Paisaje Urbano Upata

Paisaje Urbano Upata
Av Valmore Rodríguez de Upata

viernes, 20 de marzo de 2015

Cerro El Toro y su vegetación: Zona boscosa de la quebrada de El Caballo



Cerro El Toro en el sector de la quebrada de El Caballo, con su pequeño bosque tropófilo o semideciduos, a un costado de la vía rural de penetración a sus conucos y la zona de las Antenas. La imagen fotográfica tomada desde la cota 420 metros sobre el nivel del mar.
Al costado Oeste de la quebrada de El Caballo, en la zona de transición entre la serranía de El Toro y la de Guacarapo destaca este agreste paisaje de sabana, donde predominan las rocas, los suelos ácidos, el trochipogón y los arbustos como el chaparro Curatella americana, el manteco y el alcornoque.
Gracias a la iniciativa privada la subida al Cerro El Toro exhibe hoy este aspecto, una especie de camino ornamentado con paredes, escalones y arcos de cuarzo. El tema pendiente en esta zona natural declarada patrimonio por la Alcaldía es la seguridad, ya que hay ausencia total de vigilancia policial o militar en este hermoso escenario tropical de Upata.
Tal como lo señalamos en nuestro trabajo especial sobre el Cerro El Toro publicado el 15 de octubre del 2015 denominado "Cerro El Toro Patrimonio Ecológico Natural de Upata" esta serranía localizada al Este de Upata, cuenta con muchos microclimas, asociados al relieve abrupto de sus pendientes, los valles altos localizados en su zona boscosa interior, la presencia de suelos rocosos, colinas de sabana y arboladas, o la humedad de sus quebradas. 
Subiendo el cerro El Toro, se exhibe a un costado de la quebrada de El Caballo este imponente árbol de roble, al fondo el valle del Yocoima en las llanuras del Este de Upata.
Quebrada de El Caballo en marzo del 2015
Factores como la altitud, las precipitaciones, el tipo de suelo, el relieve, las pendientes, y la exposición de las plantas a los vientos alisios del noreste, o la mayor o menor presencia de pequeños productores rurales que fundamentalmente se dedican al conuco o la cría de ganado vacuno, han generado igualmente que esta zona declarada como área protegida o de resguardo natural por la Alcaldía de Piar en 1995, posea diversos paisajes o nichos ecológicos. 
Entre otros se desarrollan pequeños bosques primarios con abundancia de especies como el zapatero, el caramacate, el indio desnudo, el jobillo, el jebe y el roble, otros donde sobresalen el palo blanco, el yiguire, el algorrobo y el mismo zapatero, también posee vegetación secundaria con predominio del yagrumo, sabanas tipo chaparrales, y otros ecosistemas de bosques más heterogeneos localizados a mayor altura donde el impacto humano ha sido mínimo, tal es el caso del área  localizada al lado de las antenas, entre las cotas 600 y 680 metros sobre el nivel del mar.
El cerro El Toro refugio de fauna y biodiversidad, en la gráfica una langosta o saltamonte gigante posada sobre las ramas de un yacuare.
Igualmente posee en función de estos factores naturales o antrópicos áreas de matorrales o sabanas de vegetación arbustiva y herbacea, así como vegetación secundaria en áreas degradadas por la actividad agrícola o por el impacto generado por la ampliación de caminos de penetración rural o zonas degradadas por tala y quemas, tan comunes en este espacio geográfico.

En estos ecosistemas tropicales con mayor, moderada o menor impacto, se pueden visualizar las características propias de los bosques deciduos, semideciduos, propios de los denominados bosques tropófilos, o pequeños nichos de selva siempre verdes en las zonas más húmedas o cercanas a corrientes de agua con un nivel freático elevado. Según la clasificación de Koppen el cerro El Toro tiene un clima tropical de sabana sw, debido a que las precipitaciones se mantienen por debajo de los 1500 mm anuales y las temperaturas medias, salvo en la cima del cerro a 680 metros sobre el nivel del mar, oscilan entre los 24 y 25 grados, las mínimas entre 20 y 21 grados, y las máximas entre 30 y 31 grados.
Bosque tropófilo semideciduo en la quebrada de El Caballo, destaca al centro el Indio Desnudo o Pellejo de Indio, árbol muy abundante en la franja baja del cerro El Toro.
Liana en las margenes de la quebrada de El Caballo
Bosque tropófilo en marzo del 2015 

Las imágenes de la flora boscosa del cerro que daremos a conocer en esta oportunidad datan de marzo del 2015, un mes que suele ser el más seco del año, con temperaturas e insolación muy altas, pero con un viento que favorece cierto refrescamiento de la temperatura en sus áreas de sabana o bosques. Si bien este año se han producido lluvias extraordinarias y constantes en Upata y sus colinas, esta situación no ha cambiado la dinámica de floración, caída de hojas, fructificación de los árboles y las condiciones hidrográficas del cerro El Toro, de hecho la quebrada El Caballo se encuentra totalmente seca, tal como corresponde a esta época de año. 
Otro aspecto del bosque tropófilo del cerro El Toro
Particularmente los árboles incluidos en esta reseña son especies que se desarrollan como bosque de mediana densidad, de dosel bajo a medio, con alturas promedios entre los 10 y los 15 metros, que se desarrollan propiamente en las margenes de la Quebrada de El Caballo, en una zona opuesta a los alisios, donde han dado vida a una especie de selva protectora, sostenida sobre un suelo de afloramientos rocosos, gneiss y rocas sedimentarias, intercalados con suelos poco profundos, franco arenosos, y arcilla caolínitica en la parte profunda del sustrato. Este ambiente de bosques deciduos a semideciduos está comprendido entre los 380 y los 540 metros sobre el nivel del mar. 
Las especies predominantes son entre otras el zapatero, caramacate, jobillo, bauhinia pata de vaca, indio desnudo, jebe, yiguire, yagrumo, roble, el yucuare, chupón,  en una franja de la colina excavada por la quebrada, de unos 30 metros de ancho por unos 300 metros longitudinales, en oposición al paisaje más seco y pedregoso localizado al otro costado de la vía rural, donde predominan el chaparro, y otras especies de sabana. Se trata de un área de pendiente suave, en promedio del 20 por ciento, que facilitó desde la década del 60 la apertura de una vía de penetración hacia la zona más elevada del cerro El Toro.

ESPECIES DE ÁRBOLES INVENTARIO FOTOGRÁFICO 

YUCUARE
Este árbol propio de bosques tropófilos el Yucuare o Yacare, Calliandra Laxa var. Estipulacea  constituye una de las especies más abundantes en la parte baja del cerro El Toro, especialmente en los bordes cercanos a la zona pedregosa y de sabana adyacente a la quebrada de El Caballo.
Otro ejemplar de Yucuare, a un costado de la vía principal de penetración del cerro El Toro.
 
CARNESTOLENDO BOTOTO O FLECHERO


Este arbuto es muy abundante en las zonas abiertas del cerro El Toro, en especial en sus áreas pedregosas y de sabana, el nombre científico del Carnestolendo perteneciente a la familia de las Bixaceae es Chochlospermun orinocense. Se característiza primero por su forma alargada, con hojas muy escasas cercanas a su base y al tronco, y sus llamativas flores de un amarillo intenso con trazos anaranjados que brotan en la parte alta de la planta. Debido a su alargada forma, cuando se trata de ejemplares jóvenes. recibe también el nombre de flechero. Ya en su madurez algunos ejemplares de ramifican y en vez de escasas presentan abundante floración.

ZAPATERO PELTOGYNE FLORIBUNDA
 
Esta especie Peltogyne floribunda mejor conocida como zapatero abunda sobre todo en el área boscosa cercana al dique del Cerro El Toro, pero también se pueden encontrar algunos ejemplares de mediano porte, con una altura máxima de 10 metros, en el bosque aledaño a la quebrada de El Caballo. El zapatero posee una madera muy apreciada, y por lo tanto junto al palo blanco ha sido muy talada en nuestras selvas del norte de Guayana. Es un árbol que en condiciones ideales llega a medir 35 metros de altura, acá en el Toro rara vez llega a los 20 metros, sus hojas se mantienen siempre verdes aún en la sequía más extrema, así que no es un árbol deciduo propiamente. Es una leguminosa fabaceae perteneciente a la subfamilia de las Caesalpinioideae.


JOBILLO


Otra especie presente en este bosque de la quebrada de El Caballo es el jobillo, en la gráfica mostramos sus frutos verdes en un ejemplar de mediano porte.  

ROSA DE MONTAÑA BROWNEA MACROPHYLA


Otro hermoso representante de este bosque de galería en sus franjas más húmedas en la rosa de montaña Brownea macrophyla, arbusto que suele ocultarse bajo otros árboles más altos, sus hojas siempre verdes, tiene un hermoso tallo leñoso por lo general ladeado, y sus vistosos tonos rojos, en capullos dirigidos hacia abajo, le dan una exhuberancia muy particular al ecosistema.

SEJE LONCHOCARPUS

Esta especie es abundante en este sector del cerro El Toro, márgenes de la quebrada de El Caballo. El Seje, del género Lonchocarpus, perteneciente por lo tanto al grupo del mahomo,crece en los bordes del camino al Dique en áreas semisombreadas. Fundamentalmente el seje se desarrolla acá como un pequeño arbusto, que se bifurca a baja altura en ramas delgadísimas, tiene llamativas flores blancas en panículas que alterna que se exhiben al lado de sus vainas alargadas. En los sectores más húmedos del cerro el seje se desarrollo como árbol de pequeña a mediana altura.

INDIO DESNUDO O PELLEJO DE INDIO

 Bursera Simaruba mejor conocida como pellejo de indio o indio desnudo, aflora como árbol dominante junto al roble, en la parte más baja de la quebrada de El Caballo en este sector del cerro El Toro. Para el mes de marzo su follaje luce desprovisto de hojas, solamente se dejan ver sus pequeños frutos, y por supuesto siempre llamativo su tronco particular, que contraste con los tonos grises, pardos y verdes de la floresta del bosque semideciduo, donde crecen ejemplares de hasta 15 metros de altura, cuyas ramas principales se inclinan y dominan parte del dosel.

BAUHINIA SP PATA E VACA
 
 
Bauhinia sp pata e vaca, hermosa planta arbustiva, a veces puede desarrollarse como árbol,  predomina también en este bosque semideciduo del cerro El Toro, en las cercanías de la quebrada de El Caballo. Su hermosa flor tipo orquidea propia del género Bauhinia de un blanco intenso suaviza y relaja las duras condiciones del verano en esta zona de Upata, la imagen data de marzo del 2015. A diferencia de las especies asiáticas de Bauhinia las tropicales americanas tienen ramas espinosas. el ejemplar acá fotografiado se ha desarrollado como un pequeño arbusto a un costado de la vía de penetración rural, en un sitio semisoleado, a pesar de la sequía propia de este ecosistema en marzo el arbolito mostraba un follaje verde intenso, con hojas brillantes. En condiciones de mayor humedad o precipitaciones más continuas el arbusto puede alcanzar alturas superiores a los 5 metros. Las Bauhinias están ampliamente distribuidas en Asia y América, en las regiones tropicales y subtropicales, una de sus variedades es la flor nacional de Hong Kong, en Venezuela, ha sido ampliamente cultivada en avenidas y parques la variante asiática sin espina, pero en nuestros bosques secos o semideciduos también está presente la especie con espinas, que es nuestro arbusto autóctono de Bauhimia. Soporta muy bien el calor extremo y le gusta aproximarse a corrientes de agua, tal como sucede con las que se ubican a un costado de la quebrada de El Caballo.




CHUPÓN

Otro habitante de este bosque tropófilo el chupón, nombre vernáculo que hace referencia a la forma particular de su fruto. El chupón Pouteria carabobensis se muestra en todo su esplendor, un árbol de porte grande, con ramas extendidas, totalmente desprovisto de hojas, como le corresponde a un árbol de hojas caducas en el intenso verano guayanés. Pouteria es un género de la familia Sapotaceae. Todos sus miembros son árboles. Muchas especies producen frutas comestibles. El chupón por tanto es primo del caimito.

 

martes, 10 de marzo de 2015

A pesar de las lluvias inusuales marzo se viste de flores en Upata

Araguaney "Tabebuia Chrysantha" en flor en la avenida Valmore Rodríguez de Upata, frente a la Uneg, a finales de febrero del 2015
Imponente roble "Platymiscium pinnatum" en flor en el parque de la urbanización Manuel Piar de Upata.
Pequeño Araguaney en Manuel Piar Upata
Marzo mes característico de la temporada de sequía, en Upata y gran parte de Guayana y Venezuela ha sido en este inusual año 2015 un lapso de lluvias continuas aunque moderadas. Cielos nublados constantes han suavizado el inclemente sol "veranero", para dar paso a un tiempo lluvioso y frío. Las sabanas y bosques caducifolios han reverdecido un poco, los incendios forestales se han hecho escasos, y el suelo ha recobrado parte de su humedad. 
No obstante el ciclo de la naturaleza continúa, pues a pesar de este marzo alterado, los árboles excelentemente adaptados a este clima tropical de sabana y bosques tropófitos, nos vuelven a regalar con poco retraso su ropaje de flores, en estallido y colorido. 
En esta oportunidad mostramos parte de esa floración de nuestros árboles nativos en Upata, donde destaca el amarillo intenso del araguaney Tabebuia Chrisantha esplendoroso en nuestras zonas urbanas y silvestres,  hasta el amarillo dorado del roble "Platymiscium pinnatum" en alternancia con sus hojas, y el anaranjado de las flores en racimo de la cañafistola llanera "Cassia Mostacha".
Cañafistola llanera "Cassia mostacha" en la av Valmore Rodríguez, también frente a la Uneg Upata.

viernes, 20 de febrero de 2015

Conjunción Venus Luna Marte vista desde Upata

Este interesante fenómeno astronómico fue visible en Upata el pasado viernes 20 de febrero a partir de las seis de la tarde...A continuación una breve imagen de esta conjunción Luna, en creciente, Venus el Lucero de la Tarde y Marte imperceptible. El video fue captado en el sector Manuel Carlos Piar de la Villa del Yocoima, al Este de la ciudad con una cámara fotográfica Benq en modo de video. Por lo tanto su calidad o resolución es bastante precaria, ya que no se trata de un equipo profesional de video...

lunes, 16 de febrero de 2015

El almendrón árbol de nuestra infancia upatense

Juvenil árbol de almendrón en un patio de la calle Beneficiencia de Upata
Hojas verdes del almendrón
El Almendrón “Terminalia capatta” constituye una de las especies de árboles exóticas más plantadas en Upata, a tal punto de que era común verlos frondosos en los frentes de las casas, en patios y sitios públicos, debido a que se adaptó fácilmente a nuestro clima tropical, y al hecho de poseer una copa tipo paragua propicia para apaciguar el calor, bajo cuyas ramas las familias solían concentrarse en tertulias o juegos de mesa.  
A pesar de estas virtudes, de su excelente sombra, el almendrón progresivamente ha sido abandonado en los programas de siembra de especies ornamentales en Upata, y cada vez menos familias lo escogen para este propósito. 

Sombra y frutos
En las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado en Upata fue muy plantado como árbol de sombra, incluso para aprovechar sus frutos, apreciado por los muchachos. Estos frutos se consumían frescos cuando maduraba su finísima pulpa, que pasaba del agrío a un sabor ligeramente dulce,  iguamente era aprovechada la única nuez de semilla o “pepa”, ubicada en su endocarpio, que es comestible debido a su sabor y textura semejante a una almendra.
No obstante estas bondades el almendrón tiene la particularidad de atraer muchos insectos, sobre todo hormigas y “peorros”, esta cualidad provocó que muchas familias optaran por descartarlo como árbol de sombra. 

Frutos verdes en un árbol de Santo Domingo II
Se han reducido pero siguen presentes en zonas como Santo Domingo
En la ciudad y sobre todo en urbanizaciones, tal es el caso de Bicentenario, los otrora abundantes almendrones han sido sistemáticamente exterminados en jardines y patios de las viviendas unifamiliares, a pesar de su belleza y sombra, ya que al crecer y desarrollar todo su esplendor afectaban paredes y pisos y se enredaban con el cableado eléctrico. Es decir por la poca extensión de los terrenos familiares y ante la práctica común de la ampliación de las viviendas este árbol ha sido sistemáticamente podado o talado, por lo que cada vez es menos abundante en la ciudad de Upata, de hecho ya los niños y jóvenes no lo identifican o valoran como en otros tiempos, cuando formaba parte de la experiencia cotidiana y los juegos de infancia.
A pesar de que decenas de almendrones adultos han sido exterminados en el valle del Yocoima todavía encontramos árboles jóvenes y adultos en algunos callejones del  Casco Central, La Antena, avenida Valmore Rodríguez, y  muchos barrios de la periferia urbana, debido a la facilidad de su siembra. Particularmente en el sector Santo Domingo de la ciudad, al noreste de su casco central el almendrón sigue siendo junto al mango la especie de árbol más plantada. 

Insertamos en esta sección el Poema al Almendrón, canto en verso a este prodigio de la naturaleza, cuyo autor es nuestro hermano el profesor matemático y poeta Daniel Ruiz Correa: 

Señor  Almendrón
Viejo repartidor de golosinas
¿Que ha sido de usted?
Se le ve muy poco
Por esos lugares  donde solía pernotar.

Hubo un tiempo de esplendor para usted
Era extraño, no tropezarnos  por esas calles infinitas  de mi barrio.

Solidario señor, que solías esperarnos
Con tu paragua de hojas
Para brindarnos el refrescante
Instante de sombra que dormitaba
Bajo tus pies.
Siempre generoso,  ofrendabas tu fruto:
Esparcida golosina que alfombraba
de besos  al suelo.
Tu pepa seca era un cofrecito
Que atesoraba la oblonga y exquisita almendra
Que llenó de regocijo
Esos días lúdicos
Que aún permanecen en mi memoria.

Árbol generoso de Upata y sus confines
Te menciono lleno de tristeza
Presente en los tiempos de mi infancia
Ausente en tiempo del ahora.
¿Que ha sido de ti?

Saldré junto con Juan
A recorrer las calles de mi pueblo
A buscarte en el silencio largo de las horas
Con una bolsa y una piedra
Como en aquellos  días

En algún recóndito lugar
En esas calles polvorientas
Se que habitas
Desterrado de esta selva de concreto
Aún reposas, viejo hidalgo
Quijotesco caballero con paragua
Allí iremos a conversar con tu silencio
A revivir antiguos ritos callejeros
No importa que una hormiga candelita
Nos reciba con ardoroso frenesí
Y un peorro nos recuerde
Que los amigos son para siempre
Como la generosa lealtad
Que nos prodiga un árbol
Aunque tenga que morir en soledad.

DANIEL RUIZ CORREA

 
Hojas con sus pequeñas flores sin pétalos
Otro regalo del Asia
El Terminalia catappa, pertenciente a la familia de las combretáceas, es un árbol nativo de la India, Ceilán, Malasia y Nueva Guinea,  pero por sus cualidades y facilidad de adaptación a otras zonas tropicales ha sido ampliamente extendido como especie exótica ornamental en América, Afrìca, incluso al Sur de Europa. 

En su libro “Árboles Cultivados de Venezuela” el botánico y biólogo Jesús Hoyo describe al almendrón como un árbol común en las zonas calidas de Venezuela, que se ha adaptado incluso en las áreas litorales, debido a su capacidad para reproducirse y desarrollarse en suelos arenosos y ambientes salinos, igualmente destaca que es una especie de fácil siembra por semillas, de rápido crecimiento, hojas grandes ovaladas y alternas, flores blanco verdosas pequeñas,  raices superficiales y  duración mediana, cuyas hojas pasan del verde al marrón y rojo oscuro”. 
Almendrón en fundo San Marcos cambiando sus hojas
 Descripción
El almendrón alcanza alturas entre 5 y 20 metros muy ocasionalmente, en Upata los ejemplares más desarrollados no llegaban a los 10 metros,  sus ramas crecen horizontalmente como pisos vegetales superpuestos, lo que le da su típica forma de paragua. Sus hojas contiene taninos, su madera dura, de grano fino, marrón oscura, no es comercial por la facilidad con que es atacada por termitas, aunque en zonas rurales se aprovecha. Su almendro interior de sabor suave es consumido fresco o asado, para extraerlo había que golpear con una piedra el fruto seco desprovisto de corteza y pulpa, tarea que de niño realizabamos en el pavimento o sobre las aceras. Su género Terminalia hace referencia al hecho de que sus grandes hojas se desarrollan en la zona terminal de sus ramas, es una palabra que proviene del latín “terminus”.
Propiedades Alimenticias
Sobre las propiedades alimenticias del almendrón tenemos un interesante trabajo de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Los Andes, denominado "Valor nutricional de la semilla del almendrón", publicado en la revista de la Facultad de Farmacia de ULA en el año 2005,  que destaca precisamente los valores nutricionales de este árbol muy estudiado por sus propiedades medicinales y como planta ornamental, pero que no lo ha sido por su potencialidad como alimento. 
Ese estudio, realizado en los estados occidentales de Venezuela, revela que el porcentaje de proteina de la almendra de esta especie se ubica entre 14 y 17 por ciento, contiene entre 52 y 58 por ciento de grasa, entre 23 y 14 por ciento de carbohidratos, de 3 a 5 por ciento de fibra cruda, 6 a 9 por ciento de humedad, y aporta entre 600 y 640 kilocalorías por cada 100 gramos. Concluyen que esta semilla posee una composición nutricional semejante al de los frutos secos avellanas, almendro, maní y nueces, por lo tanto constituye una alternativa nutricional sana, alternativa frente al elevado consumo de proteinas y grasas de origen animal. En consecuencia recomiendan su cultivo o plantación como árbol alimenticio. 

domingo, 1 de febrero de 2015

Aceite Copaiba árbol prodigioso de nuestras sabanas guayanesas


Aceite en la vía Laguna Larga Unión 2000 en las sabanas al Este y Sureste de Upata, en el valle del Yocoima, allí es abundante, este árbol cuyo nombre científico es "Copaifera officinalis" crece indistintamente aislado, agrupado o en las riberas de caños, donde forma parte de los bosques de galería.
ACEITE COPAIBA

Por ese camino que espera
viejos caminantes

Y que aún dormita bajo las piedras

Se va a laguna larga.

De ella  queda su  larga arena

Que el viento esparce junto con su tristeza.

La llora un altivo árbol de aceite

Antiguo compañero  de andanzas

Que solía esperarnos

Con la eterna  paciencia

Que prodiga el sosiego.

Árbol generoso, que esparce sus ramas

Ofrendando su abrazo al cielo

Cobijas  esos días cuando las frutas

Llevan su verano por dentro.

Árbol sincero, te muestras tal cual  eres

No hay nada oculto entre tus ramajes

Tu honestidad  se esparce en tu tronco

Cuya Desnudez  chamanica

Atesora la buena medicina

Que cura el alma del conjuro.

Árbol de caños, hojas peremnes

Franja verde

Que anuncian agua

Árbol de sombra

Que regalas tu verdor

Cuando la aridez del suelo

Converge a tardes silenciosas

Y apacibles de sed. 
Daniel Ruiz Correa

Aceite en un conuco de Santa María de Upata
El Aceite o Copaiba "Copaifera officinalis", uno de nuestros árboles nativos más espectaculares, es típico de las sabanas guayanesas, llanos occidentales, Oriente del país y tierras bajas de la cuenca del lago de Maracaibo. En nuestra ciudad de Upata y su zona circundante alterna con los chaparrales y vegetación herbacea, sobre todo en terrenos arenosos y franco arenosos, de mayor fertilidad superficial y con mayor retención de humedad. Es una especie muy abundante en los hatos de Upata localizados en la vía a Guasipati, Santa María, El Piso, Matajey, llanura del Guanaraparo, Villa Lola, vía Mata Verde El Palmar, y en toda la cuenca media del río Yuruari en la zona de Carichapo, La Matica, Tierra Blanca vía Guacamayo,  Santa Bárbara, en algunos parajes de la vía a El Manteco y en la planicie de Santa Rosa. 
En las tierras más al Norte de la Villa del Yocoima, estribaciones de Imataca, Piacoa, llanuras de El Valle, Mundo Nuevo, Buen Retiro, Los Rosos, Sucutum, macizos colinosos del Norte del municipio Piar, el aceite no abunda tanto como en las tierras más al Sur de Upata.
Aceite y su corteza el currucay
Del aceite siempre hemos admirado su corteza crema a marrón claro, sus pequeñas pero vistosas hojas verdes perennes, su porte tan definido regular, que en plena sequía es un regalo a la vista y excelente como árbol de sombra.
La corteza del aceite o copaiba ya seca, desprendida, se conoce en el estado Bolívar con el nombre de “Currucay”. En su libro de relatos "Leyendas del Caroní" el guariqueño Celestino Pereza, escritor y gobernador de Guayana en tiempos de Gómez, revela que esta palabra es un guayanismo, y hace referencia a la corteza como una fibra fácil de extraer de forma alargada. Esta fibra resulta ideal para amarrar encañizados, porque no sufre daño por los aceites que contiene. Igualmente cuando el campesino reconoce su valor medicinal le suele dar muy buen uso a esta corteza. 
Por cierto uno de los pueblos de misión del Caroní, fundado por los padres capuchinos catalanes en el siglo XVIII se llamó precisamente Currucay, propiamente Santa Magdalena de Currucay, esa toponimia hoy ausente, hace referencia a una localidad fundada en la margen izquierda del río Paragua, en las cercanías de la villa de españoles Barceloneta, hoy ciudad de La Paragua, al Sur de Ciudad Piar.
Aceite joven, a un costado de la vía El Salto en Santa María
Silvestre y abundante
En Upata, en sus áreas urbanas no hay ejemplares de Copaiba sembrados. No obstante son notables por el contraste visual que provocan, los frondosos aceites de El Guamito vía Los Coloraditos, donde generan buena sombra. Otros ejemplares  famosos tenían como hábitat las riberas del caño Laguna Larga, lamentablemente enfermos por la invasión de su hábitat silvestre y el deterioro de la franja protectora del río Yocoima.
El aceite, cuando se agrupa, crea machas de verde en la sabana, muy atractivas para la contemplación y excelentes para que el ganado las utilicen como espacio de descanso y protección ante el inclemente Sol de Guayana. 
En la vía a Guasipati desde el valle del Yocoima, pasando por las llanuras del Yuruari, el aceite sobresale junto al algarrobo, los carutos, los caros y el camaracate, como uno de los árboles más resistentes en el duro verano. En estos parajes cálidos es notable su porte siempre verde, de un tono claro, en contraste con su corteza clara, su copa bien estructurada, que resalta en la inmensidad de las llanuras donde se desarrolla, por lo general en las cercanías de cursos de agua, donde forma parte de los bosques de galería. Aunque también suele crecer en terrenos menos húmedos, por su capacidad para retener el agua en esos arenosos suelos. 
Necesario incentivar su siembra o plantación
Lamentablemente y a pesar de sus bondades como especie de sombra, y admirable porte, el aceite no ha sido valorado positivamente como árbol ornamental en la ciudad de Upata, ya que no han incluido dentro de los programas de reforestación o en el paisajismo de nuestros parques y jardines urbanos. Sería deseable en este sentido que los expertos botánicos, campesinos y planificadores evalúen la posibilidad de incluirlo dentro de los programas de ornamentación, más aún cuando se trata de una especie nativa, patrimonio vegetal de nuestro municipio Piar y Guayana, digna de ser tomada en consideración, en nuestro paisajismo urbano, sobre todo en parques y plazas, islas de avenidas y áreas verdes. Esta especie además puede ser revalorizada por su valor económico potencial, ya que el aceite o bálsamo de copaima, contiene principios activos y sustancias químicas industrializables, posee propiedades como combustible, y como materia prima farmaceútica y cosmética, para lo cual se debe incrementar la investigación aplicada sobre este árbol que constituye sin duda uno de los patrimonios fundamentales de nuestra floresta autóctona.


Información básica sobre el aceite o capaiba

Aceites en una casa abandonada  en la ruta hacia El Manteco
El Aceite Copaiba, o "Copaifera officinalis", es un árbol que crece sobre todo en las sabanas de Venezuela, Colombia, Panamá, Brasil e incluso en algunas islas del Caribe. Es una especie fanerógama perteneciente a la familia de las fabáceas,  natural de los bosques deciduos de la cuenca del Amazonas, el Orinoco y Cuyuní. Alcanza en su madurez entre los 10 y los 25 metros de altura con tronco de 50 cm de diámetro y poco ramificado. Sus hojas son de color verde y pinnadas a pares. Las flores son de color blanco que se agrupan en racimos terminales. El fruto es una legumbre con una sola semilla.
Se los conoce popularmente como aceite, también por su nombre científico  copaiba, o se le llama además aceite de palo, árbol del aceite, copai o copaibí. El árbol en la zona occidental de Venezuela lo nombran cabima o cabimo,  de hecho debido a la abundancia de este árbol en un sector rural cercano a la ciudad más poblada de la Costa Oriental del lago de Maracaibo ésta fue bautizada como Cabima.
Propiedades medicinales del aceite
Los botánicos y especialistas en medicina natural destacan que el aceite ha sido utilizado desde hace mucho tiempo por los nativos de las regiones de nuestra Amazonia. Particularmente hacen referencia a que el bálsamo de copaiba contiene un aceite esencial y una resina, cuyo principio activo es el ácido copaibico, que se elimina por los riñones y actúa como antiséptico y anti-inflamatorio de las mucosas genitales y urinarias. Tradicionalmente lo consideran muy eficaz contra las blenorragias no crónicas. Se utiliza también en perfumería, jabones, cremas, burbujas de baño, y lociones. En la medicina tradicional es utilizado como cicatrizante de heridas y úlceras cutáneas, combate la amigdalitis, cáncer, herpes, hipotensor, inflamaciones, cistitis, micosis dérmica, sarna, tos, bronquitis crónica, ssma, úlceras estomacales, venéreas (leucorrea), dolor de oído, Psoriasis, hemorroides,antiartrítico, y para apaciguar los dolores musculares.
Arbol ornamental
En su libro "Los Arboles de Caracas" el biólogo Jesús Hoyos propone la necesidad de utilizar la copaiba como árbol ornamental debido a su porte esbelto, su copa tendida, su resistencia al verano y los suelos pobres. A esta especie la describe como una Leguminosae, de la subfamilia de las caesalpinioideae.
Destaca igualmente en su libro que el aceite, es un árbol de raíces profundas, crecimiento lento, vida larga, resistente al ardiente verano de los llanos y zonas semiáridas, bosques deciduos,  su floración se da a principios de la temporada de lluvias y en el mes de septiembre produce abundantes semillas. 
En relación con el aceite de la copaiba agrega Hoyo que éste "se extrae de su tallo, donde circula por venas internas, donde se acumulan por árbol adulto hasta 50 kilogramos de este bálsamo, el cual se obtiene mediante una abertura en su tronco, que luego de la primera recolecta del líquido es cerrada con un tapón y luego reabierta para proseguir con la obtención de este aceite en cada creciente de Luna".

jueves, 29 de enero de 2015

Arboles de Upata I: Acacia Flamboyán o Josefina

Flores en racimo del flamboyán, un regalo de Madagascar Africa para el mundo, en Upata todavía se pueden observar agrupados en áreas verdes de escuelas, instituciones públicas y algunas calles y avenidas de la ciudad.
Flamboyanes en flor, en la calle Union de Upata, hermoso contraste entre el verde intenso y el rojo naranja de sus pequeña flores agrupadas en racimo.
Poor lo avanzado de su ciclo vital, el descuido y la falta de tratamiento fitosanitario, las coloridadas Josefinas o flamboyán de Upata, denominadas científicamente Denolix regia, ya no lucen sino tímidamente su hermoso traje rojo naranja. Insectos, comejenes, bachacos, han atacado sus tallos, raíces, y ramas; no obstante algunas sobreviven en áreas verdes del Hospital Gervasio Vera Custodio, en la Av Humboldt, algunas escuelas y zonas rurales cercanas a la ciudad. A pesar de ser un árbol exótico nativo de Africa constituye una especie ampliamente sembrada en Upata, sobre todo a mediados del siglo XX, que todavía forma parte esencial de su paisajismo ornamental. Con esta referncia a la también denominada "acacia", iniciamos esta sección de nuestro blog dedicada a destacar los árboles ornamentales del Valle del Yocoima.
Delonix regia regalo de la naturaleza
El nombre científico de esta especie muy utilizada como árbol ornamental en parques, jardines y avenidas, es Delonix regia, también la identifican como Flamboyant o flamboyán, acacia o josefina en Venezuela.  En América Central se lo conoce como Malinche. En Argentina y Paraguay como chivato. En Colombia y Honduras, se lo llama Acacia roja; en El Salvador y noroeste de México es conocido por "árbol de fuego" En República Dominicana, Cuba, Puerto Rico, en el sureste de México y Canarias se le llama flamboyán. En el centro de México se le llama tabachin. 
El Delonix regia es uno de los árboles más coloridos del mundo.  Tiene flores rojo anaranjadas y follaje verde brillante. Es originario de los bosques caducifolios en Madagascar, en donde está en peligro de extinción. No obstante, sus semejantes cultivados están extendidos en varias partes del mundo. Además de su uso ornamental, también sirve de sombra en los lugares soleados porque su follaje se extiende ampliamente.
Descripción del flamboyán
Este árbol originario del Africa se adaptó sin problemas en nuestra ciudad de Upata y en toda Venezuela, sobre todo en sus tierras bajas y cálidas. En condiciones ideales adquiere un follaje y una copa muy extendida, que lo convierte en un árbol excelente para la sombra, igualmente cuando florece adquiere un atractivo muy especial debido a la belleza de sus pétalos, que son de un rojo naranja muy brillante a la luz del trópico. 
El flamboyán tiene un tronco marrón claro no recto sino sinuoso, hojas pequeñas, flor rojiza pequeña, muy llamativa, agrupada en racimos. Por cierto en las correrías infantiles allá en la Upata semi rural los niños solían arrancar algunas flores antes de brotar de su capullo o sépalo, y las utilizaban en una especie de batalla entre dos, en la cual los estambres eran los protagonistas. Cada niño sostenía los pequeños estambres, los entrelazaban uno contra otro, en un abrazo floral, sometiéndolos a tensión, hasta que uno de ellos perdía su antera, por supuesto el reto lo ganaba el niño que más estambres conservaba intactos.
Originario de Madagascar Africa
Este árbol exótico proviene de la isla africana de Madagascar, pero está ampliamente distribuido en el mundo, como especie ornamental. Abunda en el tropico y en las regiones subtropicales. Se ha aclimatado bien en nuestras tierras calientes, pero sufre con frecuencia el ataque de termitas, comejenes y bachacos, que construyen en sus cercanías sus cuevas o refugios, y afectan su normal desarrollo y la estabilidad del suelo que le da soporte.
Flamboyán con sus largas vainas en un patio de Upata
Semillas y vaina
Las semillas de esta especie se agrupan en una vaina de unos 50 cms, que primero es verde, luego marrón oscura, las cuales son muy duras y difíciles de abrir,  aplanadas y largas. Los niños en nuestra ciudad utilizaban esta vaina ampliamente como arma de combate en sus juegos infantiles. Duelos memorables, ruidosos y al ritmo de maracas eran usuales en las cercanías de estos árboles, cada vez más escasos y menos plantados en Upata, debido a que sus raices superficiales suelen generan daños en las estructuras, y sus ramas y tallos atraen toda clase de insectos sociales en colonias enormes. 
El flamboyán en Upata
En Upata fue plantado prodigiosamente durante las décadas de los 50 hasta los 70, pero desde los 80 ha ido disminuyendo su presencia en la ciudad, a pesar de su hermosa floración, porque afectan pisos, pavimentos, cercas y suelen representar un peligro cuando sus ramas son atacados por insectos. A pesar de todo quedan ejemplares maduros y de mediano porte en las áreas verdes del Hospital Gervasio Vera, en la Av Humbolt, en algunas escuelas, en las calles Monagas, Unión y otros individuos aislados en los barrios periféricos y zonas campesinas, donde se le sembró con frecuencia.
Características de la especie
En Wikipedia se describe el flamboyán  como una especie que "alcanza una altura media de unos 8 metros, aunque puede llegar hasta los 12 m. Su follaje es denso y muy extendido, en zonas con temporadas secas muy marcadas pierde las hojas, sin embargo, en condiciones menos rigurosas éstas son perennes.
Las flores son grandes, con cuatro pétalos hasta de 8 cm de longitud y un quinto pétalo llamado estandarte, que es más largo y manchado de amarillo y blanco. Las vainas maduras primero son verdes luego leñosas, de color castaño oscuro, de 60 cm de longitud y 5 cm de ancho. Las semillas son pequeñas y pesan alrededor de 0,4 gramos. Las hojas miden de 30 a 50 cm de largo, cada una tiene de 20 a 40 pares de foliolos primarios compuestos, pinnados,  y cada uno de éstos está dividido a su vez en 10 a 20 pares de foliolos secundarios".
Anexamos Poema al Flamboyán, de la autoría del profesor Daniel Ruiz Correa. 

ACACIA FLAMBOYAN
 
Flamboyán vistes  los días de rojo naranja
y abrevas de sombras
el sopor de unos pasos,
árbol de fuego, tabachin.
El viento  toca sonajas entre tus ramajes
evocando tropelías infantiles.
Aún es posible observarlos
por esas calles
polvorientas de años,
y se advienen recuerdos
de una infancia
con su  jolgorio
de espadas:
serpenteando
el insondable espacio
de nuestra barriada.
Peleas de gallitos
con tus estambres
Faena lúdica para compartir
Y umbilicarnos a esos días
cuando valía la pena llamarse hermanos.
Delonix regia, regio tu`nombre Flamboyán
Acaso Acacia Aún Aguardas  Ansias
Josefina también te  nombran
En ti se abrazan el verde
color de la tierra productiva
y el rojo que levanta el ánimo
Para ofrendar al cielo
su manojo de sépalos.
Silencioso árbol de fuego
Ave Fénix te llamó Montejo
Señorial inmigrante
Permiteme a golpe de tambor ancestral
Invocar aquellas, las horas buenas
Que bajo tu sombra soliamos pasar:
Katanketanka Flamboyán
Katanketanka Tabachin
 
DANIEL RUIZ CORREA

Muy poca lluvia y temperaturas elevadas padecimos en Upata en el 2014

Registro de Precipitaciones en Upata sector Manuel Carlos Piar piedemonte del Cerro El Toro.
Upata en Manuel Carlos Piar, al fondo el Cerro El Corozo

Al igual que el resto de Venezuela Upata en el 2014 no presentó una continuidad ni una regularidad en sus lluvias, ya que éstas estuvieron muy por debajo de los registros históricos, por lo que el acumulado anual de precipitación apenas llegó a  863 mm, es decir 863 litros por metro cuadrado, casi 200 mm menos que el promedio histórico. Es decir la capital de Piar y alrededores vivió uno de sus años más secos de los últimos 6 décadas. Y sin duda 2014 fue  en Upata el año más seco del nuevo milenio y el siglo XXI.  

El año 2014 las lluvias torrenciales fueron esporádicas en Upata
En relación con ese comportamiento atípico o extraordinario del tiempo atmosférico en el 2014 podemos resaltar como datos relevantes los siguientes: Las lluvias en el 2010 y 2011 duplicaron el registro de precipitación del año pasado. El 2010 por cierto fue el más lluvioso de las últimas décadas ya que en el valle de Upata ese año la precipitación alcanzó los 1687 mm, una magnitud atípica que por lo general sólo se presenta en los sectores más húmedos localizados al Oeste de la ciudad, cuenca del Cupapuicito, y en la zona de piedemonte y colinas montañosas de la Sierra Imataca.
Con respecto al registro mensual del 2014 las cifras recogidas en nuestra pequeña estación meteorológica de Upata, localizada en las cercanías del Cerro El Toro, y de la quebrada del Caballo, nos muestran que marzo fue el mes más seco, con 2 mm de lluvia, seguido de abril con 6 mm. Mayo, que suele registrar cifras por encima de los 50 mm, solo aportó 21 mm. En total en 5 meses solo se acumularon 100 mm de lluvia, cuando lo normal es que dupliquen esa cifra. Mientras que junio, julio, agosto, los meses más húmedos, en total sumaron 400 mm, para un promedio en ese trimeste de apenas 133, 3 mm, lo cual explica por qué el año pasado los cursos de agua quebradas y el río Yocoima  registraron elevaciones esporádicas en su caudal, y no se reportaron inundaciones en las zonas bajas.
Otro detalle a considerar es que septiembre también mostró un comportamiento extraordinario, ya que en ese mes en Upata la media de precipitación por lo general supera los 100 mm, pero en esta oportunidad en el 2014 solo registró 26 mm de lluvia, un comportamiento similar al que tuvo febrero.
En conclusión Upata registró precipitaciones escasas, esporádicas, no continuas, sin eventos lluviosos extraordinarios o de gran magnitud en el 2014, el cual fue además un año de altas temperaturas, con un 1 grado por encima de su media histórica. Este año 2015 seguimos al parecer bajo la influencia de un posible calentamiento de las aguas en el Pacífico Sur, que podría activar el fenómeno del Niño, si ello llega a ocurrir debemos prepararnos para una temporada de sequía fuerte que podría prolongarse hasta entrado mayo o la primera quincena de junio. No obstante si la temperatura del océano no se eleva considerablemente el clima seca será menos intenso y nuestra región no será afectada por un verano extremo. Ojalá y así sea... 


2015 comienza con altas temperaturas...Entró el verano con fuerza en Upata

Serranía de Guacarapo desde el sector Cerro El Toro de Upata en enero del 2015.
A diferencia del 2014, cuando en el mes de enero se registraron en Upata el valle del Yocoima temperaturas mínimas en torno a los 19 y 20 grados centígrados en horas de la madrugada, este año 2015 enero manifiesta un comportamiento inusual, debido a que las mínimas se han estabilizado en 21 grados, incluso en ocasiones han superado los 22 grados. Es decir estamos percibiendo además de una alta insolación temperaturas muy elevadas para esta época, que los pobladores comienzan a percibir es una señal de que este año estaremos ante un verano una temporada de sequía extrema. De hecho desde la segunda semana de enero las condiciones de humedad dieron un giro radical, ya que las lluvias cesaron abruptamente y la vegetación circundante del valle comienza a mostrar los efectos del naciente "verano" o sequía propia de este primer trimestre del año en el noreste de Guayana.
Estas mínimas de enero en contraste al año pasado se ubican en torno a los 22 grados, al mismo tiempo las máximas rozan o superan los 31, y el promedio se eleva hasta los 25, lo que representa 2 grados por encima de la media histórica en esta subregión de la Guayana venezolana.
Este comportamiento del tiempo atmosférico coincide con la tendencia registrada en el último trimestre del año 2014, cuando en Upata las medias fueron superiores al promedio histórico y las mínimas temperaturas registradas fueron superiores a los 21 grados. Afortunadamente en ese trimetre se registraron con ciertos intervalos de sequía lluvias continuas en la ciudad y sus alrededores, que compensaron el balance hídrico en el Valle, en un año caracterizado por niveles de precipitación muy por debajo de los registrados en el último quinquenio.