Centro Cultural Manuel Piar de Upata

Centro Cultural Manuel Piar de Upata
Centro Cultural Manuel Piar de Upata

martes, 29 de julio de 2014

Centro Cultural Manuel Carlos Piar de Upata Espacio para el Arte y la conservación del Patrimonio

Desde el patio del Centro Cultural constraste de las casonas de estilo colonial con la Iglesia Parroquial y el edificio de la Alcaldía de Piar.
Pasillo Principal del inmueble utilizado como espacio de la exposición fotográfica
La antigua Casa Verde hoy exhibe un nuevo color
A mediados de julio del 2014 fue inaugurado el Centro Cultural Manuel Piar de Upata, proyecto arquitectónico que articula en un sólo espacio de recreación, exhibición, educación y planificación a la Casa de la Cultura María Cova Fernández y otras instituciones del arte del municipio Piar. La intervención principal del inmueble integra dos casonas antiguas de la Upata de la segundad mitad del siglo XIX, una vieja casa familiar convertida en los 90 en sede de la Casa de la Cultura de la Villa del Yocoima y la denominada Casa Verde, inmueble adquirido por la Municipalidad de Piar en la primera década del 2000, que por años estuvo a la espera de su recuperación.
Fachada principal del Centro Cultural Manuel Piar de Upata
Niños disfrutando de la muestra de esculturas en madera
Obras pictóricas alusivas a la Upata del pasado...
Pasillo del Complejo Cultural
Esta obra largamente esperada por los colectivos culturales fue culminada recientemente por la Gobernación de Bolívar, específicamente por la Secretería de Cultura, y puesta a disposición del pueblo de Upata en un acto presidido por el jefe del Ejecutivo Regional General Francisco Rangel Gómez, que formó parte de la programación del 252 aniversario de la fundación de la ciudad. 
Una exposición colectiva denominada "Upata Mi Sitio, Mi Lugar, Mi Tierra", conjugó obras pictóricas de los artistas Dilcia Martínez, Bernardo Gutiérrez y Ernesto Urbina, además de fotografías del cronista de la ciudad profesor Angel Romero y del periodista Juan Alfredo Ruiz Correa.
A un costado de la entrada principal una fotografía del periodista Juan Ruiz Correa, niños en el patio de la desaparecida Casa de la Música de Upata Pablo J González.
Fundación de Upata, cuadro de Dilcia Martínez

jueves, 24 de julio de 2014

Producción y Consumo de Casabe: tradición agroalimentaria arraigada en Upata y su zona campesina

Comienza la faena de la producción del casabe, con el raspado de la concha de la yuca amarga.
Rayado de la yuca, antes con métodos rudimentarios, hoy con la ayuda de un pequeño motor, al cual se anexa un rayo cilíndrico.
Colocada la harina de yuca preparada en saco para el prensado
El prensado, para extraer el yare o amargo venenoso de la yuca, todavía se realiza con implementos mecánicos rudimentarios
Seca la harina y con poca humedad los trabajadores procedan al tendido sobre los budares de barro, alimentados su poder calórico con leña de la propia zona.
Mandy Torres manos expertas en la producción del casabe
Upata y su área campesina aparte su ancestral tradición ganadera mantiene plenamente su potencial como zona productora de casabe, el tradicional pan de yuca amarga, que constituye además de una fuente permanente de ingreso para centenares de familias campesinas, un alimento básico infaltable en la gastronomía local.
Almuerzos, carnes, pollos, sopas, guisos, hasta las empanadas son acompañadas con esta harina de yuca o mandioca, que al contacto con los budares de barro adquiere su consistencia particular, y ese sabor neutro que al encuentro de los alimentos salados o condimentados se hace indispensable en la mesa de los guayaneses.
Tendido de la harina, en menos de 2 minutos está listo el casabe
La zona de mayor producción de casabe en Upata está al norte, en la denominada ruta que desde Altagracia, Campanario, El Valle, se ensortija por los recodos rurales de Montecristo, Los Arrendajos, Buen Retiro, Mundo Nuevo, San Martín, El Yagual, Montaña de Lino, San Ramón, montes de Sabaneta, Guayabal, y que extienden además por otras zonas campesinas más al Norte de Piar como Los Rosos, Sucutum, Quebrada de JuaJua y La Estrechura, entre otras.
El casabe listo para la venta a los distribuidores locales
Son más de 30 las rayanderías o casaberas localizadas en esta Ruta del Casabe, que dan empleo directo a trabajadores rurales cuyos ingresos semanales duplican el salario mínimo, por lo duro de la faena de cosecha, acarreo, retiro de la concha, rayado, prensado, tendido de la harina, secado, y embalaje del casabe en pilas, para su venta en bultos de 20 tortas de medio metro, las cuales son comercializadas tanto en Upata como en San Félix y Puerto Ordaz.
Euclides Salazar muestra la torta de casabe ya apilada
Actualmente a junio julio del 2014 en la zona las rayanderías venden el producto a 340 bolívares el bulto, mientras que los distribuidores lo comercializan en el mercado local a un precio que oscila entre 420 y 500 bolívares el mismo bulto de 20 tortas.
En cuanto a las cifras de producción calculamos una producción semanal de 300 bultos por rayandería, y casi 10 mil bultos semanales en las más de 30 microempresas familiares o cooperativas que se dedican a la venta de este producto esencial de la dieta de los guayaneses.
Ramón Salazar en la gráfica realizando el corte del casabe en cuartos
 En la secuencia gráfica arriba y abajo destacan los diversos momentos de la producción de este pan de yuca, en la rayandería familiar que administra Ramón Salazar "Moncho", el hermano mayor,  localizada en el sector La Estrechura carretera vieja Upata San Félix. El fundo denominado igualmente La Estrechura pertenece a su padre Ramón Salazar y la señora África Vidal. En las labores de elaboración del casabe participan además de Moncho, sus hermanos Angel, Hernán y Carlitos Salazar, su primo Euclides Salazar, Grégory, Néstor y Juanchelo García, y Mandy Torres.
Cultivo de maiz, al lado de la casabera o rayandería.
Sector La Estrechura, zona de producción agrícola pecuaria y casabera.
Calor adicional para el secado definitivo del casabe cerca de los budares y los hornos a leña, atrás quedó la época del tendido al Sol.

jueves, 19 de junio de 2014

Don Ponciano Alvarez Pintor y Poeta de la Upata del Yocoima

Don Ponciano Alvarez con su aguila harpía y su represa
Salto Angel obra de Ponciano
Los años no le pasan. Él más bien los disfruta y les saca el jugo. Montado en su arcoiris personal, con el fúsil del píncel y el escenario infinito de los lienzos, ha creado múltiples obras que le rinden tributo a la sencilla vida del pueblo donde nació hace más de 80 años, a la villa pequeña que tanto quiere y que hoy se muestra enorme en su crecimento urbano, para sus ojos apenas cansados.
A la India de la leyenda Up Ata Ponciano le ha dedicado parte de su creación, incluso reclinada sobre la mítica piedra de Santa María, adornada con símbolos de la heráldica, le sirvió para el noble propósito de que nuestro municipio Piar tuviera un escudo singular. Pero Panciano es además poeta de los buenos, de los que nos recrean con palabras sorprendentes, coloridas como esas imágenes metafóricas que nos transportan a ese mundo de paisaje íntimo y extrovertido de la naturaleza plena.
Aguila Harpía sobre el azul blanzo del cielo acueso
También ha pintado batallas épicas de la guerra de Independencia, callejuelas, recodos, saltos, cerros, objetos sencillos, animales tropicales, bodegones, retratos, personajes históricos, con un trazo con olor y color a pueblo, sin el bagaje de los grandes pintores formados en academias y salones de bellas artes, pero siempre presto a representar en un cuadro su creatividad y amor por lo nuestro. Aguilas Harpías que nos sorprenden con una punzante mirada de ave protectora de su nido. Colores de una Tierra que al contacto con el agua nos eleva a la planicie de animales desconocidos, murciélagos prehistóricos, y azules degradados en un pozo contradictorio. Aguila Harpía Halcón Extraño Buitre sin Quietud Gavilán de Gavilanes.
Casa Triste Casa Sencilla del Pueblo del caserío de Upata
Lo recordamos atrapado en su taller de La Laguna, al lado de la casa de Rosenda y el ausente maestro Porfirio, cuidando con celo lienzos, tinturas, colores, y tratando de recrear y dar consistencia a una obra que es de hecho realidad y legado para Upata y su gente. Así reconocido luego por el Ministerio de la Cultura el Instituto del Patrimonio como portador de la Cultura y Patrimonio Artístico Cultural de este municipio Piar.
Recientemente lo vimos allá por los espacios del Colegio Privado Manuel Carlos Piar, en una jornada enmarcada en el aniversario del nacimiento del gran pintor venezolano Armando Reverón, muy bien organizada por el profesor Francisco Hernández Belisario, y los chamos del referido liceo, quienes han propuesto y harán realidad muy pronto la creación de una escuela de Artes Plásticas tan necesaria para nuestra Upata cultural. Allí compartimos con otros artistas de la pintura, noveles, chamos, otros consagrados localmente, como  Félix Castillo. También con los promotores culturales Daniel Ruiz del Grupo Literario Babandí, Luis Reyes de la Fundación de Títeres Jau Jau, docentes, alumnos, periodistas, invitados especiales. Oportunidad en la cual igualmente recibieron justo reconocimientos los pintores Isaura Gómez de Ayala, Jorge Martínez, Hugo López, Jorge Izhac, Pedro Rangel, Edith Millán, Julio Vivas, Ernesto Urbina, Daysi Gil, Manzula Rodríguez, Luis Ayala, Omar Yndriago y Yaneth Gil, entre otros. 
Isaura Gómez de Ayala, Jorge Martínez, Hugo López, Félix Castillo, Jorge Yzhac, Pedro Rengel, Edith Millan, Julio Vivas, Ernesto Urbina, Daysi Gil, Hugo López, Manzula Rodríguez, Luis Ayala, Omar Yndriago, Yanet Gil - See more at: http://nuevaprensa.com.ve/node/13465#sthash.hXeWg4sI.v6ZXZqhu.dpuf
 
Isaura Gómez de Ayala, Jorge Martínez, Hugo López, Félix Castillo, Jorge Yzhac, Pedro Rengel, Edith Millan, Julio Vivas, Ernesto Urbina, Daysi Gil, Hugo López, Manzula Rodríguez, Luis Ayala, Omar Yndriago, Yanet Gil - See more at: http://nuevaprensa.com.ve/node/13465#sthash.hXeWg4sI.v6ZXZqhu.dpuf
 Vaya pues nuestro reconocimiento a Don Ponciano, para que su musa poética lo siga acompañando y para que ese don tan especial para la pintura no le abandone sino en la despedida de su ciclo vital. Mucha falta que nos hacen personajes, cultores, de la talla de este upatense, que hoy sigue vigente, recibiendo eventualmente y como bien se lo merece el digno homenaje de sus coterráneos. Su pequeño altura no ha sido nunca límite para su impulso vital. Ponciano Don Amigo Pintor de Pueblo como el Titiritero de Macuto Upatente Lagunero Hombre Triste y Alegre de la Laguna del Maestro Julián desde este Hemisferio y desde este aroma cafetero y del papelón tostado de los Salazares sabemos que serás siempre el pintor anhelado de los upatenses, autor inmortal del escudo eterno del municipio que rinde tritubuto a General más Victorioso de la Guerra de Independencia Manuel Carlos Piar.

jueves, 29 de mayo de 2014

Santa María de Upata punto de contacto entre Imataca y las llanuras del Carichapo Yuruari

Desde la loma de la Escondida se divisa la Troncal 10 en Santa María, al fondo la distante cordillera de Tomasote, en la ruta a Guasipati.
Troncal 10 en Santa María, estampa del pueblo a ambos lados de la carretera Upata Guasipati.
Camino de arena en La Escondida, casa de campo suavizada por la fronda de sus árboles de Aceite o Copaiba, uno de los recursos florales más abundantes de Santa María.
Desde la Loma se divisa un valle en la vía El Salto, iglesia cristiano y serranías de San Germán El Aguador.
Casas viejas, caminos de arena, árboles y cercas campesinas
Santa María del Yecuario o más bien de Upata, como se le conoce en la actualidad, sigue su marcha serena por el devenir de los pueblos antiguos convertidos ahora en caseríos, opacada por la Villa de San Antonio distante 12 kilómetros al Norte de sus recodos empedrados, colinas de suave vegetación de arbustos y chaparrales, y caminos de tierra blanca, arenales y uno que otro terrón de arcilla. Santa María hoy vive como siempre de sus cultivos breves, de sus pequeños hatos, de sus chiqueros de la ganadería porcina, y de la venta de comida, del paso de los turistas y viajantes que suelen acá descansar para el desayuno o el almuerzo de rigor, donde las empanadas, pastelitos, arepas y sopas, jugos y café tinto, tienen amplia demanda. 

martes, 20 de mayo de 2014

250 años ratifican a Ciudad Bolívar como Capital Histórica Cultural Administrativa de Guayana y el estado Bolívar

Casa de San Isidro, en esta vieja casona de estilo colonial vivió el Libertador durante su estadía en Angostura en 1819.
Ciudad Bolívar la histórica capital de Guayana, hoy del estado Bolívar, una ciudad pujante sede de los poderes del Estado Regional, activo centro cultural, administrativo, comercial, turístico, agropecuario, de servicios, y puerta de entrada a los vastos territorios de la Orinoquia Guayanesa. El 22 de mayo cumple 250 años de historia compleja, patria, de lucha, vigorosa, y ratificación del patrimonio cultural. Ciudad Bolívar fue en desde 1819 hasta 1821 capital de Colombia la Grande, sueño supremo de unidad política impulsado por el Libertador Simón Bolívar, ratificado en su célebre discurso de Angostura. Precisamente como Santo Tomé de la Angostura del Río Orinoco fue fundada en 1764 por el español Joaquín Sabás Moreno de Mendoza, siguiendo los lineamientos y recomendaciones del Gobernador José Solano, en un punto más al Oeste de la desembocadura del Gran Río. Su ubicación estratégica en este punto estrecho del Orinoco, sobre un promontorio rocoso del precámbrico, le permitía entonces a la metrópoli España reforzar la ocupación y defensa de las tierras más al interior de la extensa Provincia de Guayana, en la ruta hacia los ricos Llanos Occidentales de Venezuela y las llanuras del Casanare y el Meta en la Nueva Granada. 
 
La mítica Piedra del Medio frente al Paseo Orinoco de Ciudad Bolívar, Humbolt el gran naturalista alemán la denominó el Orinocómetro, debido a las marcas que las crecientes del Río Padre dejaban en su laja principal. Abajo mapa de la región de Ciudad Bolívar, el Orinoco, parte de Guayana y Sur de Anzoátegui del Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar.

jueves, 15 de mayo de 2014

2014 Intenso Verano en Upata rememora ciclos de sequía extrema recurrentes en la Guayana Venezolana

Serranía en Santa María de Upata, 12 kilómetros al Este de la ciudad vía Guasipati.
Contraste en serranías al Noreste de Upata, rocas precámbricas, gneiss, y arbustales quemados sobre suelos pedregosos resecos. Al fondo matorral y bosques bajos de vegetación caducifolos, de hojas caducas, alternados con chaparrales en verdor, lo que nos revela la adaptabilidad de estas plantas a tiempo atmosférico de extrema sequía. A pesar de la intensa sequía los apamates (Tabebuia Rosae) en flor nos han regalado un espectáculo singular en las zonas urbanas de Upata, donde predominan como árboles de ornato.
Laguna, abrevadero, cuerpo de agua superficial, se encuentra a su nivel mínimo, por efecto del intenso verano de este primer semestre del año 2014.
Otro cuerpo de agua afectado por el intenso verano.
En Upata y Guayana hemos tenido temporadas de sequía extrema. Recordamos la de 1984, cuando durante seis meses casi no hubo lluvias, sólo reaparecieron los aguaceros casi al final de junio. Otro verano crudo fue  el  de 1995, hace 19 años,  cuando sobre nuestros valles, montañas y llanos del estado Boílvar se nos depositó ese aire enrarecido, pesado, humoso, proveniente de quemas incesantes del corazón de la América del Sur. Entonces conocimos de cerca La Calina, un fenómeno poco usual, pero que cada 40 o 50 años reaparece generando temor o sorpresa entre la población, particularmente intensa y diaria fue ese vapor azulado permanente en los meses de abril y mayo del 95.  Más recientemente en el bienio 2001-2002,  nuestra Guayana, sobre todo en la cuenca alta del Paragua y Caroní, tuvo un ciclo de intensa sequía acompañado de una temperada lluviosa muy débil que provocó la alarma colectiva y del Estado, debido a que en ese lapso el embalse de Guri alcanzó un volumen crítico, al ubicarse su espejo de agua por debajo de los 244 metros de altitud. Ese ha sido el descenso más preocupante del lago desde que en 1986 la presa de concreto y enrocamiento de la Central de Guri fue elevada hasta la cota 272 metros sobre el nivel del mar. 
Luego de una década y dos años de relativa equilibrio en los ciclos del tiempo atmosférico, y de incremento sustancial de las precipitaciones,  en este año 2014 nos enfrentamos una temporada de sequía extrema, provocada por la influencia anticiclónica y de altas presiones generadas por el sobrecalentamiento del Pacífico. 
Inicialmente el 2014 al igual que en el último quinquenio se nos presentó con  un ciclo de lluviosidad inusual, abundante en enero, y durante la primera quincena de febrero, que retrasó la entrada de la sequía. Pero tal situación era un espejismo, advertido por campesinos que nos expresaron que este año más bien íbamos a experimentar un verano tardío pero particularmente seco y prolongado. No se equivocaron. Tampoco se equivocaron los expertos del INAMEH, quienes a través de sus  modelos matemáticos y científicos estimaron que este 2014 sería más bien de sequía tardía pero prolongada, debido a que estamos por entrar bajo los efectos globales del Niño. Vivimos entonces un tardío Verano, que se nos prolongó con fuerza desde el 15 de febrero, y cuyos efectos siguen generando angustia, preocupación, pérdidas y expectativas, a los campesinos, productores agropecuarios, y entidades públicas encargadas de administrar acueductos y el ambiente.
Según nuestros registros, en Upata, sobre estas tierras ubicadas en el piedemonte del macizo de colinas del arco Norte y Este, hemos tenido un año 2014 seco al extremo, ya que en casi cinco meses apenas han caído sobre el Valle del Yocoima 85 mm de lluvia, es decir apenas 85 litros por metro cuadrado en 4 meses y medio. Salvo enero y febrero, cuando se acumularon 74 mm, en los meses de marzo, abril y lo que va de mayo sólo han caído 11 mm de lluvia, un registró extremadamente bajo, en relación con el promedio de las últimas dos décadas en Upata.

jueves, 1 de mayo de 2014

MAYO EN LA LÍRICA DE JORGE PLAZ CANTO POÉTICO AL MES DE LAS FLORES

Hermosa flor del Bucare Blanco Erythrina Variegata, este año 2014 floreció a mediados de abril en el Parque de la urbanización Manuel Carlos Piar de Upata.


¡Llegó el mes de las flores!¡Llegó Mayo!
jadeante y anheloso por llegar
con su mantón de verde esmeraldino
a todo ser nos viene a refrescar

Con él llegaron las primeras lluvias
calmaron la sed de los ganados,
merecures y mangos maduraron,
retozar se miran los venados

Y vuelve el movimiento de llaneros
a emprender de nuevo vaquerías
lucen cobijas nuevas y caballos
que ostentan con grandes gallardías

 Madrina de novillos retozones
se miran por doquiera atravesar
y en la placidez de los caminos
del viajero escuchase el plácido cantar
Busto de Piar en la plaza que lleva su nombre en Upata, al fondo un hermoso ejemplar de Araguaney Tabebuia chrisantha. Este año 2014 comenzaron a florecer tardíamente a finales de abril y días iniciales de mayo.

 Reverdecieron montes y sabanas
y revivió en el banco el mastrantal;
mayo es el mes más bello en la llanura
es del llanero, el mes del ideal.

Mes de los velorios de cruz
en que las bellas damas han de bailar,
cuando se celebra la primavera
cantan las bellas cual gonzal

Con flores se adornan los cabellos
al celebrar el día primaveral;
las jóvenes se adornan ese día
con trajes antiguos como en carnaval.

 Jorge Plaz Almanaque Llanero

viernes, 18 de abril de 2014

Imágenes del Casco Central de Upata

Torbellino de gentes, carros en demasía, caos urbano, edificios sin la armonía de tiempos pretéritos, un casco central que rinde poco tributo a la memoría arquitectónica frágil de los abuelos que ya se fueron. Así es Upata, la del primer trimestre del año 2014, una ciudad que crece y crece hacia dentro, tomando rumbo en formas cúbicas que se erigen como depósitos de mercancias, en un religioso culto al comercio en todas sus formas. Pero es la Upata que tenemos, carente hasta el cansancio de auténticos espacios públicos, donde podamos reencontrarnos como habitantes de una morada para el abrazo y el diálogo de amigos y familias. 
Son imágenes poco ambiciosas en lo creativo de una ciudad en expansión, que no obstante no encuentra su identidad como realidad urbana estéticamente agradable. Pero es Upata. No hay otra. Es un destino trazado desde la óptica del capital que se reproduce en comercios y automóviles, que no dejan espacio al caminante. Los peatones acá no tienen aceras para su movilidad deben hacerse su camino al andar, como lo dijo el buen Machado de la poesía española,  serpenteando entre los recodos de tarantines, aceras escarpadas, y trampas urbanas, para no fallecer en este bosque inhóspito de obstáculos.
Mapa del Casco Central de Upata disponible en el portal geográfico abierto www.opentreetmap.org