampliamente distribuido en Upata
En Upata tenemos algunos ejemplares en el sector Sierra III con Santo Domingo II y en las faldas del Cerro El Toro, en las sabanas y bosques secos de San Lorenzo, en las sabanas de Santa María, El Piso, Matajey, Tierra Blanca, Guacamayo, Manganeso, es decir está ampliamente distribuido en nuestros escosistemas, debido a su excelente adaptación a condiciones climáticas y de suelo extremas .
El fruto es insecticida, la pulpa se la untaban los indígenas como repelente. Y también bactericida y germicida (probablemente debido al fenol). Posee una madera noble, de buena calidad, dura, flexible, fácil de trabajar. Se hacen cajas, culatas de escopetas, arcos de barriles, carretas, vehículos, hormas de zapatos, embarcaciones pequeñas, ebanistería, carpintería. Tiene propiedades medicinales tanto su fruto exudado, su flor y corteza, que se emplea como remedio para la gonorrea. 
Rescatemos el Caruto
El Caruto es otro árbol tradicional de Upata, que debe formar parte esencial de nuestros programas de reforestación y arborización por la facilidad de crecimiento, por la frondosidad de su copa, y la belleza de sus hojas, utilidad de sus frutos, y por estar muy vinculado con nuestras tradiciones e historias. Lamentablemente no ha sido valorado positivamente y es muy común verlo desaparecer, talado o quemado, bajo la mirada indiferente de muchos habitantes de este valle, que no le reconocen sus capacidades, sus utilidades y su valor patrimonial como planta esencial de nuestros paisajes rurales, selvas y sabanas.

El cartán especie vulnerable de los bosques del Norte de Guayana por la excelente calidad de su madera

Bello ejemplar de Cartán en una hacienda del sector La California al Oeste de Upata.
El Cartán es un prodigioso árbol maderable, de frondosa copa que ha sido sometido a un proceso de tala indiscriminada por la excelente calidad de su madera. Fue y sigue siendo común en los bosques del Norte y Oeste de Upata, podemos observarlo aunque ya no con la frecuencia de otros tiempos, en la ruta hacia San Félix, piedemonte de la Sierra Imacata y Piaocoa, Los Culíes, Monteralo, Sucutún, Cerro California, selvas de Sabanetica, Sabaneta, Guayabal, Las Adjuntas, El Pao y El Retumbo.
Hojas muy particulares del Cartán alternan con su extraño y espinoso fruto
DISTRIBUCIÓN 
DE LA ESPECIE
Su nombre científico es Centrolobium paraense. Es una especie forestal comercialmente conocida en el exterior, y cuya distribución se extiende desde Panamá, Colombia, Venezuela, Trinidad y Tobago, Guyana y Brasil, creciendo mayormente en bosques siempreverdes de tierras bajas, parches de bosques alrededor de sabanas y sabanas entre 50 y 330 msnm. En Venezuela, esta especie es conocida con el nombre común de cartán, su distribución esta reportada en los estados Aragua, Bolívar, Cojedes, Guárico, Lara, Portuguesa y Zulia.
DESCRIPCIÓN DEL ÁRBOL Y SU MADERA
Puede crecer hasta 20 metros, su tronco es recto y cilíndrico, hasta 1,20 metros. Hojas imparipinnadas,alternas, flores amarillas a moradas, y su fruto es singular, ya que posee aguijones o espinas y un ala membranosa de hasta 9 cm de largo.
La especie ha sido incluida en el “Libro Rojo de la Flora Venezolana” como vulnerable a la extinción, debido a la explotación selectiva de su madera y la destrucción de su hábitat natural, para el desarrollo de actividades agropecuarias.
Centrolobium paraense, presenta un tipo particular de veteado en su madera, la que se caracteriza por su color amarillo o naranja, con franjas muy finas de color oscuro que varían entre rojas, moradas o negras. La madera es ampliamente utilizada en la mueblería en general, elaboración de objetos artesanales y utensilios caseros, estantillos para cercas, la elaboración de pisos y construcción en general.
ESPECIE EN PELIGRO AL NORTE DE GUAYANA
El cartán, muy solicitado por la calidad de su madera, es un árbol que poco a poco ha desaparecido de la floresta silvestre en las zonas boscosas y llanuras húmedas del Norte y Oeste de Upata, no obstante algunos ejemplares destacan aislados en un área intervenida por la agricultura del sector La California del Valle del Yocoima, al costado occidental de la capital del  municipio Piar, en las cercanía de la Urb Libertador. También es común  observar vistosos ejemplares de cartán en la zona rural muy intervenida de los llanos y el piedemonte de la Sierra Imataca y Sierra Piacoa, al Este franco de la autopista Upata San Félix. Debido a la alta calidad de su madera, esta especie se encuentra muy amenazada, a tal punto de que se ha transformado de un  árbol muy común a uno escaso en zonas amplias del noreste del estado Bolìvar, donde solía crecer en estado natural y alcanzar su desarrollo óptimo, por lo cual ha sido incluidad como especie vulnerable y es preciso en consecuencia consolidar proyectos forestales de reforestación, que permitan recuperarla en los bosques tropófilos y subhúmedos de la región.

En Upata y su zona rural abunda el Caro Caro excelente árbol de sombra y apetecible fruto para el ganado vacuno

Caro Caro en el Parque Bicentenario, más de 50 años en pie, patrimonio vegetal de Upata.

Caro Caro de unos 30 metros en la escuela Santo Domingo, uno de los más altos de Upata.
Tronco principal del Caro Caro
El caro caro es una de las dos especies conocidas como "oreja de elefante". Su nombre científico es Enterolobium cyclocarpum. Se trata de un árbol muy alto y muy ancho también, ya que sus ramas principales suelen ser tan amplias como las del samán, del que se diferencia por ser más alto y abierto, es decir, menos achaparrado y también por sus frutos.
El fruto en legumbre tiene forma de círculo helicoidal, de modo que el ápice toca casi con la base. El tronco puede alcanzar en promedio 2 metros de ancho, aunque se han reportado ejemplares de 4 m de diámetro. Alcanza alturas de 16 a 28 m con una gran expansión del ramaje. Las hojas recuerdan al Tamarindo. Casi siempre muestra una copa vistosamente verde, pues por muy poco tiempo se deja observar desprovisto de ese colorido, cuando muda las hojas al comienzo del verano, ya que en menos de un mes vuelve a mostrar sus ramas repletas de hojas.

Arbol abundante y atractivo
En Upata hermosos carocaros se pueden observar a las orillas de las carreteras, en hatos, áreas verdes, en el Hospital Gervasio Vera, avenida Bicentenario, en la Escuela Santo Domingo, en el Parque Bicentenario, escuelas, liceos y otros lugares espaciosos, donde puede desarrollarse en toda su amplitud.
Los frutos  muestran la forma circular que explica el nombre científico de la especie. Tienen un diámetro de unos 10 cm y pueden verse las prominencias de las semillas en su interior.
El caro caro es el árbol nacional de Costa Rica donde se le llama Guanacaste, denominación proveniente de dos palabras del náhuatl quauh: árbol y nacastl: oreja, refiéndose a la forma de su fruto. El caro caro pertenece a la gran familia de las Leguminosae (también conocidas como Fabaceae), la de mayor peso en nuestros bosques y florestas tropicales americanas, y sobre todo en el Norte y Centro de Guayana, que representa el 30,9% de los géneros y el 32,2% de las especies. Es una planta Mimosaceae, que entre otra especies, está representada por el Pilón (Stryphnodendron polystachyum), el Guamo (Inga alba), Hueso de pescado (Pithecellobium pedicellare), Josefino(Stryphnodendron guianensis), la Calliandra o Yacuare, el masaguare Pseudosamanea guachepale y  el Yiguire (Piptadenia psylostachya).
 
CARO CARO EN LA PROSA POÉTICA DE DANIEL RUIZ

El parque Bicentenario es un referente lúdico para  mi generación, cuántas aventuras se tejieron en su seno: juegos en el tobogán, en el laberintopartidas de beisbol, futbol y basket. Nosotros los niños de entonces, resarcimos de sus cenizas el parque que estaba sumido en el abandono, no lo dejamos morir, poblamos sus espacios con nuestra presencia, por esos promontorios de basura y de monte; allí estabamos  atrapando guaricongos, comiendo merey, o elucubrando la travesura del día. En este ambiente, el abuelo siempre estuvo allí, cobijándonos bajo su sombra, en silencio,  a lo mejor susurraba palabras, que el viento se llevaba en la tarde, no comprendíamos su idioma ¡solo los pájaros lo entienden!Siempre lo veíamos dubitativo ¿Será filosofo el abuelo? ¿Cuántas conversaciones escucharon sus frutos-orejas  prendidas entre sus ramajes? Es un espectáculo aún, observar su concha hiperbólica desperdigada como cangrejo por el suelo.  ¿Será que el abuelo es geómetra, un viejo matemático obsesionado por la geometría hiperbólicaCaro Caro abuelo de abrazo eterno y de sombra buena, permitame adentrar  mi inspiración en el camino hiperbólico de tu fruto, para brindarte un poema, como  eterno agradecimiento por haber signado  mi infancia y aún mis días con tu presencia
 
Este escrito del profesor y poeta Daniel Alejandro Ruiz Correa está dedicado al viejo Caro caro del Parque Bicentenario de Upata.

Caro caro patrimonio de Upata
Precisamene uno de los Caro caro más representativos de Upata, se encuentra en el Parque Bicentenario Alejandro Otero, se trata de un ejemplar adulto de más de 50 años, testigo mudo de la evolución urbana y social de la ciudad. A pesar de que algunas parásitas o simbióticas le afectan el ramaje, exhibe un buen estado de conservación, sigue proporcionando sombra a los visitantes del parque.
Desde nuestra juventud, infancia, el caro caro, ha sido uno de los árboles preferidos para el descanso, el reposo, y la admiración, pues cuando alcanza su madurez constituye un excelente compañero por la calidad de su sombra, y el poco riesgo que representa, a pesar del enorme peso que soportan sus ramas extendidas. Historias de hatos, de campos, travesuras, leyendas, mitos, se cuentan bajo el cobido de este prodigioso árbol, que en Upata encontró condiciones ideales para su desarrollo y que sin duda cuando alcanza su porte óptimo se convierte en referente patrimonial de nuestra floresta urbana y rural. 

El Caobo en Upata: Uno de los árboles predilectos para el ornato urbano de la ciudad

Caobo joven, de unos 15 años, en la plazoleta de la urbanización Manuel Piar de Upata
El caobo es un árbol ampliamente presente en Upata,  abunda en plazas, jardines y espacios públicos de la ciudad, producto de la siembra programada de esta especie en planes de arborización. La plantación del caobo Swietinia macrophylla, una especie arborea propia de los bosques de los Llanos Occidentales, Portuguesa, Cojedes, Barinas y Apure, se hizo corriente en la ciudad desde mediados del siglo XX, debido a la facilidad de su adaptación a nuestro entorno, a su relativamente rápido crecimiento, a la amplitud de su sombra y su porte imponente cuando alcanza su estado de madurez. Ejemplares de caobo se muestran en sitios como la Plaza Bolívar, avenida Valmore Rodríguez, Plazoleta de la urbanización Manuel Piar al Este y muchas de las áreas verdes escolares de Upata, donde alcanza un porte mediano, llega a crecer hasta 15 metros en promedio, prodigando eso sí abundante sombra, pues se comporta por lo general como árbol de hojas perennes.
Descripción del caobo
Swietenia macrophylla (caobo) es una especie botánica de árboles originaria de la zona intertropical americana perteneciente a la familia de las Meliaceae. Se la halla en Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Guyana Francesa, Guadalupe, Guatemala, Guyana, Honduras, Martinica, México, Montserrat, Nicaragua, Panamá, Perú, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Venezuela. Está especie en su estado natural en los bosques de galerías del Occidente del país está amenazada por pérdida de hábitat.
Ramaje, follaje del caobo, de un verde intenso, aunque alterado por la presencia de plantas parásitas.
 
POEMA AL CAOBO
 
Como semillas de Caobo
Se fue tu nombre
Y tu presencia se desvaneció
Entre mis manos.
Fuimos, nada somos
La nitidez del pasado
Se llevó nuestra historia.

Como semillas de Caobo
Se disperso tu cuerpo,
No vale la pena llorar,
Ni siquiera entonar un réquiem
Me devolverá la calidez de tu piel,
Te fuiste con la liviandad del amor
que se fugó entre espirales de dudas.

Me sentaré a contemplar el día
Un domingo cualquiera
Junto al Caobo de aquella tarde
-Recuerdas
Bajo su sombra te despediste
Y mi corazón crujió
Como el sonido de su fruto
Cuando se rompe
Su  concha gruesa y dura.
Solo el viento sabe que tan lejos
Se llevó tus ansias y ese deseo
Tan tuyo de ser amada.
Junto al Caobo de aquellos días
De aquellas horas atardecidas
                      Al calor de tus besos,
Allí estaré
Cuando sus semillas se dispersen
Y vea en ellas, el adiós que dejó
Mi alma en penumbras,
Y volverán a mi todas las tribulaciones.
 
Como semillas de Caobo
Se dispersó tu voz
Y tan sólo hoy
Cuando las miro
Presiento el sonoro eco
De tu silencio.
Daniel Ruiz Correa
El caobo es un árbol perennifolio o caducifolio, de 35 a 50 m (raramente hasta 70 m) de altura. Posee un copa abierta, redondeada en forma de sombrilla. Sus hojas son alternas, paripinnadas (pocas veces imparipinnadas) 
Es el árbol emblemático del estado Portuguesa (Venezuela), debido a que formó parte esencial de sus bosques y reservas forestales, hoy disminuídas por el impacto de las plantaciones agrícolas y pecuarias.
Tiene el tronco recto, sin ramas hasta cierta altura, algo acanalado, con sistema radical profundo. Ramas gruesas ascendentes, escasas, retorcidas por arriba de los 25 m; posee corteza externa profunda, muy fisurada, especialmente en el caobo negro, costillas escamosas, alargadas, pardo grisáceas a castaño grisáceas; corteza interna rosada a roja, fibrosa, amarga, astringente, 1 a 3 cm de grosor. A través de las grietas de la corteza puede verse el color rojizo de la madera, más oscuro cuanto más profunda sea la grieta. 
Madera de primera calidad flores poco vistosas
Su madera rojiza, que da nombre al color caoba (de marrón rojizo hasta vino tinto), es muy pesada y maciza, por lo que se hunde rápidamente en el agua y no se pueden utilizar los ríos para que floten los troncos hacia un aserradero. Es una madera de grano fino, ideal para la ebanistería por ser fácil de tallar, de gran valor para la elaboración de muebles y, en general, constituye una de las maderas de mayor valor en el mercado mundial.
Sus flores son pequeñas, casi imperceptibles, verdosas amarillentas, en panículas axilares y subterminales, glabras, de hasta 2 dm de largo. Hermafrodita (ambos sexos en la misma inflorescencia); las masculinas más abundantes que las femeninas, ambas muy perfumadas. Tienen de 6 a 9 mm de diámetro. Su fruto muy particular, suígeneris, es una beyota o cápsula leñosa, ovoide a oblonga, pardo rojizo (a veces grisáceo), se cuentan hasta 40-60 semillas por fruto (por lóculo 12). Semillas numerosas de 1 cm de largo, asimétricas, comprimidas, color canela, con una prolongación alar asimétrica, de 6 a 8 cm de largo. Estas semillas son aladas muy amargas, astringentes, extremadamente livianas para que el viento las disperse a cierta distancia. Los niños suelen jugar con estas semillas en vuelo para capturarlas, cuando el viento las dispersa, constituye todo un espectáculo su planeo como hélices de helicóptero y el ruido que genera el fruto cuando rompe su cubierta o concha muy gruesa y dura.
Copa del caobo en la plaza Bolívar de Upata.
Por su madera de excelente calidad, sumamente costosa, el caobo prácticamente ha desaparecido en estado natural en Venezuela, sólo quedan nichos aislados en Occidente, en Ticoporo, Turén, San Camilo, río Portuguesa, pues fue sometido a una presión enorme por mercaderes forestales del Occidente. Desde hace dos décadas existe veda o prohibición absoluta a su comercialización en el país.
Upata está llena de caobos
El Caobo sigue siendo, junto al apamate, el roble, el pitocelobium dulce o quebrahacho, el samán, el masaguaro,  uno de los árboles de sombra y ornato preferidos en avenidas en Upata. En la Plaza Bolívar varios caobos adultos han desarrollado su frondosa copa, a pesar de que han sido invadidos por la tiña, la guatepajarito y otras especies parásitas que progresivamente invaden sus ramas y lo van despojando de su intenso verde y frondosidad, hasta debilitarlas o secarlas.
A pesar de esta debilidad el caobo sigue siendo uno de los árboles más plantados en las zonas verdes de la ciudad, por la facilidad con que se obtienen sus semillas y se desarrollan las plantulas. 
En Guayana, en nuestros bosques tropicales tropófilos, es decir caducifolios, o en las selvas húmedas, el caobo está ausente, ya que es una especie que exclusivamente en estado natural se adaptó a los bosques de los llanos occidentales y el piedemonte andino, donde encontró condiciones ideales para su desarrollo en estado natural.