lunes, 24 de agosto de 2009

LA LEYENDA DEL MORICHE (Crónica de Arístides Rojas)

Arístides Rojas, escritor y ensayista, investigador y cronista de nuestras tradiciones, historia, geografía, geología.

"LOS POETAS de todos los tiempos, los viajeros que han visitado las fértiles campiñas de nuestro continente, así como los pintores que han contemplado el paisaje tropical, están de acuerdo en conceder a la palmera el primer rango entre los diversos tipos del reino de Flora. El árbol de la palma ha sido llamado por donde quiera, el príncipe del reino vegetal, simbolizando el triunfo de la fuerza y de la belleza. Tal es su porte, tales sus atractivos, que, si el mundo antiguo hubiera conocido los más esbeltos tipos de esta familia, cuya aparición data del descubrimiento de América, de África y Oceanía, el arte escultural se hubiera enriquecido con nuevos modelos que aparecerían hoy en las ruinas de pasadas civilizaciones.
El día en que fue descubierto el Nuevo Mundo, la palma apareció en toda su belleza y majestad. Las islas que saludaron a Colón, el continente que surgió más tarde, el África que acabaron de descubrir los portugueses, las costas que escucharon los cantos de Gama, aparecieron a la mirada del hombre europeo, exornadas de palmas. Saludaron éstas a los nuevos conquistadores, como habían saludado a los primeros y los acompañaron hasta las nevadas cimas de los Andes, después de haber descubierto las costas, los oasis, los valles, las altiplanicies y las cimas encendidas del dorso del planeta. Complementando el relieve geográfico de éste apareció la zona de las palmas ciñendo el ecuador terrestre y vistiendo de verde follaje la fecunda zona que al “sol enamorado circunscribe”.
Si fuera posible contemplar desde el espacio semejante anfiteatro de verdura, nada habría más sorprendente que esta zona tórrida bañada por los grandes océanos, y coronada por las inaccesibles nevadas y los volcanes del planeta. En ella figuran todas las alturas, todos los colores, todos los climas, todas las formas, la jerarquía vegetal y geológica, siempre ascendiendo hasta ocultarse bajo las eternas nieves. Ora es el templo, ora es la gruta, ya el pórtico, ya la columna solitaria: acá el bosque, las palmas apiñadas queriendo estrangular la roca secular de los Andes, allá en lontananza, el oasis con sus palmas solitarias a cuyos pies apaga la sed la caravana, y más allá las hoyas de los grandes ríos, las costas y los archipiélagos que hacen horizonte. Seguid y cavad en uno y otro mundo la tierra, penetrad en las cuencas carboníferas, en éstas hallaréis las palmas que acompañaron en su cuna, a los continentes y a los archipiélagos en sus tumbas. En las viejas hulleras reposan ya carbonizadas y fósiles las palmas del mundo primitivo, cuando el hombre estaba muy lejos de aparecer sobre la costra terrestre.
He aquí la palma en el reino vegetal y en las entrañas de los continentes, buscadla ahora en la historia y la hallaréis acompañando al hombre desde sus primeros días. La palma es el primer vegetal que presencia el nacimiento de las primeras familias. Los pueblos bíblicos aparecieron en su cuna coronados de dátiles. Recuerda esta palma a Persia, a Arabia, a Egipto y a las costas del Mediterráneo. Aceptaron los romanos la palma como símbolo y dio ésta su nombre a Palmira. No puede hablarse del lago de Genezaret, de la peregrinación de Jesús y de la entrada de éste a Jerusalem, sin recordar al pueblo que, llevando palmas, saludó al Salvador del mundo.
Tamariz llamaron los hebreos a la palma, para recordar así la elegancia, majestad y belleza de aquella mujer del mismo nombre que cautivaba a cuantos la veían; y Jericó fue llamada igualmente la ciudad de las palmas. El dátil de hoy es bella reminiscencia del de los tiempos bíblicos, cuando la sociedad antigua, desde la hoya del Mediterráneo, comenzó a establecerse y a poblar las regiones de Asia, de África, de Europa, y a navegar las costas del mar Índico.
La palma figura en las pagodas del pueblo de Buda, en los archipiélagos asiáticos, cuna de la civilización indostánica. Así, en los más antiguos pueblos de la tierra como en los más modernos, la palma ha presenciado la historia del hombre, desde los pueblos bíblicos hasta la conquista de América, desde los mares de Grecia y de Egipto, de Persia y del Indostán,hasta las columnas de Hércules, desde las costas del Atlántico y del mar Índico, hasta las del dilatado océano de Balboa.
La palma dátil tiene su patria; a orillas del Mediterráneo; ella es la palma histórica por excelencia. La palma del coco tiene la suya en los archipiélagos asiáticos de donde ha pasado a todas las costas de la zona tórrida. Representa ella los antiguos pueblos del Asia, cuyos descendientes yacen sumidos en la ignorancia. Simboliza la palma moriche la llegada de Colón a las costas de Paria, las bocas del Orinoco, patria de los guaraúnos, el descubrimiento del continente americano. No puede comprenderse el oasis en los desiertos de África, sin la palma dátil; no puede admirarse la pagoda del malayo sin el cocotero: no puede recordarse la pampa venezolana sin el moriche. A la sombra del moriche vive el hombre, porque el moriche es pan de vida como la llamaron los primeros misioneros castellanos, y a sus pies está el agua potable, la cabaña, la familia.
Refiere Schomburgk que los indios macousi, en las regiones del Esequibo, creen que el único ser racional que sobrevivió a una inundación general, volvió a poblar la tierra cambiando las piedras en hombres. Este mito, añade Humboldt, fruto de la brillante imaginación de los macousi y que recuerda a Deucalión y Pirra, se reproduce todavía bajo diferentes formas entre los tamanacos del Orinoco.
Debemos la tradición de los tamanacos, sobre la formación del mundo, después del diluvio, a un célebre misionero italiano, el padre Gillij que vivió mucho tiempo en las regiones del Orinoco. Refiere este misionero que Amalivaca, el padre de los tamanacos, es decir, el Creador del género humano, llegó en cierto día sobre una canoa, en los momentos de la gran inundación que se llama la edad de las aguas, cuando las olas del océano chocaban en el interior de las tierras, contra las montañas de la Encaramada. Cuando les preguntó el misionero a los tamanacos, cómo pudo sobrevivir el género humano después de semejante catástrofe, los indios le contestaron al instante; que todos los tamanacos se ahogaron, con la excepción de un hombre y una mujer que se refugiaron en la cima de la elevada montaña de Tamacú, cerca de las orillas del río Asiverú, llamado por los españoles Cuchivero; que desde allí, ambos comenzaron a arrojar, por sobre sus cabezas y hacia atrás, los frutos de la palma moriche, y que de las semillas de ésta salieron los hombres y mujeres que actualmente pueblan la tierra. Amalivaca, viajando en su embarcación grabó las figuras del sol y de la luna sobre la roca pintada (Tepu-mereme) que se encuentra cerca de la Encaramada.
En su viaje al Orinoco, Humboldt vio una gran piedra que le mostraron los indios en las llanuras de Maita, la cual era, según los indígenas, un instrumento de música, el tambor de Amalivaca.
La leyenda no queda, empero reducida a esto, según refiere Gillij. Amalivaca tuvo un hermano, Vochi, quien le ayudó a dar a la superficie de la tierra su forma actual; y cuentan los tamanacos, que los dos hermanos, en su sistema de perfectibilidad, quisieron desde luego, arreglar el Orinoco de tal manera, que pudiera siempre seguirse el curso de su corriente al descender o al remontar el río. Por este medio esperaban ahorrar a los hombres el uso del remo, al buscar el origen de las aguas, y dar al Orinoco un doble declive; idea que no llegaron a realizar, a pesar de su poder regenerador, por lo cual se vieron entonces obligados a renunciar a semejante problema hidráulico.
Amalivaca tenía además dos hijas de decidido gusto por los viajes; y la tradición refiere, en sentido figurado, que el padre les fracturó las piernas para imposibilitarlas en sus deseos de viajar, y poder de esta manera poblar la tierra de los tamanacos11.
Después de haber arreglado las cosas en la región anegada del Orinoco, Amalivaca se reembarcó y regresó a la opuesta orilla, al mismo lugar de donde había venido. Los indios no habían visto desde entonces llegar a sus tierras ningún hombre que les diera noticia de su regenerador, sino a los misioneros; e imaginándose que la otra orilla era la Europa, uno de los caciques tamanacos preguntó inocentemente, al padre Gillij: “Si había visto por allá al gran Amalivaca, el padre de los tamanacos, que había cubierto las rocas de figuras simbólicas”.
No fue Amalivaca una creación mítica sino un hombre histórico; el primer civilizador de Venezuela, cuyo nombre se ha conservado en la memoria de millares de generaciones. Estas nociones de un gran cataclismo, dice Humbolt, estos dos entes libertados sobre la cima de una montaña, que llevan tras sí los frutos de la palma moriche, para poblar de nuevo el mundo; esta divinidad nacional, Amalivaca, que llega por agua de una tierra lejana, que prescribe leyes a la naturaleza y obliga a los pueblos a renunciar a sus emigraciones; y estos rasgos diversos de un sistema de creencia tan antiguo, son muy dignos de fijar nuestra atención.
Cuanto se nos refiere en el día, de los Tamanacos y tribus que hablan lenguas análogas a la tamanaca, lo tienen sin duda de otros pueblos que han habitado estas mismas regiones antes que ellos. El nombre de Amalivaca es conocido en un espacio de más de cinco mil leguas cuadradas, y vuelve a encontrarse como designando al Padre de los hombres (nuestro grande abuelo) hasta entre las naciones Caribes, cuyo idioma se parece tanto al tamanaco, como el alemán y el griego, al persa y sánscrito. Amalivaca no es primitivamente el Grande espíritu y el Viejo del cielo, ese ser invisible, cuyo culto nace del de la
fuerza de la naturaleza, cuando los pueblos se elevan insensiblemente al sentimiento de la unidad; sino más bien un personaje de los tiempos heroicos, un hombre extranjero que ha vivido en la tierra de los Tamanacos y Caribes y grabado rasgos simbólicos en las rocas, para en seguida retornar más allá del Océano, a países que había antiguamente habitado.
Ningún pueblo de la tierra presenta a la imaginación del poeta leyenda tan bella: es la expresión sencilla y pintoresca de un pueblo inculto que se encontró poseedor del oasis americano, coronado de palmeras, de majestuosos ríos poblados de selvas seculares, de dilatada, inmensa pampa, imagen del Océano.

La palma moriche no sólo recuerda la existencia de un pueblo que desapareció y nos dejó su nombre y la traza de sus conquistas; sino también a aquellos misioneros que fundaron en la pampa venezolana el cristianismo a fuerza de constancia, de amor y sacrificios. ¡Cómo viven en la memoria de estos pueblos aquellos ministros del Evangelio! En cada uno, palmeras de diferente porte, al mecer sus penachos a los caprichos del viento, parecen túmulos de verde follaje sobre extinguidos osarios. La palma Píritu recuerda a los padres observantes en la tierra cumanagota, en las sabanas que bañan los afluentes del Orinoco. Recuerda la palma Corozo al pueblo Chaima, y a los padres capuchinos, en las fértiles dehesas de Maturín.
Chaguarama es el nombre de la palmera que desde las costas cumanesas, cautivó a los misioneros catalanes del Guárico: Oreodoxa la llaman los botánicos, nombre griego que significa alegría del monte. Temiche llaman los guaraúnos, en el Delta del Orinoco, a una de sus bellas palmas; nombre indígena que equivale a pluma del sol. Pero ninguna de ellas, con más historia y atractivos que el moriche, la palma histórica de cuyo, fruto nació el hombre venezolano; la palma que saludó a las naos de Colón, abrigó a los misioneros, dio alimento al conquistador fatigado y agua al herido que, después del sangriento combate, en los días de la guerra a muerte, sucumbía al pie de los palmares.
Tú tienes también tus palmas, tierra de Coquibacoa. Tu pórtico de verdura que saluda al viajero que visita las aguas de tu dilatado lago, estáen “Punta de Palmas”, y son tus cocales florones de penachos, cima de esmeralda que circunda tus costas.
Cuando Amalivaca, el creador de la civilización venezolana, al verificarse el último cataclismo geológico que levantara el suelo del Orinoco y se paseó sobre las llanuras dilatadas, para que brotaran hombres del fruto del moriche, ya el ramal andino de Itotos guardaba por el Oeste la tierra de Mara, en tanto que la cuenca de Coquibacoa al llenarse con el agua de sus innúmeros tributarios, se abría paso al mar, después de haberse coronado de palmeras que celebran las glorias de Amalivaca y de su esposa, fundadores de la gran nación caribe-tamanaca".

Nota del Autor del Blog:

Arístides Rojas nació en Caracas en 1826. Obtuvo el grado de Doctor en Ciencias Médicas en la Universidad Central de Venezuela, ejerciendo su profesión en Venezuela y las Antillas. Más tarde se dedicó a las letras, convirtiéndose en uno de los mas famosos e importantes eruditos de la época, incansable indagador de la historia, la naturaleza y las letras y divulgador de la cultura. Publicó centenares de artículos literarios, científicos, de costumbres, sobre geología, sismología, estadística e historia, así como diversos libros, entre los cuales destacan "Leyendas históricas de Venezuela" y "Orígenes Venezolanos". (Tomado de la Web PDVSA Intevep Cógido Geológico de Venezuela
- Pioneros en Venezuela)

Esta interesante crónica nos coloca en contacto con la exquisita pluma de este escritor caraqueño, pionero de los estudios históricos científicos sobre los orígenes del hombre y de los pueblos en Venezuela, sus leyendas, tradiciones, su geografía. Arístides Rojas al hacer referencia a la Palma Moriche relata con maestría la influencia de las palmeras en la cultura e historia de los pueblos ecuatoriales y subtropicales del Asia, de Africa, Oceanía y por supuesto América. El Moriche, cuyo nombre científico es Mauritia Flexuosa, es una palma que asociamos en los llanos orientales venezolanos, donde más abunda, y en la misma Guayana, a la presencia del agua, de los acuíferos, a la existencia de cursos de agua, morada de culebras, de réptiles saurios y misterios. Acá en nuestra región Sur morichales se multiplican hacia las sabanas de La Paragua Ciudad Piar, en las pedregosas colinas de la Formación Geológica o Cinturón de Imataca. En la ruta hacia El Manteco, también más al Sur allá por la Gran Sabana, en los caminos que anteceden la frontera con el Brasil.
Sin embargo, otras palmas no menos necesarias como proveedoras de alimentos y materiales para la construcción y cestería, también tenemos en nuestra zona Sur, como la siempre útil palma de Carata, de constante uso en las zonas rurales y los clubes campestres de nuestro municipio. La carata incluso en Upata identifica a uno de nuestros recodos selváticos, zona de manantiales que por largos años nos suministraron una de las mejores aguas para el uso doméstico. También abundante aquí la palma Corozo, espinosa, morada de nidos de nuestros loros, cotorras y pericos. Más allá en Cedeño, en los llanos de Cairaca del Orinoco abunda el Pijiguao y la Coroba. Otra especie de palma muy llamativa es la pequeña pero frondosa palma de la zona de El Palmar Río Grande. En la ciudad de Upata está presente en siembras ornamentales, aunque no muy abundantes, el chaguaramo, sin embargo plagas y quizás falta de cuido no les permiten su desarrollo en condiciones favorables, por lo general se nos muestran tristes, sin ese porte altivo propio de los chaguaramos de Caracas, de los valles de Aragua, y del Yaracuy.
En cualquier caso el escrito crónica de Arístides Rojas, es una lectura obligatoria, necesaria, para todo aquel venezolano amante de nuestra prodigiosa vegetación y de las palmas, tan afines a historias, leyendas y usos concretos de los pueblos indígenas. El texto fue tomado del libro Orígenes Venezolanos, Historia, Tradiciones, Crónicas y Leyendas, publicado originalmente en papel y luego en edición digital por la Fundación Biblioteca Ayacucho, organismo adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, y disponible para su descarga completa en su página Web.

Del Moriche Jenny González Muñoz nos dice en la excelente revista del Ministerio del Poder Popular para la Cultura y del Centro Nacional de la Historia Memoria de Venezuela Número 9 de Junio del 2009 lo siguiente: "El Moriche le proporciona alimento a toda la familia del pueblo warao, sirve para preparativos curativos, utilizados en en la medicina tradicional, y además es uno de los principales materiales utilizados en la tan rica cestería característica de esta comunidad originaria venezolana. Del tronco de las palmas de Moriche que no tienen fruto, los Warao extraen la fécula y mediante un proceso de extracción del almidón se elabora la Yuruma, que es la harina con la que realizan gran parte de su comida. Ya que constituye el soporte fundamental de la comunidad, la palma Moriche es considerada como el Árbol de la Vida. De la parte interna del Moriche se produce el Palmito, muy cotizado en las culturas occidentales. De este árbol también se toma la madera para fabricar la curiara y el janoko,además de instrumentos para la caza y pesca.Tomando en cuenta que su fibra es muy resistente se utiliza para la creación de chinchorros, alpargatas, cestas y diferentes prendas de vestir. Además los gusanos que se crían dentro del tronco del Moriche forman un plato exquisito dentro de la dieta del pueblo Warao".

Recordamos que en Upata el moriche, vendido en pasta como alimento, era el ingrediente principal de una refrescante bebida dulce, utilizada también para la elaboración de sabrosos helados, un tanto pesados por su abundancia en sustancias grasas, pero con un sabor muy particular. Lamentablemente esta costumbre gastronómica se ha perdido y cada vez es más difícil la degustación de este famoso helado de moriche, tan abundante en la Villa del Yocoima, en las décadas del 60-70.

martes, 28 de julio de 2009

Se consolida al Sur de Bolívar Red Socialista de Innovación Productiva de Minería No Metálica

Bolívar Libertador obra en piedra de los artesanos de El Manteco
Artesanía religiosa elaborada con rocas esquistos extraídas de yacimientos ubicados en La Vigia, localidad a 8 kilómetros de El Manteco
Lago de Guri sobre cestería e imágen de Cristo
Cooperativa El Descanso y su muestra de rocas esquistosas de El Manteco
Escultura de El Pavón esculpida sobre piedra de esquistosExpositores, cooperativas y artesanos presentes en la muestra
Esculturas en piedra expuestas en la III Muestra de Innvación Productiva de Minería No Metálica
Virgen esculpida en roca de esquistos
El sábado 25 de julio se realizó en El Manteco, el III Encuentro de Redes de Minería Metálica y no Metálica, bajo el patrocinio del Ministerio del Poder Popular Para la Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias, Fundacite Bolívar, Ingeomin, La UDO, Iamib, UBV, Fondo Bolívar y el IVIC, con la anuencia de la Junta Parroquial Pedro Cova.
La actividad expositiva se desarrolló en la Plazoleta del Centro en la calle Bolívar y contó con trabajos elaborados por artesanos provenientes de los municipios Sifontes, Roscio, El Callao y Piar, cuyo evento fue inaugurado con salutaciones de parte de Humberto Jiménez, coordinador de Fundacite Bolívar, Haydeé Mendoza, coordinadora del Instituto Nacional de Geología y Minería, Rolando Rojas de Las Claritas, Carlos Sánchez de El Callao, María Núñez El Miamo, Rafael Saveedra La Vigía, Juana López Roscio y Nuvia Sosa.

Humberto Jiménez, encargado de la Red Socialista de Innovación Productiva de Minería Metálica y no Metálica de Fundacite Bolívar, manifestó que en este evento participaron artesanos provenientes de los municipios Sifontes: cooperativa de Las Claritas Bizkaitarra, mineros metálicos de El Callao Santa Rita y Panamá, con cuarzos auríferos. El Miamo en representación de Roscio y Piar representada por El Manteco Parroquia Pedro Cova, con lajas esquistos de gran producción en el sector La Vigía.

Explicó Jiménez que el primer encuentro se realizó en el municipio Heres, el segundo en Roscio El Miamo, con la finalidad de fomentar todos los trabajos de fortaleza en la artesanía, con productos no metálicos y metálicos, además de otras destrezas elaboradas por las manos de la gente de las comunidades que integran todo el estado Bolívar, todo bajo un lineamiento del gobierno nacional en promover la Red Socialista de Innovación Productiva de Minería no Metálica.

La geóloga Haydeé Mendoza, coordinadora de Región Guayana del Instituto Nacional de Geología y Minería, expresó que están adscritos al Mibam y brindan apoyo a todos los artesanos, bien sean mineros o trabajadores asociados a cooperativas, le dan asesorías técnicas y talleres de capacitación, con la finalidad que se organicen con mayor rendimiento en sus vocaciones productivas, que beneficie un impacto positivo para el país, la región y sus círculos familiares, acotó.

Para finalizar Nuvia Sosa, presidenta de La Junta Parroquial de Pedro Cova, indicó que se siente muy contenta por la gran cantidad de artesanos expositores de otros municipios y de El Manteco, lo cual verifica el gran potencial que se tiene en diferentes campos de la vida productiva de las comunidades, “pero se requiere más apoyo de las instituciones en financiar la adquisición de mejores equipos tecnificados, para aumentar y facilitar la elaboración de sus productos”. (Información Tomada del Diario Nueva Prensa de Guayana- Edición del martes 28 de julio- Cuerpo C-3, nota periodística de Eligio González)

Propuestas de Proyecto de Innovación

La de El Manteco tiene como eje la extracción, almacenado, corte, y procesamiento de las lajas o esquistos, para la elaboración de artesanías, esculturas, y el formateado del material para cubrimiento de paredes. La materia prima se localiza en el caserío La Vigia a 10 minutos de El Manteco, a un costado del lago de Guri en el Cerro El Descanso, donde laboran tres cooperativas familiares, que además del esquistos trabajan el cuarzo.

En Bizkaitarra, sector de la Parroquia San Isidro Las Claritas del Municipio Sifontes, el proceso de innovación, capacitación y adecuación productiva y tecnológica involucra a pequeños mineros de oro que trabajan en una zona aurífera cuya concesión ya caducó. El plan de asistencia a las cooperativas que allí laboran incluye la formación en educación ambiental, procesos productivos, minería básica y legislación minera.

En El Callao la asistencia a los pequeños mineros auríferos se está concretando a través de una empresa de de producción social y una asociación civil que agrupan en total a 104 mineros artesanales del sector Santa Rita, que se han trazado como objetivo mejorar la calidad de los procesos de recuperación del oro contenido en los cuarzos auríferos, para lo cual están recibiendo formación técnica, igualmente están iniciando un proceso de evaluación de la calidad y disponibilidad de mineral en los terrenos sujetos a exploración y explotación.

Expositores Participantes

Entre otros participaron los expositores de la Cooperativa El Descanso Sur de Upata, , Cooperativa Alta Vista especializada en lajas decorativas y artesanías de esquistos . Coroima Surapure, Ciro Rincón. El artano Ramón Suárez especialista en la fabricación de arpas, María Gómez artesana tejedora de hamacas, Mantenimiento y Servicios Los 5 Hermanos, Cooperativa Sur de Upata, .


lunes, 27 de julio de 2009

El Manteco Tierra de Oportunidades

Padrote de brahma con carora en el fundo La Vega, al Noreste de El Manteco
Edificio comercial en construcción, evidencia de la pujante actividad de esta pequeña ciudad al Sur de Upata
Pastos y ganado vacuno en el Fundo La Vega, hato de Feliciano Sosa y Sharon Araque, dedicado a la cría de vacunos mestizos pardo suizo, brahma y carora.
Iglesia y mural de Santa Teresa patrona de El Manteco
Movimiento humano en los alrededores de la Plaza Bolívar
Mural en relieve de San Buenaventura de Guri, segundo patrono de El Manteco
Calle Principal de El Manteco

Posada hotel en El Manteco
Una de las grandes Ceibas en la Plaza Central de El Manteco
Plaza Bolívar en Julio del 2009
Arbol de Caro Caro en una calle céntrica de El Manteco

En las extensisímas sábanas de la cuenca del Yuruari, en sus nacientes y caños, al lado de enormes potreros, de selvas húmedas y en contacto con el lago de Guri, se levanta la población de El Manteco, cabecera de la Parroquia Pedro Cova del municipio Piar.
Una tierra de gran vocación agropecuaria, turísticas, piscícola, mineral y forestal, que desde hace más de una década ha reclamado su elevación a Municipio Autónomo.
El Manteco es territorio aún virgen para los proyectos, productivos, de servicios y comunicacionales conformado por gente emprendedora dedicada tradicionalmente a la cría de ganado vacuno, en sus muchos hatos de pastos excelentes, con la mirada puesta en la áreas mineras auríferas del Sur, en el eje Supamo Parapoy Guariche, con vocación además para la explotación y procesamiento de la madera de los bosques de San Pedro Supamo. Una pequeña ciudad donde se ha desarrolla una infraestructura turística con miras a explotar las bondades de sus paisajes de selva y el lago de Guri cercano, donde se practica la pesca del pavón y los paseos en lanchas o catamaranes,y punto de partida para la expedición terrestre al Parque Nacional Canaima por la ruta a la selvática zona de Bocón Antabare El Plomo Arekuna.
También El Manteco es zona caliente, con un clima húmedo, temperatura promedio de 26 grados centígrados, cuya actividad comercial, de servicios, productiva, urbana, jamás se ha estancado, a pesar de que ciertamente no ha podido concentrar en su núcleo principal de población sino a unas 7 mil personas.
No obstante esta localidad tiene mucho que mostrar al visitante y a sus hijos que han emigrado por falta de oportunidades en su lar nativo, tal como lo demostró en las recientes fiestas en honor al Santo Patrono de Guri San Buenaventura, ícono religioso que fue trasladado a El Manteco, como su segunda patria, y al cual por cierto se le rindió sentido homenaje y trituto a mediados de este mes de julio.
En Hemisferio Sur Guayana anexamos una vez algunas imágenes de esta población de los Tari Tari, El Manteco, capital de Pedro Cova, tierra de ganado y del bueno, tierra del oro, del pavón, de Guri, de la selva, de las aves tropicales, de la piedra ornamental de esquistos, del cuarzo utilizado por la siderurgía y para el ornamento y construcción de muros. En fin El Manteco dice nuevamente presente como realidad y posibilidad de desarrollo de nuestra Guayana profunda.

domingo, 12 de julio de 2009

Desde Upata y con Alto Vuelo Artístico El Brujo de la Pipa Reinaldo Robles reitera su canto sencillo y prodigiosa creatividad




Upata a pesar de su relativa lejanía al Llano Profundo del Guárico, de Apure y sus esteros, de la Portuguesa de Aparecidos, la Barinas del Piedemonte y el verdor eterno de sus inmensos ríos, o del Cójedes Sereno, siempre ha tenido resonancia en el ámbito de la música llanera. En tantas canciones y golpes, pasajes y joropos, la palabra Upata se nos antoja constante y pícara.
Y con esa picardía del buen llanero de verso expresivo y siempre travieso para el buen refrán y la no menos atractiva facilidad para utilizar palabras recias y de alto vuelo creativo, a nuestra Blog nos llegó el último CD del amigo Reinaldo Robles el Brujo de La Pipa, toda una institución en la canta criolla en nuestro lar nativo Upata la Villa del Yocoima, tierra que siempre le ha rendido culto bonito al Llano, porque de eso de sabanas, llanuras inmensas, faenas ganaderas y toda esa gran temática del Joropo y el Pasaje hemos avanzado bastante.
Gracias a la permanencia en la zona de cantantes locales de música llanera, a la permanente organización de eventos de canta criolla en nuestra ciudad así como por la excelente labor de difusión que acá en Upata han emprendido iniciativas comunicacionales como la emisora Amiga 90.9 del cantante, folklorista, periodista y radiodifusor Noel Reyes, la música llanera, la popular y la folklórica llegó para quedarse en el consciente colectivo y en el respaldo de nuestra gente .
Esta nueva producción de Reinaldo Robles, no tan jovencita porque tiene ya algunos meses resonando en las emisoras locales y en diversos escenarios regionales y nacionales, lleva por nombre Alcaraván del Camino, homenaje sentido al inquieto pájaro teu teu, el mismo que al volar nos delataba la presencia de alguna moza embarazada pero oculta al comentario ajeno, el pájaro chillón de copete hermoso y vistoso caminar por los zona laguneras tan repetidas en nuestra geografía regional.
Robles, con toda su experiencia a cuesta, en festivales y parrandas, en Caicara, en el Apure, en Guárico, nos regala en esta oportunidad melodías cargadas de poesía sencilla y compromiso patrio y por su Upata querida. Le acompañan en el arpa Gergin Loreto y Luis Torres El Ruso. Jhoan Rodríguez, José Franco Tom, Félix Alvarez y Gergin Loreto al cuatro. En las maracas César Torres Billo y Enoc Gómez. Félix Alvarez y Gergin Loreto con el bajo. Le acompaña en el contrapunteo Daniel Cadiz el Clarín de Guri y en la narración Socorro Hernández. Este CD fue realidad gracias al trabajo del Estudio de Grabación Big Show Record de Puerto Ordaz, técnicos de grabación José Carvajal Goyo y Miguel Mesoni. Mezcla y matrizaje Gerardo Velásquez. Fotografía José Félix Rivas Chicho. Y en el diseño Freiberg Rivas.
Los temas incluidos en este trabajo discográfico son Alcaraván del Camino, A la Virgen del Carmen, Canoero Amigo Mío, El Renco de la Garrucha, Los Refranes de Una Madre, Merecure de Mi Tierra, Cómo Pasa el Tiempo, Camino del Llano, Que Guayabo tan Rebelde, Una Visión del Coleo y Upata Yo Soy Tu Hijo, este último junto a Merecure de Mi Tierra y el Renco de la Carrucha han tenido excelente acogida tanto en los escenarios de la canta criolla como en las readioemisoras de la localidad, donde Reinaldo Robles destaca y brilla con luz propia, como premio a su constancia y creatividad.
El Brujo de la Pipa forma parte ya de nuestros valores patrimoniales y culturales, en este caso un todavía joven intérprete que nos muestra su talento con letras de su autoría y un estilo fino y sereno pero al mismo tiempo travieso y pícaro de modular la voz como suelen hacerlo los mejores cantaores de este Llano venezolano al cual El Brujo le rinde homenaje eterno.
Saludos a Reinaldo y que los éxitos y el respaldo de su público le abran las puertas a otros proyectos musicales, y al reconocimiento no tan sólo del público regional sino también del gran público nacional e incluso más allá de la frontera en la zona oriental del llano Colombiano. Que así sea...

lunes, 6 de julio de 2009

7 de Julio: 247 años de la Villa de San Antonio de Upata

Escena campestre en las sabanas de El Candado, al Este de Upata
Parque Bicentenario
La juventud de Upata entusiasta en una colorido desfile cultural

Con una programación protocolar y cultural diversa, con los acostumbrados mensajes de felicitación y la convocatoria de todos sus hijos nativos y adoptados a sumarnos al proceso de construcción de nuestra Villa de San Antonio, Up Ata celebra un nuevo aniversario más de su fundación por los padres capuchinos catalanes.
Esta villa de españoles fundada en 1762 un 7 de julio hoy constituye una ciudad en plena expansión urbana, que aglutina en sus espacios territoriales citadinos y sus caseríos aledaños una población aproximada de 110 mil habitantes, comprometidos todos a ejercer desde sus diversas responsabilidades el reto de elevarse por encima de las carencias y el pasado de olvidos y deudas institucionales.
Upata construida con el sudor de su gente humilde, en su mayor parte indígenas y descendientes de los grupos aborígenes guayanos, caribes y pariagotos que habitaron esta región del estado Bolívar, luego con grupos familiares conformados por criollos mestizos y con el espíritu de empresa de gente laboriosa venida de otras latitudes nacionales y extranjeras, nos reclama entonces que además de la reiterada festividad de un aniversario más, concretemos proyectos que le permitan a esta ciudad despegar hacia su consolidación.
Tareas por desarrollar hay muchas. Upata requiere una base productiva más diversificada, industrias de transformación de la madera, empresas metalmecánicas, ampliar también su infraestructura de apoyo no sólo a quienes acá vienen a pernotar en la ruta a la Gran Sabana sino para crear alternativas de recreación turística en nuestros hermosos paisajes selváticos y sabanas prodigiosas para la ganadería extensiva e intensiva.

Represa de El León al Noreste de Upata en la ruta a Las Grullas
Río Yocoima en una de sus escasas crecientes frente a la ciudad
Plaza Van Prag activo centro comercial de Upata
El Calvario de Upata y la serranía de Guacarapo

Parajes atractivos tenemos y de sobra en la zona cercana de El Manteco, en los bosques de Cupupuicito, en los intrincados parajes de La Carata- El Toro- El Buey, en el eje Sabenetica-El Retumbo- Guri, en el área agropecuaria y agrícola de Buen Retiro, Mundo Nuevo, Altagracia, Los Rosos, El Valle, Campanario, Las Grullas, Los Arrendajos, San Ramón, Sucutum, Las Grullas y Monte Ralo, en la zona prodigiosa de El Candado, en la ruta a Manganeso, en el eje de la Troncal 10 Santa María-Matajey- El Piso Guanaraparo, en el paseo a Tierra Blanca-Guacamayo, en la misma posibilidad de acercarnos al disfrute organizado de las riberas del lago de Guri localizadas en la carretera hacia El Manteco, en la misma recreación que nos aguarda en San Lorenzo-Santa Rosa- Morichal. Zonas éstas donde se conjugaría el contacto con los bosques, con cursos de agua, con lagunas, con acuíferos, donde es posible la observación de aves tropicales, el turismo ecológico y de aventura, la visita a miradores espectaculares como los de Santa María, desde los cuales se pueden visualizar los llanos del Carichapo, la serranía del Cume, Guacamayo y Tomasote, el contacto directo con la faena agropecuaria, con los hatos que se esparcen por este inmenso territorio.
Upata es posibilidad abierta para la cultura, necesario es fortalecer a los grupos culturales, abrir nuevos espacios y edificaciones para crear una indispensable red de museos, teatros, boulevares, salas de exposiciones. Upata requiere además que sus hijos, sus autoridades, inviertan recursos en la construcción de parques naturales o metropolitanos, donde los niños, jóvenes, adultos, ancianos, puedan entrar en contacto con la naturaleza y acceso a una sana diversión en familia. Necesitamos que se mutipliquen las canchas deportivas, que podamos muy pronto contar con nuestro polideportivo, pista atlética, gimnasio. Indispensable que la ciudad se abra a la inversión privada no sólo en infraestructura comercial sino también en nuevas empresas industriales medianas.
Upata debe tener un centro histórico más humano, menos para los carros, más para sus pobladores, donde se rinda culto al encuentro familiar y la amistad, a las actividades culturales, que no siga siendo ese gran estacionamiento y ese corredor de carros y buhoneros, en competencia desleal con el ciudadano, cercado, arrinconado en aceras semidestruidas y antiestéticas
Embalse y bosques de Cupapuicito al Oeste de Upata
Avenida Raúl Leoni arteria comercial en la ruta a Guasipati
Centro Comercial Anakaro en el centro de la ciudad
Palacio Municipal de Piar en Upata

Upata debe ser querencia, noble pueblo citadino digno para la aventura prodigiosa de vivir en armonía con su naturaleza de colinas y climas agradables. Su suave y fresco clima de 25 grados, en horabuena nos ha convertido en referencia de ciudad apreciada para vivir, su valle hermoso, siempre verde, sus neblinas de junio, julio, agosto, su frío tropical de diciembre, sus costumbres, su gastronomía, su dulcería criolla, sus ventas de empanadas, catalinas, queso guayanés, sus eventos culturales, todo ello es parte inseparable de esta Villa del Yocoima que hoy nos reta a amarla de verdad y a convertirla como tercera ciudad de Guayana en un escenario ideal para nuestros proyectos colectivos e individuales.
Upata, tierra de oportunidades, de leyendas, de costumbres y tradiciones, tierra que rinde tributo a la cordialidad y a la hermosura de vivir, tierra de creencias cristianas, de emprendimientos por un futuro mejor, hoy a tus 247 años de bautizo como Villa de Españoles, debemos también recordar que siempre como realidad natural y como asiento de grupos humanos indígenas, tienes derecho a reclamar de tus hijos que por favor no olviden que antes de la llegada de la cruz, la espada, el arcabuz, la biblia, la lengua española, mucho antes de estos tiempos nuevos, este valle fue epicentro de otras aventuras humanas, asociadas a la huella perenne de los hermanos indígenas, que masacrados por el Imperio Español y por la esclavitud disfrazada de evangelización y de civilización, permanecen olvidados en las historias de tus cronistas. (Fotografías: Juan Ruiz Correa, autor del Blog, disponibles en Flirck, Panoramio.com y Google Earth)

sábado, 27 de junio de 2009

Upata conmemoró Batalla de Carabobo y Día del Ejército

Coronel Jesús María Rojas, segundo comandante de la 51 Brigada de Infantería de Selva en la lectura de su discurso de orden
Bajo la lluvia los soldados del Ejército celebraron su día en Upata

Intervención del Alcalde Gustavo Muñiz
El Ejército ofrendó al Libertador
Integradas la Banda Municipal Juan Vicente Gutiérrez y la Banda Marcial
Autoridades y público asistente al acto
Parada Militar y de los cuerpos de seguridad en el homenaje a Carabobo y al Ejército Bolivariano

Misa de Acción de Gracias en la Iglesia San Antonio de Padua
Preparándose para la parada militar
El orador de orden del acto especial y Sesión Solemne en conmemoración del 188 aniversario de la Batalla de Carabobo y Día del Ejército fue el coronel coronel Jesús María Rojas, Jefe de Estado Mayor y Segundo Comandante de la 51 Brigada de Infantería de Selva y Zona de Combate Nro. 01, quien bajo una pertinaz lluvia expuso la trascedencia de esta fecha patria, hizo mención a la cruzada del pueblo y el ejército de Venezuela por conquistar una auténtica libertad y justicia social.
El coronel Díaz Rojas explicó que en el campo de Carabobo el Ejército Libertador libró su más importante batalla y que le corresponde a la Fuerza Armada en su conjunto impulsar a través del resguardo de nuestra seguridad, soberanía y en función de sus misiones sociales, la construcción de una Venezuela socialista, de inclusión y justicia.
En el acto estuvo presente el alcalde de Piar Gustavo Muñiz, los integrantes de la Cámara Municipal de Piar, autoridades militares del Ejército, Guardia Nacional, representantes de las diferentes instituciones del Estado, sectores empresariales, líderes comunitarios y público en general. La parada militar le correspondió a un componente de la 51 Brigada de Infantería de Selva provenientes del Comando de Guasipati, también estuvieron milicianos del Batallón de Reserva Local, funcionarios de la Policía Municipal Polipiar, Bomberos Municipales, y estudiantes de la Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada UNEFA pertenecientes al núcleo de Upata.
La Banda Municipal Juan Vicente Gutiérrez y la Banda Marcial del Ejército entonaron el Himno Nacional y el del municipio Piar. Antes del acto en la Plaza Bolívar de Upata los militares junto al Alcalde asistieron a la Misa de Acción de Gracias en la Iglesia Parroquial de San Antonio.

jueves, 18 de junio de 2009

Aves de Guayana el conocido y bullicioso Cristofue y El Mirlo Zanate o Tordo


La angoleta, mirlo o tordo, zanate, abundante en Caracas, los llanos orientales y occidentales y San Félix, en la medida en que avanzamos hacia el Sur sus bandadas suelen ser menores en número, hasta prácticamente desaparecer en las zonas húmedas y selváticas de la Guayana. En Upata esta ave de color oscuro que le gusta andar en grupos suele no temer a los humanos. Está perfectamente adaptada a las zonas urbanas, compartiendo su espacio con otras aves, sin mayor agresividad. De vuelo rápido y a relativa baja altura, le gusta posarse en el suelo en búsqueda de insectos y restos de alimentos vegetales, así como de fuentes de agua, inncluso encharcadas o semicontaminadas. Su nombre científico es Quiscalus Lugubris. Pertenece los quíscalos componen el género Quiscalus, perteneciente a la subfamilia Icterinos, familia Emberícidos, orden Passeriformes. En ocasiones, la subfamilia es considerada una familia, Ictéridos, por lo que se le puede considerar pariente cercano de los arrendajos.

Durante años estas aves eran muy escasas en Upata, sin embargo por alguna extraña circunstancia el Quiscalus ha comenzado a abundar en la Villa del Yocoima, en prácticamente todos sus espacios urbanos y zonas rurales, a tal punto de que está cerca de convertirse en un habitante permanente y hasta molestoso de nuestro lar nativo. Su canto es un chillido incesante, pero sus colores que van del negro grisaceo hasta el negro azabache y brillante, son muy llamativos y su porte es elegante. Este pájaro tan emblemático de nuestra avifauna era el el ave predominante de los jardines de la Ciudad Universitaria de la UCV en Caracas, igualmente junto a las potocas y las paraulatas predomina en las sabanas de la Mesa de Guanipa en El Tigre Tigrito San Tomé, también muy presente en el Malecón de San Félix y en Ciudad Bolívar.





En la secuencia gráfica de la Sección de Aves de Guayana podemos observar varios ejemplares del conocido Cristofue, cuyo nombre científico es Pitangus Sulfurathus. Esta ave de recio porte, hermosa de colores, pero de canto chillón y según la tradición delator de la presencia de Jesucristo ante sus enemigos, es conocido en otros países de la America donde abunda, desde el Sur de México hasta la Argentina, como Bichofue, Pecho Amarillo, Ave Magnífica, Bienteveo.
El Cristofue es un tiránidus, Tyrannidae, un grupo de aves propia del neotrópico, de hábitos gregarios, pero que por lo general no se exhibe en bandadas sino en pequeños grupos, ocasionalmente se le encuentra en parejas o sólo pero jamás distante de su grupo principal. Es un ave relativamente ruidosa, de canto iconfundible, que no teme a la vida urbana.
En Upata abunda, al igual que en toda Venezuela, se alborota sobre todo en la temporada de lluvias. No es un ave de fácil domesticación, no acepta enjaulamiento, por lo general muere en cautiverio en pequeñas jaulas, es agresiva y no teme a otras aves de mayor tamaño, característica por cierto de esta familia de los Tiranos.