viernes, 21 de abril de 2017

Además de historia y tradición Ciudad Bolívar ofrece prodigiosa biodiversidad botánica

Flora tradicional, rubros vegetales de importancia económica, parques naturales arbolados y diversidad de plantas conforman patrimonio natural y cultural de Ciudad Bolívar, calificada como la Ciudad de los Arboles por el doctor Leandro Aristiguieta, quien fuera presidente de la Fundación Jardín Botánico del Orinoco.
Arboleda en la céntrica avenida Táchira
Áreas verdes en el Paseo Orinoco de Cd Bolívar
A pesar de su clima de calores extremos, asociados a su suelo repleto de rocas milenarias, a su baja altitud, y al húmedo vapor proveniente del Orinoco y las llanuras y colinas  circundantes, Ciudad Bolívar  cuenta con un patrimonio vegetal prodigioso, que se desarrolla en sus extensas zonas boscosas cercanas, selvas de galería, morichales, sabanas abiertas, flora de peñascos, plantas acuáticas, y áreas verdes urbanas, entre otras.

Ciudad Bolívar un 29 de mayo de 1994 precisamente fue declarada por el entonces alcalde Leonel Jiménez Carupe como “La Ciudad de los Arboles y Parques Naturales”. Dos años antes en un primer decreto conservacionista la Alcaldía de Heres había creado la Reserva Hídrica El Trabuco, en la zona protectora del Morichal y quebrada de San Isidro. 
Variedad botánica en la Plaza Bolivar, Casco Histórico de la Angostura del Orinoco
Vegetación y rocas en Reserva Hídrica El Trabubo (Zona Natural de la Casa San Isidro)

Ciudad de los Árboles

Ante la magnitud y variedad de sus espacios verdes, hoy en peligro de desaparecer ante la arremetida de la expansión urbana y degradación medioambiental, Ciudad Bolívar bien merece el título de “La Ciudad de Los Arboles”, tal como la bautizara el doctor en Botánica Leandro Aristiguieta, quien describe como típicas de la  ciudad a más de 180 especies arboreas, entre otras el araguaney, apamate, flor de reina, cañafístolo, guamacho, samán, roble, pilón, bototo, araguán guayacán, josefino, guatacaro, paraíso, ceibas, merecure, algarrobo, aceite, caoba, cautaro, árboles frutales como el mango, merey, níspero, mamón, merecure, jobo, ponsigué, pomalaca, icaco, sarrapia, ciruela de huesito, tamarindo, anón, guanábano, cereza, aguacate, tamarindo culí y guayaba.

Areas verdes franjas arboladas
Vegetación en los farallones del Fortín El Zamuro

Esta importancia de Ciudad Bolívar como ciudad de árboles y parques naturales sigue vigente hoy en sus áreas verdes tradicionales de urbanizaciones y sus plazas Bolívar y Miranda, en sus ejes verdes de la avenidas República, Táchira, calles Gasperi, Independencia, Rojas Paúl, Negro Primero, Paseos Heres y Meneses. Zonas arboladas se multiplican en los parques El Zamuro, Ruiz Pineda y Dalla Costa, en el  Morichal de San Isidro, en el cinturón protector de las lagunas El Porvernir, El Medio y Los Francos, y del propio río Orinoco, su Paseo y el Mirador Angostura, en las áreas verdes del Fuerte Cayaurima, la UDO en La Sabanita, en las islas El Degredo y Panadero, así como los bosques de galería de los ríos San Rafael, Cañafistola, Maipure, Marhuanta, Candelaria y el distante Orocopiche.
Por su valor ecológico como zona protectora destacan las franjas arboladas, de arbustos y herbazales semiacuáticos, que entran en contacto con el río Orinoco bien de manera permanente o cuando el río las inunda en su época de aguas altas. Sobresale además el imponente espectáculo que desde julio hasta septiembre nos regala el Orinoco cuando las inquietas boras Eichhornias crasipes, arrancadas de sus lagunas en miles, bajan en migración flotante hacia los caños y las barras del Bajo Delta.
Tamarindo de San Isidro
Restos petrificados del Tamarindo de San Isidro
Quizás el árbol más asociado con la tradición en Ciudad Bolívar no sea otro que el tamarindo de San Isidro, un hermoso ejemplar de la especie Tamarindus indica plantado hace más de 200 años,y que según la tradición era utilizado por el Libertador Simón Bolívar para amarrar su caballo cuando estableció en la vieja Angostura el centro administrativo de la naciente Colombia, entre 1818 y 1819. Hace más de 20 años el tamarindo culminó su ciclo vital, quedando como recuerdo parte de su tronco fosilizado y varios hijos, que por estaca o clonación fueron plantados unos en el actual Jardín Botánico del Orinoco y otros en sitios públicos como la Universidad Simón Rodríguez en Los Próceres.
Ciudad de Mangos
El Mangifera indica, nuestro popular mango encuentra condiciones ideales de clima cálido, alta insolación, suelos franco arenosos, que permiten el desarrollo de un fruto de excelente calidad, situación aprovechada a nivel artesanal por grupos familiares que dan vida a una actividad frenética de fabricación de dulces, jaleas, jugos, mermeladas, muy apatecidas por los turistas que recorren la ciudad o la rozan en su tránsito hacia otros destinos. Arboles como la ciruela de huesito Spondias, propia también de los climas cálidos, cuya cosecha única se da entre abril y mayo, y el mamón Melicoccus bijugatus, cuyo frutos alcanzan su madurez en los meses de agosto y septiembre, constituyen otros dos excelentes especies vegetales muy cultivadas en la ciudad. 
Sarrapia arbol emblemático
La sarrapia, Dipteryx punctata si bien ni abunda ni es propia de los ecosistemas de la zona de Ciudad Bolívar, tiene mucha vinculación con ella, debido a que desde Angostura se realizaba a mediados del siglo XIX el comercio de su semilla y su sustancia la cumarina hacia los mercados internacionales. Le correspondió a un grupo de notables naturistas y cronistas de la ciudad el privilegio de nombrar a la sarrapia árbol emblemático del estado Bolívar, por la importancia económica de esa especie de árbol, que se distribuye principalmente en la zona del Bajo y Medio Caura, donde se exhiben los grandes sarrapiales que tanta fama le dieron a Guayana como centro de producción de esta aromática semilla, utilizada para dar olor o sabor al tabaco, perfumes y alimentos.
Caucho y balatá
Igual importancia económica tuvieron otro árboles empleados para la fabricación de neumáticos y las gomas industriales, como  el caucho Hevea brasiliensis ampliamente cultivado en San Fernando de Atabapo y el Río Negro, en el antiguo Territorio Federal Amazonas. Otra resina de importancia para la industria de las gomas y el caucho lo fue el pulgo o balatá Manikkaria bidentata, que se producía en grandes cantidades en las  intrincadas selvas localizadas al Sur del estado.
Ambas especies a finales del siglo XIX y comienzos del XX desde la ciudad permitieron crear una red de comercio del caucho y otros productos selváticos del Amazonas venezolano, de la cual participaron como promotores o beneficiarios directos comerciantes y políticos bendecidos en su tiempo por los mandatarios andinos Cipriano Castro y el Benemérito Dictador Juan Vicente Gómez.
Precisamente como lo revela en su libro el destacado escritor Rufino Blanco Fombona en este comercio los grandes perdedores eran los pueblos indígenas del Atábapo, el Ventuari y el Río Negro, obligados en condiciones de explotación esclavistas a recolectar estos valiosos productos.
Centro de distribución de rubros vegetales
Ciudad Bolívar la Angostura del Orinoco durante el siglo XIX fue centro de distribución fluvial de productos vegetales selváticos o cultivados, alimentos, resinas, rubros aromáticos, cortezas y aceites esenciales provenientes de nuestros bosques guayaneses y los llanos occidentales, desde su puerto y vapores se exportaban tabaco, café, cacao, incluso el añil de Barinas.
Otros tantos rubros tenían en este puerto su centro de embarque hacia mercados internacionales, como el balsamo de Copaiba, sustancia extraida del árbol Copaifera officinalis o Aceite de Palo, muy abundante en las zonas cálidas al Norte y Sur del Orinoco, y el algodón y las variedades de frijoles cultivadas con excelente rendimiento en las vegas y franjas de tierras costeras e islotes del Orinoco.
En la capital del estado también surgió el amargo de Angostura, sustancia fabricada con extractos vegetales provenientes de la selva guayanesa, entre otras la quina, la cuspa,  utilizada para la preparación de cocteles y como condimento, creación del médico de origen alemán Johanes Siegert, que lamentablemente ya no se produce como marca comercial sino en la isla de Trinidad.
Maiz y Merey dos prodigios vegetales
Ciudad Bolívar mantiene hoy un rol protagónico como centro de acopio y comercialización del maiz y el menor medida el sorgo cosechado en La Paragua San Francisco, dos cereales básicos en la alimentación humana y animal. Otra especie vegetal primordial es el merey Anacardium occidentale muy plantada en las zonas de sabana que rodean a Ciudad Bolívar y en sus mesas cercanas. Dulce de merey, merey pasado, merey tostado en bolsitas, mazapán, se expenden y se comercializan con fuerza en la ciudad y sus ejes viales principales, en paradores turísticos y terminales, dando vida a una actividad económica de la cual dependen muchas familias, que  se han dedicado al procesamiento de esta prodigiosa especie que posee grasas, proteinas, vitaminas y minerales de alta calidad nutricional.
Jardín del Orinoco investigación y preservación botánica
En este recorrido por la vegetación la flora de Ciudad Bolívar no puede quedar fuera el proyecto de la Fundación Jardín Botánico del Orinoco, una experiencia de investigación, divulgación del conocimiento sobre la flora local y preservación ambiental de la biodiversidad vegetal, que desde 1992 se desarrolla con éxito en el área de la Laguna El Porvenir.
Gracias al impulso que le proporcionó el notable doctor en Botánica nacido en Guasipati Leandro Aristiguieta se promovió entre los habitantes, estudiantes y turistas el interés y conocimiento sobre el patrimonio vegetal de la ciudad y la necesidad de su preservación. 
Este propositó se concretó en 1995, con un primer estudio actualizado y de alto nivel sobre la flora de Ciudad Bolívar y su zona circundante, que arrojó como resultado el inventario o catálogo de 868 especies de plantas vasculares, de las cuales 19 son helechos, 141 monocotiledóneas y 708 dicotiledóneas. Una lista que contiene 135 familias, 502 géneros, cuyas familias más importantes son las fabaceae como el jebe, los bucares, las poaceae, cyperaceae, mimosaceae como el samán y el yucuare, caesalpiniaceae como el dividive, la bauhinia y la cañafístola,  y las rubiaceae, entre otras. La gran mayoría pertenecientes a la gran familia de las leguminosas, la de mayor incidencia en las regiones tropicales.
Este estudio o catálogo de las plantas vasculares de Ciudad Bolívar recoge la experiencia de estudiosos botánicos como el  botánico sueco Pehr Lofling, Alexander Von Humbolt, Aimé Bomblap y  los hermanos Shomburg en los siglos XVIII y XIX, los registros de Liberty Hyde Bailey en 1920, del botánico Ellsorth Kilip, quien colecta en 1943 unas 500 especies cerca de Ciudad Bolívar. De los estudios de Francisco Tamayo y Tobías Lasser, que entre Ciudad Bolívar y Caicara del Orinoco recolectan más de 600 muestras de especies vegetales.

viernes, 14 de abril de 2017

Las Venerables y Gigantes Ceibas de Upata Testigos de Historias y Aparecidos

Ceiba centenaria en Santa Rosa de Upata
La imponente Ceiba constituye tan sólo por su enorme porte uno de los árboles más representativos de nuestras sabanas y bosques americanos. Abundante en casi todo los rincones del Nuevo Continente, desde México, Centro América, el Caribe y América del Sur, este árbol centenario se yergue como uno de los símbolos botánicos más singulares del Neotrópico, admirado y hasta adorado por etnias ancestrales, que lo vinculan con sus tradiciones, cosmogonía,   historias cotidianas o épícas guerreras. La Ceiba pentadra igualmente se erige como testigo de episodios pueblerinos y relatos de aparecidos y espíritus en pena, y en ocasiones hasta testiga muda de gestas libertarias y eventos históricos.   
Por su presencia predominante en bosques tropicales de Centroamérica la Ceiba pentadra fue elevada a la categoría de Árbol Nacional de Guatemala. Es también la Ceiba el Arbol emblemático del Distrito Capital Caracas. 
 La Ceiba árbol representantivo de Upata y su zona rural
La Ceiba es uno de los árboles más abundantes de los bosques y sabanas arboladas que circundan a Upata. En la ciudad hermosos ejemplares de ceiba adornaban las riberas del Yocoima al final de las calles Miranda y Ayacucho. Una de ellas, la imponente ceiba del final de la calle Miranda, a un lado de este riachuelo,  era la más grande de la ciudad, exhibía al final de su vida un tronco de casi cuatro metros de diámetro, y una altura superior o cercana a los 30 metros. Hasta que un buen día de esta imponente ceiba no quedó ni el tronco, fue arrancada de cuajo, luego de cortarle sus enormes ramas horizontales, y nadie lamentó su abrupta muerte. En esas riberas yocoimeras sólo quedaron en pie ceibas de menor tamaño, más jóvenes nada imponentes en comparación con esa ceiba centenaria desaparecida.
Ceiba en la entrada del sector Altagracia de Upata,

Otras ceibas famosas en Upata se encuentran o encontraban en la entrada al sector rural Altagracia (ésta ya fue talada), las de las rectas del sector Sabanetica, la ceiba de la entrada al barrio La Unidad antiguo Barrio Loco en San Lorenzo, la ceiba de la carretera Upata El Manteco en el sector Santa Rosa,  a escasa distancia del cruce a las Charamizas, la imponente ceiba de la plaza Bolívar del mismo sector Santa Rosa. Este árbol singular también se puede visualizar en diferentes tamaños y edades en sectores cercanos a la autopista y carretera Upata San Félixa,  además de las que abundan en las cercanías de las carreteras e Guasipati y El Manteco, donde se encuentran asociadas a pequeños bosques secos o cercanos a cursos de agua.

En la más distante población de El Manteco, municipio Piar, al Sur de Upata encontramos estas hermosas e imponentes ceibas, en los espacios aledaños a la Plaza Bolívar.
Descripción de la ceiba
La “Ceiba pentandra” pertenece a la familia: BOMBACACEAE. Es un árbol decíduo de copas redondeadas hasta 40 m alto. Frecuentemente poseen grandes aguijones en los troncos los árboles jóvenes, aunque hay variedades sin aguijones. Estos árboles con el tiempo pueden desarrollar raíces tabulares en forma de aletones en la base y engrosar el tronco a modo de barriga y perder los aguijones. Las ramas de la ceiba son notablemente robustas quedando a veces con aguijones solamente en esta porción de la planta. Esta especie tiene hojas compuestas digitadas, que caen durante la estación seca, con 5 a 9 folíolos lanceolados u oblongos, de 8 a 20 cm de largos. La floración suele ser durante los meses de Enero a Marzo, apareciendo antes que rebroten las hojas nuevas en inflorescencias axilares fasciculadas o solitarias agrupadas hacia el ápice de las ramas, flores con sépalos con el cáliz irregularmente  lobulado, pétalos blanco verdoso a rosados, de 2 a 3 cm de largo. Los frutos de la ceiba son capsulares, elíptico oblongo de 10 a 12 cm de largo; posee semillas envueltas por abundante lana, que le sirve para ser dispersadas por el viento y que son utilizadas para rellenar almohadas y almohadones.
La ceiba se distribuye en las regiones tropicales de México y Centro América y sobre todo al norte de Sur América incluyendo las Antillas. El árbol es cultivado en Malasia, Java y Filipinas. Se trata de una especie de crecimiento relativamente rápido, resistente a sequías y en cierto grado, inundaciones, por lo que lo podemos encontrar en prácticamente todos los paisajes naturales de Venezuela, desde las selvas húmedas, las premontanas, las pluviales, las selvas de galería y los bosques secos tropófilos o caducifolios al Norte y Sur del Orinoco. La ceiba se reproduce por semillas; su madera blanca y blanda se utiliza en carpintería, para empaques y cajas de madera, también se ha utilizado para fabricar canoas y como componente de agregados. La decocción de las hojas se utiliza para afecciones de la piel, granos y picaduras infectadas de insectos, de las semillas se obtienen aceite, utilizado para la elaboración de jabones y como combustible para lámparas de aceite.
Ceiba de Santa Rosa, vista de su tronco desde la base de árbol
Ceiba hito vegetal de nuestros caseríos 
A pesar de todas estas bondades la ceiba siempre ha sido un árbol olvidado en los programas de reforestación, plantaciones forestales y planes de ornato urbano, por lo tanto su reproducción y desarrollo posterior no obedece a la intervención antrópica, es decir a la acción multiplicadora de la especie por parte del hombre, sino a las imponderables y casuística influencia de los factores medio ambientales o ecológicos, que son los que facilitan su propagación o permanencia como árbol representativo de los paisajes de sabana arbolada y bosques tropicales de Guayana. No obstante la ceiba siempre se las ha arreglado para superar estos escollos y para erigirse, sobre todo en nuestros caseríos rurales de Upata, como uno de los árboles más emblemáticos y con mayores vínculos con la tradición, la historia y el anecdotario pueblerino, que suele adoptar su nombre a sus sitios, localidades, negocios, puntos geográficos, como Las Dos Ceibas en el Pao, los clubes sociales Las Ceibas. Tradicionalmente se le asocia como referente de sectores rurales o residenciales, cuando señalamos que tal familia, bodega, taller, galpón, finca se encuentra al lado o cerca de la ceiba representativa de ese mismo sector, es decir las ceibas son como hitos vivos para señalar direcciones o sitios específicos.

jueves, 13 de abril de 2017

Cedro Amargo "Cedrela Odorata" también presente en nuestra Villa del Yocoima

Cedro en el Cementerio Viejo de Upata 
Upata y la Guayana Venezolana no es tierra de cedros amargos el "Cedrela odorata" sino del cedro dulce y el blanco de los bosques tropófilos y húmedos del Sur del Orinoco (El dulce es el Bombacopsis sp perteneciente a la familia de la bombacaceae y el blanco el Simarouba amara de la familia de las Simaroubaceae). Sin embargo este hermoso árbol de la familia de las meliáceas no es ajeno a nuestro valle y escenarios citadinos y rurales, ya que a pesar de haber sido progresivamente talado sigue presente en la Villa del Yocoima, y nos sigue regalando su prodigioso porte y la espesura de su follaje durante los 8 meses más lluviosos, gracias a la facilidad con que se adaptó a este valle y sus espacios verdes.
Sin parentesco con el cedro libanés
El cedro americano, tanto el amargo como el dulce y el blanco, igualmente no tienen vínculo botánico alguno con su homónimo de los climas templados del Viejo Mundo. Ya que ese cedro euroasiático "Cedrus libani", originario de El Libano y la cadena montañosa del Atlas al Norte del Sahara en Africa muy ponderado por las propiedades de su madera y su larga historia asociada a culturas milenarias como la fenicia y los pueblos semitas del Cercano Oriente es una conífera o pino. Este cedro aparece como la figura predominante de la bandera de El Líbano, un pueblo donde el árbol crecía en abundancia, sobre todo en sus zonas montañosas. Otros árboles de "cedro" no emparentados ni con los cedros verdaderos ni con nuestros cedros americanos son los enebros europeos, algunos cipreses y otras coníferas de climas templados. 
Arrasado en su hábitat hoy es el Árbol Emblemático de Barinas
Cedro, detalle de hojas y frutos nacientes.
Es bueno precisar entonces que nuestro Cedro Amargo,  nada humilde en su comparación con el cedro euroasiático, no es otro que el Cedrela odorata, un árbol que crecía espectacularmente en el Occidente de Venezuela, tanto en los los bosques de galería de los ríos llaneros y en las zonas del piedemonte andino, a tal punto de que allí se exhibía junto al caobo "Swietenia macrophylla" como dos de las especies más llamativas de esas selvas tropicales, tanto por la robustez de su tronco, por lo exhuberante de su copa, y por la altura que alcanzaba en ese medio natural. 
Lamentablemente el cedro amargo del Neotrópico tenía otra característica que decretó su progresiva desaparición en estado silvestre, y que lo exterminó casi por completo de esos bosques tan intervenidos de los estados del occidente venezolano. Esa peculiaridad no es otra que la extraordinaria calidad de su madera, que lo convirtió en "presa" preferida de terrófagos y traficantes legales e ilegales. 
No obstante por su presencia protagónica en esos bosques naturales fue reconocido nuestro Cedro Amargo como Árbol Emblemático del estado Barinas. Y en paralelo desde la década de los 50 a nivel nacional se inició un proceso muy intensivo de siembra y plantación del cedro en todo el país.
El Cedro Amargo en Upata
Masivamente el cedro amargo llegó a Upata sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando se inició su expansión en nuestras áreas verdes e incluso en algunas zonas rurales del municipio, donde se ha desarrollado como árbol ornamental.
Jóvenes cedros en la UNEG Menca de Leoni Upata
En Upata fue plantado el cedro en patios de escuelas como el Morales Marcano y en la zona de La Viuda en la ruta al Cerro El Toro, también lo encontramos en cantidades apreciables en el Cementerio Viejo, y en algunos otras áreas verdes dispersas en la ciudad y su zona rural.  Lamentablemente  ya porque constituía un peligro o un "estorbo" para el "progreso" o la expansión urbana de construcciones, muchos de los mejores ejemplares adultos de Cedrela odorata fueron talados en fecha reciente, se le observa en algunos espacios abiertos y plazas, pero en cantidades muy limitadas. 
No obstante en la sede de la Universidad Nacional Experimetal de Guayana Menca de Leoni, frente a la avenida Valmore Rodríguez, por iniciativa de profesores y alumnos, allí contamos con una significativa cantidad de cedros amargos, sin afectación alguna por parte de especies parásitas, que conforman un patrimonio botánico en excelente estado, que en temporada de lluvias exhiben su porte y excelente copa, en convivencia con otros árboles tropicales nativos o foráneos.