viernes, 11 de septiembre de 2020

Cerro de la Mesa colina distante, bosques siempre verdes y reservorio de bauxita al Norte de Upata

Cerro de la Mesa visto desde el cerro de La Viuda

Desde la sabana del cerro La Viuda se divisa el sector occidental de la Mesa y el valle contiguo a La Carata

Vegetación, chaparral, hierbas y yucuare en flor en la ruta El Toro La Carata

Rocas y vegetación de sabana paisaje que antecede las formaciones boscosas de La Mesa

Desde las colinas del Toro se observa esta interesante vista del Cerro La Mesa, su hermano mayor, ubicada  al Norte de Upata, las pendientes lucen las huellas de las deforestaciones, y se conserva en este sector un poco más del 50 por ciento de su bosque  originario.

Desde el camino del Dique del cerro El Toro se accede a esta otra trocha que fue utilizada hace tres décadas para el trasporte de bauxita desde lo alto del cerro La Mesa, hoy el camino está abandonado. Al fondo se divisa parte de esta imponente serranía del norte de Upata, donde se alternan bosques y vegetación herbácea.
Base o piedemonte del cerro La Mesa ubicada en valle interior localizado al norte del cerro El Toro, en noviembre de 2020. Esta zona ha sido invadida por el gamelote o carrizo, Pannicus máxima, una herbácea que ha ocupado todo esta extensión en un sector llano donde se desarrollaban actividades agrícolas.

El Cerro de la Mesa de La Carata, como lo indica su nombre está justo al lado de este sector boscoso de Upata, a unos 3 kilómetros de la ciudad, hasta sus proximidades se puede acceder por dos rutas, o bien en automóvil por la carretera Alaska Carata, vía al antiguo relleno sanitario de la ciudad, o por otra ruta más agreste, desde los valles interiores del cerro El Toro. 

La Mesa con su cima de tope plano, visible desde el Oeste y parte del centro de Upata, alberga en la mayor parte de sus laderas y parte alta una extraordinaria biodiversidad de flora y fauna prácticamente virgen. Tiene la particularidad igualmente de actuar como un área de captación de agua que da origen a los manantiales de La Carata, debido a su particular ubicación en la zona más lluviosa del Norte de Upata.

Cuando se baja desde Chapire en la carretera a Sabenetica Sabaneta El Pao se observa esta extraordinaria vista del cerro La Mesa al fondo, con su cima alargada y de tope plano, dominando buena parte de la panorámica del valle del Yocoima, a la derecha el urbanismo Villa Paraíso.

viernes, 4 de septiembre de 2020

Árboles de mi tierra: Yiguire, dividive, guamo y guanábano

Árboles silvestres, árboles frutales, frutales, o de sombra, con propiedades medicinales y ligados algunos a nuestras tradiciones. Nuestro trópico upatense, tierra caliente y fresca a ratos, ha sido también prodigiosa en su variedad botánica, en su biodiversidad vegetal. Algunos provienen de los bosques secos o subhúmedos que rodean la ciudad o de las sabanas tan vituperadas que forman buena parte del paisaje del valle. Otros han sido sembrados o transplantados por la utilidad de sus frutos. Pero lo cierto es que en esta labor didáctica seguimos empeñados en darlos a conocer, sobre todo a las nuevas generaciones, para que aprendan a valorar la importancia de estas valiosas especies vegetales, que forman parte de nuestro entorno biótico. En nuestra serie de los Árboles de Upata continuamos  con las especies siguiente:

Yiguire

Yiguiere silvestre en el sector California

El yiguire es una especie vegetal perteneciente a la gran familia de la leguminosas o fabaceae, y en particular a la familia más restringida de las Mimosaceae, que por lo general tiene un porte mediano, que dependiendo de la calidad del suelo crece como arbusto o como árbol en los bosques de hojas caducas, o tropófilos y que alcanza su mayor altura en los bosques más húmedos de la Reserva Forestal Imataca y los lotes boscosos del este de Bolívar. El yiguire es una especie típica de tierras calientes, que soporta bien el largo periodo de sequía, y que suele ser una planta muy común en los bosques que rodean la ciudad de Upata, y en general los ecosistemas del nororiente de Guayana.  

 

Su nombre científico es Pseudopiptadenia psilostachya. Algunos de estos árboles los hemos visto por los patios en las barriadas de la ciudad, en sectores como el cerro El Toro, Santo Domingo, Alaska, La Carata, Los Chorros, zona rural California, parte alta de Libertador, El Tanque, La Armonía y todo el eje Upata Sabaneta, entre otros. No son tan grandes y extendidos como otras especies de su familia, pues no llegan a alcanzar la altura de sus parientes el caro o caro Enterolobium cyclocarpum), o el denominado hueso de pescao Pithecellobium pedicellare , ambos parecidos al yiguire en sus hojas divididas en decenas de foliolos.

Yiguiere en el sector El Tanque, parte alta del barrio Libertador de Upata 

Dividive 

El popular dividive, es otra leguminosa presente en los arenosos suelos de sabana del valle del Yocoima , sobre todo en sus áreas rurales, ya que no le se le suele avistar en las zonas urbanas de la ciudad. Su nombre científico es Caesalpinia coriaria (también llamado en otros países de América Latina cascalote, nacascolo, guaracabuya huatapana o tara del Caribe). 


Este árbol proviene de las Antillas, norte de Suramérica, Centroamérica y sur de México, donde crece hasta máximo los 10 metros los ejemplares más desarrollados. Sus hojas crecen en pinnas de 3 a 10 pares, de 5 a 12 cm de largo, cada una con 10 a 25 pares de folíolos de 4 a 8 mm de largo y 2 mm de ancho; comúnmente con una pinna terminal.  Sus flores tienen de 3 a 5 cm de longitud, en panículas individuales racemosas 1 a 2 cm de largo, con 15 a 20 flores; pétalos color crema amarillento a blanco-verdosos, carnosos. Su fruto es una legumbre plana, verde y carnosa, con el margen irregularmente enroscado, con unas pocas semillas, color café, lustrosas, comprimidas, elíptico-oblongas. Se multiplica por las semillas. Prospera en zonas cálidas, donde soporta temperaturas hasta superiores a los 28 grados. Es un árbol muy abundante en las regiones secas de Venezuela y Colombia, en La Guajira, en el estado Falcón, en la costa caribe de Venezuela, los Llanos y en las sabanas del norte de la región Guayana.


La goma de la semilla de dividive (y de otras especies del género Caesalpinia) se utiliza para producir taninos para curtir cueros. También se usa para producir tinturas y en la fabricación de jabones y pasta dental. El arbusto se emplea como cerca viva. Las hojas se utilizan para alimentar al ganado. Se le atribuyen propiedades medicinales: la corteza y las hojas son astringentes; las flores son aromáticas y se les usan contra afecciones del corazón y dispepsias; las raíces se usan como antisépticos en las ulceraciones y contra la gangrena;  

Solitario dividive en la Urb Manuel Piar

Los frutos en infusión se utilizan para gargarismos contra amigdalitis. Las hojas y flores de Caesalpinia tinctoria en decocción se usan como purgante; las hojas y frutos en decocción, para lavar el cabello contra la calvicie; los frutos en decocción, contra la diarrea y las flores en infusión, contra las "fiebres intermitentes". Con los vapores del fruto se combaten además las hemorroides. Por lo que se trata de un árbol con un potencial de usos muy variado, que debería ser más plantado en la ciudad. 

Anteriormente se multiplicaba el dividive en los pequeños bosques secos y espinales de las sabanas cercanas a la quebrada de El Caballo y del terreno donde estaba ubicado el Hipódromo Las Guarataras, otros ejemplares se exhiben ahora en menor número en las sabanas del piedemonte de los cerros Guacarapo, El Toro, en la zona contigua a Laguna Larga y por la ruta a San Lorenzo. La expansión urbana, el crecimiento de las áreas residenciales y la ampliación de las construcciones y casas, ha jugado en contra de este árbol, que cada vez es menos frecuente en la ciudad.
En la toponimia local ninguna comunidad, barrio, urbanismo, caserío, o punto geográfico lleva este nombre, privilegio que sí ostenta la lejanísima, cálida y pequeña población trujillana de El Dividive, capital del municipio Miranda, localizada en la carretera Panamericana, en las tierras bajas aledañas a la Cordillera Andina, entre la represa de Agua Viva y Sabana de Mendoza a escasa distancia también de Valera, la ciudad principal de Trujillo. 

Guamo

 
Guamo de pequeño porte pero muy frondoso en un patio del sector El Tanque


El guamo está representado por varias especies, entre los cuales se cuentan el Inga Alba, el Inga spectabilis o guamo cajeto, el guamo churimo (Inga edulis), el guamo macheto (Inga heteróptera), entre otros, que está muy asociado a la tradición botánica de los sectores campesinos de Venezuela, y que en Guayana es una planta de utilidad por su uso comestible, de sombra y ornato en el ámbito rural.  

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Quebrada de El Caballo el 2 de septiembre de 2020 en su cuenca alta Cerro El Toro



Así se encuentra la quebrada de El Caballo el 2 de septiembre del 2020, dos días después de las lluvias extremas que azotaron a Upata. Éste es el aspecto de este curso de agua cuando sobre sus nacientes en el Cerro El Toro caen copiosas lluvias, que alimentan su caudal de manera significativa. 
Pero aguas abajo en la ciudad el panorama de la quebrada es otro, allí se convierte en un torrente cercado por la expansión urbana y la irracional construcción de viviendas y otros inmuebles en parte de lo que fue su zona protectora y área sujeta a inundaciones periódicas. 
La contaminación por residuos domésticos, que son vertidos directamente, la acumulación de sedimentos, escombros y basura, lo convierten antes de tributar sus aguas al río Yocoima, en un cuerpo hídrico de alto riesgo para quienes viven en sus cercanías, y periódicamente deben sufrir inundaciones, enfermedades y angustias. 

Hay que detener deforestación en el Cerro El Toro y en bosque protector de la Quebrada

Esta quebrada de El Caballo es un patrimonio natural sumamente golpeado por la intervención humana, no sólo en su cauce inferior sino incluso en sus nacientes y cuenca alta, debido a la presión de las actividades agrícolas y la pequeña ganadería que lo contaminan y deterioran ambientalmente. Para colmo su zona protectora, su hermoso bosque de galería está siendo progresivamente degradado por el corte ilegal de árboles para extraer leña, y con ello se está afectando su biodiversidad de flora y fauna.  
Ante la indiferencia de las autoridades y la falta de conciencia colectiva es necesario frenar el progresivo deterioro ambiental de nuestro principal patrimonio natural de Upata, que está siendo devastado en sus formaciones boscosas, afectando su biodiversidad de fauna y flora, y sus cuerpos de agua. Imágenes evidencian magnitud de la devastación, que debe ser frenada para que las nuevas generaciones puedan seguir disfrutando de este importante escenario natural de Upata.

Necesario es el llamado de alerta y apelar a la conciencia pública para evitar mayor degradación a nuestro patrimonio natural. El cerro El Toro está siendo afectado por la deforestación  progresiva, sistemática y silenciosa. 
Sus bosques protectores de quebradas y en laderas son talados  a un ritmo vertiginoso para ampliar conucos y extraer leña sin control alguno y sin atender magnitud del impacto ambiental que provocan; y no hay autoridad ambiental ni representante de los entes gubernamentales que se ocupen de poner freno a esta devastación de su frágil equilibrio ecológico. 
Repetimos las imágenes son elocuentes. Debemos frenar este ecocidio y sensibilizar a nuestros hermanos campesinos  pisatarios del cerro y sus valles a practicar una agricultura sustentable y más respetuosa del ambiente, ya que el ecosistema donde habitan es sumamente sensible ante una expansión incontrolada y agresiva de las áreas de cultivo. Sobre todo porque ocupan tierras ubicadas en pendientes, con suelos ácidos y que además forman parte de zonas protectoras de cuerpos de agua.  

martes, 1 de septiembre de 2020

Imágenes un día después: Creciente histórica del río Yocoima de finales de agosto del 2020 supera o se aproxima a la de 1981

A las 8 de la mañana del 1 de septiembre, así estaba el Río. Toma desde el puente de la calle Ricaurte.
Desde del puente San Félix el Yocoima se mantenía por encima del canal de concreto.

El Yocoima desde el puente de la calle Urdaneta

Desde el puente de la Ricaurte el Yocoima rumbo al sector Alaska
El río Yocoima desde el puente Bolívar, antes de su encuentro con el Cupapuicito
El Yocoima desde el puente de la Unión, primero con su caudal normal en agosto y luego con la creciente extraordinaria, la primera imagen fue tomada una semana antes de la creciente del 31 de agosto del 2020.
 
El río Yocoima en la mañana del martes 1 de septiembre mostrando desde el puente de la calle Unión de Upata la impetuosidad de su corriente, 30 horas después de la precipitación extrema caída en su cuenca la madrugada del lunes 31 de agosto.

Desde las 11 de la noche del domingo 30 de agosto de este año 2020 hasta las cinco de la mañana del lunes 31 de agosto, una lluvia torrencial y continua dejó caer sobre la cuenca del río Yocoima una precipitación que  superó largamente los 100 litros de agua por metro cuadrado. Ese fue un registro inusual, extraordinario e histórico, quizás comparable al que se presentó el 18 de agosto  de 1981, cuando ocurrió la mayor creciente del río Yocoima, que se recuerde en la ciudad en el siglo XX y lo que va del XXI, y que en aquella oportunidad afectó a centenares de familias residentes en las zonas bajas, que especialmente se ensañó contra los habitantes de los sectores El Guamito, Corozo, casco central de Upata, Merecure, 19 de Abril, Maturín, prolongación y partes bajas de las calles Piar, 19 de Abril,  y Alaska. 

viernes, 28 de agosto de 2020

Santa María del Yacuario, la arrasada, la saqueada, y renacida sobre sus ruinas...

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Desde una loma se observa la carretera principal Troncal 10 al fondo cordillera de Tomasote.
Valle ganadero en la vía El Salto, al Oeste del caserío principal de Santa María
 
Templo, más bien capilla católica del sector, solitaria y perdida entre tanto cemento. Hizo falta un proyecto para rescatar la arquitectura tradicional y hacerle honor al que fue uno de los mejores templos de los pueblos de misión: la Iglesia de Santa María.



Aunque es documento histórico de relativo fácil acceso, por estar inserto en un libro oficial publicado en pleno gobierno de Antonio Guzmán Blanco en 1876, la relación que hace el señor Andrés Level de su visita a las Misiones del Caroní, dedica su atención a considerar el estado de abandono, y saqueo de sus bienes públicos al que fue sometida la población de Santa María del Yacuario. Con pena, dolor y si se quiere en un tono de reclamo y rabia el visitante describe de esta manera su recorrido al antiguo Cantón Upata, en una misiva fechada desde la población de El Miamo el 30 de junio de 1849 dirigida al Señor Secretario de Estado en el Despacho del Interior, que expresa lo siguente:

"De Cupapuy pasé a Santa María, la desventurada. Este pueblo presenta el inaudito robo de que yo no tenía idea.Yo había visto y sabido, robos de diferentes especies; pero robarse un pueblo entero, no lo había visto hasta aquí. Ahuyentar los moradores de un lugar para apropiárselo; destruir las edificaciones para producir ruinas; producirlas para aparentar despojos; y adueñarse en seguida de estos despojos, es cosa que hasta se corre el riesgo de escribirlas porque, en verdad, pudiera no ser creída. Sin embargo, documentadamente he dado cuenta del hecho a la Direccion, pues por desgracia es harto cierto, que la desventurada Santa María, por su inmediación a la Villa de Upata despertó su codicia. Desde ella le fueron desmembrados sus vecinos, ahuyentaron al que sostenía un resto, pidieron en seguida la extinción de la parroquia, mintieron la ruina inminente del convento, y a poco fue subastado por cincuenta pesos y deshecho.

La hermosísima Iglesia que le era contigua quedó en ruina, despojada de su teja, y en pos, lo demás vino a ser un objeto de espanto y grima para el pasajero. Lo pavoroso de las ruinas y la desolación, acibara el goce que proporcionaría el imponente paisaje, que domina la espléndida posicion de Santa María.

Al acabarse los padres fundadores, quedó con 661 habitantes. Hoy tiene por todo morador los ganados, y un indio herrero que con su limitada familia vive fuera de las ruinas, en la colina que se ve en el plano. Tiene sí la fragua en una casa de la población. Su martillo es la única muestra de vida que resta en aquel cadáver de pueblo. Ese herrero, hombre octogenario, parece como el encargado por el tiempo, de hacer repetir diariamente a su yunque, la sagrada demanda de la vida, para un moribundo que todavía puede alcanzarla. Y con un grito de hierro sobreviviente a cuanto le rodea, preconiza el pueblicidio, y clama por un Gobierno. Ese clamor es el suspirar de cuantos creen que la existencia de los gobiernos supone la existencia de los pueblos. Así, pues, yo doy cuenta de Santa María al poder público, en letras, mientras queda el herrero dándola con su martillo a todo pasajero. Todo mi deseo es poderle decir algun día: Hubo quien oyera tu martillo y mi voz. Mi voz no ha cesado de martillar diez años ha, así como tu martillo no ha dejado de vocear por espacio de seis.”

Con toda consideracion me suscribo de US. muy atento servidor.

Andres E. Level.”

Anexo al escrito Level inserta un plano con lo que queda del pueblo de Santa María, resto de una de las Misiones del Caroní, fundada por los MR. PP. capuchinos, en el siglo XVIII. Anexa también una pequeña relación histórica sobre la misión señalando que SANTA MARÍA DE YACUARIO fue fundada en 1730 con indios guayanos y panacayos. Su población entre 1788 y 1816 se mantuvo entre los 700 y 400 habitantes. En 1788 tenía 481 habitantes. En 1791 subió a 512, cuando la dirigía el misionero Fr Agustín de Barcelona de 52 años, y 18 de misión en aquellas zonas. En 1803 la poblaban 570 personas. En 1816 eran 661 sus habitantes.

martes, 25 de agosto de 2020

Ciudad Bolívar Homenaje Visual a la primera capital de la Gran Colombia

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La sede la Alcaldía funciona en las dos alas del antiguo hospital de Caridad y Mercedes
Plaza Miranda y Centro de las Artes de Ciudad Bolívar
Cada tanto tiempo rememoramos la importancia patrimonial de nuestra vieja ciudad de Angostura del Orinoco, la Ciudad Bolívar de hoy, con sus calles, casas, recodos, monumentos, plazas, paseos y su esplendoroso río Orinoco que en agosto alcanza su máxima creciente, y que en agosto también celebra a su Virgen de las Nieves y su Feria de la Sapoara, una festividad que sin embargo en este año 2020 de pandemia no fue posible celebrar cívica y culturalmente.

La ciudad que este año llegó a sus 256 años de fundada, capital de la Provincia de Guayana, primera capital de Colombia la Grande, que quiso construir el Libertador, siempre está presta para ser mostrada con todo el esplendor de su Casco Histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. No hay que olvidar que Ciudad Bolívar en el 2018 celebró los dos siglos de la publicación del primer número del Correo del Orinoco, la artillería del pensamiento del Ejército patriota; y en el 2019 el Bicentenario de la instalación del Congreso de Angostura, en el cual Bolívar trató de darle robusta forma institucional y moral a su proyecto de Colombia la Grande.

lunes, 24 de agosto de 2020

“Upata en la literatura y los libros…” VII

Con este muestrario final de literatura- entre la que hay que destacar el trabajo de divulgación de la labor de nuestros escitores desarrollada fundamentalmente por el Fondo Editorial Predios en la década los 90, y complementada con una selección de obras académicas y proyectos editoriales de la prensa escrita que se gestó en Upata durante los siglox XIX y XX- damos por culminada esta apretada síntesis que denominamos en su momento Upata en la Literatura y el El Libro. 

Ese material inicial, que expusimos y comentamos en la conferencia del Día del Libro organizada por la Biblioteca de la UNEG en 2014, donde contamos con el respaldo de mi hermano y para ese tiempo coordinador académico de la sede de Ingeniería de Industrias Forestales profesor Daniel Ruiz, es decir de sus fuentes documentales, ahora lo complementamos con nuevos aportes y añadidos, para enriquecer el contenido y extender aquella primera recopilación de obras y referencias. 

Es necesario aclarar que este contenido no es un estudio académico o un compendio riguroso sino una aproximación más periodística o en tono de crónica, debido a la dificultad actual para acceder físicamente a bibliotecas y hemerotecas, en las cuales deben reposar centenares de obras en papel, mapotecas, sonidos, audiovisuales, donde Upata surge como protagonista o referencia geográfica, documentos que sintetizados o acopiados forman la Memoria Escrita, Gráfica y Sonora  de nuestra Villa del Yocoima. 

Muchos libros de obligatoria referencia como "Los Anales de Guayana" de Bartolomé Tavera Acosta, del cual alguna vez tuvimos un viejo ejemplar, o la obra cimera "Upata" del Dr Carlos Rodríguez Jiménez, de la que también contamos en algún momento lejano con un ejemplar físico, no pudimos revisarla de primera mano e insertar fragmentos que nos permitieran enriquecer esta serie.

Ahora sin más preámbulos, cerremos pues el inventario. Con el añadido de la necesidad de seguir impulsando desde diversas instancias oficiales, ONG y entes privados el incentivo a la lectura, bien a la recreativa, a la formativa y a la literatura. como expresión más acabada de la creación aplicada a la palabra escrita; y en fin a todos los géneros y expresiones del pensamiento vertidos en los libros, esos amigos entrañables que, en este mundo de avances digitales, juegos de videos y redes sociales, pueden y deben formar siempre parte esencial de nuestro tránsito vital, como compañeros inseparables de nuestros niños, jóvenes y adultos. Es la huella de la memoria, el saber, el conocimiento y la creación la que tratamos de rescatar con este ciclo. Esperamos haber contribuido a ello.

domingo, 23 de agosto de 2020

“Upata en la literatura y los libros…” VI

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Conchita novela del cumanés José Mercedes González

De aquella distante Cumaná de principios de siglo XX vino a Upata José Mercedes González, otro sucrense de mérito, opacado su recuerdo por el indudable peso de otro oriental excepcional para nuestra villa, como lo fue el hombre de empresa y benefactor Don Pedro Cova. De este escritor poco conocido en estos tiempos modernos pero de merecida fama en la Upata culta de la primera mitad del siglo pasado, destacamos su novela “Conchita”, publicada en 1933, un relato si se quiere breve, que fuera reeditado por la Biblioteca Yocoima en 1994, que lo rescató del olvido al considerarlo parte del patrimonio cultural escrito de nuestra ciudad.

De su primer capítulo antes de entrar en la narrativa destaca la nobleza inicial de la labor misionera de los capuchinos en esta vasta región de Venezuela, quienes supieron a su juicio ganarse el afecto de las etnias indígenas, sometidas con bondad, laboriosidad y buenos valor cristianos. Lamentablemente expresa que al paso de los pocos años de dominio esta obra evangelizadora entró en crisis y provocó el alejamiento de los indígenas, que se sintieron subyugados y amenazados por estos pastores de almas, lo que explica en los siguientes términos: 

“Los conquistadores abandonaron al manso, al dulce Dios de los Cristianos. Y no eran ya sus prédicas de una doctrina las que oían sus neófitos, sino la voz del sátrapa que les ponía en las manos la soga y el arado, no para el sudor de su frente ganar su bienestar sino, sino para perder su libertad. Aquello fue el desbarajuste; catalanes, canarios, indios, todo ser conquistado volvió a las selvas. Y si es verdad que de la esclavitud de aquellos seres conquistados obtuvieron sus conquistadores: ricas dehesas de ganado vacuno; hatos de buenas bestias; abundantes cosechas de frutos alimenticios; y de granos de exportación; de la selva salió una nueva casta de indios mestizos; con una idiosincracia de la hidalguía española, y de la tenaz ferocidad de los indígenas. Y la resultante de aquella misión idealista que se convirtió en materialista, fue una obra beneficiosa para la Patria. El Padre Blanco y el General Piar en su campaña de 1817, encontraron allí: un gran número de bestias para su caballería, bastimento sobrado para las tropas, y reclutaron 2400 indios mestizos, que demostraron su hidalguía y su valor en la gloriosa jornada de San Félix”.

Libros y revistas un breve repaso

Aunque no libro sino revista también tenemos la publicación que nos cuenta la historia, el devenir y los personajes que hicieran posible el proyecto educativo Colegía María Inmaculada, breve material escrito con mucho apoyo fotográfico, publicado a finales de la década de los sesenta del siglo XX, con motivo de los 25 años del referido colegio.

viernes, 21 de agosto de 2020

“Upata en la literatura y los libros…” V

 Upata comentada por Agustín Codazzi
Hasta el notable investigador de origen italiano Agustín Codazzi en “Resumen de la Geografía de Venezuela”. publicado en 1841 en Francia, hace referencia al Cantón Upata y sus parroquias, documento histórico de gran valor patrimonial. De este libro destacamos el siguiente párrafo:

“La villa de Upata está en una hermosa sabana circundada de colinas y cerros que por todas partes le dan una perspectiva variada, en temperamento no muy cálido, y sobre todo sano. Los terrenos de este último cantón no se conocen en sus detalles sino en grandes masas, y con el tiempo este solo territorio podrá formar varias provincias. Los terrenos que están próximos a la villa son las bellos y útiles: es el distrito en que los capuchinos catalanes habían fundado sus 30 misiones, allí se encuentran lugares tan útiles para cría como para el cultivo de café, del cacao, del algodón, de la caña de azúcar y del añil, y allí también nace espontánea la preciosa planta de la quina. Están las tierras mezcladas, de manera que se pueden sacar ventajas para la agricultura y la cría a la vez y dejar allí útiles establecimientos que puedan formar la riqueza de sus habitante. Si en lugar de frailes hubiera habido una sociedad emprendedora con los medios que ellos tenían, estarían en el día estos lugares bajo otro pie. No se crea que los indios reducidos a las misiones se debieron a los esfuerzo de aquellos misioneros. Fue a los colonos que habitaron el país de 1576 a 1724 a quienes se debió la reunión de los indígenas pues en aquella época los misioneros candelarios, observantes, jesuitas y capuchinos, todos habían venido y desocupado el país como lo especifica Fr Félix Targa en una relación escrita en 1793. Solo al cabo de un siglo y medio que los colonos militares se mantenían firmes en Santo Tomás, pudieron los capuchinos catalanes fijarse en el Caroní con los indios Guayanos,que había siglo y medio estaban acostumbrados a tratar con los españoles y a ser protegidos por ellos contra los feroces Caribes. 

Cuando una población industriosa ocupe parte solamente de este vastísimo territorio, Upata será una villa muy importante por su situación en el camino que conduce al gran canal de comercio que es el Orinoco. Las parroquias del Cantón son Upata, Altagracia, San Miguel, Caroní, Caruachi, San Antonio, Guri, Cupapuí, Santa María, Palmar, Mamo, Carapo, Guasipati, Tupuquén, Tumeremo y Pastora”.

Como elemento adicional insertamos en esta reseña el mapa de Cantón Upata elaborado por este insigne cartógrafo y estudioso de la geografía Agustín Codazzi.

Esta imagen cartográfica histórica es parte de la Colección de mapas históricos de David Rumsey, www.davidrumsey.com, una gran colección de mapas, atlas, globos terráqueos, gráficos y otros elementos cartográficos antiguos, raros, antiguos e históricos en línea. El mapa del Cantón es de la autoría de Codazzi, Agustin, 1793-1859. Fecha: 1840. Su título corto es Carta del Canton de Upata, Provincia de Guayana. Editorial: Caracas: Agostino Codazzi; París: Thierry Freres. Tipo: Atlas Map

Altura del objeto es decir del original es de 46 cm de alto por 52 cm de ancho. Es un Mapa litografiado. Publicado en: Atlas fisico y politico de la Republica de Venezuela dedicado por su autor, el Coronel de Ingenieros Agustin Codazzi al Congreso Constituyente de 1830. Caracas 1840. 

Este es el primer atlas nacional de un país sudamericano que figura en Phillips. También es un ejemplo temprano del uso de la litografía en atlas, seis años antes del primer atlas litografiado de América del Norte (Mitchell).  

Memorias de Infancia de Alejandro Otero

 

El pintor y escultor nacido en El Manteco, uno de los máximos exponentes de los movimientos vanguardistas del siglo XX Alejandro Otero, en “Papeles Biográficos, Memorias de Infancia”, libro publicado por la Biblioteca Yocoima en 1994, nos remite a la Upata de su niñez, donde pasó parte de su vida temprana, viviendo en condiciones de absoluta pobreza, luego de la trágica muerte de su padre en las selvas. 

jueves, 20 de agosto de 2020

“Upata en la literatura y los libros…” IV


Diario de Viaje de John Princep 

Otro libro fundamental para el conocimiento de la historia de Guayana, escrito en tono de crónica, es el "Diario de un viaje de San Tomé de Angostura en la Guayana española, a las misiones capuchinas del Caroní", el cual tuvo como autor al británico John Princep, comerciante, que vino a Guayana en plena Guerra de Independencia para comercializar armamentos por ganado, tabaco y otros productos locales.

En el estudio ensayo sobre "Los antecedentes poblacionales de la moderna Santo Tomé de Guayana: 1595 – 1961. publicado en la Revista Guayana Sustentable 12, editada por la UCAB y la Fundación Honrad Adenauer el investigador Reinaldo José Rincón Chávez refiere sobre este diario lo siguiente:  

"John Princep sobrecargo del bergantín Hunter, el cual llegó a Guayana procedente de Inglaterra transportando 7.000 fusiles, además de espadas, municiones, vestuarios y otros efectos militares para ser entregados al gobierno republicano en Santo Tomás de Angostura. Este cargamento tenía un valor de más de 31.660 libras esterlinas, valor que debería ser cancelado con mulas, ganado en pie, carne en tasajo y todo el tabaco cosechado en las misiones del Caroní 18 . El documento publicado con el título de Diario de un Viaje a las Misiones Capuchinas del Caroní, nos muestra con un relato vívido y ameno, aunque doloroso, el estado de los pueblos de misión, escrito en el año 1818, a lo largo de su recorrido donde iba acopiando los productos necesarios para el pago de la deuda" .  Su viaje se realizaba cuando ya este extenso territorio de las antiguas misiones eran dominadas por el Ejército Libertador, y toda su riqueza ganadera, agrícola, pertrechos y sus habitantes estaban al servicio de la causa independentista

Esta obra del siglo XIX de Princep junto a la de otros viajeros del siglo XIX fue reeditada en 1975 por la Presidencia de la República, en ella existen 20 páginas donde se describen, comentan y relatan situaciones diversas relacionadas con esta región de las Misiones del Caroní y Upata temas como la fiebre amarilla, su geografía,  pueblos, cultivos, clima, gobierno, ganadería, comercio, entre otros. A continuación insertamos un fragmento de este libro,  que lamentablemente no está al alcance de las nuevas generaciones mediante alguna edición de papel o digital accesible masivamente:

“Upata está ubicada en un terreno seleccionado que tiene muy buenos montes de labor para cualquier fruto de cacao, caña, tabaco, yuca y maiz, es de muy buen temperamento, bien batido de la brisa, que es el viento más sano de estas tierras. Tiene aguadas, aunque no tiene ríos navegables. Tiene buenos y bastantes sabanas para pastos de ganado...En la distribución del espacio colonial le correspondía a Upata ser el centro de referencia de un conjunto de pueblos que actuaba como su satélite. Además de ello hubo también la intención de otorgarle cierta importancia política pues quería que fuera la capital de las Misiones...El pueblo está construido en manzanas rectangulares, pero la casas son miserables y la mayoría de barro, sin simetría, elegancia o ventilación. Un torrente de buena agua serpentea por unas dos terceras partes de la población, y aunque ahora se seca a veces podría con poco trabajo suministrar amplio abastecimiento del líquido”.

Exploración Oficial de Michelena y Rojas

“Exploración Oficial por el Norte de la América del Sur en los años 1855 1859” es una soberbia y bien documentada obra de la autoría de Michelena y Rojas y Editada por Lacroix Editores en 1867. 

“Upata en la literatura y los libros…” III

Translator

  Upata en la Geografía Médica de Oxford

 

Dr Eduardo Oxford autor de la Geografía Médica del Yuruari.

Escondido, oculto en esos estantes polvorientos o baúles, tenemos libros amarillentos que nos hablan de esa Upata del pasado como el que escribiera el Dr Eduardo Oxford “Geografía Médica del Yuruari”, donde se insertan capítulos que describen la realidad espacial, ambiental, histórica de Upata y las localidades de la cuenca del Yuruari. Citamos a continuación parte de su contenido, relacionado con nuestra ciudad, concretamente sobre los pioneros de la medicina; también insertamos otro sobre las farmacia que se establecieron en Upata a mediados del siglo XIX y el último acerca de las condiciones ambientales de sanidad del pueblo y el hecho favorable de no ser ni el valle ni buena parte de sus caseríos focos palúdicos:

“Los albores de la vida médica científica, irradiaron sus esplendores en Upata con la presencia del doctor Siegert, regresado de Caratal en 1853. Aquí fijó su residencia; y en 1863, el doctor José Miguel Alcalá, en 1864 el doctor Pedro Gómez Isazi, en 1868 el doctor Ernesto Morton, francés, y en 1871, el doctor Hermógenes Rivero. Posteriormente han ejercido otros médicos con lujo de ciencia y de práctica...

La primera botica fue establecida en Upata en el año de 1853 por el doctor Siegert, regentada por el señor Hermenegildo Silva con aptitudes para el despacho de las fórmulas; y la segunda farmacia (Botica Alemana), la abrieron al servicio público, los señores Gólrner & Truníf en 1859. Recuérdase

que esta farmacia tuvo un preparado anti-palúdico especial, conocido con el nombre de Píldoras Guayanesas, que gozó de gran popularidad. Geografía Médica del Yuruari. Eduardo Oxford...

La salud pública del Distrito Piar se desenvuelve en mejores condiciones fisiológicas que la del Distrito Roscio y los matrimonios, que forman parte de la Demografía, aparecen con un porcentaje mayor en áquel que en este Distrito...

Y si entramos a señalar en detalles las poblaciones y vecindarios en donde se goza de mejor salud, militan razones en favor del Distrito Piar.

Tenemos que el Municipio más sano es el Municipio El Palmar, del Distrito Piar, y los vecindarios en donde se goza de una completa salud, son Santa María, situado en el punto más elevado de los terrenos planos del Yuruary y Santa Rosa, distante doce kilómetros hacia el norte de la población de Upata.

En el Municipio Upata, se extiende desde el sitio La Estrechura hasta el vecindario Boca del Monte, que es el foco palúdico más fuerte en este Distrito. Santa Rosa, antigua capital del Municipio del mismo nombre, hoy parte componente del Municipio Upata, no es foco palúdico. Los vecindarios: San Lorenzo, Santa María, La Garata, El Jobo, Paraparal, Campanario, Altagracia, Saboneta, Sabanetica, Borbón, San Germán, San Buenaventura y El Encanto, no son localidades aptas para el crecimiento y desarrollo del Anopheles, portador del hematozoario de Laverán.

Hay que hacer constar que el ramal de Imataca que circunda el Distrito Piar, en donde se hace la explotación del balatá, del pendare y de otros productos naturales, es sano; es decir, la salud de los trabajadores se conserva en perfecto buen estado, con la circunstancia, además, de que existen pocos animales del orden de los ofidios y de no ser dicho ramal medio enteramente favorable para la vida de los anopheles, vectores del hematozoario, excepción de la parte de dicho ramal conocida con el nombre de Montañas de Boca del Monte, en su extensión hacia el Municipio San Félix”.

Importante destacar los favorables comentarios que la figura del Doctor Eduardo Oxford, nativo de Ciudad Bolívar, de ascendencia inglesa, generó en el propio sabio Luis Razetti, quien calificó su obra como un aporte excepcional a la investigación de las patologías más recurrentes en la extensa Guayana, y añandiendo que si los médicos de provincia tuvieran la misma preocupación y constancia por estudiar a fondo los problemas sanitarios de sus regiones en Venezuela para esa época se tendría una más nutrida bibliografía sobre este tema.


Este trabajo fue dado a conocer por el doctor Oxford en 1921 en Valencia, en el marco del III Congreso Venezolano de Medicina.  Luego de una fructífera carrera y de sus aportes a las salud pública por los extensos territorios del Sur de Bolívar, zonas mineras del Yuruari, este eminente médico murió 5 años después en 1926, luego de haber publicado su Geografía Médica. De sus hijos hay que resaltar la labor de Eduardo Oxford López, escritor, autodidacta, político, autor de los libros "Usupamo y Otras Divagaciones", "Relatos y Leyendas del Sur de Venezuela", "Apuntaciones para una Geografía Económica del Estado Bolívar" y "Guayana y sus Problemas", entre otros.  

A pesar de que a mediados del siglo XX se le reconoció su aporte a la medicina regional, al bautizar al hospital principal de Upata con su nombre, este homenaje le sería arrebatado al Dr Oxford cuando se concretó la mudanza de la institución al actual hospital de Upata, que luego de funcionar dos décadas como Centro de Salud pasó a llamarse Hospital Dr Gervasio Vera Custodio, en honor a otro inminente médico de larga experiencia en esta ciudad. Actualmente ningún centro hospitalario, ambulatorio, o clínica lleva el nombre de Eduardo Oxford, consumándose así un injusto manto de olvido sobre su aporte y apostolado en pro de la salud de los habitantes del Sur profundo de Guayana.

Upata Rosa del Bosque Narrativa fantástica de Celestino Peraza

Aunque nacido en Chaguaramas estado Guárico en 1850, el polémico escritor, comerciante, minero, político con varios periplos en cárceles, Don Celestino Peraza fue un excelente contador de historias y leyendas, las cuales reunió en uno de sus libros más preciados “Leyendas del Caroní”, obra editada en 1908, de obligatoria consulta y lectura para quienes pretenden acercarse a Guayana y sus tradiciones y mitos.