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sábado, 15 de agosto de 2026

Tautacos en el sector Manuel Piar de Upata. Avistamiento a mediados de agosto del 2026. Primera vez que esta especie visita nuestra plazoleta principal

 

El Tautaco  Theristicus caudatus ave perteneciente al grupo de los ibis y corocoros, pertenecen a una familia de nombre muy difícil de memorizar los Threskiornithidae. El de la gráfica junto a su pareja fua avistado en la Plazoleta de la Urb Manuel Piar de Upata, escarbando insectos, réptiles, lombrices, en el suelo húmedo del parque, al lado de estas lenguas de suegra. La foto data del viernes 14 de agosto de 2026.
Pareja de tautacos, visitantes repentinos a nuestro urbanismo, uno vigila, el otro escarba alimentos en el suelo húmedo. Foto del 14 de agosto de 2026. (Foto:Cortesía Juan Alfredo Ruiz Idrogo el Jr, estudiante de Ingeniería de Industrias Forestales de la Universidad Nacional Experimental de Guayana UNEG Upata)
Al día siguiente sábado 15 de agosto de 2026 los tautacos visitaron nuevamente el urbanismo, acá en pareja en su faena de alimentación. 
Esta imagen de los tautacos copartiendo territorio con gallo y pollo data de la tarde del viernes 14 de agosto del 2026 en la Plazoleta Parque del urbanismo Manuel Piar.


El ave cuyas imágenes insertamos anteriormente es conocida en gran parte de América del Sur como bandurria caraicuda, también se le llama en Colombia curicaca o coclí (Theristicus caudatus), mientras que en Venezuela la conocemos como Tautaco, que es una especie de ibis caracterizada por su cabeza y cuello de tono crema a beige o blanco ocre, con el resto del cuerpo mayormente oscuro y un largo pico curvado.

Características principales:

Cabecita y cuello: Color amarillo pálido o ante muy contrastante con el resto del cuerpo.

Pico y patas: Pico largo y curvado hacia abajo de color oscuro, ideal para escarbar en el suelo, y patas rojizas.

Hábitat: Frecuenta sabanas, pastizales húmedos y áreas abiertas cerca de cuerpos de agua en Sudamérica. 

Tal como indicamos al principio en Venezuela y específicamente en la región de Guayana, el ave Theristicus caudatus se conoce popularmente con el nombre de tautaco. El término tautaco es de origen netamente onomatopéyico. Imita el potente y estridente canto metálico que emite el ave al volar o al alarmarse en las sabanas.

Distribución en el país: Aunque es sumamente emblemático y abundante en la región de los Llanos colombo-venezolanos, también habita de manera regular en las formaciones de sabana abiertas del norte del estado Bolívar, lo que explica perfectamente su avistamiento en los alrededores de Upata.

En la vecina Colombia (hacia el suroeste) recibe el nombre de coclí, mientras que los nombres de bandurria común o bandurria boreal quedan reservados casi exclusivamente para los países del Cono Sur como Chile, Argentina y Uruguay.

Tautaco visitante inusual, por dos días tomó el parque como su hábitat principal 

 El tautaco (Theristicus caudatus) mostrado en estas imágenes, en este caso la pareja, fue avistada luego de varios días de lluvias en las áreas verdes de la Plazoleta del urbanismo Manuel Carlos Piar de Upata, al este de la ciudad, en una zona donde es más frecuente observar casi a diario pequeñas bandadas o ejemplares del alcaraván. La fecha del avistamiento fue el viernes 14 de agosto de 2026 en horas de la tarde, después de una lluvia moderada, y el sábado 15 de agosto del mismo año en horas de la mañana. Posiblemente aprovechando que  el suelo de los parques y pastizales se ablanda, lo que facilitó el uso de su largo pico curvado para buscar insectos, lombrices, ranas y pequeños reptiles.

Vida en pareja: Los tautacos son aves monógamas y territoriales. Es muy común verlos forrajeando en parejas o en pequeños grupos familiares bien integrados, rara vez se alejan de sus sitios habituales de vida, en las lagunas, bajios, y suelos húmedos de las extensas áreas rurales y silvestres que rodean la ciudad de Upata, por lo que este comportamiento nos pareció bastante inusual, dado que en más de 30 años de vida en la urbanización Manuel Piar jamás habíamos tenido la oportunidad de avistarlos en nuestro sector. 
 

Es completamente normal que estos animales muestren esa confianza si provienen de los fundos o hatos ganaderos cercanos a Upata, donde conviven a diario con personas, vacas y aves de corral sin ser molestados.Esta conducta nos deja varios detalles clave sobre su ecología local. Obviamente al no sufrir de caza ni acoso en las fincas de la zona, desarrollan una alta tolerancia al ser humano. Esto les permite caminar tranquilos en estos espacios verdes urbanos, mientras obviamente no sea molestados, o se encuentren despejados del bullicio de niños jugando, o personas pernotando en las áreas del parque. Por lo visto además se asociación sin problema alguno de competencia o agresividad con gallináceas, ya que como lo detallamos compartieron el espacio con gallos y pollos, lo cual es una conducta oportunista inteligente. Las aves de corral remueven la tierra al picotear, lo que expone lombrices y larvas que el tautaco aprovecha rápidamente con su pico largo.

En cuanto a su canto ocasional emiten sonidos metálicos cortos, que suelen ser llamados de contacto para asegurar que la pareja se mantenga cerca mientras están concentrados buscando comida.

Actualización de campo (Agosto, 2026): 

El regreso del Tautaco a los parques de Upata

El pasado 14 de agosto de 2026, alrededor de las 3:00 p. m., tras una persistente tarde de lluvia que ablandó los suelos del valle del Yocoima, fuimos testigos de un acontecimiento ornitológico excepcional frente a nuestra propia casa. Tras 30 años residiendo en este sector de Upata, tuvimos el privilegio de registrar por primera vez a una plácida pareja de Theristicus caudatus, especie conocida en los tratados especializados de Sudamérica como "bandurria común" —un término completamente ajeno a nuestro entorno—, pero que en la memoriade nuestro pueblo sobrevive bajo el nombre netamente onomatopéyico de Tautaco.

Lo más sorprendente del avistamiento no fue solo su imponente estampa —con sus características patas rojizas, lomo grisáceo y su largo pico curvado—, sino su asombroso nivel de confianza frente al ser humano y otras especies. La pareja forrajeaba pacíficamente en el área verde en estrecha compañía de un gallo y un pollo domésticos, mostrando una pasividad que contrasta drásticamente con los alcaravanes (o "teuteos") que habitan este mismo parque casi a diario. Mientras que estos últimos son sumamente territoriales, huyen al menor intento de acercamiento y defienden con agresividad sus zonas de anidación en las sabanas periféricas, estos tautacos toleraron nuestra presencia a escasos 10 metros; de hecho, los gritos de alerta fueron completamente ignorados por las aves, las cuales solo alzaron el vuelo cuando les arrojamos un pequeño objeto plástico. Aunque el alcaraván sigue siendo el dueño indiscutible de la acústica local con sus cantos diurnos y nocturnos sin horario específico, el esporádico timbre metálico de estos visitantes rompió la tarde, confirmando que la fauna de los hatos vecinos encuentra hoy un refugio dinámico en los espacios urbanos de nuestra ciudad.

Las imágenes que acompañan esta nota son el resultado de un esfuerzo estrictamente familiar y de periodismo ciudadano, superando las limitaciones técnicas del momento. Las dos primeras capturas de la secuencia panorámica fueron tomadas con nuestra noble y antigua cámara compacta Samsung (Lens 4.5-22.5 mm), cuyo zoom básico y pequeño sensor debieron batallar contra la bruma densa de la tarde. Las tomas posteriores en primer plano fueron capturadas por mi hijo Juan Ruiz Idrogo- estudiante de Ingeniería de Industrias Forestales de la Universidad Nacional Experimental de Guayana UNEG Upata- utilizando el sensor móvil de un Xiaomi Redmi 15 Pro, logrando una mayor fidelidad en los tonos rojizos de las patas y el ocre del cuello de las aves. Más allá de la resolución técnica o la falta de equipos profesionales —muchas veces inalcanzables—, dejamos este testimonio visual con el único propósito de salvaguardar el valor científico e histórico de un comportamiento animal inédito en nuestra comunidad. El verdadero valor de la fotografía de naturaleza está en documentar la vida, no en el costo del lente o del equipo fotográfico. 

Además de estas imágenes iniciales tuvimos oportunidad de registrar en fotografías la misma pareja de tautaco al día siguiente sábado 15 de agosto, en estos espacios del Parque Plazoleta del urbanismo Manuel Piar. 

En fin el tautaco, visitante ocasional o excepcional de nuestro urbanismo en este mes de agosto del 2026,  constituye una de las especies representativas de la avifauna local y patrimonio ecológico natural vivo del municipio Piar y la ciudad de Upata. A continuación insertamos más imágenes.

















 

miércoles, 5 de abril de 2023

Aves de Upata: Una aproximación a la avifauna del valle del Yocoima y sus alrededores


Paraulata nidificando en una palmera de la reina en el sector Manuel Piar de Upata.
Cristofué herido descansando en la orqueta de un dividive, al fondo tetracasas de Urb Manuel Piar

Gaviotín o guanaguanare en pleno vuelo sobre el embalse de Guri, en junio del 2012. Esta ave se encuentra muy lejos del valle del Yocoima, pero es parte del patrimonio natural de fauna del municipio Piar.

Ave paseriforme protegiéndose del intenso calor en lo alto de un árbol.

Vuelo de este gavilán o águila sobre las colinas del cerro El Toro en octubre del 2022.

* En Memoria a mi hermano ausente Daniel Ruiz Correa. El poeta de los Ruices conocía de esta pequeña investigación personal. Tuvimos que atrasarla mientras compartíamos y ayudábamos en su atención. Cuánto hubiese querido que la leyera y diera sus recomendaciones. Y nos quedó debiendo, en contra de su voluntad, la poesía a las aves que completaría este ensayo. Upata, abril, 2023. De todos modos aquí dejamos inserto su credo de vida y lucha, donde el canto de las aves es esencia de su ser, un escrito suyo que publicó exactamente hace un año en su Facebook:
"Es suficiente para mí ver la luz del sol, aunque sea por una rendija,
me permito ensoñar árboles,
canto de aves,
un cielo azul,
el esplendor de un día que se asoma al mundo...
y sonrío,
mi corazón siente el hermoso placer de estar vivo,
gratitud a Dios,
el me habita y me ama,
por una rendija percibo el éter de su esencia".
Daniel Ruiz Correa

Contexto Geográfico Zona de Vida del Neotrópico 
Upata está localizada en medio de un anfiteatro de colinas y cerros, en la separación de las cuencas del Orinoco y el Yuruari, a una altura promedio de 360 metros sobre el nivel del mar. Por su latitud de 8 grados Norte se encuentra en plena zona intertropical, en la región de la Oninoquia. Su clima es tropical de sabana, con máximos de temperatura en abril-mayo y septiembre-octubre en torno a los 33 grados promedio. Mínimos de 19 grados promedio en diciembre-enero-febrero. Máximos de precipitación en junio-julio por encima de los 150 mm y mínimos en febrero-marzo-abril- inferiores a los 30 mm promedio.
En este contexto geográfico Upata posee diversos ecosistemas, entre otros sabanas achaparradas, sabanas arboladas, sabanas con matorrales, humedales de pequeña extensión, colinas boscosas, bosques secos alternados con sabanas pedregosas, bosques subhúmedos al norte en la zona de contacto con Sierra Imataca, que conforman un escenario ideal para la reproducción, anidación y permanencia de poblaciones de las aves del denominado neotrópico, que tienen acá su nicho de vida.

Aunque se presume que en los diferentes ecosistemas propios de esta subregión de Upata, existe una excepcional diversidad de especies de aves, muchas de las cuales ni siquiera son conocidas por los propios habitantes, no hay estudios e investigaciones en relación con el inventario de este importante grupo de animales, sus hábitos alimentarios, de cortejo, reproducción, anidación; sus nichos de vida, estado de conservación, desplazamientos geográficos a lo interno o migratorios.

Organizaciones como Audobón de Venezuela, Río Verde, Fundación Phelps, La Salle, IVIC, o instituciones académicas universitarias o centros de investigación, no han tenido mayor interés al respecto en realizar estudios exploratorios o más detallados, sobre el inventario de aves de Upata, diversidad de géneros o famiilias presentes en sus ecosistemas, o en específico sobre alguna especie en particular. Tampoco se ha divulgado sobre la identificación caracterización de nuevas especies de aves en los ecosistemas colinosos de bosque localizados en la periferia o en la subregión de Upata. Y no hay evidencia en situ o de especialistas que destacan a este sector de la Guayana como corredor para el desplazamiento anual de las aves migratorias.

No obstante y debido a que forman parte de nuestro patrimonio natural, y al hecho de tener vinculación en muchos casos con nuestras tradiciones, costumbres, toponimia local, historias locales y creencias populares, consideramos pertinente realizar en este ensayo personal, una aproximación al tema de las aves de Upata.

Reconociendo obviamente que no se trata en ningún caso de un estudio o investigación riguroso y con amplitud de variables y detalles, sino un breve recuento personal sobre las aves que de una u otra forma están vinculadas con nuestro acervo de cultura y conocimiento local. Principalmente haremos mención acá a las aves comunes en los espacios urbanos y suburbanos de la ciudad de Upata, como las que habitan en parte de sus ecosistemas ubicados en la periferia del valle del Yocoima, que puedan ser identificadas con nombres comunes y su correspondiente denominación científica.

Quedando por fuera una larga lista de pequeñas aves de nuestros bosques secos y espacios naturales, que por lo difícil de su observación, hábitos escurridizos, pequeño tamaño, o por sólo mostrarse ocasionalmente con sus sonidos o cantos particulares, obviamente no hemos podido identificar en nuestras excursiones de senderismo y observaciones particulares.

A continuación iniciemos este recorrido por el espectro de aves de Upata:  

Aves de ecosistemas silvestres

Alcaraván en pastizales del hato El Candado.
Alcaraván: Una de las aves más abundantes de Upata de tamaño mediano, hasta 40 centímetros. Su nombre científico Vanellus chilensis. Dominante en las zonas de sabanas bajas, llanuras, humedales, y con tendencia a moredear en los urbanismos del este de la ciudad, donde es fácil distinguir su particular chillido, estridente y que la gente por tradición asocia con la presencia cercana de una dama o una joven con un embarazo oculto.
Se le conoce también con el nombre de teuteo, suele andar en grupos no tan numerosos, y tienen fama por su agresividad cuando es molestada en las zonas donde a ras de suelo oculta sus huevos, y crecen sus crías. Posee esta ave zancuda, que comparte por igual su presencia en el aire y en el suelo, una forma muy llamativa y elegante, con sus espolones debajo de las alas, sus colores alternados y su cresta emplumada.
Suele alternar en este sentido caminatas y descansos en áreas abiertas, herbazales y suelos con gramíneas, con vuelos en círculo o lineales, a baja altura. Tiene hábitos diurnos, y nocturnos, porque igual despliega sus cantos y vuelos tanto en las horas de Sol intenso como en horas de la noche. Es un excelente candidato para Ave Emblemática de Upata, por su abundancia, porte y vinculación con la tradición popular.  

Gallito Lagunero Jacana jacana: Ave zancuda pero pequeña, que suele poblar los ecosistemas de laguna que todavía persisten en Upata y sus alrededores. Con su canto particular delata su presencia en humedales, y con sus colores marrones, en tonos oscuros a más brillantes, alternados con el negro, de su plumaje, contrastan con el verdor de las plantas acuáticas, donde suele tener su nicho de vida. Asociado con lo popular a través de canciones que lo evocan constantemente como ave típica del llano venezolano, el gallito lagunero extiende su dominio hasta el norte del estado Bolívar, donde constituye una de las aves más comunes, que por cierto no suele ser escurridiza, pues le gusta exhibirse y no pareciera tenerle temor a la presencia humana.

Garza blanca en humedal cercano a Upata.

Garza morena en la entrada de El Candado al este de Upata.

Garza Blanca  Egretta Alba: Otra ave zancuda, ésta de gran tamaño, con ejemplares que a veces sobrepasan el metro de altura. En la ciudad no se le suele ver sino solitaria, en pequeños remansos de quebradas, como la del Caballo, y otros humedales, siendo más frecuente su presencia en las lagunas de las áreas de llanura y bajíos de los hatos ganaderos, donde se alterna con otras aves, pero sin formar las enormes colonias que suelen ser comunes en la región de Los Llanos. Además de las garzas blancas en Upata, en su zona silvestre periférica y hatos, hemos observado ocasionalmente garzas morenas, garcitas, carraos, aves toros, entre otros grupos de aves zancudas de gran tamaño.   
 
Patoguire: Siempre lejanos del bullicio urbano, la pato guires, con su peculiar chirrido guirí guirí, forman pequeñas colonias en las lagunas y esteros de la periferia ganadera de Upata. Son estos patos el grupo más representativo de esta familia de aves. Solo en raras ocasiones llegamos a escuchar su canto, en especial en horas nocturnas, cuando un oído avisado lo percibe a la distancia y un ojo acuicioso percibe su silueta sobre el cielo nocturno, en tránsito hacia sus nichos de vida.  

Mochuelo Athene culicularia: Los mochuelos son buhos muy abundantes en las planicies ganaderas, donde la actividad pecuarias de cría de ganado vacuno ha despejado bosques y matorrales, para dar paso a extensiones de potreros. Allí suelen aparecer por encima de pequeños montículos, o en la entrada de esas cuevas abandonadas por cachicamos y otros mamíferos, o construidas por ellos mismos. El mochuelo con su cabeza en giro permanente  hasta retorciendo su cuello casi hasta los 360 grados es un ave de hábitos diurnos y nocturnos, que se mantiene en permanente vigilia ante la posibilidad de ser atacada y depredada por otras especies, réptiles, aves de rapiña, y felinos, que constituyen sus enemigos naturales. Las hemos avistado a los mochuelos en el sector El Candado al este de Upata.

Martín pescador: Con su pintoresco pico y cabeza gigante, y el colorido de su plumaje, que va desde el verde, a azul, el naranja y el marrón, dependiendo de su variedad, el martín pescador no pasa desapercibido, y se erige en una de las aves paseriformes más llamativas de nuestro entorno natural. No es ave urbana ya que muy ocasionalmente osa adentrarse en las calles, avenidas, parques, plazas y zonas residenciales, prefiriendo vivir en las cercanías de lagunas y pequeños cursos de agua, en los cuales puede obtener su alimentación de peces. En Upata la hemos avistado en El hato El Candado y en la urbanización Manuel Piar. Pero no constituye una especie abundante en la región. 

Perdigón Sturnella magma: Otra interesante ave paseriforme, que tiene el hábito de moverse sobre tierra y posarse en troncos abandonados, montículos y cercas. Su canto no muy atractivo, sin embargo es de gran intensidad. Es un ave de tamaño grande. Que destaca por sus plumas rayadas de tonos marrones y blanco en las alas, cola y lomo, mientras que en su pecho y vientre exhibe un plumaje amarillo intenso con una mancha negra cercana al cuello. Suele andar solitaria, y desplegando su canto de forma ininterrumpida posada en un solo lugar. No llega a penetrar la zona urbana de Upata, ya que jamás la hemos visto abandonar sus ecosistemas de vida en lugares como el Hato El Candado al este de la ciudad, donde se puede observar preferentemente en los meses de octubre a noviembre.  

Aves más observada en las áreas urbanas de Upata

Azulejos consumiendo frutas de la palma de la reina.

Azulejo Thraupis episcupus: El azulejo común perteneciente al grupo de los thraupis junto al verderón y el azulejo, es una de esas aves del neotrópico más representativas de las avifauna urbana, debido a que está distribuida prácticamente en todos los espacios residenciales y hábitat de nuestros pueblos y ciudades, donde su presencia es constante. Gran comedor de frutales, lechozas, guayabas, mangos, que alterna con el consumo de insectos, este pájaro pasireforme, con su color de gris azulado pálido a azul celete más intenso en las alas, y su canto inconfundible, sin ser excepcionalmente llamativo, forma parte insustituible del patrimonio faunístico de Venezuela. 


Azulejos en su faena constante de búsqueda de alimentos: frutos e insectos.
En Upata su población es elevada, se distribuya en todos los espacios, donde frecuenta tanto en grupos reducidos y en parejas, rara vez solos, y se puede observar todo el año. Se exhibe desde la mañana, y tarde, en todos los espacios de la ciudad: jardines, parques, plazas, en espacios abiertos, en zonas residenciales, en los matorrales y bosques secos, sin que pareciera afectarlo ni el bullicio urbano ni la presencia de los humanos, a quienes no teme, aunque suele mantener cierta distancia del observador, y al menor signo de acercamiento prefiere huir en dirección segura. Es quizás el ave cantarina más fácil de identificar. Y candidato a ser considerada como el ave emblemática de la ciudad, por su abundancia y el hecho de formar parte esencial de su patrimonio natural.