miércoles, 8 de abril de 2026

A finales de marzo del 2026 florecieron los araguaneyes en la serranía de El Toro




Secuencia gráfica de la floración de los araguaneyes en las serranías del este de Upata, en uno de los lomerios de El Toro y en las colinas que se extienden hasta el Cerro de La Viuda. Las imágenes datan de la última semana del mes de marzo de 2026, coincidiendo con el reverdecer parcial de la vegetación, debido a lluvias extraordinarias y continuas que de forma sorpresiva se desarrollaron en esta región de Guayana.
 






martes, 24 de marzo de 2026

Araguaney en flor en Parque Manuel Piar de Upata. Marzo del 2026



 

Monumento a la Virgen de la Paz en el cerro Guacarapo de Upata. Febrero del 2026



 

Aves de Upata: Nuevas Fotografías del tilingo y un perico en febrero del 2026


En la secuencia gráfica tres ejemplares del tilingo iarasarí cuellinegro (Pteroglossus aracari) un tucán del género Pteroglossus nativo de las selvas de Brasil, Venezuela y las Guayanas. Avistados en una mañana soleada de febrero del 2026 en el sector Manuel Piar, al este de Upata.
Perico, posiblemente del generó aratinga posando en cable eléctrico en zona urbana al este de Upata, en febrero del 2026, suelen andar en grupos, aunque éste individuo se apartó de la bandada para reposar. 

Aeropuerto y El Candado al Este de Upata en febrero del 2026

El Aeropuerto y vista parcial del valle de El Candado y la autopista Upata Guasipati.
Desde la cima del cerro El Toro el valle del Candado en febrero del 2026.

 

jueves, 29 de enero de 2026

Anotaciones sobre el clima en Upata en 2025 y lo que va del 2026

Desde la cima del cerro El Toro, se contempla el valle de Upata en su sector suroriental, predomina el verdor en sus paisajes de sabana, bosques secos y selvas de galería.

El valle de Upata en enero del 2026, en una mañana nublada de enero.

A continuación vamos a realizar nuestra tradicional reseña sobre el estado del tiempo y la tendencia climática actual de Upata y la extensa zona de relieve ondulado y valles interiores bajos en la que se asienta esta ciudad, capital del municipio Piar del estado Bolívar. 
 
Lluvias, neblina y vientos húmedos frescos  
 
2026 en enero se ha caracterizado en Upata y sus alrededores por su humedad permanente, lluvias moderadas a muy leves, continuas, tanto en horas diurnas como nocturnas, frescas temperaturas propias de esta época del año, sin extremos de calor y atardeceres y noches agradables, con promedios de temperatura de 25 a 24 grados. No hemos tenido temperaturas mínimas por debajo de los 20 grados, solo en una ocasión se ha alcanzado un registro de 18 grados, y en el resto de las madrugadas, la mínima promedio se ubica entre 21 y 22 grados.  

Este verdor y la ausencia para principios del año 2026 de incendios forestales en las zonas de sabana y bosques secos en los paisajes serranos , nos indica que seguimos la influencia del evento climático global La Niña. 

2025 año de lluvias escasas pero sin calores extremos 

2025 fue un año atípico, con lluvias por debajo de sus promedios históricos anuales, en el que predominaron  lluvias moderadas a débiles en la temporada húmeda de junio a diciembre, y sequía extrema entre finales de enero y abril. En mayo ocurrieron algunos eventos lluviosos de mediana intensidad, característicos de la entrada de las lluvias. Siguiendo el comportamiento cíclico en junio reaparecieron las lluvias torrenciales, sobre todo a finales de mes, y las temperaturas como es también normal bajaron a promedios en torno a los 25 grados, con mínimas promedio de 21 grados y máximas de 30 grados. No obstante en relación con otros años del nuevo milenio en junio las precipitaciones estuvieron por debajo de su promedio histórico, es decir no superaron los 200 mm. 

En el segundo semestre del 2025 el comportamiento climático siguió siendo un tanto errático o anormal, ya que julio, que suele ser el mes más lluvioso del año, estuvo por debajo de sus registros habituales de precipitaciones, y se caracterizó por un tiempo atmosférico de soleados a parcialmente nublado en más de un 50 por ciento, con lluvias torrenciales escasas, solo tres aguaceros de 40 minutos máximo. Con un acumulado de precipitación de apenas 120 mm. En cuanto a las temperaturas si se mantuvieron en la normalidad, con promedio de 25 grados, máxima 30 grados y mínima promedio de 21 a 22 grados. 

Agosto fue igualmente otro mes atípico, con lluvias fuertes solo en la primera semana, y tres semanas de lluvias moderadas, y días continuos sin precipitaciones, para un acumulado de 90 mm de precipitación. 

En Septiembre las lluvias moderadas a débiles se alternaron con muchos días soleados y elevadas temperaturas, con promedios diario en torno a los 26 grados. El acumulado de precipitación fue apenas de 70 mm. Octubre del 2025 fue relativamente seco, con promedios de temperatura en torno a los 26 grados, sin olas de calor extremo, y con un acumulado de precipitación de unos 60 mm. 

En Noviembre, reaparecieron las  lluvias continuas, y hubo mucha actividad tormentosa atípica para esta época de año, con abundancia de rayos, relámpagos, truenos y centellas; resaltante además que durante este mes se registraron  2 eventos lluviosos de gran magnitud, con precipitaciones por encima de los 60 mm, uno de los cuales a finales de mes provocó inundaciones en sectores bajos del valle del Yocoima, afectando a zonas urbanas localizadas en áreas de alto riesgo, cercanas a cursos de agua y canales naturales. 

El registro de lluvias en noviembre del 2025 escaló hasta los 150 mm, y las temperaturas promedios se ubicaron en torno a los 26 grados. 

Diciembre fue relativamente húmedo, pero con lluvias moderadas, continuas, alternadas con periodos de sequía de 3 a 4 días máximo, con temperaturas ya más frescas en torno a los 21 grados promedio de mínimas y 29 grados promedio de máxima. La precipitación acumulada del mes fue de 60 mm. 

780 mm precipitación acumulada del 2025 

En conclusión las precipitaciones acumuladas a Upata en el 2025 ascendieron a un total de 780 mm, uno de los registros más bajos de las últimas décadas, 300 mm por debajo de su valor promedio en lo que va de milenio.

Debemos resaltar adicionalmente el hecho de que a partir de noviembre y diciembre del 2025 y en el lapso enero-febrero del 2026, el tiempo atmosférico se ha mantenido más bien lluvioso, húmedo, con alta nubosidad, precipitaciones moderadas a leves, incluso con neblinas matutinas, que no suelen ser frecuentes en esta época del año.

En cuanto a las temperaturas en horas diurnas coincidieron en enero febrero con los registros históricos, al ubicarse en torno a los 25 grados promedio diario, con 21 grados mínimos en promedio, y de 29 a 31 grados como máximos promedios.

Camino serrano, en la ruta a la cima del Cerro El Toro.

   


Plaza Bolívar y sus alrededores en enero del 2026

Plaza Bolívar de Upata, al fondo el edificio sede de la Alcaldía de Piar, antiguo Centro Cívico de la Villa del Yocoima.

Plaza Bolívar en un soleado día de enero del 2026.

Iglesia de San Antonio de Padua, calle Sucre, e inmuebles del casco viejo de la ciudad.
Corredor comercial de la calle Sucre, visto desde la Plaza Bolívar.

Sector oeste de la Plaza Bolívar de Upata.

Plaza, peatones, vehículos e Iglesia en el casco viejo de Upata.

Calle Miranda desde la esquina con Sucre.

 



jueves, 9 de octubre de 2025

Estampas de Upata: julio a octubre del 2025



Pequeño boulevard de la calle Sucre, a un costado de la Plaza Bolívar
Nuevo inmueble de comercio en la calle Ayucucho con Monagas, casco central de Upata.
Calle Miranda, en la proximidad de la Plaza Bolívar, entre las calles Sucre y Unión

Calle Alberto Ravell, al fondo cerro Guacarapo
En esta oportunidad insertamos imágenes de Upata, de sus calles, avenidas y plazas, que nos muestran la cotidianidad de los desplazamientos vehiculares y de la dinámica urbana propia de nuestra ciudad. Estas  fotos son reflejo de una ciudad, que luego de años de descenso en su actividad económica viene despertando de ese letargo de forma progresiva. Las fotos que datan de julio a octubre del año 2025 nos muestran diferentes puntos icónicos de la localidad: avenidas principales, corredores comerciales, plazas, inmuebles particulares, emprendimientos y por supuesto la presencia de sus pobladores en el diario devenir de sus movilizaciones en el casco central. 

Av Raúl Leoni, esquina con la Alberto Ravell, en una mañana de julio del 2025
Liceo Siso Martínez, en octubre del 2025

Final de la Alberto Ravell con la Monagas.

Monagas con Perimetral desde la sombra del flamboyán.

Av Perimetral desde la Plazoleta de entrada a Santo Domingo II

Calle Miranda, un septiembre de 2025 por la mañana

El icónico samán de la Miranda con la 14 de Febrero

Busto de Piar, poco acertado por cierto, lejano al retrato del héroe de San Félix.

Tanque y soldado en la plaza de El Ejército
La plaza de El Ejército, y el tanque desde la tribuna del estadio Simón Chávez.
Mansión frente a la Plaza El Ejército
Serranía Guacarapo desde la tribuna del Simón Chávez, al centro al fondo cerro La Mesa.


martes, 9 de septiembre de 2025

El Dique de la Quebrada El Onoto. Patrimonio histórico y natural de Upata. En las nacientes de la Quebrada El Onoto.

 

Lo que queda de la vieja tubería de 4 pulgadas, desde esta toma de agua se enlazaba la red de suministro del vital líquido hasta el sector La Carata, y de allí al casco central de la pequeña población de Upata.

Cuando la población joven y los senderistas se adentran en el interior del espeso bosque que da cobijo al Dique, punto emblemático del Parque Natural Cerro El Toro de Upata, pocos por no decir ninguno tiene noción exacta del por qué de este muro de gran espesor fue construido en este curso de agua muy próximo a los manantiales que dan origen a  la quebrada de El Onoto. Este cauce de aguas intermitentes, de cierta abundancia en la temporada de lluvias y casi seco en el verano más crudo desde febrero hasta mayo, es junto a la quebrada de El Caballo, uno de los referentes fluviales del Parque Natural El Toro. 

 
El Onoto, quebrada con referencia directa a esta planta de cultivo y uso tradicional como colorante de caldos y guisos, nace entre las zonas campesinas de Chaparral y El Jobo, y  en un curso muy breve serpentea rodeado de rocas, por  entre los estrechos valles de los lomeríos de esta serranía, hasta bajar a la zona cercana de La Carata. A pesar de lo relativamente accidentado del terreno el Onoto avanza en declive por entre bosques y sabanas hasta posiblemente unirse por  al distante río Upata o Yocoima.  Y decimos probablemente, debido a que este cauce ha sido muy intervenido y desviado para la construcción de diques y tapones, lo que provocó desde entonces la disminución de su caudal. Los Diques. Son dos principales. Y en otra quebrada afluente del Caballo había un tercero que cedió ante la furia de la naturaleza.

El Jobo: Una Toponimia de la Guayana Upatense en el Contexto Histórico-Económico del Municipio Piar

 

Desde los lomeríos de las cuevas de la serranía de El Toro, se divisa la zona de El Jobo, comunidad rural al este de Upata, con sus colinas boscosas y el valle donde se alternan áreas de cultivos y la zona protectora de la naciente de la quebrada El Onoto.

Reflexión y análisis geográfico histórico sobre El Jobo y El Toro

El texto siguiente es una aproximación inicial a un estudio más profundo, inconcluso obviamente, que está pendiente por hacer, de la comunidad de El Jobo, un sector tradicional de Upata, ubicado en uno de los valles interiores de la Serranía de El Toro, a este de la ciudad. 

Introducción al tema: El Jobo toponimia olvidada

Para desentrañar el por qué la denominación geográfica o toponímica El Jobo, ha entrado en desuso en el ámbito local y oficial de Upata y el municipio Piar, debemos adentrarnos en el análisis histórico-geográfico del topónimo "El Jobo," una denominación local que, según la tradición y la documentación disponible, está intrínsecamente ligada al actual Cerro El Toro, un accidente geográfico emblemático ubicado al este de la ciudad de Upata, capital del Municipio Piar en el estado Bolívar, Venezuela. La investigación busca reconstruir el perfil histórico y socioeconómico de esta comunidad rural, a menudo invisible en los registros formales, y examinar su relevancia en el contexto del desarrollo de la Guayana venezolana a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Upata fue fundada el 7 de julio de 1762 por los Padres Capuchinos Catalanes como una "Villa de Españoles" y se estableció como la capital del sector Este de las Misiones del Caroní. Esta fundación no fue un acto casual, sino que respondió a una vocación agropecuaria deliberada, configurando su economía alrededor de la ganadería y la agricultura desde sus orígenes. La ubicación estratégica de la villa en el Valle del Yocoima la convirtió en un punto neurálgico para la actividad comercial, especialmente a finales del siglo XIX, cuando servía como un eslabón vital entre la población y los ricos pueblos mineros de la región.

El objetivo central de este reporte es aclarar la dualidad toponímica entre "El Jobo" y "Cerro El Toro" a partir de las fuentes consultadas. Segundo, se analiza la importancia de esta comunidad en el marco de la economía de subsistencia de la región, que se basó en la agricultura y la cría. Finalmente, el informe se enfoca en evaluar la viabilidad de encontrar registros detallados de esta comunidad en los documentos demográficos y cartográficos de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, un período crucial para la consolidación de la identidad nacional y la organización política del país.

La Toponimia y la Geografía de un Cerro Histórico: De "El Jobo" a "El Toro"

En todo caso lo cierto es que el "El Jobo", sector y cerro, es una denominación alternativa y, presumiblemente, más antigua para el actual "Cerro El Toro". Este hecho no es un mero detalle lingüístico, sino que refleja un cambio en la percepción cultural y simbólica del paisaje. El nombre "El Jobo" se deriva sin lugar a dudas del árbol de jobo (Spondias mombin), una especie nativa que habría sido una característica botánica prominente del área, anclando el nombre original en la flora local, igualmente está asociado a una especie similar denominada popularmente en la zona como “jobito”, que crece en los bosques secos de estos lomeríos y valles que son tan típicos del sector. Dicha denominación es consistente con la nomenclatura geográfica tradicional, que a menudo se basa en elementos naturales o biológicos del entorno, para la identificación toponímica de estos lugares.

La transición hacia "Cerro El Toro" se basa en una característica física del paisaje. La leyenda local atribuye el nombre a un "dibujo natural sobre una piedra" en la ladera frontal de la serranía, ubicada frente a la zona urbana de Sierra Tres San José, que se asemeja a un toro. Este cambio de un nombre descriptivo de la flora a uno que emana de una leyenda y una interpretación cultural sugiere un proceso de apropiación simbólica. La montaña deja de ser solo un elemento botánico para convertirse en parte del imaginario colectivo local, imbricada en mitos y relatos.

Este proceso de resignificación es un fenómeno común en la toponimia, donde la historia oral y la cultura popular transforman la denominación de los lugares. En el caso de El Toro, algunas leyendas o cuentos hablan de un mítico rumiante de gran talla que se le aparece a los desprevenidos que se pierden o andan desorientados en horas nocturnas en la serranía. Algunos dicen que es guardián de la enorme cueva nunca vista en el Cerro, donde un gran candado impide a curiosos y buscadores de tesoros, penetrar y violar los secretos, reliquias, y joyas, que se ocultan en estos túneles, que según algunos más imaginativos están conectados con otras cuevas ubicadas hacia el poniente en el Cerro El Corozo. Son cuentos difíciles de creer, porque resulta imposible construir una galería de 5 kilómetros de cerro a cerro, sin ningún tipo de ventilación, y desgajando la dura roca del Macizo de Guayana que aflora por todo el Valle del Yocoima, y evadiendo los acuíferos que también forma parte del subsuelo de la ciudad.

La Geografía, la Leyenda y la Realidad

El Cerro El Toro se eleva en sus parajes desde los 430 hasta máximo 670 metros sobre el nivel del mar y se ha consolidado como un refugio natural de gran biodiversidad. Se describe como una zona de lomeríos que forma parte de la serranía de El Toro, con valles, quebradas y cascadas como la de la Quebrada del Caballo, que han servido como puntos de recreación para los habitantes locales. Aparte del aspecto recreativo y natural, la leyenda de los tesoros escondidos por los misioneros para protegerlos de las tropas del Ejército Libertador en sus cuevas o refugios subterráneos añade una capa de misticismo al lugar.

A pesar de su valor natural y cultural, el paisaje del El Jobo-El Toro se enfrenta a una amenaza constante. La voracidad de la agricultura, la presencia de ganado, las quemas y las talas continuas están provocando su destrucción y deterioro. Esto representa un conflicto entre la preservación del patrimonio natural y las actividades económicas que han definido a la región. El mismo tipo de patrimonio vegetal (el árbol de jobo), los zapateros, el palo blanco, los chupones, yagrumos, indios desnudos, yucuares, entre otras especies de bosques secos o sabanas están siendo degradado por la expansión agrícola y ganadera, y las recurrentes quemas forestales, reflejando una tensión de larga data entre el desarrollo económico y la conservación del ecosistema.

La Comunidad de "El Jobo": Entre la Ganadería y las Crónicas de Subsistencia

La historia de la comunidad de El Jobo está intrínsecamente ligada al desarrollo económico de Upata. Desde su fundación, la villa se orientó hacia la actividad agropecuaria, con los hatos misioneros sosteniendo una economía que producía ganado en pie, carne, cuero, queso y leche para el consumo interno y la exportación. A finales del siglo XIX, Upata consolidó su rol como un importante centro de explotación ganadera, con hatos en manos de diversos propietarios, tanto nacionales como extranjeros.1

Upata también se convirtió en un nudo de transporte terrestre, conocido como "la Upata de los Carreros". Carretas y vagones, tirados por bueyes y mulas, transportaban las cargas de oro y los productos importados desde los pueblos mineros del sur de Guayana. Esta actividad de arrastre y comercio no motorizado no solo generó riqueza, sino que también estructuró la vida social y económica de la región, con Upata en el centro de esta dinámica comercial y productiva. La vida rural en los "fundos" o parcelas de subsistencia se inscribe en este modelo, en el que las comunidades como El Jobo contribuían con sus productos a la economía mayor de la villa.

Agricultura de hortalizas a un costado de la vía a El Jobo.

 

lunes, 14 de julio de 2025

Upata en dos tiempos: Esquina de la calle Bolívar con la Miranda. En la década de los 80 y en la actualidad julio de 2025

Translator
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Esta esquina es una de las más transitadas e icónicas de la ciudad de Upata. En la imagen los dos tiempos de este sector de la Villa del Yocoima, la más antigua de finales de la segunda mitad de la década de los 80 del siglo pasado contrasta notablemente con la actual de julio del 2025. Casi 40 años han transcurrido, y entre otras edificaciones el Cine Pricipal que se ve parcialmente en la imagen dio paso a un supermecado asiático, la tasca en plena esquinan hoy es una ferreteria. El terreno vacío donde destacaba un carro de venta de hamburguesa ha dado paso a otro comercio asiático, la farmacia de la esquina hoy convertida en una tienda. Obviamente en esta zona del casco central sí se siente con fuerza la transformación de la bucólica Upata pueblerina en una ciudad con mayor dinamismo comercial.