Don Ponciano Alvarez con su aguila harpía y su represa
Salto Angel obra de Ponciano
Los años no le pasan. Él más bien los disfruta y les saca el jugo. Montado en su arcoiris personal, con el fúsil del píncel y el escenario infinito de los lienzos, ha creado múltiples obras que le rinden tributo a la sencilla vida del pueblo donde nació hace más de 80 años, a la villa pequeña que tanto quiere y que hoy se muestra enorme en su crecimento urbano, para sus ojos apenas cansados.
A la India de la leyenda Up Ata Ponciano le ha dedicado parte de su creación, incluso reclinada sobre la mítica piedra de Santa María, adornada con símbolos de la heráldica, le sirvió para el noble propósito de que nuestro municipio Piar tuviera un escudo singular. Pero Panciano es además poeta de los buenos, de los que nos recrean con palabras sorprendentes, coloridas como esas imágenes metafóricas que nos transportan a ese mundo de paisaje íntimo y extrovertido de la naturaleza plena.
Desde la loma de la Escondida se divisa la Troncal 10 en Santa María, al fondo la distante cordillera de Tomasote, en la ruta a Guasipati.
Troncal 10 en Santa María, estampa del pueblo a ambos lados de la carretera Upata Guasipati.
Camino de arena en La Escondida, casa de campo suavizada por la fronda de sus árboles de Aceite o Copaiba, uno de los recursos florales más abundantes de Santa María.
Desde la Loma se divisa un valle en la vía El Salto, iglesia cristiano y serranías de San Germán El Aguador.
Casas viejas, caminos de arena, árboles y cercas campesinas
Santa María del Yecuario o más bien de Upata, como se le conoce en la actualidad, sigue su marcha serena por el devenir de los pueblos antiguos convertidos ahora en caseríos, opacada por la Villa de San Antonio distante 12 kilómetros al Norte de sus recodos empedrados, colinas de suave vegetación de arbustos y chaparrales, y caminos de tierra blanca, arenales y uno que otro terrón de arcilla. Santa María hoy vive como siempre de sus cultivos breves, de sus pequeños hatos, de sus chiqueros de la ganadería porcina, y de la venta de comida, del paso de los turistas y viajantes que suelen acá descansar para el desayuno o el almuerzo de rigor, donde las empanadas, pastelitos, arepas y sopas, jugos y café tinto, tienen amplia demanda.
Casa de San Isidro, en esta vieja casona de estilo colonial vivió el Libertador durante su estadía en Angostura en 1819.
Ciudad Bolívar la histórica capital de Guayana, hoy del estado Bolívar, una ciudad pujante sede de los poderes del Estado Regional, activo centro cultural, administrativo, comercial, turístico, agropecuario, de servicios, y puerta de entrada a los vastos territorios de la Orinoquia Guayanesa. El 22 de mayo cumple 250 años de historia compleja, patria, de lucha, vigorosa, y ratificación del patrimonio cultural. Ciudad Bolívar fue en desde 1819 hasta 1821 capital de Colombia la Grande, sueño supremo de unidad política impulsado por el Libertador Simón Bolívar, ratificado en su célebre discurso de Angostura. Precisamente como Santo Tomé de la Angostura del Río Orinoco fue fundada en 1764 por el español Joaquín Sabás Moreno de Mendoza, siguiendo los lineamientos y recomendaciones del Gobernador José Solano, en un punto más al Oeste de la desembocadura del Gran Río. Su ubicación estratégica en este punto estrecho del Orinoco, sobre un promontorio rocoso del precámbrico, le permitía entonces a la metrópoli España reforzar la ocupación y defensa de las tierras más al interior de la extensa Provincia de Guayana, en la ruta hacia los ricos Llanos Occidentales de Venezuela y las llanuras del Casanare y el Meta en la Nueva Granada.
La mítica Piedra del Medio frente al Paseo Orinoco de Ciudad Bolívar, Humbolt el gran naturalista alemán la denominó el Orinocómetro, debido a las marcas que las crecientes del Río Padre dejaban en su laja principal. Abajo mapa de la región de Ciudad Bolívar, el Orinoco, parte de Guayana y Sur de Anzoátegui del Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar.
Serranía en Santa María de Upata, 12 kilómetros al Este de la ciudad vía Guasipati.
Contraste en serranías al Noreste de Upata, rocas precámbricas, gneiss, y arbustales quemados sobre suelos pedregosos resecos. Al fondo matorral y bosques bajos de vegetación caducifolos, de hojas caducas, alternados con chaparrales en verdor, lo que nos revela la adaptabilidad de estas plantas a tiempo atmosférico de extrema sequía. A pesar de la intensa sequía los apamates (Tabebuia Rosae) en flor nos han regalado un espectáculo singular en las zonas urbanas de Upata, donde predominan como árboles de ornato.
Laguna, abrevadero, cuerpo de agua superficial, se encuentra a su nivel mínimo, por efecto del intenso verano de este primer semestre del año 2014.
Otro cuerpo de agua afectado por el intenso verano.
En Upata y Guayana hemos tenido temporadas de sequía extrema. Recordamos la de 1984, cuando durante seis meses casi no hubo lluvias, sólo reaparecieron los aguaceros casi al final de junio. Otro verano crudo fue el de 1995, hace 19 años, cuando sobre nuestros valles, montañas y llanos del estado Boílvar se nos depositó ese aire enrarecido, pesado, humoso, proveniente de quemas incesantes del corazón de la América del Sur. Entonces conocimos de cerca La Calina, un fenómeno poco usual, pero que cada 40 o 50 años reaparece generando temor o sorpresa entre la población, particularmente intensa y diaria fue ese vapor azulado permanente en los meses de abril y mayo del 95. Más recientemente en el bienio 2001-2002, nuestra Guayana, sobre todo en la cuenca alta del Paragua y Caroní, tuvo un ciclo de intensa sequía acompañado de una temperada lluviosa muy débil que provocó la alarma colectiva y del Estado, debido a que en ese lapso el embalse de Guri alcanzó un volumen crítico, al ubicarse su espejo de agua por debajo de los 244 metros de altitud. Ese ha sido el descenso más preocupante del lago desde que en 1986 la presa de concreto y enrocamiento de la Central de Guri fue elevada hasta la cota 272 metros sobre el nivel del mar. Luego de una década y dos años de relativa equilibrio en los ciclos del tiempo atmosférico, y de incremento sustancial de las precipitaciones, en este año 2014 nos enfrentamos una temporada de sequía extrema, provocada por la influencia anticiclónica y de altas presiones generadas por el sobrecalentamiento del Pacífico.
Inicialmente el 2014 al igual que en el último quinquenio se nos presentó con un ciclo de lluviosidad inusual, abundante en enero, y durante la primera quincena de febrero, que retrasó la entrada de la sequía. Pero tal situación era un espejismo, advertido por campesinos que nos expresaron que este año más bien íbamos a experimentar un verano tardío pero particularmente seco y prolongado. No se equivocaron. Tampoco se equivocaron los expertos del INAMEH, quienes a través de sus modelos matemáticos y científicos estimaron que este 2014 sería más bien de sequía tardía pero prolongada, debido a que estamos por entrar bajo los efectos globales del Niño. Vivimos entonces un tardío Verano, que se nos prolongó con fuerza desde el 15 de febrero, y cuyos efectos siguen generando angustia, preocupación, pérdidas y expectativas, a los campesinos, productores agropecuarios, y entidades públicas encargadas de administrar acueductos y el ambiente.
Según nuestros registros, en Upata, sobre estas tierras ubicadas en el piedemonte del macizo de colinas del arco Norte y Este, hemos tenido un año 2014 seco al extremo, ya que en casi cinco meses apenas han caído sobre el Valle del Yocoima 85 mm de lluvia, es decir apenas 85 litros por metro cuadrado en 4 meses y medio. Salvo enero y febrero, cuando se acumularon 74 mm, en los meses de marzo, abril y lo que va de mayo sólo han caído 11 mm de lluvia, un registró extremadamente bajo, en relación con el promedio de las últimas dos décadas en Upata.
Hermosa flor del Bucare Blanco Erythrina Variegata, este año 2014 floreció a mediados de abril en el Parque de la urbanización Manuel Carlos Piar de Upata.
¡Llegó el mes de las flores!¡Llegó Mayo!
jadeante y anheloso por llegar
con su mantón de verde esmeraldino
a todo ser nos viene a refrescar
Con él llegaron las primeras lluvias
calmaron la sed de los ganados,
merecures y mangos maduraron,
retozar se miran los venados
Y vuelve el movimiento de llaneros
a emprender de nuevo vaquerías
lucen cobijas nuevas y caballos
que ostentan con grandes gallardías
Madrina de novillos retozones
se miran por doquiera atravesar
y en la placidez de los caminos
del viajero escuchase el plácido cantar
Busto de Piar en la plaza que lleva su nombre en Upata, al fondo un hermoso ejemplar de Araguaney Tabebuia chrisantha. Este año 2014 comenzaron a florecer tardíamente a finales de abril y días iniciales de mayo.
Torbellino de gentes, carros en demasía, caos urbano, edificios sin la armonía de tiempos pretéritos, un casco central que rinde poco tributo a la memoría arquitectónica frágil de los abuelos que ya se fueron. Así es Upata, la del primer trimestre del año 2014, una ciudad que crece y crece hacia dentro, tomando rumbo en formas cúbicas que se erigen como depósitos de mercancias, en un religioso culto al comercio en todas sus formas. Pero es la Upata que tenemos, carente hasta el cansancio de auténticos espacios públicos, donde podamos reencontrarnos como habitantes de una morada para el abrazo y el diálogo de amigos y familias.
Son imágenes poco ambiciosas en lo creativo de una ciudad en expansión, que no obstante no encuentra su identidad como realidad urbana estéticamente agradable. Pero es Upata. No hay otra. Es un destino trazado desde la óptica del capital que se reproduce en comercios y automóviles, que no dejan espacio al caminante. Los peatones acá no tienen aceras para su movilidad deben hacerse su camino al andar, como lo dijo el buen Machado de la poesía española, serpenteando entre los recodos de tarantines, aceras escarpadas, y trampas urbanas, para no fallecer en este bosque inhóspito de obstáculos.
Mapa del Casco Central de Upata disponible en el portal geográfico abierto www.opentreetmap.org
Calle Real del sector, al fondo el Cerro Cacahual.
Casa de Campo en un fundo cercano a la comunidad.
Apenas a 3 kilómetros de Upata, en el piedemonte del Cerro El Algarrobo y a un costado del Cerro Altagracia, se encuentra ubicada esta serena, verde, campestre comunidad de productores agropecuarios, artesanos de la dulcería, y trabajadores, que prefieren el retiro de este hermoso valle al bullicio de la ciudad.
Altagracia o San Francisco de Altagracia, fue fundada en 1734, 28 años antes que Upata como pueblo de misión indígena. Esta localidad se encuentra en la vieja ruta a las tierras bajas del Orinoco en su confluencia con el Caroní, y era camino obligado para los obreros y técnicos de las empresas mineras establecidas al Sur de Guayana. La ruta que tenía su punto de partida en Puerto de Tablas, hoy San Félix, iba paralela aunque distante a la larga cadena de colinas y altiplanicies de las Sierras Piacoa e Imataca hasta Guasipati la capital del Yuruari, Cicapra, la región aurífera de Nueva Providencia, Caratal, Nacupay, más al Sur vía El Dorado, y más allá los selváticos parajes del balatá, el pulgo o caucho, y las exóticas tierras altas de La Escalera y Sierra de Lema, en la puerta de entrada a la desconocida Gran Sabana.
Río Yocoima en la cuarta semana del mes de noviembre del 2013 desde el puente de la calle Urdaneta de Upata.
Upata en una tarde de lloviznas y arcoiris en la zona urbana de Manuel Piar, al fondo el Cerro El Toro.
Upata en el año 2013 registró una temporada de altibajos, en lo correspondiente a las condiciones climáticas, luego de un primer semestre de muy escasas precipitaciones, menos de 300 mm hasta junio, el segundo semestre casi triplicó este registro. Salvo octubre, mes inusualmente seco, el resto del lapso julio diciembre fue de lluvias intensas y continuas.
En noviembre y diciembre cayeron sobre la ciudad casi 300 mm de lluvias, y como consecuencia incluso ocurrió un interesante fenómeno, como lo fue la creciente del río Yocoima, acaecida la cuarta semana de noviembre, ocasionada por un frente de lluvia proveniente del Atlántico y Delta Orinoco, que interactuó en la altura, para generar casi 80 mm de lluvia en 24 horas.
El
Doctor Pausolino Martínez recibió diploma de reconocimiento
Acto
de Acción de Gracias en la sede de la UNEG Upata
Cuerpo Docente de la Uneg Upata acompañan al Dr Pausolino Martínez
Upata/
Especial/Juan Ruiz Correa
El
pasado martes 26 de noviembre se inició la programación aniversaria
de la sede Menca de Leoni de la Universidad Nacional Experimental de
Guayana localizada en la ciudad de Upata. En esta oportunidad el acto
protocolar de acción de gracias le correspondió a un integrante de
las iglesias evangélicas Pastor Mario Peña, egresado de la UNEG,
quien oró por la continuidad y consolidación de esta sede
universitaria, que además de Ingeniería en Industrias Forestales
incorporó este año 2013 los proyectos de carrera de Ciencias
Fiscales y Contaduría.
La
actividad central de la jornada prosiguió con un sencillo acto de
reconocimiento a la dilatada y fructífera carrera académica del
doctor Pausolino Martínez, fundador y motor del proyecto de
Ingeniería en Industrias Forestales, focalizado hacia la utilización
de la madera.
Saltos de La Llovizna aguas abajo del embalse Macagua
Impetuoso Caroní desde el Mirador Principal del Parque La Llovizna.
Salto La Llovizna, al fondo se observa la silueta de la Presa Macagua II.
Turista posando con el telón de fondo del Salto La Llovizna
Caminerías en el Parque al lado del caudal turbulento del Caroní
Desde hace semana y
media, es decir a finales de agosto, Corpoelec aperturó las
compuertas de los aliviaderos de la Central Hidroeléctrica de Guri.
Miles de metros cúbicos de agua del caudaloso Caroní están siendo
incorporados al cauce de río que nutre el sistema de generación
eléctrica más importante del país.
Colateralmente los
escenarios fluviales del Bajo Caroní y en especial las cascadas y
rápidos aledaños al Parque La Llovizna, localizado entre San Félix
y Puerto Ordaz, muestran en esta parte final de la temporada de
vacaciones su mejor rostro, debido al aumento de caudal de las
cascadas y torrentes que serpertean y rodean este hermoso escenario
natural, que constituye el principal parque metropolitano de Ciudad
Guayana.
Con la atarraya al río, al fondo costa sur de Anzoátegui Soledad municipio Independencia.
Los niños vigilan la captura del día, lista para la venta en pleno Paseo Orinoco.
Cerca de la Cruz del Perdón se ubican algunos de los pescadores tradicionales del Orinoco, muchos provienen del cercano barrio de Perro Seco, al fondo Puente Angostura y lancha de pasajeros.
Desde el viernes 30 de agosto fueron abiertas las compuertas de los embalses del Bajo Caroní, en la gráfica el impresionante alivio de agua del lago de la Central Hidroeléctrica Antonio José de Sucre en Macagua II.
Ante el incremento del caudal de los ríos afluentes al embalse Guri, CORPOELEC abrió las compuertas de los aliviaderos de las Centrales Hidroeléctricas del Bajo Caroní con el propósito de regular los niveles de operación del embalse que sirve a la principal fuente de generación de electricidad en Venezuela.
Las compuertas se abren por el incremento sustancial de los aportes de los ríos que alimentan al embalse de agua más grande del país, razón por la cual estiman que se estará aliviando controladamente con el objetivo de mantener los niveles adecuados de operación para las Centrales Hidroeléctricas.
Como el sistema de presas del Bajo Caroní opera en forma de escalera, se realizarán maniobras de descarga continuas de hasta 11 mil metros cúbicos por segundo (m3/s) en las Centrales Simón Bolívar en Guri, Francisco de Miranda en Caruachi y Antonio José de Sucre en Macagua.
Como medidas preventivas de seguridad, CORPOELEC notificó oportunamente a las autoridades nacionales y locales competentes, tales como el Instituto Nacional de Canalizaciones, Capitanía de Puertos, Protección Civil del municipio Caroní, CVG Ferrominera, entre otros, a fin de prevenir posibles situaciones de emergencias por el incremento de los niveles de agua.
CORPOELEC invita a toda la comunidad en general a disfrutar un gran atractivo visual y turístico para esta importante región del país que ofrecen los aliviaderos de las Centrales Hidroeléctricas. Asimismo se hace un llamado a las comunidades aledañas a las márgenes del río Caroní, así como también a los usuarios y usuarias de los balnearios ubicados en estas zonas, a tomar las precauciones pertinentes para resguardar su seguridad, ya que se podría incrementar la velocidad de las corrientes de agua durante el tiempo que se produzca el alivio. (Información tomada de la página WEB de la Corporación Eléctrica de Venezuela Corpoelec)
Calor y amenaza de lluvia. Así era siempre en julio. Cuando nos adentrábamos por aquellos parajes sin fin y verdosos de la carretera Upata El Manteco. Olor a monte fresco, a cagajón y a suelo mojado, colinas y más colinas por todo el trayecto. Ya íbamos más despacio en el viejo carro, atentos al cruce del camino a Apurito, cerro hermoso y distante aún. El Sol ya no picaba tanto y el aire húmedo, el fresco de la tarde en cercano ocaso, nos indicaba que por aquí hubo lluvia y de la buena. Subíamos a los llanos de Apurito en compañía del Ñato, joven peón de finca, panzón, corto de piernas, de piel cobriza, extrovertido y chistoso, Farfán para sus amigos. También nos acompañaba como protagonista de aventura el experimentado Caiguire, también conocido como El Cazador, según muchos lugareños el mejor tirador de las llanuras del Yuruari Medio.
Casco Central de El Pao, al fondo laderas y terraplenes del antiguo yacimiento de hierro
Club Bolívar, al lado del antiguo comisariato de Ferrominera Orinoco.
Panorámica del casco central de El Pao desde el estacionamiento del Ambulatorio
Una de las vías principales de la población
Iglesia San José Obrero
Ambulatorio de El Pao
En el 2013 El Pao sigue su andar como pueblo emergente del municipio Piar, intentando sus pobladores despegar hacia un futuro más promisor, luego de que su condición limitada de campamento extractivo diera paso a otro tránsito distinto a la minería del hierro, que desde la década del 50 del siglo pasado fue su principal y único motor productivo. Como bien lo reseñamos en el 2010 El Pao cabecera de la Parroquia Andrés Eloy Blanco se negó a morir, y aunque lento en su recuperación hoy se alza, se yergue como posibilidad y asiento de vida de 5 mil 634 personas (Según datos oficiales del Censo 2011 del Instituto Nacional de Estadística), que lo habitan en el casco urbano principal y en sus extensas y sinuosas zonas rurales.