martes, 27 de agosto de 2024

Esplendor y atractivo paisajístico del Orinoco en Ciudad Bolívar. En agosto del 2024 su creciente fue moderada.

Translator
Translator
Translator
Translator
Translator
Sobre un promontorio de rocas se alza el Casco Histórico de Ciudad Bolívar, con la Catedral dominando el paisaje urbano. Vista desde el Orinoco en la navegación en lanchas hacia la vecina Ciudad Orinoco antigua Soledad.
Remorcador de gabarras navegando el Río Padre, frente a la Encaramada de Ciudad Orinoco, en lo alto destaca la estructura del Parque Mirador José Antonio Anzoátegui.
Remanso del río frente a pequeño puerto de pescadores de La Encaramada.
Translator
Translator
Translator

Paisaje fluvial del río credido en agosto del 2024 junto al Paseo Orinoco.
El Orinoco en creciente, a un costado el Puerto de lanchas, y al fondo el Puente Angostura, patrimonio de Ciudad Bolívar y Ciudad Orinoco.
Por pocos días el río Orinoco frente a Ciudad Bolívar exhibió este mes de agosto del 2024 su máximo nivel de aguas, que en esta oportunidad apenas alcanzó los 17 metros con 10 centímetros sobre el nivel del mar, 1 metro con 24 centímetros menos que su record histórico de 18,34 m alcanzado en agosto del 2018 . Fue en consecuencia una moderada creciente del Río Padre. Para la segunda semana de agosto el Orinoco inició su cabeceo, es decir comenzó a bajar o subir pocos centímetros de manera alternada, y para la segunda quincena de este mes el río comenzó a descender ya de forma continua, hasta aproximarse a los 15 metros para finales de agosto. Septiembre es el mes en que el río deja de exhibir su creciente máxima y mayor caudal para comenzar lentamente a develar las rocas, arenales y pequeños farallones en la zona en que su cauce hace contanto con sus márgenes.

La Piedra del Medio, el Orinocómetro de Humboltd, casi engullida por el Río Padre en su anual creciente de agosto.

jueves, 1 de agosto de 2024

Paisajes de Santa María de Upata en 2024. Sus colinas vallecitos y las serranías distantes del Yuruari.

Sector El Salto de Santa María.

Al fondo visible la serranía de Tomasote.

Colinas de Santa María, desde las lomas adyacentes a la Troncal 10.

Iglesia pentecostal en la ruta al Salto.

Pequeñas fincas ganaderas en Santa María.

Escuela de Santa María.

Vieja construcción de bahareque.

Sector rural desde uno de sus lomeríos.

Reunión familiar en una tarde calurosa de julio del 2024.

Pequeños potreros del viejo caserío.

Lomeríos, sabanas pedregosas achaparradas, arbustales y al fondo la silueta inconfundible de Cerro Machí.

Otra mirada a Cerro Machí, y el sector El Silencio, cuenca del Carichapo.

Paisaje rural en a ruta a Guasipati.

lunes, 22 de julio de 2024

La ciudad de Upata: imágenes de la ciudad en julio de 2024

Translator
Translator
Esquina de la Sucre con la Beneficencia, donde una vistosa construcción moderna  se alterna con las casas típicas de la ciudad.
Calle Ricaurte, antes de la esquina con la Piar, rincón típico del casco central upatense.

 

Calle Sucre subiendo hacia la Plaza Bolívar.

En horas de la tarde de un día laborable de semana, salvo las concurridísimos corredores comerciales de las calles Miranda e Independencia, el resto de las vías del centro de la ciudad de Upata, suelen presentar un tránsito de moderado a muy bajo de vehículos y peatones. 

Esta calma de pueblo provinciano es típico de la Villa del Yocoima, que pese a su crecimiento poblacional y urbano, suele mantener en muchas de sus calles céntricasw este aire plácido y hasta solitario, semejante al que nuestros padres y abuelos, presenciaron y vivieron durante la primera y segunda década del siglo XX, cuando la capital del municipio Piar era sin duda una localidad de provincia adentro, tranquila y de poco bullicio. 

Aunado al declive económico de la actividad productiva y comercial experimentado por el país en la última década, por las causas o razones que sean, así se muestra nuestra amada ciudad en las horas postreras de una tarde de julio del 2024. 

Pero que las apariencias no engañen, a esa misma hora en la calle Miranda desde la Plaza Bolívar, hasta el corredor con la calle Independencia, desde el Mercado Central hasta las conexiones con las avenidas Valmore Rodríguez y Raúl Leoni, otra Upata distinta a esta de quietud, reposo y hasta abandono parcial o total de muchos de sus inmueble, forma parte esencial y vital de la ciudad.

En este blog hemos mostrado las dos realidades. La Upata que bulle en sus corredores de comercio, donde los vehículos y ahora con fuerza las motocicletas dejan poco espacio a la calma, y la gente de a pie ingresa y sale de su actividades de consumo en los centenares de negocios que allí se acumulan en una sucesión desordenada de edificaciones. Sí. Ese centro de actividad y ruido está presente y es duro a veces de disfrutarlo, porque hay que evadir y tener ojo avizor, para sortear a tanto motorizado inconsciente en sus caballos de hierro  y colmarse de paciencia ante la proliferación de compradores de oro y de dólares, que nos recuerdan que estamos en un tiempo de dinámica económica muy distinto al que vivieron nuestros antepasados recientes. 

Y claro existe otra ciudad, donde se respira y se vive como en el olvido de los tiempos idos, con viejas casonas en ruinas, e inmuebles comerciales cerrados y deshechos, santamarías abajo y calles sin autos, donde uno puede darse el lujo de caminar plácidamente hasta por el medio de la calzada sin temor alguno a ser atropellado. Esa es la Upata provinciana que se resiste a morir en nuestro centro histórico, y que claro en este momento histórico de recesión económica y tanta inmigración y negocios inactivos, obviamente es una cara de moneda que está allí presente.

Pese a todo este complejo de situaciones Upata sigue siendo muy activa en lo económico y productivo, sosteniendo con sus vaivenes ese potencial que le sigue alimentando como la tercera ciudad en importancia de estado Bolívar.

Arriba la fachada y el lateral derruido del viejo Hotel Emilia, en la calle Piar, y un inmueble más moderno del céntrico sector Maturín. Abajo la calle Piar mostrando aún muchas de sus viejas casas de dos aguas y techos de cinc, tan propias de la Upata provinciana. Recientemente asfaltada, su vialidad evidentemente luce mejorada. Donde se observa la mayor concurrencia de vehículos es en la zona contigua a la sede del CICPC Delegación Piar. Al fondo la subida a la Perimetral, antiguo Cerro Colorado.

Desde la segunda quincena de junio renació el verdor en el valle de Yocoima. Sus colinas vuelven a teñirse del verde intenso de la temporada húmeda

Translator

Palicourea en flor en las sabanas altas que rodean la ciudad de Upata, en medio del verdor renacido propio de la temporada de lluvias. Imagen data de julio del 2024.

Neblina en el cerro El Toro, vista desde el sector Sierra Tres de Upata.

Neblina en formación en el cerro La Viuda de Guacarapo El Grande. Después de seis meses de sequía los tonos verdes internos le dan vistosidad a este relieve.

Con las lluvias de junio y julio las zonas rurales de Upata adquieren nueva vitalidad.

Esta temporada de sequía del 2024 en Upata si bien se caracterizó por la falta casi absoluta de lluvia hasta la segunda semana de marzo, no fue tan extrema en cuanto al comportamiento de las temperaturas máximas, que a diferencia del segundo semestre del año pasado se mantuvieron en este lapso por debajo de los 34 grados, tres grados menos que las máximas registradas entre agosto y octubre del año pasado.
Luego del trimestre enero-marzo del 2024 sin calores extremos en el lapso abril-mayo de este mismo año la temperatura máxima promedio se ubicó entre 33 y 34 grados, con máximas absolutas diarias entre los 35 y 37 grados los días de mayor insolación. 
Los promedios diarios sí fueron elevados pero ajustados a los históricos, al situarse en el lapso abril-mayo en torno a los 27 grados. Las mínimas absolutas pos su parte sí estuvieron por encima de los promedios históricos, con registros entre los 24 y 25 grados, cuando lo normal es que se ubiquen entre los 22 y 23 grados. 
Entre abril y mayo hubo unas 9 precipitaciones de baja a moderada intensidad, lo que permitió elevar un poco el acumulado en los primeros 5 meses, a un total aproximado de 95 mm, un valor bastante bajo para este este lapso. A principios del 2024 en los meses de enero y febrero vivimos una sequía extrema, que se caracterizó por insolación fuerte, cielos despejados, muy poca nubosidad,  y lluvia totalmente ausente, ya que en esos dos meses no se registraron precipitaciones en el valle donde se asienta la ciudad de Upata.
Las lluvias con mayor fuerza retornaron al valle del Yocoima a partir de la segunda y sobre todo con mayor intensidad en la tercera y cuarta semana de junio como es "normal", coincidiendo con el Solsticio y la mayor declinación del Sol hacia el norte. En esta segunda quincena de junio por fin ocurrieron eventos lluviosos tipo aguaceros de 20 a 30 minutos de duración, y en dos ocasiones hubo lluvias persistentes nocturnas y diurnas, tipo lloviznas alternadas con lluvias torrenciales. 
La temperatura mínima bajó a 23 grados las primera semana de junio y el resto del mes comenzaron a registrarse mínimas de 22 y hasta 21 grados. Las máximas promedio se mantuvieron en 32 a 33 grados los días de insolación alta, y los días nublados y lluviosos oscilaron entre los 31 y 28 grados, para una temperatura promedio en el mes de 25,5 grados. En total en junio hubo 135 mm de acumulado de precipitación, con poca actividad tormentosa. 
En julio ya en plena temporada de lluvias en un 85 por ciento los días han sido nublados, con precipitaciones diarias, y continuas, que hasta la fecha se aproximan a los 150 mm como acumulado. Las temperaturas máximas absolutas han bajado significativamente al ubicarse entre 31 y 27 grados, con un promedio de 28 grados día los días nublados y 31 grados los días despejados, mientras que las mínimas han bajado a 22 y 21 grados promedio. En lo que va de mes el promedio de temperatura es de 25 grados, un valor cercano al registro histórico para julio. 
En la semana del 15 al 21 de julio, se han registrado los eventos lluviosos más torrenciales del año, aunque ninguno ha sido extremo todavía. 

sábado, 20 de julio de 2024

Nuevo portal de entrada a Upata en homenaje al General Manuel Piar héroe epónimo del municipio

Translator
Translator

El Portal Monumento a Piar le da la bienvenida a turistas, visitantes y habitantes de Upata, que utilizan la Autopista a San Félix, está ubicada a solo 100 metros del PAC de la Guardia Nacional Bolivariana.

Para los que salen de la Ciudad Feliz Viaje, al fondo kilómetro 0 de la Autopista Upata- San Félix.
Entrada a Upata por la Autopista a San Félix, al fondo el Portal con el monumento al General Manuel Piar.


En el kilómetro 0 de la Autopista Upata San Félix, a solo un paso del Puesto de Acceso y Control de la Guardia Nacional Bolivariana, destaca desde el pasado 7 de julio de 2024, fecha de la fundación de la Villa del Yocoima, el nuevo Portal de Bienvenida a la ciudad de Upata. En este monumento sobresale como motivo central la figura en relieve y  en pose cívica del General Manuel Piar, el más victorioso de los militares patriotas de la Guerra de Independencia y estratega clave de la conquista de Guayana por el Ejército Libertador.

Este Portal, iniciativa de la Alcaldesa del municipio Piar Yulisbeth García, forma  parte de un conjunto de obras de rehabilitación de vialidad y mejoras de la infraestructura urbana, que adelanta esta gestión administrativa, en coordinación con la Gobernación y el Ejecutivo Regional. 

Ahora el último kilómetro de la Autopista Upata San Félix, entre la antigua Curva de la PTJ, convertida en tramo de avenida de entrada a la ciudad del Yocoima, exhibe este nuevo aspecto, mediante un trabajo de ornato, mejoras en el alumbrado, construcción de una especie de paseo peatonal, que puede ser usado por la población, desde el puente con el río Yocoima, hasta la denominada zona del Rayado, que custodia y administra en su seguridad la GNB. 

El punto más atractivo de esta intervención fue el portal, que a los que entran en la ciudad muestra una figura en relieve del General Piar, en tamaño monumental, y a quienes salen de Upata les desea un viaje seguro. Los usuarios de la autopista, conductores, pasajeros, transportistas, habitantes o visitantes de la ciudad, han reaccionado positivamente a este proyecto, cuya construcción se enmarcó en las actividades de gobierno alusivas al 262 aniversario de la fundación de la Villa del Yocoima.

domingo, 7 de julio de 2024

Un 7 de julio de 1762 inició su tránsito histórico Upata: la Villa del Yocoima. A sus habitantes e Hijos Felicitaciones en esta fecha memorable de ratificación de su legado, importancia regional y potencial económico como entorno de vida de miles de familias guayanesas

Translator
Translator

La Villa del Yocoima cumpleañera desde su patrimonial Cerro El Toro, vista de su sector este, centro y oeste, al fondo la silueta inconfundible del Cerro El Corozo.
Así luce actualmente el Palacio Municipal de Piar y parte de su Plaza Bolívar.


Igesia Parroquial de San Antonio de Padua, la principal de Upata.

Calle Vargas, en el cruce con la Vang Prag, esquina de Filemón.

Embalse de Cupapuicito patrimonio natural de Upata, a solo 3 kilómetros de su casco central.

Av Raúl Leoni, una de las principales arterias viales de la ciudad.

Calle Ruiz Pineda en el tramo Raúl Leoni- Valmore Rodríguez.
Hace 262 años en 7 de julio de 1762 Upata la Villa del Yocoima fue fundada por los padres misioneros capuchinos catalanes para convertirla entonces en el centro administrativo principal de las Misiones del Caroní, por su importante ubicación geográfica y su suave clima en un verde valle protegido entre las colinas y montañas de la Sierra Imataca. 

En este 2024, tras una complejidad de sucesos históricos, vaivenes entre épocas de estancamiento y tiempos de mayor prosperidad, Upata se levanta y ratifica como una de las localidades más importantes del noreste de Guayana, y la tercera ciudad en población del estado Bolívar y la región Guayana. 

Desde Hemisferio Sur Guayana ratificamos a sus habitantes, hijos y amigos, nuestra mayor palabra de felicitación por este nuevo aniversario de su ciudad, que tiene ante sí el reto de superar los escollos del presente, en materia económica sobre todo, para elevarse como una morada con mayor calidad de vida, mejores servicios y con un entramado de infraestructuras urbanas de mayor vistosidad.

Se han dado desde su gobierno municipal y de parte de sus emprendedores del sector privado, y sus comunidades organizadas y familias realmente compromentidas con el bienestar colectivo, pasos destacados para que Upata tenga hoy la imagen que posee, de ser una ciudad más funcional y con una imagen más grata en sus calles, avenidas, plazas, parques, edificaciones públicas, inmuebles particulares. 

viernes, 17 de mayo de 2024

La Iglesia Católica en Upata. Una breve reseña sobre su templo principal de San Antonio de Upata. Contribución del padre Robert Plancht en su libro publicado por Editorial Trípode

Translator
Translator
Translator
Translator
Translator

Diversas tomas de la estructura, feligresía y esculturas de la iglesia parroquial de San Antonio de Padua en Upata. Abajo algunas imágenes de la vieja iglesia demolida para el bicentenario de la fundación de la Villa del Yocoima, así como una histórica foto de la construcción del templo actual en 1961 y una imagen de cómo era la estructura antes de las remodelaciones efectuadas en las dos últimas décadas por los padres Palotinos.
La historia de los templos católicos de Upata, desde su iglesia principal dedicada a San Antonio de Padua, que data de la fundación misma del pueblo en 1762, hasta las más recientes construcciones de capillas y templos como el de la urbanización Nueva Imataca dedicada a San Vicente Palotti a principios del siglo XXI, ha sido recogida con excepcional detalle por el presbítero Robert Placht en su libro "Iglesia Católica en Upata Ayer y Hoy" publicado por Ediciones Trípode en el año 2012. (Anexamos abajo fotos de su portada y contrapartada).



Aunque se trata de una investigación dedicada a resaltar los aspectos más relevantes de la misión pastoral, misionera, del credo católico en la Villa del Yocoima y sus caseríos, en la que uno de su más importantes aciertos es el de arrojar luces y datos precisos sobre la historia de los templos construidos por la feligresía y las autoridades eclesiásticas a lo largo de sus dos siglos y medio de vigencia como la principal religión de esta ciudad y su área de influencia inmediata.

En resumen de este libro podemos extraer las siguientes informaciones, basadas en la revisión documental que el presbítero Placht realiza de diferentes autores:

"El antecedente más antiguo a lo que sería la evolución de la iglesia católica en Upata hay que remitirlo al año 1738 cuando se levantó un primer templo de este credo, meses antes de la primera fundación de Upata, capilla improvisada de materiales precarios dedicada a Nuestra Señora de la Candelaria, donde se realizaron los primeros oficios litúrgicos desde enero de 1739.

Epidemias, carencia de recursos, el asedio de grupos indígenas hostiles a quienes pretendían usurpar sus territorios, así como el ataques de piratas que penetraban hasta el interior de Guayana, provocaron su decadencia absoluta y la temprana muerte de este primer intento de fundación de Upata, que ya en 1740 fue abandonado por sus primeros habitantes. Persistían y sobrevivían a este asedio y a otras calamidades no obstante las cercanas misiones de San José de Cupapuy, Santa María del Yecuario, y San Francisco de Altagracia, fundadas años atrás por los padres capuchinos.

Luego de este fracasado intento Upata, como proyecto de villa, renace en 1762 con la fundación de la localidad el 7 de julio. Desde meses atrás a este fecha ya los padres capuchinos catalanes habían realizados algunos actos religiosos en una sencilla capilla, ubicada en aquel tiempo en lo que hoy es el Hotel Yocoima, antiguo edificio Pararayos, a cuatro cuadras del terreno donde se ubicaría definitivamente la primera y mas importante iglesia parroquial de Upata.

Así se veía el viejo templo de San Antonio, casi 200 años estuvo en pie, pero ante su deterioro estructural y lo pequeño de su interior fue suplantado por la actual iglesia entregada en el marco del Bicentenario de Upata.

Otra estampa muy común de la vieja Iglesia de San Antonio en la década de los 50 y 40 del siglo pasado.

En ese mismo año se inició la construcción de ese templo parroquial dedicado a San Antonio de Padua, en el mismo sitio donde se levantó la iglesia parroquial primogénita de Upata, el cual fue culminado en octubre de 1762, tres meses después de la fundación de la Villa. En esa iglesia se ofició la primera Misa Solemne el 13 de junio de 1763 en los actos conmemorativos del día de San Antonio, una liturgia que estuvo a cargo del párroco José Antonio de Cervera.

Este templo de modestas dimensiones, pero levantado con madera más trabajada, mampostería y otros refuerzos estructurales, estuvo en pie durante dos siglos. Con algunas restauraciones se mantuvo en pie, hasta que dado su nivel de deterioro fue sustituido por el templo actual, inaugurado en 1962 en la fecha conmemorativa del bicentenario de la fundación de Upata.

Campanas y otros artilugios litúrgicos, en aquel viejo templo de 200 años fueron trasladados a Upata desde la parcialmente destruida misión y Castillo de Araya al norte de Cumaná.