miércoles, 14 de febrero de 2024

Febrero 2024 en zonas silvestres de Upata. Así se ven sus bosques y sabanas. Sequía extrema arrecia desde noviembre del 2023

Camino a las alturas serranas, reseca la tierra y la vegetación arbustiva, al fondo valle del Yocoima en su zona residencial oriental.
Arbusto de copey en una de las lomas del Toro, creciendo sobre sustrato rocoso y resistiendo las condiciones extremas de esta sequía de febrero. Al fondo el valle del Yocoima arropado por la bruma generada por las quemas forestales.
Bosque seco tropical, árboles de palo blanco "Piptadenia leucoxylom" de la familia de las mimosaceae, exhibiendo su desnudez.

Afloramiento de cuarcita ferruginosa, bosque bajo y arbustal de sabana, al fondo el valle y sus colinas en este febrero de calor tempranero.

Los matorrales dejan ver tímidamente a la ciudad y sus lomeríos.

Valle interior rodeado de colinas cercanas. Contrastes de vegetación y verdes.

Herbazales resecos, rocas por doquier, sabanas y bosquecillos en este febrero seco.
 
Sendero a las alturas de El Toro.

Cactaceas y calas silvestres resistiendo quemas y sequía extrema. Al fondo autopista hacia Guasipati.

Desde una loma de El Toro así se contempla la ciudad y su bruma de febrero.

Retorcida, inclinada por el viento fuerte en la altura, este arbusto resiste y sobrevive en medio de la sabana pedregosa.

El único araguaney o puy en flor de la loma principal del cerro El Toro, despliega sus brotes de amarillo intenso en este febrero de calores y brisas extremas.

Acá en un breve resumen vamos a describir lo que ha sido el estado del tiempo en la Villa del Yocoima, en el último trimestre:
 
Diciembre del 2023 fue un mes francamente seco, con altas temperaturas y casi sin lluvias. Ya para ese mes en Upata el verdor de sus zonas silvestres estaba muy apagado. En enero del 2024 la situación atmosférica no varió. Esta vez no hubo ni mínimas de 18 o 17 grados. Solo 19 grados y una sola vez. La normalidad en este enero de sequía fueron los cielos despejados, alta insolación y vientos fuertes, con mañanas de 23 grados a 24 grados de mínima, y máximas de 32 grados. 2 grados por encima de los valores habituales o históricos en mínimas y máximas. 

En febrero del 2024, el mes en curso,  se mantiene la tendencia de sequía intensa. Por lo general junto a marzo suele ser febrero el mes más seco del año, con vientos fuertes y continuos, sobre todo en las horas matutinas y madrugadas. Las mínimas en 23 o 24 grados, y ya se han registrado máximas en torno a los 33 grados. Lluvias ausentes, salvo la "garúa" del martes de Carnaval y la llovizna levísima del Miércoles de Ceniza. En lo que va de 2024 en Upata solo se han registrado 3 ó 4 mm de lluvia acumulada.  De mantenerse la tendencia se espera en marzo, abril y la primera quincena de mayo, antes de las primeras lluvias fuertes del año, temperaturas máximas de hasta 37 grados, mínimas habituales de 24 a 25 grados, y promedios en torno a los 28 y 29 grados. 

Enredaderas en floración, una especie de leguminosa trepando por entre los árboles, en uno de los bosques del parque natural Cerro El Toro.

El mandigo o carne asada Roupala montana, árbol de sabana, siempre verde, victorioso en su esplendor, resistiendo hasta el más severo verano del trópico.

Flor de un guamo silvestre, del género inga familia mimosaceae, en medio del bosque de galería de la quebrada de El Caballo.

Desde diciembre del 2023 la quebrada de El Caballo está seca.

Este ejemplar aislado de  Aspidorpesma cuspa resiste bien en su verdor al crudo verano.

Roca cuarzosa fesdespática, adornada con chaparros, al fondo torre de alta tensión de la línea Macagua II La Romana de Upata.
Aún así Upata y sus colinas, lomeríos, sabanas, bosques y humedales, suelen adaptarse muy bien a estos ciclos de sequía extrema, y como pueden tanto su fauna y su vegetación logran sobrevivir a estos períodos de estrés térmico, cuando aunado a las temperaturas de bochorno, estos ecosistemas son azotados por los incendios forestales, que generan esa bruma permanente tan típica de la temporada seca. Algunas plantas en estos meses secos aprovechan para despojarse de sus hojas, como los abundantes árboles de palo blanco, que forman manchas boscosas de pálidos colores marrones grisaceos en esas zonas silvestres. Los robles, las demás especies de leguminosas, los indios desnudos, chupones, y hasta los yagrumos se muestran desnudos de hojas.

Laguna o tapón cerca de La Viuda y su bosque de masaguaros Pseudosamanea guapachele.

La sequía no ha impactado tanto a la laguna, al fondo el cerro La Viuda o Guacarapo Grande, que alterna sabanas pedregosas y bosque protectores.

Ganado sombreando y postando en el piedemonte del cerro El Toro La Viuda.

Ladera en el cerro, sabana seca y en parte azotada por las quemas.

Ya comenzó la floración del botuto o carnestolenda Cochlospermum orinocense o Cochlospermum vitifolium, especie de la misma familia del onoto.

Caobos y robles del parque del sector Manuel Piar con sus ramas sin hojas.

Las lagunas en las zonas campesinas y periferia de la ciudad, siguen teniendo suficiente agua, debido  a su abundante provisión acumulada en el ciclo de lluvias extremas 2020-2022. Mientras que las quebradas como la del Caballo en las laderas occientales del cerro El Toro en este febrero seco, apenas guardan una humedad marginal, en pozas incipientes, y sus negruzcas rocas muestran la sequedad de su superficie mineral.

En esta época febrero de cada año seco, comienzan a florecer los araguaneyes y los puy, destacan las flores de los botutos, se asoman las delicadas flores de los guamos silvestres, los tonos morados de las enredaderas en los bosques secos montanos y los brotes florales casi imperceptibles en los mangales. Es la época del cambio de ropaje de los tantos caobos sembrados en el valle, que así como se exhiben desprovistos de su follaje, en breve tiempo vuelven a mostrar sus copas repletas de hojas. 

Herbazal en el valle interior del cerro El Toro, plantación de bosques y al fondo la selva reseca, típica de febrero de cada año, donde predomina el palo blanco.

Paisaje en la altura. Sabana y bosque bajo.

A pesar de la dureza del verano, la sabana y los bosques todavía muestran este verdor en los valles y colinas de altura en el parque natural Cerro El Toro.

A más de 600 metros de altitud la vegetación boscosa permanece siempre verde. En este sector del cerro El Toro el bosque seco tropical o deciduo da paso a esta selva premontana, donde los árboles mantienen su follaje debido a mejores condiciones de humedad atmosférica y fertilidad de su suelo. Así se visualiza el bosque en febrero del 2024.

Roble Platismyscium pinnatum en la sabana, impone su presencia sobre otros árboles que no han resistido ni la insolación ni los incendios forestales, tan típicos en esta zona de Upata.

La teca, plantada en el piedemonte del cerro El Toro, en el verano bota sus hojas y mestra su ramaje desnudo, limitando su capacidad para generar sombra.

Huella de los incendios forestales en el piedemonte del cerro.
En este recorrido por la zona serrana del este de Upata mostramos en su belleza y crudeza las imágenes de esta sequía extrema, tan habitual en el valle del Yocoima, a la que tanto nos hemos acostumbrados los habitantes del noreste de Guayana. Es la otra cara de la moneda climática local, polvorosa, repleta de humos, tonos negros de hierbas y sabanas requemadas por el fuego inclemente. Una sequía tan nuestra y tan vigorosa en sus detalles y belleza, como el rostro de la temporada de lluvia y sus paisajes verdosos y húmedos al extremo también. Ese "invierno" tropical, con toda su carga de momentos, centellas, truenos, vientos huracanados, episodios asociados a tradiciones e historias de vida, que vienen también acompañadas de pequeñas tragedias, cuando las lluvias torrenciales provocan inundaciones, con sus  impactos perniciosos en cultivos y pobladores. En estos tiempos de sequía extrema echamos pues de menos los aguaceros, el olor a humedad y el verdor de nuestros paisajes silvestres. Nos toca esperar a mayo o junio, a ver sin este Niño con sus calores extremos y sequía casi absoluta nos deja n paz, y le da paso al milagro de la lluvia y sus beneficios.


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