Así estaba el río Yocoima el viernes 1 de julio del 2022, después de una semana de lluvias torrenciales. Ese mismo día hubo una precipitación intensa que generó inundaciones en las zonas de alto riesgo de Upata, por desbordamiento de quebradas, canales y lagunas.
Ya van dos años de lluvias consecutivas, prácticamente con muy cortos periodos de sequía, cuando mucho una semana por mes. Esto ha sido la norma desde junio del 2020. Es decir llevamos 2 años continuos de precipitaciones.
En este año 2022 se ha mantenido esta tendencia. Solo abril fue un tanto apacible con lloviznas no tan largas y algunos pocos aguaceros. Eso sí mucho viento fuerte y temperaturas si se quiere agradables, sin esas olas de calor frecuentes en otros años más cálidos.
Mayo este año fue húmedo de principio a fin, con lloviznas muy frecuentes y algunos aguaceros torrenciales de corta duración.
En junio ya entrado el "invierno" hubo incesantes lluvias, a toda hora, en las mañanas, en las tardes con mayor intensidad, y hasta en horas nocturnas, se hicieron constantes las precipitaciones, es decir normalidad, y con las neblinas reapareciendo en las mañanas más frías y húmedas.
Enero del 2021 hasta el 12 de enero se ha caracterizado por ser un periodo húmedo en vez de seco, como le correspondería históricamente a este mes. La constante desde el propio 1 de enero han sido las lluvias continuas y de moderadas a intensas en la Villa del Yocoima, con un registro extraordinario de precipitaciones, que supera con creces el promedio para esta época del año. Posiblemente se trata de un fenómeno sin parangón en las décadas recientes, debido a que el acumulado de lluvias en menos de 15 días ha superado los 100 mm. Hemos tenido en la ciudad de Upata un 1 de enero particularmente lluvioso con una caída pluviométrica de 18 mm (18 litros por metro cuadrado), y un sábado reciente el pasado 9 de enero aún más lluvioso, cuando cayeron en el valle más de 20 litros por metro cuadrado.
Las temperaturas se mantienen bajas como es normal para esta época del año, con mínimas que oscilan en horas de la madrugada hasta las 6 am entre 21 y 18 grados centígrados, con un mínimo promedio hasta ahora de 20 grados. Días nublados, de lluvias continuas, humedad extrema, los cursos de agua que bajan de nuestras serranías todavía a tope, tapones o lagunas en sus máximas, nivel freático alto, suelo repleto de humedad, y mucho verdor en las sabanas y bosques, son las características de este mes de enero, que todavía no da entrada a la temporada de sequía. Por los vientos que soplan, la sequía probablemente arrancaría con fuerza a mediados de febrero o principiando marzo, lo cual augura un "verano" inusualmente corto, de máximo dos meses y medio, o en torno a los 80 días, antes de que se inicie nuevamente el ciclo lluvioso con los aguaceros y tormentas de junio.
Insertamos en el blog a continuación algunos registros propios de temperatura y lluvia, demostrativos de este ciclo inusual de lluvias acompañado con las normales bajas temperaturas de enero, sin duda junto a diciembre y la primera mitad de febrero, los meses más frescos del año, coincidiendo con el tránsito del Sol por las constelaciones del hemisferio sur, lo que acá se traduce en días más cortos que las noches, por lo menos media hora más de oscuridad.
Arriba registros de temperaturas en Upata a 360 metros sobre el nivel del mar, de los días 7 y 10 de enero, y desde el 11 de enero a las 12 am hasta las 8 am del día 12 de enero.
Paisaje parcialmente nublado de Upata en la mañana del 3 de enero de 2021 desde la cima del cerro El Toro. Ese día la mínima alcanzó el absoluto de 18 grados centígrados entre las 5 y 6:30 de la mañana.
A las 7 de la mañana del 6 de enero Día de Reyes cielo totalmente despejado de Upata desde la urbanización Manuel Piar. Ese día la mínima se ubicó en 21 grados.
Un aspecto de la quebrada del Caballo en su cuenca alta Cerro El Toro, la foto data del 3 de enero, el mismo caudal de agua se mantenía aún el lunes 11 de enero.
Nubes de lluvia sobre la serranía de Santa María de Upata el pasado 3 de enero en horas de la mañana, vista desde el cerro El Toro.
Cielo parcialmente nublado con cúmulos en el horizonte sureste, al mediodía del lunes 11 de enero desde la cima del cerro El Toro sector las Antenas.
En mayo así florecía este araguaney en la Plaza Miranda
El 7 de junio apenas comenzaban las lluvias torrenciales
19 de junio las lomas todavía no mostraban su verdor característico de la temporada de lluvias.
La quebrada del Caballo en junio, ese mes la vegetación comenzaba a recuperar su follaje y verdor, luego de una sequía intensa que se prolongó hasta finales de mayo.
Finalizando junio florecían las bauhinias patas de vacas del cerro El Toro.
Después de una temporada de sequía extremadamente cruda que se extendió con fuerza hasta bien entrado el mes de mayo, el año 2020 depuntó como un periodo en extremo lluvioso en el segundo semestre del año, a tal punto que prácticamente no hubo en el lapso junio diciembre ningún mes con menos de 80 mm de precipitación.
Valle de Upata desde el cerro El Toro, nublado y mostrando a la distancia el vigor de los aguaceros típicos de junio, por Los Coloraditos, San Lorenzo y Santa Rosa, sectores al Sur del valle del Yocoima.
Lluvia desatada sobre el urbanismo Manuel Piar el 6 de junio la primera fuerte de año.
Ya la espera era enorme. Luego de casi seis meses de sequía absoluta el valle del Yocoima por fin entró en su temporada de lluvias y clima fresco correspondiente a este año bisiesto tan especial de cuarentena e impacto del coronavirus. Fue un 6 de junio cuando por fin un torrencial aguacero marcó el renacer de la humedad propia de este mes, lo que ocurrió con inusitada fuerza, ya que hasta la fecha 20 de junio en Upata han caído no menos de cuatro eventos lluviosos de importancia, aguaceros continuos o intermitentes, que han generado secuelas, es decir inundaciones momentáneas, en algunas comunidades y avenidas, afectadas por la intensidad de las precipitaciones. Según nuestro registro local en la capital del municipio Piar en lo que va de junio han caído aproximadamente unos 120 mm de lluvia, un volumen apreciable pero normal.
Desde el CC El Dátil, se muestra humedad y cielo nublado.
La tercera semana de junio todavía el río Yocoima no había alcanzado su máxima creciente del año
Las temperaturas máximas de 36 grados típicas de mayo dieron paso a máximas de apenas 31 o 29 grados, y promedios en torno a los 24 y 25 grados, como en los lejanos tiempos en que la Villa era ponderada por su excelente clima, sobre todo con la llegada de las lluvias a mediados de año. Por cierto falta todavía presenciar en el valle las famosas neblinas de junio o la llegada en masa de los insectos voladores, "bachaco culones" entre otros. Las que si han vuelto con su puntualidad habitual son las golondrinas, aunque en menor número con respecto a otros años.
Nube de tormenta al Este de Upata espectáculo propio del mes de junio
Por fin una pequeña corona de nubes estratiformente sobre la "pequeña cordillera" de Guacarapo El Toro.
Los cielos desde la segunda semana de junio se han mantenido por lo general nublados, poblados de vigorosas y verticales torres de humedad, nubes que en horas de la tarde han dejado caer su carga de lluvias, acompañadas hasta ahora con actividad tormentosa moderada. El valle vuelve lentamente a recuperar su verdor, con parsimonia debido a la fiereza de la sequía que padecimos, mientras que sus quebradas y el propio río Yocoima a pesar de la fuerza de las precipitaciones todavía no han mostrado su caudal mayor promedio o la fuerza de su creciente anual, lo que posiblemente ocurrirá a finales de mes o en el cercano julio.
El invierno, la temporada de lluvia apenas comienza. Esperemos que su balance sea positivo, porque el ciclo de la vida lo anhela para el renacer del verdor y la recuperación de las fuentes de agua que tanto plantas como animales silvestres requieren para su desarrollo y supervivencia. Así será.
En Upata arrecia el Niño, ya llevamos dos meses de sequía extrema, prácticamente sin lluvias, salvo minúsculas garúas matutinas...En el 2016 sólo han caído 3 mm de lluvia. Esto es igual a una llovizna muy débil de sólo 3 minutos en 60 días.
Valle interior del Cerro El Toro, en febrero del 2016
Temperaturas muy elevadas para esta época del año, han caracterizado a Upata. Con mínimas promedios de 22 a 21 grados, cuando lo normal es que se ubiquen las primeras tres semanas de enero entre 19 y 20 grados. También hemos tenido tardes con calores extremos, con temperaturas que han escalado hasta los 32 grados, es decir casi 3 grados más que lo habitual. Y enero que suele ser un mes de lloviznas, nublado, se nos ha mostrado además de seco, completamente despojado de nubes, día y noche. Así fue hasta el 26 de enero, cuando por fin, el valle se cubrió de blanco triste, y dejó caer una garúa tan finita como breve, que apenas mojó una conchita de suelo, muy poca humedad para una vegetación que ya comienza a agotar sus reservas y se muestra afectada por esta intensa insolación casi permenante.
Febrero sigue la tendencia, hasta el 12 de este segundo mes del año, en Upata las lluvias siguen siendo recuerdos o ligerísimas garúas que apenas rocían la tierra, es decir no es hemos tenido iguaneras, los árboles incluso los más resistentes comienzan a mostrar signos de stress hídrico, y la insolación, las altas temperaturas, ya llegando a los 33 grados máximos, medias que se acercan a los 26 grados, y mínimas de hasta 23 grados, son los registros comunes en estas dos primeras semanas de febrero
Ladera del Cerro El Toro, vista desde la serranía de Guacarapo
Los cerros las colinas sabanas y bosques caducifolios de Upata ya cambiaron el ropaje de verde a marrón grisaceo, comenzaron las quemas incesantes, y los tapones en la ruralidad de la periferia urbana, así como las quebradas se muestran desprovistos casi del agua que es vida. Todo la normalidad de un comienzo de verano alterada o recrudecida por ese Fenómeno del Niño que desde el año pasado, en plena temporada de lluvias, dejó sentir su influencia sobre todo el país, y con particular fuerza en la Guayana venezolana.
Registro de Precipitaciones en Upata sector Manuel Carlos Piar piedemonte del Cerro El Toro.
Upata en Manuel Carlos Piar, al fondo el Cerro El Corozo
Al igual que el resto de Venezuela Upata en el 2014 no presentó una continuidad ni una regularidad en sus lluvias, ya que éstas estuvieron muy por debajo de los registros históricos, por lo que el acumulado anual de precipitación apenas llegó a 863 mm, es decir 863 litros por metro cuadrado, casi 200 mm menos que el promedio histórico. Es decir la capital de Piar y alrededores vivió uno de sus años más secos de los últimos 6 décadas. Y sin duda 2014 fue en Upata el año más seco del nuevo milenio y el siglo XXI.
El año 2014 las lluvias torrenciales fueron esporádicas en Upata
En relación con ese comportamiento atípico o extraordinario del tiempo atmosférico en el 2014 podemos resaltar como datos relevantes los siguientes: Las lluvias en el 2010 y 2011 duplicaron el registro de precipitación del año pasado. El 2010 por cierto fue el más lluvioso de las últimas décadas ya que en el valle de Upata ese año la precipitación alcanzó los 1687 mm, una magnitud atípica que por lo general sólo se presenta en los sectores más húmedos localizados al Oeste de la ciudad, cuenca del Cupapuicito, y en la zona de piedemonte y colinas montañosas de la Sierra Imataca. Con respecto al registro mensual del 2014 las cifras recogidas en nuestra pequeña estación meteorológica de Upata, localizada en las cercanías del Cerro El Toro, y de la quebrada del Caballo, nos muestran que marzo fue el mes más seco, con 2 mm de lluvia, seguido de abril con 6 mm. Mayo, que suele registrar cifras por encima de los 50 mm, solo aportó 21 mm. En total en 5 meses solo se acumularon 100 mm de lluvia, cuando lo normal es que dupliquen esa cifra. Mientras que junio, julio, agosto, los meses más húmedos, en total sumaron 400 mm, para un promedio en ese trimeste de apenas 133, 3 mm, lo cual explica por qué el año pasado los cursos de agua quebradas y el río Yocoima registraron elevaciones esporádicas en su caudal, y no se reportaron inundaciones en las zonas bajas. Otro detalle a considerar es que septiembre también mostró un comportamiento extraordinario, ya que en ese mes en Upata la media de precipitación por lo general supera los 100 mm, pero en esta oportunidad en el 2014 solo registró 26 mm de lluvia, un comportamiento similar al que tuvo febrero. En conclusión Upata registró precipitaciones escasas, esporádicas, no continuas, sin eventos lluviosos extraordinarios o de gran magnitud en el 2014, el cual fue además un año de altas temperaturas, con un 1 grado por encima de su media histórica. Este año 2015 seguimos al parecer bajo la influencia de un posible calentamiento de las aguas en el Pacífico Sur, que podría activar el fenómeno del Niño, si ello llega a ocurrir debemos prepararnos para una temporada de sequía fuerte que podría prolongarse hasta entrado mayo o la primera quincena de junio. No obstante si la temperatura del océano no se eleva considerablemente el clima seca será menos intenso y nuestra región no será afectada por un verano extremo. Ojalá y así sea...
2015 comienza con altas temperaturas...Entró el verano con fuerza en Upata
Serranía de Guacarapo desde el sector Cerro El Toro de Upata en enero del 2015.
A diferencia del 2014,
cuando en el mes de enero se registraron en Upata el valle del Yocoima
temperaturas mínimas en torno a los 19 y 20 grados centígrados en horas
de la madrugada, este año 2015 enero manifiesta un comportamiento
inusual, debido a que las mínimas se han estabilizado en 21 grados, incluso en ocasiones han superado los 22 grados. Es decir
estamos percibiendo además de una alta insolación temperaturas muy
elevadas para esta época, que los pobladores comienzan a percibir es una
señal de que este año estaremos ante un verano una temporada de sequía
extrema. De hecho desde la segunda semana de enero las condiciones de humedad dieron un giro radical, ya que las lluvias cesaron abruptamente y la vegetación circundante del valle comienza a mostrar los efectos del naciente "verano" o sequía propia de este primer trimestre del año en el noreste de Guayana. Estas mínimas de enero en contraste al año pasado se ubican
en torno a los 22 grados, al mismo tiempo las máximas rozan o superan
los 31, y el promedio se eleva hasta los 25, lo que representa 2 grados
por encima de la media histórica en esta subregión de la Guayana
venezolana. Este comportamiento del tiempo atmosférico coincide con
la tendencia registrada en el último trimestre del año 2014, cuando en
Upata las medias fueron superiores al promedio histórico y las mínimas
temperaturas registradas fueron superiores a los 21 grados.
Afortunadamente en ese trimetre se registraron con ciertos intervalos de
sequía lluvias continuas en la ciudad y sus alrededores, que
compensaron el balance hídrico en el Valle, en un año caracterizado por
niveles de precipitación muy por debajo de los registrados en el último
quinquenio.
Río Yocoima en la cuarta semana del mes de noviembre del 2013 desde el puente de la calle Urdaneta de Upata.
Upata en una tarde de lloviznas y arcoiris en la zona urbana de Manuel Piar, al fondo el Cerro El Toro.
Upata en el año 2013 registró una temporada de altibajos, en lo correspondiente a las condiciones climáticas, luego de un primer semestre de muy escasas precipitaciones, menos de 300 mm hasta junio, el segundo semestre casi triplicó este registro. Salvo octubre, mes inusualmente seco, el resto del lapso julio diciembre fue de lluvias intensas y continuas.
En noviembre y diciembre cayeron sobre la ciudad casi 300 mm de lluvias, y como consecuencia incluso ocurrió un interesante fenómeno, como lo fue la creciente del río Yocoima, acaecida la cuarta semana de noviembre, ocasionada por un frente de lluvia proveniente del Atlántico y Delta Orinoco, que interactuó en la altura, para generar casi 80 mm de lluvia en 24 horas.
Después de dos meses y medio de intensa sequía, febrero, marzo y la primera mitad de abril, las lluvias reaparecieron con fuerza en la región Guayana, y particularmente en la extensa geografía del eje Upata Santa Elena de Uairén.
La transición del verano, la sequía, a la temporada de lluvia, fue particularmente abrupta, ya que en vez de garúas, lloviznas leves, la segunda mitad de abril fue tiempo de precipitaciones torrenciales, acompañadas con actividad eléctrica, vientos fuertes, nubes permanentes de desarrollo vertical. Incluso experimentamos neblinas mañaneras y temperaturas bajas, a tal punto que a las siete de la noche del sábado 27 de abril el termómetro descendió a 21 grados.