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miércoles, 14 de febrero de 2024

Febrero 2024 en zonas silvestres de Upata. Así se ven sus bosques y sabanas. Sequía extrema arrecia desde noviembre del 2023

Camino a las alturas serranas, reseca la tierra y la vegetación arbustiva, al fondo valle del Yocoima en su zona residencial oriental.
Arbusto de copey en una de las lomas del Toro, creciendo sobre sustrato rocoso y resistiendo las condiciones extremas de esta sequía de febrero. Al fondo el valle del Yocoima arropado por la bruma generada por las quemas forestales.
Bosque seco tropical, árboles de palo blanco "Piptadenia leucoxylom" de la familia de las mimosaceae, exhibiendo su desnudez.

Afloramiento de cuarcita ferruginosa, bosque bajo y arbustal de sabana, al fondo el valle y sus colinas en este febrero de calor tempranero.

Los matorrales dejan ver tímidamente a la ciudad y sus lomeríos.

Valle interior rodeado de colinas cercanas. Contrastes de vegetación y verdes.

Herbazales resecos, rocas por doquier, sabanas y bosquecillos en este febrero seco.
 
Sendero a las alturas de El Toro.

Cactaceas y calas silvestres resistiendo quemas y sequía extrema. Al fondo autopista hacia Guasipati.

Desde una loma de El Toro así se contempla la ciudad y su bruma de febrero.

Retorcida, inclinada por el viento fuerte en la altura, este arbusto resiste y sobrevive en medio de la sabana pedregosa.

El único araguaney o puy en flor de la loma principal del cerro El Toro, despliega sus brotes de amarillo intenso en este febrero de calores y brisas extremas.

Acá en un breve resumen vamos a describir lo que ha sido el estado del tiempo en la Villa del Yocoima, en el último trimestre:
 
Diciembre del 2023 fue un mes francamente seco, con altas temperaturas y casi sin lluvias. Ya para ese mes en Upata el verdor de sus zonas silvestres estaba muy apagado. En enero del 2024 la situación atmosférica no varió. Esta vez no hubo ni mínimas de 18 o 17 grados. Solo 19 grados y una sola vez. La normalidad en este enero de sequía fueron los cielos despejados, alta insolación y vientos fuertes, con mañanas de 23 grados a 24 grados de mínima, y máximas de 32 grados. 2 grados por encima de los valores habituales o históricos en mínimas y máximas. 

En febrero del 2024, el mes en curso,  se mantiene la tendencia de sequía intensa. Por lo general junto a marzo suele ser febrero el mes más seco del año, con vientos fuertes y continuos, sobre todo en las horas matutinas y madrugadas. Las mínimas en 23 o 24 grados, y ya se han registrado máximas en torno a los 33 grados. Lluvias ausentes, salvo la "garúa" del martes de Carnaval y la llovizna levísima del Miércoles de Ceniza. En lo que va de 2024 en Upata solo se han registrado 3 ó 4 mm de lluvia acumulada.  De mantenerse la tendencia se espera en marzo, abril y la primera quincena de mayo, antes de las primeras lluvias fuertes del año, temperaturas máximas de hasta 37 grados, mínimas habituales de 24 a 25 grados, y promedios en torno a los 28 y 29 grados. 

Enredaderas en floración, una especie de leguminosa trepando por entre los árboles, en uno de los bosques del parque natural Cerro El Toro.

El mandigo o carne asada Roupala montana, árbol de sabana, siempre verde, victorioso en su esplendor, resistiendo hasta el más severo verano del trópico.

Flor de un guamo silvestre, del género inga familia mimosaceae, en medio del bosque de galería de la quebrada de El Caballo.

Desde diciembre del 2023 la quebrada de El Caballo está seca.

Este ejemplar aislado de  Aspidorpesma cuspa resiste bien en su verdor al crudo verano.

Roca cuarzosa fesdespática, adornada con chaparros, al fondo torre de alta tensión de la línea Macagua II La Romana de Upata.
Aún así Upata y sus colinas, lomeríos, sabanas, bosques y humedales, suelen adaptarse muy bien a estos ciclos de sequía extrema, y como pueden tanto su fauna y su vegetación logran sobrevivir a estos períodos de estrés térmico, cuando aunado a las temperaturas de bochorno, estos ecosistemas son azotados por los incendios forestales, que generan esa bruma permanente tan típica de la temporada seca. Algunas plantas en estos meses secos aprovechan para despojarse de sus hojas, como los abundantes árboles de palo blanco, que forman manchas boscosas de pálidos colores marrones grisaceos en esas zonas silvestres. Los robles, las demás especies de leguminosas, los indios desnudos, chupones, y hasta los yagrumos se muestran desnudos de hojas.

Laguna o tapón cerca de La Viuda y su bosque de masaguaros Pseudosamanea guapachele.

sábado, 25 de septiembre de 2021

En Upata vuelve el calor extremo en un septiembre atípicamente seco

 


Tras 15 meses de lluvias continuas y temperaturas agradables, abruptamente el mes de septiembre del 2021 nos sorprende con un repentino y excesivamente prolongado ciclo de sequía extrema, que va para cuatro semanas, en el cual la temperatura ambiente a la sombra se ha elevado puntualmente hasta los 36 grados,  con promedios superiores a los 27 grados, acompañado de cielos totalmente despejados, alta insolación por supuesto y cese casi absoluto de las lluvias. A continuación insertamos en el blog el balance del tiempo atmosférico de este noveno mes del año.

Este cambio repentino se inició después del 3 de septiembre. A partir de esta fecha en la ciudad de Upata y sus alrededores hemos vivido una sequía inusual para esta época del año, dando por finalizado el reciente ciclo de 15 meses de lluvias constantes. Desde ese día hasta el sábado 25 de septiembre en la ciudad solo se ha registrado un evento lluvioso moderado, con una precipitación de apenas 12 mm. Antes de esa fecha en la Villa del Yocoima habíamos padecido las secuelas de lluvias torrenciales, que como nota curiosa se solían presentar con mayor intensidad en horas nocturnas, y que de forma alternada se presentaban durante el resto del día, tanto en las mañanas, como en las tardes.

De hecho a finales de agosto se repitieron las lluvias torrenciales al mismo nivel de intensidad que las registradas en ese mismo mes el año 2020, y las secuelas se dejaron sentir en diversos sectores de la ciudad de Upata, que padecieron fuertes inundaciones, ante las crecientes del río Yocoima y sus pequeños afluentes.

Balance del mes hasta el 25 de septiembre

Incendio forestal en el Cerro Guacarapo La Viuda el viernes 24 de septiembre.

En lo que va de septiembre del 2021 la insolación intensa y la falta de lluvias ha generado un incremento preocupante de los incendios forestales, cuyo frecuencia y magnitud es atípica para esta época del año, en la cual se han registrado fuertes quemas de vegetación en las zonas de sabanas del sistema de colinas, lomeríos y valles de la ciudad y su periferia silvestre.

Este descenso de lluvias ha sido acompañado por un ascenso de más de 3 grados en la temperatura promedio de 24,5 grados a 27,5 grados.

El acumulado de precipitación del 2021 de esta forma vuelve a estar en un valor moderadamente superior al promedio anual, con lo cual posiblemente las lluvias cuando mucho se ubicarán en un valor en torno a los 1200 mm y no aproximándose a los 1500 mm como venía marcando la tendencia.

Es decir se rompe el ciclo de lluviosidad extrema en el valle de Yocoima que se inició en mayo junio del año 2020. Lo que posiblemente se deba a la normalización de la temperatura de las aguas en el Pacífico, y el cese del fenómeno de la Niña, causante del reciente ciclo de lluvias extremas en la Guayana venezolana.

A pesar de estas condiciones extremas los mantos boscosos en torno a la ciudad mantienen su verdor, debido al acumulado de humedad en sus sustratos.

De mantenerse esta tendencia de calor extremo sin lluvias en el último trimestre del año, podríamos estar nuevamente en una etapa de transición abrupta hacia una temporada de sequía extrema o por lo menos el retorno a los valores históricos normales de precipitación y temperatura.

Un día de extremos y quemas forestales

Durante toda la tarde del 24 de septiembre las llamas arrasaron la vegetación baja del cerro Guacarapo La Viuda.

El viernes 24 de septiembre en Upata registramos en la urbanización Manuel Piar un promedio de 27,1 grados, con una máxima de 35 grados a la 1:30 pm, y una mínima de 23 grados a las 6:00 am. El día se mantuvo con cielo despejado hasta las 2 de la tarde, cuando abruptamente después de su valor más extremo cercano a los 36 grados, se formaron algunos nubarrones y lluvias de muy baja intensidad suavizaron un poco el bochorno del calor excesivo, a tal punto de que ya para las 4 de la tarde bajó a 30 grados, y a las seis de la tarde siguió el descenso con un registro de 28 grados. 
A las 2 de la tarde del 24 de septiembre el termómetro marcaba 34,5 grados centígrados en la urbanización Manuel Piar de Upata.
Desafortunamente en la tarde de ese día vientos superficiales avivaron las llamas de incendios forestales en el cerro Guacarapo La Viuda y una espesa capa de humo como niebla dejó sentir su efecto sobre urbanismos y barriadas cercanas, mientras que a la distancia las colinas se tiñeron con este color blanquecino, tal como suele ocurrir en la temporada de sequía entre marzo y abril. El incendio tuvo su climax durante una hora, entre las tres y cuatro de la tarde, y por efecto de la llovizna, y la calma del viento, se disipó, dando paso a una transparencia en el aire.

No obstante debemos destacar que en la jornada del sábado 25 de septiembre la ola de calor fue aún más intensa, ya que ese día la media alcanzó los 27,7 grados, con una máxima a las dos de la tarde de 35,5 grados, que durante algunos minutos antes de las tres de la tarde, se elevó incluso hasta los 36 grados.

Calor extremo también tuvimos entre el 20 y el  21 de septiembre

Las máximas temperaturas se registraron esta semana entre el lunes 20 y martes 21 de septiembre, con 36 grados, y promedios cercanos a los 28 grados, mientras que las mínimas se ubicaron entre 24 a 25 grados. Estos valores marcarían valores extraordinarios para esta época del año, ya que esos máximos de temperatura en Upata se suelen alcanzar normalmente entre finales de marzo y finales de abril, coincidiendo con el Equinoccio de Primavera, y el paso perpendicular del Sol sobre estas latitudes al término de la temporada seca, cuando la nubosidad es mínima y no se tiene el efecto refrescante de las lluvias.

En septiembre del 2021 se está dando este fenómeno debido a que ya tenemos casi cuatro semanas de sequía casi absoluta, cielos despejados, es decir altísima insolación, en momentos en que el Sol vuelve a transitar los puntos más elevados de la bóveda celeste en su progresiva declinación hacia el Sur , y por lo tanto la radiación solar es más intensa.

Debemos resatar en este orden de ideas que septiembre es un mes de transición hacia lluvias más moderadas, luego de los máximos del trimestre junio, julio, agosto, pero con la particularidad de que históricamente suele ser todavía un mes de lluvias torrenciales alternadas con breves periodos de nubosidad moderada y cielos despejados, con un registro promedio entre los 80 y los 120 mm. 

Añoramos las lluvias septembrinas, esperamos el retorno de los aguaceros en octubre 

Pero en este 2021 el acumulado hasta el 24 de septiembre no se aproxima ni siquiera a los 30 mm y es esta ausencia de lluvias y sensación de calor prolongado, lo que está generando impacto en una población, que durante más de año desde mayo del año pasado 2020 se había acostumbrado a disfrutar de un “clima” moderado y fresco, y ahora nuevamente vuelve a padecer las incomodidades de estas temperaturas extremas, que con relativa frecuencia nos suelen azotar cuando las lluvias se ausentan de nuestro valle del Yocoima.

Mientras tanto la población que tanto se quejó de las lluvias extremas las vuelve a añorar, luego de padecer este ciclo de tres semanas de sequía intensa.

El efecto moderador del clima que genera las lluvias en Upata, y los vientos frescos que bajan de su sistema de colinas y lomeríos altos, es esperado con ansiedad por sus habitantes, que con claman por el retorno de los aguaceros y lloviznas. Que esperan el adelanto de los nortes de finales de octubre y noviembre, para nuevamente disfrutar de las bondades de vivir en una ciudad con un clima cálido pero amable, como dirían los poetas y amantes de esta tierra singular, donde por igual pasamos de una tarde asoleada y bochornosa de 35 grados a la sombra para luego reencontrarnos en familia y con amigos en medio de un atardecer fresco en torno a los 27 o 26 grados grados.


viernes, 5 de junio de 2020

Al 4 de junio de 2020 persiste intensa sequía en Upata

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Araguaney en floración en la plaza Miranda de Upata el 30 de mayo del 2020
Roble con todo su verdor en Manuel Piar Upata
2020 año bisiesto, de pandemia, crisis de combustible, destaca también hasta el 4 de junio como uno de los años más secos en la región del noreste de Guayana, y en particular en el valle del Yocoima, Upata, donde hasta la fecha las precipitaciones han sido en casi seis meses muy escasas o nulas, con meses como abril o mayo, donde se presentaron apenas 1 o 2 eventos lluviosos de muy baja intensidad. 
 Los bosques y sabanas que rodean la ciudad están secos, y los riachuelos, quebradas y lagunas, igualmente desprovistos de agua o con un volumen muy pírrico. Altas temperaturas que han rozado los 37 grados, en algunos días, así como mínimas en torno a los 24 grados, nos revelan que estamos ante una temporada de sequía inusualmente extrema, propia de años donde el Niño ha dejado sentir su influencia sobre la Guayana venezolana.

martes, 1 de marzo de 2016

En enero febrero de sequía extrema en Upata nunca aparecieron las Iguaneras

En Upata arrecia el Niño, ya llevamos dos meses de sequía extrema, prácticamente sin lluvias, salvo minúsculas garúas matutinas...En el 2016 sólo han caído 3 mm de lluvia. Esto es igual a una llovizna muy débil de sólo 3 minutos en 60 días.



Paisaje en el valle interior del Cerro El Toro, en plena sequía del 2016 TAGS:undefined
Valle interior del Cerro El Toro, en febrero del 2016
Temperaturas muy elevadas para esta época del año, han caracterizado a Upata. Con mínimas promedios de 22 a 21 grados, cuando lo normal es que se ubiquen las primeras tres semanas de enero entre 19 y 20 grados. También hemos tenido tardes con calores extremos, con temperaturas que han escalado hasta los 32 grados, es decir casi 3 grados más que lo habitual. Y enero que suele ser un mes de lloviznas, nublado, se nos ha mostrado además de seco, completamente despojado de nubes, día y noche. Así fue hasta el 26 de enero, cuando por fin, el valle se cubrió de blanco triste, y dejó caer una garúa tan finita como breve, que apenas mojó una conchita de suelo, muy poca humedad para una vegetación que ya comienza a agotar sus reservas y se muestra afectada por esta intensa insolación casi permenante.
Febrero sigue la tendencia, hasta el 12 de este segundo mes del año, en Upata las lluvias siguen siendo recuerdos o ligerísimas garúas que apenas rocían la tierra, es decir no es hemos tenido iguaneras, los árboles incluso los más resistentes comienzan a mostrar signos de stress hídrico, y la insolación, las altas temperaturas, ya llegando a los 33 grados máximos, medias que se acercan a los 26 grados, y mínimas de hasta 23 grados, son los registros comunes en estas dos primeras semanas de febrero
Vista del Cerro El Toro TAGS:undefined
Ladera del Cerro El Toro, vista desde la serranía de Guacarapo
Los cerros las colinas sabanas y bosques caducifolios de Upata ya cambiaron el ropaje de verde a marrón grisaceo, comenzaron las quemas incesantes, y los tapones en la ruralidad de la periferia urbana, así como las quebradas se muestran desprovistos casi del agua que es vida. Todo la normalidad de un comienzo de verano alterada o recrudecida por ese Fenómeno del Niño que desde el año pasado, en plena temporada de lluvias, dejó sentir su influencia sobre todo el país, y con particular fuerza en la Guayana venezolana.

jueves, 29 de enero de 2015

Muy poca lluvia y temperaturas elevadas padecimos en Upata en el 2014

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Registro de Precipitaciones en Upata sector Manuel Carlos Piar piedemonte del Cerro El Toro.
Upata en Manuel Carlos Piar, al fondo el Cerro El Corozo

Al igual que el resto de Venezuela Upata en el 2014 no presentó una continuidad ni una regularidad en sus lluvias, ya que éstas estuvieron muy por debajo de los registros históricos, por lo que el acumulado anual de precipitación apenas llegó a  863 mm, es decir 863 litros por metro cuadrado, casi 200 mm menos que el promedio histórico. Es decir la capital de Piar y alrededores vivió uno de sus años más secos de los últimos 6 décadas. Y sin duda 2014 fue  en Upata el año más seco del nuevo milenio y el siglo XXI.  

El año 2014 las lluvias torrenciales fueron esporádicas en Upata
En relación con ese comportamiento atípico o extraordinario del tiempo atmosférico en el 2014 podemos resaltar como datos relevantes los siguientes: Las lluvias en el 2010 y 2011 duplicaron el registro de precipitación del año pasado. El 2010 por cierto fue el más lluvioso de las últimas décadas ya que en el valle de Upata ese año la precipitación alcanzó los 1687 mm, una magnitud atípica que por lo general sólo se presenta en los sectores más húmedos localizados al Oeste de la ciudad, cuenca del Cupapuicito, y en la zona de piedemonte y colinas montañosas de la Sierra Imataca.
Con respecto al registro mensual del 2014 las cifras recogidas en nuestra pequeña estación meteorológica de Upata, localizada en las cercanías del Cerro El Toro, y de la quebrada del Caballo, nos muestran que marzo fue el mes más seco, con 2 mm de lluvia, seguido de abril con 6 mm. Mayo, que suele registrar cifras por encima de los 50 mm, solo aportó 21 mm. En total en 5 meses solo se acumularon 100 mm de lluvia, cuando lo normal es que dupliquen esa cifra. Mientras que junio, julio, agosto, los meses más húmedos, en total sumaron 400 mm, para un promedio en ese trimeste de apenas 133, 3 mm, lo cual explica por qué el año pasado los cursos de agua quebradas y el río Yocoima  registraron elevaciones esporádicas en su caudal, y no se reportaron inundaciones en las zonas bajas.
Otro detalle a considerar es que septiembre también mostró un comportamiento extraordinario, ya que en ese mes en Upata la media de precipitación por lo general supera los 100 mm, pero en esta oportunidad en el 2014 solo registró 26 mm de lluvia, un comportamiento similar al que tuvo febrero.
En conclusión Upata registró precipitaciones escasas, esporádicas, no continuas, sin eventos lluviosos extraordinarios o de gran magnitud en el 2014, el cual fue además un año de altas temperaturas, con un 1 grado por encima de su media histórica. Este año 2015 seguimos al parecer bajo la influencia de un posible calentamiento de las aguas en el Pacífico Sur, que podría activar el fenómeno del Niño, si ello llega a ocurrir debemos prepararnos para una temporada de sequía fuerte que podría prolongarse hasta entrado mayo o la primera quincena de junio. No obstante si la temperatura del océano no se eleva considerablemente el clima seca será menos intenso y nuestra región no será afectada por un verano extremo. Ojalá y así sea... 


2015 comienza con altas temperaturas...Entró el verano con fuerza en Upata

Serranía de Guacarapo desde el sector Cerro El Toro de Upata en enero del 2015.
A diferencia del 2014, cuando en el mes de enero se registraron en Upata el valle del Yocoima temperaturas mínimas en torno a los 19 y 20 grados centígrados en horas de la madrugada, este año 2015 enero manifiesta un comportamiento inusual, debido a que las mínimas se han estabilizado en 21 grados, incluso en ocasiones han superado los 22 grados. Es decir estamos percibiendo además de una alta insolación temperaturas muy elevadas para esta época, que los pobladores comienzan a percibir es una señal de que este año estaremos ante un verano una temporada de sequía extrema. De hecho desde la segunda semana de enero las condiciones de humedad dieron un giro radical, ya que las lluvias cesaron abruptamente y la vegetación circundante del valle comienza a mostrar los efectos del naciente "verano" o sequía propia de este primer trimestre del año en el noreste de Guayana.
Estas mínimas de enero en contraste al año pasado se ubican en torno a los 22 grados, al mismo tiempo las máximas rozan o superan los 31, y el promedio se eleva hasta los 25, lo que representa 2 grados por encima de la media histórica en esta subregión de la Guayana venezolana.
Este comportamiento del tiempo atmosférico coincide con la tendencia registrada en el último trimestre del año 2014, cuando en Upata las medias fueron superiores al promedio histórico y las mínimas temperaturas registradas fueron superiores a los 21 grados. Afortunadamente en ese trimetre se registraron con ciertos intervalos de sequía lluvias continuas en la ciudad y sus alrededores, que compensaron el balance hídrico en el Valle, en un año caracterizado por niveles de precipitación muy por debajo de los registrados en el último quinquenio.  

jueves, 15 de mayo de 2014

2014 Intenso Verano en Upata rememora ciclos de sequía extrema recurrentes en la Guayana Venezolana

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Serranía en Santa María de Upata, 12 kilómetros al Este de la ciudad vía Guasipati.
Contraste en serranías al Noreste de Upata, rocas precámbricas, gneiss, y arbustales quemados sobre suelos pedregosos resecos. Al fondo matorral y bosques bajos de vegetación caducifolos, de hojas caducas, alternados con chaparrales en verdor, lo que nos revela la adaptabilidad de estas plantas a tiempo atmosférico de extrema sequía. A pesar de la intensa sequía los apamates (Tabebuia Rosae) en flor nos han regalado un espectáculo singular en las zonas urbanas de Upata, donde predominan como árboles de ornato.
Laguna, abrevadero, cuerpo de agua superficial, se encuentra a su nivel mínimo, por efecto del intenso verano de este primer semestre del año 2014.
Otro cuerpo de agua afectado por el intenso verano.
En Upata y Guayana hemos tenido temporadas de sequía extrema. Recordamos la de 1984, cuando durante seis meses casi no hubo lluvias, sólo reaparecieron los aguaceros casi al final de junio. Otro verano crudo fue  el  de 1995, hace 19 años,  cuando sobre nuestros valles, montañas y llanos del estado Boílvar se nos depositó ese aire enrarecido, pesado, humoso, proveniente de quemas incesantes del corazón de la América del Sur. Entonces conocimos de cerca La Calina, un fenómeno poco usual, pero que cada 40 o 50 años reaparece generando temor o sorpresa entre la población, particularmente intensa y diaria fue ese vapor azulado permanente en los meses de abril y mayo del 95.  Más recientemente en el bienio 2001-2002,  nuestra Guayana, sobre todo en la cuenca alta del Paragua y Caroní, tuvo un ciclo de intensa sequía acompañado de una temperada lluviosa muy débil que provocó la alarma colectiva y del Estado, debido a que en ese lapso el embalse de Guri alcanzó un volumen crítico, al ubicarse su espejo de agua por debajo de los 244 metros de altitud. Ese ha sido el descenso más preocupante del lago desde que en 1986 la presa de concreto y enrocamiento de la Central de Guri fue elevada hasta la cota 272 metros sobre el nivel del mar. 
Luego de una década y dos años de relativa equilibrio en los ciclos del tiempo atmosférico, y de incremento sustancial de las precipitaciones,  en este año 2014 nos enfrentamos una temporada de sequía extrema, provocada por la influencia anticiclónica y de altas presiones generadas por el sobrecalentamiento del Pacífico. 
Inicialmente el 2014 al igual que en el último quinquenio se nos presentó con  un ciclo de lluviosidad inusual, abundante en enero, y durante la primera quincena de febrero, que retrasó la entrada de la sequía. Pero tal situación era un espejismo, advertido por campesinos que nos expresaron que este año más bien íbamos a experimentar un verano tardío pero particularmente seco y prolongado. No se equivocaron. Tampoco se equivocaron los expertos del INAMEH, quienes a través de sus  modelos matemáticos y científicos estimaron que este 2014 sería más bien de sequía tardía pero prolongada, debido a que estamos por entrar bajo los efectos globales del Niño. Vivimos entonces un tardío Verano, que se nos prolongó con fuerza desde el 15 de febrero, y cuyos efectos siguen generando angustia, preocupación, pérdidas y expectativas, a los campesinos, productores agropecuarios, y entidades públicas encargadas de administrar acueductos y el ambiente.
Según nuestros registros, en Upata, sobre estas tierras ubicadas en el piedemonte del macizo de colinas del arco Norte y Este, hemos tenido un año 2014 seco al extremo, ya que en casi cinco meses apenas han caído sobre el Valle del Yocoima 85 mm de lluvia, es decir apenas 85 litros por metro cuadrado en 4 meses y medio. Salvo enero y febrero, cuando se acumularon 74 mm, en los meses de marzo, abril y lo que va de mayo sólo han caído 11 mm de lluvia, un registró extremadamente bajo, en relación con el promedio de las últimas dos décadas en Upata.

domingo, 10 de marzo de 2013

En Guayana arrecia la sequía en un marzo de calores extremos

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El Sol de los Venados casi oculto por uno de los tantos incendios de vegetación, en la llanura del Yocoima, cerca del fundo Las Llaves carretera Upata Guasipati Km 6
Hato cerca de la encrucijada de la vía Manganeso con la carretera a Guasipati
Contraste entre el verde sereno del hato y el Cerro El Totumo en el sector Manganeso frontera de los municipios Piar y Padre Pedro Chien.
Lomas, hatos, montes y cerros de Upata  desde la vía a Manganeso
Luego de un febrero de suaves temperaturas y lluvias constantes en su primera quincena llegamos a un mes de marzo típicamente seco, con calores extremos que en Upata han llevado el termómetro a los 33 grados centígrados de máxima, con promedios en torno a los 26 grados y con mínimas habituales entre 23 y 24 grados. 
Desde hace dos semanas, es decir desde la última semana de febrero, no llueve en estas tierras del noreste de Guayana, las quebradas se han secado, las lagunas o tapones están llegando a sus mínimos, y el verde progresivamente está dando paso en las sabanas y áreas de pastoreo a un tono entre marrón y negro, como consecuencia de las constantes quemas forestales. 

Llanuras Colinas Sabanas de Upata a través del lente de Gary disponible en el portal Vimeo, este documental fue insertado en el año 2010 y nos permite visualizar el paisaje de los campos ganaderos localizados al Sur de la ciudad, en la vía Guasipati, en la temporada de sequía,
Sin embargo, en algunos valles, y hatos, o en las franjas vegetales que protegen cauces y esteros, todavía se pueden visualizar los tonos verdes típicos de las regiones más húmedas de los municipios Piar y Padre Chien del estado Bolívar, localizadas al Este y Sur de Upata.
Fuertes vientos en las horas más calientes, de insolación intensa, propias de cielos despejados, favorecen la propagación de humo, y la presencia de una bruma densa que convierte en irrespirable el aire, que se origina en los incontables incendios típicos de este tiempo de calor intenso.
Paisajes de Guayana, del Este y el Norte de Guayana, no obstante siguen guardando esa imagen serena de cerros pardos y sabanas y colinas tapizadas de verde a pesar del verano, donde pastan los rebaños de una ganadería de tres siglos, que a pesar de malos augurios o lamentos sigue siendo la actividad productiva económica fundamental de esta subregión del estado Bolívar.