La juventud, la mujer de Guayana protagonista de su tradición del Carnaval
Colorido, madamas, diablos, mineros, medio o pinto, carrozas, trajes de fantasía espectaculares, y sobre todo mucho calipso, se dieron cita en los Carnavales 2013 de El Callao, tradición musical festival de mayor renombre del estado Bolívar, donde miles de personas de todo el país tuvieron oportunidad de disfrutar de un evento que rinde homenaje a la rítmica, la creatividad, la expresividad, y la alegría contagiosa de un pueblo minero.
Desde el Puente de entrada a El Callao se observa hermoso el río Yuruari
Rio Yuruari, río marrón, río del oro casi infinito de las sabanas, cerros, lomeríos, cauces secos, orillas, y túneles subterráneos de la Formación geológica Pastora, Carichapo, El Callao, Caballape, Cicapra, cerros de El Chocó y sabanas de Tierra Blanca. El Yururi está circundado o cobija en su cauce minerales de cuarzos y rocas verdes repletas con el metal aúreo que ha marcado durante casi dos siglos la historia y el devenir social y productivo de las ciudades hermanas de Guasipati y El Callao.
En esta oportunidad agregamos imágenes del río que nace a 130 kilómetros al noreste de El Callao, en los bosques húmedos de El Manteco, municipio Piar, y que se extiende bien al Sur hasta su contacto entrega con el no menos afamado río de oro el Yuruán, para luego desembocar a un costado del pueblo de El Dorado en el río Cuyuní, otro río turbio, repleto de mineros artesanales y de peces eléctricos que le dan fama. Las fotos nos muestran un Yuruari sereno frente a El Callao.
Las imágenes datan del mes de junio del 2012 en plena época de lluvias torrenciales, aunque aún no había alcanzado el Yuruari ese nivel de peligro que lo esparrama por las tierras bajas y barrios de El Callao, la ciudad que sus piés le rinde culto y veneración como fuente casi eterna de riquezas auríferas.
Plaza Bolívar y la Iglesia de la Virgen del Carmen patrona de El Callao
A finales de agosto del 2011 la población de El Callao muestra señales evidentes de progreso y relativa calma, días después de que cierta inquietud social y económica se paseara por sus calles ante recientes anuncios de nacionalización de la actividad minera del oro y la conmoción generada por el cambio de gerencia en la empresa insignia de explotación aurífera Minerven.
Edificaciones hoteleras, comerciales y sede de la Alcaldía de El Callao
El Callao pueblo de tradición, de calipso, mucho fútbol, orfebrería, de madamas, comparsas y mucha actividad productiva, se muestra como una ciudad pujante, a pesar de su pequeña dinámica urbana, su casco central breve y su encierro en un valle apretado entre colinas y cerros bruscos, con el Yuruari, como compañero de espacio.
Colorido del calipso gran fiesta popular de El Callao, la imagen data de los Carnavales del 2008
Iglesia Anglicana de El Callao, con 100 años de presencia activa
fue declarada Patrimonio Cultural Histórico del municipio
Casona con balcón de estilo antillano en el casco central de El Callao
Parte de ese testimonio humano, étnico, material, de edificios, plazas y sus iglesias, así como la mina y planta de El Chocó al Oeste de la población, se muestran en esta secuencia gráfica que dibuja parcialmente la realidad de una ciudad, un municipio, que es referencia y orgullo en la Guayana venezolana, quizás el más reconocido, el más publicitado, el más sonoro, de cuantos componen el extensísimo Sur del estado Bolívar, honor que quizás comparte con el no menos afamado municipio Gran Sabana, pero con la ventaja de su cercanía a la metrópoli Ciudad Guayana y el hecho indiscutible de su peso económico como el gran distrito minero del oro de la República Bolivariana de Venezuela. Los niños siempre han sido protagonistas de los Carnavales de El Callao, la fiesta popular más famosa de la población, patrimonio cultural, atractivo turístico, y ritmo contagioso traído por los antillanos que masivamente migraron a esta región del oro desde la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX, para trabajar en la dura faena de la minería industrial y artesal de la explotación del oro de veta y aluvión tan abundante en esta región del estado Bolívar. La huella de la cultura antillana, negroide, afrodescendiente, está presente en las tradiciones, en la gastronomía, en los trajes coloridos de madamas, en los adornos típicos de las mujeres, en el habla popular, en los apellidos anglajones, la presencia de la iglesia anglicana, sobre todo en la rítmica contagiosa del calipso expresión musical nacida en tierras del Caribe que se insertó en el alma y en la piel de los habitantes de El Callao, excelentes cantantes, prodigiosos en el toque del bumbac, del cuatro asimilado a la armónica de este género folklórico. En fin existen muchos elementos de la cultura de las islas menores de las Antillas que se han insertado en la dinámica humana de El Callao y en su gente laboriosa, persistente y orgullosa de sus incontables aportes a una población que es referencia a nivel regional, nacional e internacional.
Selvas húmedas y el río Yuruari desde la altura de la carretera
que une a El Callao con Guasipati
Instalaciones industriales de PMG y yacimientos mineros en plena producción en El Chocó vía El Callao El Manteco, una de las principales plantas auríferas de este municipio, donde se localizan enormes reservas de oro, recurso que ha sido explotado por más de 150 años y que sigue generando riquezas y actividad económica. (Las fotos están disponibles en el portal web Panoramio.com)
23 de febrero 2009. -El canal del Estado, Venezolana de Televisión, ha realizado una interesante cobertura, en vivo y directo, de los carnavales en Naiguatá, estado Vargas, y El Callao, estado Bolívar, esto gracias no sólo al trabajo y disposición personal técnico y periodístico del canal del Estado, sino al abaratamiento de costos que implica el uso del satélite Simón Bolívar.
Es necesario el uso de conexiones satelitales para poder hacer pases en vivo de los carnavales desde el interior del país. Anteriormente, era necesario contratar servicios satelitales extranjeros a un costo muy elevado, y en casos como éste simplemente se desistía de transmitir las festividades en vivo y se optaba más bien por hacer reportes periodísticos de 2 o 3 minutos para el noticiero, en diferido, que por su brevedad no permitían que las personas apreciaran todo el fulgor de las fiestas carnestolendas.
Si alguien se preguntaba cómo se usaría el satélite Simón Bolívar para promover el turismo nacional, pues esta es una de las formas.