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jueves, 28 de noviembre de 2024

Voces Indígenas en las denominaciones toponímicas del noreste de la Guayana Venezolana (II)

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Toponimia indígena un legado cultural vigente en los municipios del noreste y sur de Bolívar


En este contexto los pueblos indígenas, todos, y en nuestro particular énfasis los de la región del noreste de Guayana, llegaron a comprender y asumir como un elemento vital de su cultura que los lugares donde ellos habitaban y sus accidentes geográficos, colinas, montañas, aguas, sabanas, selvas, lugares, formaciones rocosas, etc debían tener nombre propio. Estos sitios contienen la huella de lo humano, a través de una identificación concreta, que le permite diferenciarlos, ubicarlos en su territorio, para otorgarle en muchos casos su valor patrimonial, religioso o mítico. Es decir los pueblos originarios y los que posteriormente se arraigaron en sus tierras obviamente poseen la capacidad de asociar su entorno, sus ecosistemas, sus tierras, con sus tradiciones, saberes, historias, mitos y leyendas, y darle significado a cada lugar o elemento natural de su territorio.

Esa huella quedó registrada oralmente en su propia cultura y en sus comunidades, como conocimiento ancestral, y ese referente toponímico fue de tal manera impregnado, como elemento de identidad, en los relatos, crónicas, estudios y registros cartográficos de los conquistadores y colonizadores que llegaron desde Europa para apropiarse de esas tierras y reclamarlas como territorios de sus gobiernos imperiales. Esa tradición toponímica perdura y está presente hoy en el nombre de ciudades, pueblos, cerros, ríos, que se identifican con voces indígenas, y que constituyen uno de los legados más importantes que los pueblos originarios han realizado a nuestra cultura, identidad y conocimiento geográfico y linguístico.


Vamos a lo concreto. Nombres indígenas en el noreste de Guayana.


Las voces indígenas presentes en el registro toponímico de la región del noreste de Guayana provienen de los pueblos pueblos pariagotos, guayanos más al norte y de los caribes, que predominaban estos últimos en los pueblos de misión de Guasipati, Tupuquén, Carapo, El Miamo y Cumamo, en la zona del Yuruari. En menor magnitud perduran voces de los pueblos guaicas, arawacos, arinagotos y guaraunos.

Primeramente hay que destacar que las grandes denominaciones geográficas en la Orinoquia son indígenas en su origen. Por ejemplo la voz Guayana deriva de un pueblo indígena que habitaba en esta región, en sus valles interiores no tan distantes del Orinoco y el Caroní. Paragua es voz indígena cuyo prefijo “para” es reiterativo en toda América y que significa gran curso de agua.

También tenemos algunas toponimias como Piacoa, Imataca, Caroní, que son voces indígenas que identifican pueblos, sierras. Tenemos la denominación Up Ata, que se puede traducir como mi tierra o mi suelo, pati como sinónimo de suelo o tierra presente en Guasipati. Indígenas son los nombres Tumeremo, Paragua, río y pueblo. Caruachi voz indígena de un pueblo de misión y un paso del río Caroní, Huicsatano otro pueblo de misión cercano a Caruachi y al cerro El Retumbo, que es una palabra desaparecida en la toponimia actual pero que tuvo su vigencia en la historia de las misiones capuchinas en los siglos XVIII, XIX y las primeras décadas del XX, cuando este pueblo entró en decadencia y desapareció como referente regional concreto.

  Costumbre castiza, muy española, es la de asociar los lugares o pueblos de misión a sus santos y vírgenes. Allí tenemos a Ayma en maridaje con San José, Tupuquén con San Félix, El Miamo con la Virgen de Monserrat, Puedpa con Nuestra Señores de los Dolores, Guri el pueblito desaparecido en las aguas de su lago con San Buenaventura, Yacuario voz indígena de significado no claro emparentado con Santa María, que  terminó por desterrarlo como nombre de esa comunidad cercana a Upata. Cupapuí y su derivado Cupapuicito, pueblo y río, asociado a San José.

Sigamos con el inventario preliminar de la toponimia indígena

Larga es la huella de lo indígena en el nombre o identificador toponímico de los ríos, lagunas, en esta zona de Guayana. Allí tenemos una larga lista: Yocoima que significa serpiente de agua para los guayanos, Tagroima, Oronata, Puchima, Cume, Caballape, Yuruari, Yuruán, Cuyuní, Botanamo, Venamo, Macorumo, Cunurí, Antabare, Carichapo, Guanaraparo, Nacupay, Supamo Parapapoy, Guariche, Caratupán, Curripia, Cicapra, Guaramal, Chispa, Cicapra, Tucurén, Amarapo, Guaracaroima, Hualpa, Mucupia,  entre otros.

Cerros, saltos, pueblos, muchos son nombrados con denominaciones indígenas, entre otros Cume, Araitepuy, Machí, Cachamay, Chirica, Guri, Nekuima, Curagual, Sucutum, Chiripón, Quiribay, Porore, Peremo, Guayos, Chapire, Guacarapo.
 

También tenemos voces indígenas que no son exclusivas de Guayana y tienen uso similar toponímico en otras regiones del país, entre otras pao, totumo, corozo, guamito, carata, merecure, jua ua, terecay, etc.

Extrañamente y digno de estudio que una zona con tanta ascendencia indígena como El Palmar y el municipio Padre Pedro Chien, tengan tan poco referente toponímicos de origen indígena. Salvo Puchima, Guanaraparo, Cume, las denominaciones de sitios lugares con voces caribes y guaicas, aquí lo que abundan son toponimios asociados con santos, animales, plantas y palabras de origen hispano. Una hipótesis en este particular caso es que en El Palmar la cultura y la lengua española, y más aún las referencias toponímicas, se impusieron desde la fuerza de los hechos y el poder económico ejercido por los dueños de hatos que se convirtieron en los propietarios de la tierras ganaderas que anteriormente administraron los padres misioneros.

Diferente la huella indígena en la toponimia que está plenamente vigente en el municipio Sifontes, donde existe al sur y este de Tumeremo, una fuerte presencia de pueblos originarios. Entre otras acá tenemos voces indígenas de lugares, ríos, cerros, que perduran, tales como Kamaria, Lema, Botanamo, Yuruán, Venamo, Anacoco, Turumbán, Kavayape, Tumeremo, Pariche, Kimai, Motovay, Chacupare, Aracapa, Karitupia, Maribisí, Guspa, Caiguao, Riconote.

Caso especial el de nuestro río Padre el Orinoco, en la frontera de nuestra Guayana del noreste, que entre otras expresiones indígenas, ha sido llamado Joga-Apururú, Paragua, Bazagua, Parava, Maraguaa, Barraguán, Aparia, Yupaparia, Huriaparia Viaparia, Uyapari, Uyapar, Urinoco, Worenoque, Ibirinoco.
En lo atinente a lo linguístico hay que resaltar aparte del uso generalizado del prefijo “para” como referente a gran curso de agua, los sufijos uní, ení, arí, asociados como raíz en el nombre de muchos de nuestros ríos Caroní, Cuyuní, Cunurí, Yuruaní. Ata que aparece en Up Ata y Oron Ata, siendo una anomalía Yuruari, porque en este caso la raiz iare es más bien propia de pueblos de alto y medio Orinoo.


Importante resaltar que mucha de las denominaciones toponímicas, si bien hacen referencia a referentes concretos, materiales, físicos, de los pueblos indígenas, otras tantas voces alusivas a lugares o accidentes geográficos tienen un significado no claro, ya que la etimología de esas palabras es desconocida.

Conclusión: Hay que rescatar el patrinomio toponímico indígena

Finalmente y como reflexión final tenemos la necesidad y el reto de promover el rescate y conocimiento de nuestra voces indígenas toponímicas; y avanzar , ahondar, en el origen de esas palabras geográficas, asociarlos a lo concreto de su significado o etimología. Reconocer además por qué se adoptaron para señalar o o identificar lugares, sitios, y porque han perdurado la mayoría o han sido borradas otras en la nomenclatura actual. Indagar que así como la toponimia local guayanesa en castellano hace referencia a seres vivos, situaciones, objetos concretos, también muchas de esas voces indígenas hoy lamentablemente son desconocidas en sus significados léxicos originales.

Nuestros pueblos indígenas fueron y son prodigiosos en otorgar atributos humanos y riqueza expresiva a su referentes espaciales o geográficos, a sus sitios, a sus ríos y relieves.

Lamentablemente se han perdido los significados de tales voces indígenas o son desconocidos. Quedando así esas toponimias convertidas en expresiones fonológicas, sonidos, expresiones verbales sin significados simbólicos, metafóricos, míticos, episódicos o concretos, reducidas a servir como referentes de sitios y lugares.

Queda abierta la inquietud, el exhorto a los especialistas, humanistas, académicos, investigadores, a estudiar este tema tan poco explorado en su profundidad y dimensión histórica, cultural, antropológica, como lo es la toponimia indígena.

En homenaje a los pueblos indígenas debemos avanzar finalmente en el objetivo de rescatar nuestro patrimonio toponímico originario en el noreste de Guayana. Ojalá y avancemos pronto en esa dirección.

lunes, 28 de marzo de 2022

Humboldt jamás pisó suelo upatense: error histórico afirmar que el Sabio Alemán recorrió territorio de las Misiones del Caroní

Su viaje a Guayana desde Casiquiare en 1800 culminó en Angostura, de donde partió un 10 de julio de ese mismo año rumbo a Barcelona y Cumaná

No es mito ni leyenda, sino incorrección o error histórico la supuesta visita del Barón Alejandro Van Humboldt a Upata en julio o junio de 1800, como parte final de su viaje a la Provincia de Guayana. No sabemos exactamente de qué fuente documental, libro, gaceta, acta, o testimonio proviene esta errónea afirmación sobre la  visita del célebre naturista, geólogo, astrónomo, botánico de origen alemán en las Misiones del Caroní. 

Al respecto podemos destacar que Humboldt desde la comodidad de su estancia en su natal Europa, redactó conjuntamente con su amigo el francés Aimé Bonpland  la obra "Viaje a las regiones Equinoccionales del Nuevo Continente", publicada en París en 1807, en la que describe su viaje a la Capitanía de Venezuela entre 1799 y 1800. En este libro aborda en uno de sus tomos la temática del poblamiento misional promovido por el Imperio Español en las tierras ubicadas al Este de Angostura, la capital de la Provincia de Guayana. Y hace mención además a la hidrografía, navegación, y estado de cultura de los pueblos indígenas que habitaban la región comprendida entre las costas orientales del Caroní, el Alto y Medio Cuyuní, hasta las desembocadura del Orinoco.

Llegada a Angostura

El naturista y geógrafo llegó a Angostura en la segunda semana de junio de 1800, luego de 75 días de viajes por los grandes ríos del Sur de la Provincia de Caracas, entre otros el Apure, Atabapo, Río Negro, Casiquiare y el Orinoco. 

A su ingreso a la capital de Guayana fue recibido por el gobernador Felipe de Inciarte, y allí se alojó en casa del secretario de la Intendencia. Le pareció emocionante y gratificante después de tanto viaje por zonas despobladas encontrarse con una población integrada por 6900 personas. Su llegada se vio afectada por la enfermedad de su compañero de viaje Bonpland, quien durante un mes sufrió los rigores de las fiebres atóxicas tan comunes en aquellos tiempos, patología que también padeció Humboldt, pero en menor grado, y que pudo curar gracias al efecto de las bebidas medicinales de miel con extracto de quina del Caroní, que le suministraron como remedio natural. En Angostura también estuvo en una finca con cultivos de mango y árbol de pan Artocarpus incisa, perteneciente al señor Félix Farreras. 

Humboldt y Bonpland en el Casiquiare, según grabado de la época
La relación de su visita a la Angostura del Orinoco la recoge en "Viajes a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente" desde la página 480 del tomo IV del libro, en la traducción al español por Lisandro Alvarado y Eduardo Rohl. A partir de este detalle de su permanencia en Guayana, Humboldt aborda temas como la hidrografía del Orinoco y su cuenca, entre otros la desembocadura del Gran Río, islotes, corrientes menores, cauce, corrientes de marea, régimen de crecimiento del cauce, su importancia estratégica como puerta de entrada a la Provincia, la necesidad de sus fuertes militares. Además describe la vegetación, suelos de aquellos parajes orinoqueños y sus grandes tributarios guayaneses,  y la conveniencia de mudar la capital de provincia a otros sitio o establecer nuevos centros de poblamiento, para asegurar la colonización y uso de aquellas tierras tan ricas y poco explotadas. 

No falta en esta parte final del IV Tomo menciones a la presencia de los pueblos indígenas, sus relaciones con el régimen misional y sus contactos con la colonias holandesas de Demerará en la que luego fue Guayana Inglesa, la necesidad de dejar a un lado el sueño de un mítico Dorado basado en la existencia infundada de un lago y una ciudad repleta de oro, ya que hasta la fecha no había certeza acerca de la supuesta existencia de minas o yacimientos de oro en la región, y las historias recopiladas solo hacen mención a minerales de pirita o sulfatos de hierro, y otras piedras micaceas, carentes de este valioso mineral. No podía imaginar su errónea apreciación, dado que jamás visita la vasta región del Yuruari y el Cuyuní, para intuir o concluir que, contrariamente a sus impresiones basadas en el conocimiento de la época, aquella zona si estaba repleta de vetas y aluviones auríferos, tal como se comprobó a mitad del siglo XIX.  Es decir este territorio, antes administrado por el régimen de misiones, revelaría cinco décadas después de la visita de Humboldt a Guayana su riqueza aurífera, dando inicio a una actividad de extracción minera de rango mundial, que por siglo y medio sigue siendo significativa para la República. Aunque en honor al Sabio alemán debemos indicar que en su libro citado sí deja abierta la posibilidad de que en la región se encontrasen algunos depósitos aluvionales y vetas de cuarzo aurífero..  

Upata en la obra de Humboldt 

De Upata qué dice o afirma en su libro el sabio berlinés. Sencillamente la menciona sin entrar en detalles sobre su valle y condiciones de vida, ya que sus comentarios y datos los ubica en un contexto más amplio, referido al entorno regional de las misiones. Esta villa aparece mencionada 5 veces en el tomo IV, que vamos a resumir a continuación:

Mapa del cantón de Upata en el siglo XIX.
En principio señala "Las misiones de indios Caribes y Guayanos, de mucha población, go­bernadas por los Capuchinos catalanes, se encuentran hacia las fuentes del Imataca y del Aquire. Entre estas misiones las más orientales son las de Miamu, Cumanu y Palmar, situadas en un terreno montañoso que se extiende hacia Tupuquén, Santa María y Villa de Upata". (pag 419). Luego describe Humbolt el potencial de las selvas del Orinoco, la factible construcción de poblaciones en sus zonas costeras favorables para el desarrollo de la economía,  aunque igualmente se refiere al estado de necesidad en que se encuentra aquella región de los pueblos misionales, ante el descenso de la actividad ganadera, las malas condiciones de higiene y salubridad de su población, afectada por fiebres y enfermedades tropicales, disensiones civiles. 

jueves, 20 de agosto de 2020

“Upata en la literatura y los libros…” IV


Diario de Viaje de John Princep 

Otro libro fundamental para el conocimiento de la historia de Guayana, escrito en tono de crónica, es el "Diario de un viaje de San Tomé de Angostura en la Guayana española, a las misiones capuchinas del Caroní", el cual tuvo como autor al británico John Princep, comerciante, que vino a Guayana en plena Guerra de Independencia para comercializar armamentos por ganado, tabaco y otros productos locales.

En el estudio ensayo sobre "Los antecedentes poblacionales de la moderna Santo Tomé de Guayana: 1595 – 1961. publicado en la Revista Guayana Sustentable 12, editada por la UCAB y la Fundación Honrad Adenauer el investigador Reinaldo José Rincón Chávez refiere sobre este diario lo siguiente:  

"John Princep sobrecargo del bergantín Hunter, el cual llegó a Guayana procedente de Inglaterra transportando 7.000 fusiles, además de espadas, municiones, vestuarios y otros efectos militares para ser entregados al gobierno republicano en Santo Tomás de Angostura. Este cargamento tenía un valor de más de 31.660 libras esterlinas, valor que debería ser cancelado con mulas, ganado en pie, carne en tasajo y todo el tabaco cosechado en las misiones del Caroní 18 . El documento publicado con el título de Diario de un Viaje a las Misiones Capuchinas del Caroní, nos muestra con un relato vívido y ameno, aunque doloroso, el estado de los pueblos de misión, escrito en el año 1818, a lo largo de su recorrido donde iba acopiando los productos necesarios para el pago de la deuda" .  Su viaje se realizaba cuando ya este extenso territorio de las antiguas misiones eran dominadas por el Ejército Libertador, y toda su riqueza ganadera, agrícola, pertrechos y sus habitantes estaban al servicio de la causa independentista

Esta obra del siglo XIX de Princep junto a la de otros viajeros del siglo XIX fue reeditada en 1975 por la Presidencia de la República, en ella existen 20 páginas donde se describen, comentan y relatan situaciones diversas relacionadas con esta región de las Misiones del Caroní y Upata temas como la fiebre amarilla, su geografía,  pueblos, cultivos, clima, gobierno, ganadería, comercio, entre otros. A continuación insertamos un fragmento de este libro,  que lamentablemente no está al alcance de las nuevas generaciones mediante alguna edición de papel o digital accesible masivamente:

“Upata está ubicada en un terreno seleccionado que tiene muy buenos montes de labor para cualquier fruto de cacao, caña, tabaco, yuca y maiz, es de muy buen temperamento, bien batido de la brisa, que es el viento más sano de estas tierras. Tiene aguadas, aunque no tiene ríos navegables. Tiene buenos y bastantes sabanas para pastos de ganado...En la distribución del espacio colonial le correspondía a Upata ser el centro de referencia de un conjunto de pueblos que actuaba como su satélite. Además de ello hubo también la intención de otorgarle cierta importancia política pues quería que fuera la capital de las Misiones...El pueblo está construido en manzanas rectangulares, pero la casas son miserables y la mayoría de barro, sin simetría, elegancia o ventilación. Un torrente de buena agua serpentea por unas dos terceras partes de la población, y aunque ahora se seca a veces podría con poco trabajo suministrar amplio abastecimiento del líquido”.

Exploración Oficial de Michelena y Rojas

“Exploración Oficial por el Norte de la América del Sur en los años 1855 1859” es una soberbia y bien documentada obra de la autoría de Michelena y Rojas y Editada por Lacroix Editores en 1867. 

martes, 11 de agosto de 2020

Apuntes Estadísticos de Upata y el Departamento Guzmán Blanco Año 1875 en pleno auge del Septenio Guzmancista

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Vieja casona en la Upata actual

La División Político Territorial impuesta por el Gobierno de Antonio Guzmán Blanco en la década de los 70 del siglo XIX ratificó la importancia de Upata como centro político administrativo de un vasto territorio, que abarcaba en su conjunto la mitad de las antiguas misiones del Caroní. La denominación de Cantón Upata, heredada de los tiempos de la Colonia, estuvo vigente hasta 1864. Ese año la villa perdió su predominio como centro poblado más importante de Guayana después de Ciudad Bolívar, al ser anexada con su área de influencia al recién creado Territorio Yuruari, y pasar a depender administrativamente de Guasipati. Esta localidad ubicada 100 kilómetros al sur de Upata era un antiguo pueblo de misión de pronto elevado a capital de la  nueva entidad federal, dada su ubicación estratégica asentada a muy poca distancia de las ricas zonas mineras auríferas de Cicapra, Nueva Providencia y El Callao y al hecho de ser la población más organizada y con mayor tradición de las llanuras del Yuruari.

Una década después Upata lograr recuperar su importancia regional, al ser nuevamente ratificada como cabecera de la subregión que históricamente había administrado en el sector nororiental de Guayana. Ya no como capital de Cantón, figura en desuso, sino como capital del recién creado Departamento Guzmán Blanco, antecedente de lo que sería varios años después el Distrito Piar. 

La selección de este nombre Departamento Guzmán Blanco, es propia del centralismo y de la tendencia existente en la Venezuela de ese tiempo de ensalzar la figura del  presidente liberal y caudillo caraqueño, quien ostentaba por segunda vez la Primera Magistratura, en el periodo conocido como el Septenio guzmancista, el cual abarca el lapso 1870-1877. 

El estado Bolívar de la época, concretamente entre 1864 y 1877, estaba ubicado no al Sur del Orinoco sino en lo que es hoy el estado Miranda, mientras que nuestra entidad regional se denominaba en la vigente división político territorial Estado Guayana como rememorando el concepto de la histórica provincia de Guayana. 

Aunque no aparece en estos Apuntes insertamos a continuación la estadística oficial de población del estado Guayana y el Departamento Guzmán Blanco, entidad local esta última que para la fecha del I Censo de Población y Vivienda ocupaba el tercer lugar en cuanto al número de habitantes, superada por Heres y Roscio. En ese año de registro censal 1873 el estado Guayana, que incluía el Departamente Zea- el actual estado Delta Amacuro- tenía una población de casi 34 mil habitantes, mientras que el Departamento Guzmán Blanco registraba 5917 habitantes y Upata su capital 3209 habitantes. (Cuadros tomados del "Primer Censo de la República", publicación de la Junta Directiva del Censo, Imprenta Nacional, Caracas, 1874, páginas 443 y 445)



Apuntes Estadísticos del estado Guayana


Al respecto vamos a resumir el contenido del libro Apuntes Estadísticos del Estado Guayana * , que complementa la información estadística del Censo de 1875 organizado por el gobierno de Antonio Guzmán Blanco el Ilustre Americano. En este documento se recogen algunos datos, comentarios y descripciones sobre los aspectos geográficos, historias y estadísticas de Upata y su área de influencia. Es de resaltar que el estado Guayana estaba entonces conformado por los departamentos Heres capital Ciudad Bolívar, Roscio en la región del Yuruari capital Guasipati, Guzmán Blanco antiguo Upata y Cedeño capital Caicara del Orinoco. *(El libro lleva por título Apuntes Estadísticos del Estado Guayana. Formados del Orden del General Guzmán Blanco Presidente de la República, Imprenta de la Opinión Nacional, Caracas, 1974).

Dicha publicación de la División Estadística del Ministerio de Fomento ratifica la importancia de Upata como centro político administrativo de su subregión. Además de la Villa del Yocoima, capital del Departamento Guzmán Blanco, estaba conformado en su Distrito Upata por las poblaciones de Altagracia, Caruachi, Carrizal, Campanario, California, Moyori, Mamonal, Parapara, Perico, Sabaneta, San Antonio, Santa María, San Germán, Santa Rita y Monserrat, San Lorenzo y Tierra Blanca.

Upata y su excelente ubicación

Veamos que dice el texto sobre Upata y su región: "la Sierra de Imataca, que principia cerca de las bocas del rio Esequibo y va a terminar en el Distrito San Félix, se abre en el centro del Departamento en dos ramales que circunvalan el hermoso valle en que se levanta la ciudad de Upata, la cual, como todas las demás poblaciones de esta sección del estado, se halla en la gran mesa que se extiende entre el declive meridional de la citada Sierra de Imataca, y la línea  que  parte límites con el de Roscio. El Departamento Guzmán Blanco llegaba en el oeste por el Caroní hasta el desaparecido pueblo o misión de San Pedro de Las Bocas, muy cerca de la desembocadura del río Paragua. Al norte su frontera era el río el Orinoco, desde la desembocadura del Caroní hasta Sierra Piacoa y por el este se extendía hasta el pueblo de El Miamo, que hoy pertenece a Roscio". 

Alaba el documento la belleza e imponencia del paisaje de estas tierras guayanesas: "El aspecto y carácter del país es como el de toda la Guayana, dividido en llanuras despejadas  más o menos accidentadas y cubiertas de gramíneas, que forman la zona de los pastos,y en bosques y montañas espesisímas en  donde luce en toda su plenitud la riqueza  vegetal que caracteriza el  clima de los trópicos. Sus tierras son variadas, surcadas  muchas  de ellas por rios, caños y  arroyuelos que  en  toda  estación la fertilizan, haciéndolas inmejorables para toda clase de cultivo y para las crías de toda especie de ganados; siendo todo el país en su bello y variado conjunto, la representacion más completa de una naturaleza virgen a la par que rica y vigorosa".

Sobre la red hídrica del Departamento sólo destaca la impetuosa y permanente corriente del caudaloso Caroní y la del río Miamo, que denomina Cumanio.

Recordemos en tal sentido que el Departamento Guzmán Blanco estaba divido en Distritos según la última reforma de la Asamblea Legislativa: Upata, que comprende la ciudad capital de su mismo nombre; San Félix, antes Puerto de Tablas; Cupapuí, que todavía era una población de cierta importancia al Sur de San Lorenzo de Upata; El Palmar hoy municipio autónomo; El Miamo hoy parroquia Salom de Roscio y por último el inundado y desaparecido pueblo de Guri. Destaca que los  caseríos  San Antonio de Huicsatano, San Ramón de Curachi- hoy bajo las aguas del Caroní- y Altagracia, estaban comprendidos en el Distrito Upata, mientras que la lejana San Pedro de las Bocas, en el de Guri. Es pertinente aclarar si embargo que Guri en el Censo de Población y Vivienda de 1873, el primero oficial de la República, aparece registrada en al estadística del Departamento Roscio y no en Guzmán Blanco.

martes, 27 de septiembre de 2011

Guasipati hoy ciudad pujante del Sur de Bolívar fue fundada como Pueblo de Misión en 1757

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Guasipati celebra conmemora un nuevo aniversario como ciudad pequeña pero pujante, capital del municipio Roscio, Puerta de Entrada a la zona minera del oro y a la región del Yuruari Cuyuní la Gran Sabana. Hoy 27 de septiembre sus autoridades, el alcalde de Roscio José Alejandro Martínez conjuntamente con el gobernador Francisco Rangel Gómez, estarán presidiendo los actos protocolares en la Plaza Bolívar. Las actividades se inician a las seis de la mañana con el Despertar Guasipatense, a esa hora con honores marciales se izará la bandera. A las siete y media Misa de Acción de Gracias en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario. A las 8:30 inauguración del Pasillo Artesanal Expositivo Así es Guasipati Ayer Hoy Siempre. 

A las nueve de la mañana se inician los actos en la Plaza Bolívar con la interpreptación de los Himnos Nacional, Estadal y Municipal, la colocación de ofrendas florales ante la estatua del Libertador, intervención del orador de orden, palabras del alcalde José Alejandro Martínez, el Dr Dante Rivas Director Nacional del Servicio Autónomo de Identificación Migración y Extranjería SAIME. También se harán entrega de reconocimientos especiales a diversas personalidades, instituciones públicas y privadas, además de un concierto especial de la Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil de Guasipati, y visita a la sede del SAIME en Guasipati. 

Posteriormente se organizará un clásico ciclístico por las calles de la ciudad. En la tarde a las tres se inaugura el asfaltado, aceras y brocales del sector Vista Hermosa, con la presencia del gobernador Francisco Rangel Gómez y el Alcalde de Roscio, amenizada por Rafa y su Gente y la Nueva Onda. En la tarde noche a partir de las seis será la Gala de los 254 años en homenaje a los embajadores de la cultura Guasipati en Danzas, con la actuación de Guasipati en Danza, Tambor Urbano, grupos culturales locales, canto de cumpleaño y reparto de torta al colectivo.

Breve Historia y Geografía de Guasipati