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sábado, 7 de noviembre de 2020

Desde lo alto del cerro La Viuda o Guacarapo Grande


Cerro en su esplendor desde las alturas de San Marcos Santo Domingo




El cerro La Viuda o Guacarapo Grande vistos en varios ángulos, primero desde la escuela Julia de Bolívar, el Cementerio Viejo, y las sabanas de su piedemonte en Santo Domingo II.

El hermoso cerro de La Viuda, o Guacarapo Grande, para diferenciarlo de la colina pequeña adyacente al sector Tres de Mayo, constituye junto al Toro, El Corozo, El Algarrobo, la Mesa de la Carata, Los Chorros, California y Chapire, una de las 9 colinas que abrazan por su cercanía a la ciudad de Upata. 

En lo alto de uno de sus lomeríos vegetación saxícola o sobre lajas, bosques circundantes de altura, y al fondo el valle del Yocoima.

Obviamente una observación más minuciosa del valle, nos coloca ante la evidencia de que en realidad a esta villa la rodean no menos de 30 o quizás más macizos colinosos y lomas, algunos con nombres conocidos y otros sin denominación en el registro toponímico local, entre los que se pueden citar las siguientes: cerro La Cruz, Las Madamas, San Lorenzo, Cacahual, El Timón, Santa Rosa, San Germán, El Aguador, Santa María, Las Delicias, El Orégano, sierra de El Candado, La Vaca, entre otros. 

sábado, 15 de agosto de 2020

Sin dolientes y abandonado a su suerte Mirador de La Virgen en cerro Guacarapo de Upata

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Como ya señalamos el proyecto recreativo Mirador La Virgen de la Paz en lo alto del cerro Guacarapo de Upata, está en estado total de abandono. La falta de recursos, disparidad en el tema de las prioridades y la falta de continuidad entre las diversas gestiones del poder local, decretaron la interrupción y deterioro de esta inversión pública, que pretendía el rescate de una zona de la ciudad ideal para su uso como mirador y centro de recreación pasiva. 

Ni siquiera la estatua monumental de La Virgen, de unos 10 metros de altura ha resistido el embate del vandalismo y el olvido. De todos modos el lugar permanece virgen por cuanto no ha sido invadido ni alterado, y sería deseable por qué no rescatarlo como centro de recreo de la población, cuando las condiciones lo permitan. 

Tan sólo la esporádica presencia de los niños con su inocencia y travesuras despierta del letargo a esta zona de la ciudad que hace década y media se asomaba como una opción de recreación y relax para la población local y visitantes.  

Colinas del norte de Upata vistas desde la ruta al Cerro Guacarapo

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Desde Guacarapo en su zona norte se divisa este pintoresco paisaje, que forma parte del sector rural norte de Upata. Al fondo a la izquierda los cerros Los Chorros y Copeyal, a la derecha las serranías de La Vaca y La Carata.

Colinas del norte upatense, a la derecha la suave silueta del cerro Los Chorros, a la izquierda al fondo la linea continua de El Algarrobo, al centro y al fondo el abra  del río Yocoima, que corre paralelo a la autopista Manuel Piar.  

Mirando al este el cerro de La Viuda, al fondo la línea recta del cerro La Mesa y colinas del sector La Carata.

Camino de San Marcos a Guacarapo por la ladera Norte del cerro. 
Arriba imponente cardonal a un costado de la trocha, 
y más arriba bosque bajo en la ruta al Mirador de La Virgen.

Al norte de Upata, escondidas y preservadas por cierta distancia de su casco central y zonas de expansión urbana, se encuentran las cadenas de colinas o cerros con mayor cobertura de bosques y altura del valle del Yocoima. Una franja cordillera continua que se pierde en la distancia, y cuyos topes se aplanan en altitudes de sobrepasan los 550 metros sobre el nivel del mar, y que llegan hasta los 650 msnm en la cima de La Mesa de la Carata. 

Entre estas colinas destacan de oeste a este Los Chorros, con su subsuelo repleto de bauxita, y las lomas de Copeyal, con su yacimiento de caolín a cielo abierto, visible desde la calle Polanco de Upata, el de La Vaca a un costado de la carretera rural que conduce desde el sector Alaska hasta la primera subida a La Carata. Más distante aparece la silueta del relieve de La Mesa, cerro que se ubica entre los acuíferos de La Carata y la serranía de El Toro. Al oeste luego de la pequeña hondonada de la autopista a San Félix, se encuentran las colinas de La Armonía y los cerros más grandes El Algarrobo y California. 

Los vientos que suelen venir del noreste de sierra Piacoa y el Delta al chocar con estas barreras del relieve upatense le aportan suficiente humedad para la formación de bosques medios y densos,  manantiales y un microclima muy agradable, con temperaturas mucho más frescas que las del valle donde se asienta la ciudad.

Todos estos paisajes los podemos divisar desde algunos parajes cercanos al cerro Guacarapo y localizados en el camino que desde el sector San Marcos nos lleva hasta el Mirador de La Virgen. Son panorámicas de gran valor escénico,  que nos colocan en contacto visual con pequeños valles y recodos donde, además del paisaje colinoso, escarpadas lomas, y mesetas planas en la altura, predominan los caminos de tierra, conucos y pequeñas áreas de población dispersa, típicas de la Upata rural, que no ha cedido el paso ante la expansión de urbanismos y barriadas. 

Las imágenes aquí insertadas son las propias de la temporada lluviosa, cuando el verde intenso domina el paisaje. Y el olor y sensación de humedad, junto con un calor pegajoso e intenso, predominan en el ambiente.