lunes, 21 de septiembre de 2020

Campos y paisajes en zona alta de Libertador y El Tanque al Oeste de Upata

Yagrumo a la distancia, al fondo una mancha de bosque intervenido en una de las lomas.
Sobre estas zonas de pendientes se práctica la agricultura de subsistencia
Isla de rocas, cuarcitas ferruginosas, en lo alto de una loma, con algunas especies arbóreas representativas de la flora silvestre de esta zona del oeste de Upata.
Siembra en lo alto, al fondo paisaje del valle del Yocoima, ciudad y colinas.
A la izquierda y al fondo la silueta del Corozo, el cerro más tradicional de Upata.
Prosiguiendo con esta serie dedicada a los paisajes urbanos y semirurales de Upata en septiembre de 2020, segundo semestre del año de la cuarentena por la pandemia del Covid 19, nos adentramos a las colinas, pequeñas unidades de producción agropecuaria, y miradores de la parte alta de la urbanización Libertador y el sector El Tanque. Se trata de un espacio rural ubicado en la antesala de la zona agrícola La California, donde las familias que habitan en el sector oeste de Upata durante décadas han venido aprovechando estos espacios fundamentalmente para la práctica de la agricultura de subsistencia en conucos familiares. 

Desde esta zona se visualiza la ciudad en su casco central y zonas urbanas de los ejes de las calles 23 de Enero, 19 de Abril, Piar, Pugas Padilla, Bolívar y los sectores Borbón, Merecure, San Antonio, Las Malvinas, 17 de Mayo, Cerro El Toro, Valle Alto, La Caramuca, Maturín, Obelisco, Los Chivos, Colinas del Yocoima, Terrazas de La Armonía, y las comunidades del primer tramo de la carretera Upata El Pao hasta la urbanización Villa Paraíso de Chapire. 

Favorecida por el viento fresco de altura y por la cercanía de los frondosos bosques que la rodean este sector posee un clima un tanto más agradable que el de la ciudad abajo, aunque le juega en contra el hecho de que la masa arbórea más cercana a estas colinas en su mayor parte ha sido deforestada para ampliar el área de cultivo. 

Vegetación secundaria, conucos, remanentes de bosque en colinas, al fondo antenas del cerro El Algarrobo.
Desde el tanque panorámica del sector Libertador de Upata y urbanización El Bosque.
Libertador y Colinas del Yocoima, al fondo siluetas de los cerros del Norte de Upata.
Otra imagen de la urbanización Libertador con su campo de fútbol menor.
Ya en lo bajo humildes casas, calles de tierra colorada y mucha vegetación.
Acá la altura del valle se eleva a unos 400 metros sobre el nivel del mar, y el relieve muestra la irregularidad propia de los lomeríos, que constituyen la formación más representativa de su geomorfología. En estas lomas, en sus suaves o empinadas laderas, es donde desde hace varias décadas se práctica la agricultura del conuco de rubros tradicionales: maíz, granos, yuca, frutales, entre otros. 

Persisten en los pequeños fundos espacios donde afloran con frecuencia las lajas y fragmentos grandes y medianos de cuarcita ferruginosa, que es el componente rocoso predominante junto al suelo franco arcilloso, y que por lo general se concentra en "islas" en la parte alta de las lomas. Entre las colinas o lomas no obstante persistente parte del bosque original ya recuperado o que ha sido dejado como zona protectora. 

También se visualiza en las fincas vegetación herbácea y secundaria, con predominio del gamelote, carrizo o guinea "panicum máxima", o algunas especies pioneras. Ya en la frontera con el área urbanizada se encuentran también remanentes de bosques bajos y vegetación xerófita. Algunos árboles aislados o agrupados, que van quedando como zona verde de refresco para los campesinos, tanto de especies propias de los bosques ya intervenidos o como especies introducidas, complementan la singularidad de esta zona de Upata.

Carretera Perimetral de Upata

Finalizada la autopista a San Félix, así se encuentra la avenida Perimetral en su único tramo de doble calzada, espaciosa y ambientada con dátiles.
En el corto tramo de 300 metros de avenida con isla, al fondo cerro  Guacarapo, sector 3 de Mayo y casi oculto el cerro El Toro.
Culminada la avenida con isla la vía se estrecha, a un costado el centro lácteo o más bien galpón de Alimentos Bolívar. al fondo línea de los cerros más elevados de Upata.
El 16 de septiembre del 2020 la localidad de Upata estaba en cuarentena radical, y sus avenidas principales mostraban ya avanzada la mañana un panorama de soledad, caracterizado por la ausencia de tráfico automotor. A esta realidad no escapa ni siquiera la avenida perimetral de la ciudad, que constituye la vía principal de alivio y desvío del flujo vehicular que se desplaza por la Troncal 10 con rumbo al sur de estado. Para mostrar su actual estado, condición de sus zonas verdes y urbanas circundantes acá insertamos una galería de imágenes de esta avenida, que, salvo en el tramo de doble calzada desde el cruce del Rayado iniciando la autopista a a San Félix hasta la entrada al sector Los Chivos, sigue siendo la misma vieja "carretera" construida en los años 60/70 del siglo pasado para evitar el ingreso sobre todo del transporte pesado al centro de la ciudad. Ya en el sector Santo Domingo la vía a pesar de conservar su misma antigua calzada deja mostrar algunas señales de modernidad, debido a la construccion progresiva de galpones, comercios, y edificios públicos como el Cuartel de Bomberos, que le han cambiado un tanto su fisonomía.
La Perimetral en el sector Santo Domingo Las Tablitas vista desde el cerro Guacarapo.
Galpones y comercios en la Perimetral antes de su enlace con la Av Raúl Leoni.
Después de esta curva doble canal al final de la Perimetral se encuentra el famoso  Rayado, punto de control de la GNB localizado exactamente en el kilómetro 48 de la autopista.
Centro comercial en la Perimetral al lado del Cuerpo de Bomberos de Upata

Para mostrar su actual estado, condición de sus zonas verdes y urbanas circundantes acá insertamos una galería de imágenes de esta avenida, que, salvo en el tramo de doble calzada desde el cruce del Rayado iniciando la autopista a a San Félix hasta la entrada al sector Los Chivos, sigue siendo la misma vieja "carretera" construida fundamentalmente para evitar el   transporte pesado al centro de la ciudad, evitando mayor congestionamiento en este sector de Upata y facilitar la movilidad hacia el Sur del estado.

sábado, 19 de septiembre de 2020

Árboles de Upata: Indio desnudo, jobo y jabillo

Indio Desnudo o Pellejo de Indio 

Ramaje copioso e irregular del indio desnudo de un árbol visible en la quebrada de El Caballo en el cerro El Toro.

A pesar de la desforestación que padece el bosque de galería de la quebrada de El Caballo en el cerro El Toro, aún se conservan vivos estos indios desnudos, los de las izquierdas jóvenes y el de la derecha un ejemplar adulto.
 
En Upata este hermoso árbol pellejo de indio o indio desnudo, el representante más notable, reconocido y singular del género Bursera, ha sobrevivido a la devastación de los bosques que circundan la ciudad, por lo que sigue siendo una especie observable tanto en su zona norte, en las serranías de El Toro y sus alrededores, también se exhibe en las colinas boscosas del Oeste, en los sectores de Chapire, California, El Algarrobo y en general en gran parte de las zonas campesinas del valle del Yocoima, habitando y sobresaliendo su tronco brilloso en los manchones boscosos que se alternan con sabanas y tierras de pastoreo o cultivo. Un magnífico ejemplar muestra su belleza en la parte alta de la quebrada de El Caballo, donde junto al roble, palo blancos, yiguires, aceitunos y hasta zapateros, conforma el espeso manto selvático protector de este escarpado torrente. En el área urbana de Upata no hemos observado este árbol, que exclusivamente es una especie que crece en espacios silvestres, nos parece que no sería descabellado intentar su siembra o plantación, tal como se ha hecho en otras ciudades donde igualmente ha logrado adaptarse a las condiciones del hábitat urbano.
Esta especie es típica de bosques secos recibe por nombre Caratero, resbala mono (Colombia). Caraña, indio desnudo, jiñocuabe (Costa Rica).Aceitero, almácigo, azucarero, cachibú (Cuba). Chacá, hinacahuite, palo chino, palo jiote (Guatemala). Copón, jinicuite, jiote, palo chino (Honduras, El Salvador). Chacah, hukup, palo mulato, quiote (México) Indio desnudo, jiñocuabo (Nicaragua). Indio Desnudo y Pellejo de Indio (Venezuela). Almácigo, carate, cholo pelao, indio desnudo (Panamá). Su nombre científico es Bursera simaruba L. Es una especie de la familia de las Burseraceae, nativa de  las regiones tropicales de Américas desde el sudeste de EE. UU. (sur de Florida), México, América Central, el Caribe, Brasil, Colombia y Venezuela. Es un árbol pequeño a mediano, de hasta 25 m de altura y de 10 a 100 cm de diámetro en su tronco principal, el cual es cilíndrico, ramificado de baja a mediana altura y copa irregular y dispersa. Las hojas son en arreglo espiralado, pinnadas con 7 a 11 folíolos, cada folíolo es ovalado ancho, de 4 a 10 cm de longitud y 2 a 5 cm de ancho.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Recorrido vía rural Sabaneta cruce de Montaña de Lino

Por los alguna vez espesos bosques, que en su mayor parte han sido intervenidos desde hace más de un siglo, por agricultores y ganaderos, la población de Sabaneta se enlaza con Montaña de Lino y Buen Retiro. En un tramo carretero que como todas las vías rurales del municipio Piar se encuentra hoy en condiciones no óptimas debido al deterioro que provocan las lluvias y la falta de mantenimiento de las vías. 
 
Paisajes de Guayana adentro, más allá de Sabaneta hay un camino de tierra y granzón, una ruta histórica, de tradición, que nos lleva a los parajes de selva, pastizales recientes, pequeños y grandes fundos ganaderos, conucos sobre las empinadas cuestas. Es la vieja ruta al sector La Argentina, al cruce del Chihuaco, o a la ruta no tan lejana a Buen Retiro, es también el camino que nos lleva al más lejano Montaña de Lino. Son tierras rojizas, bajo un calor abrazador o con frecuencia refrescado el clima con la humedad de los grandes aguaceros que de junio a noviembre permiten el respiro de la vida silvestre, de las siembras y el engorde del ganado. Por esta zona de Upata hay silencio y trabajo duro de campo. Por fortuna no hay minas depredadoras, su relieve y sustrato es el propio de Imataca, suelos rojizos de hierro y un tanto más claro de los aluminosilicatos. Peñasco surgen de pronto como en toda esta provincia geológica, rocas metamórficas, gneis, granulitas y eventualmente por las lomas cuarcita ferruginosa. A línea recta, ya entrando al cruce de Montaña de Lino, apenas a 10 kilómetros están las cerros ferríferos de El Pao. Esta zona depende de Upata, en lejanos tiempos llegar hasta sus fincas era cosa de valientes, en burro o a pie, por una montaña, un bosque denso, donde se escuchaban eventualmente fieras salvajes, cafetales habían protegidos por los corpulentos árboles, y quebradas pocas,  a pesar de la lluvia, más bien esto es tierra de lagunas, tapones y algunos humedales de vegetación herbácea.
Hoy el camino es transitable a medias, o en condiciones duras, cuando hay patroleo se llega rápido, cuando no y llueve copiosamente los carros sufren, por eso se necesitan vehículos todo terreno preferiblemente. Esta no es zona de gran tránsito, ahora menos con la recurrente falta de combustible. No obstante los obstinados productores rurales no la abandonan, aquí están establecidos. Recuerdo que hicimos un último recorrido o paseo allá por el año 2016, en un viaje familiar hacia el fundo de la familia Muñoz, donde la amabilidad y don de gente del tío Manuel y su prole nos recibió y atendió con afecto y buena comida campestre, la infaltable cachapa.
Aquí en esta galería de imágenes mostramos ese paisaje serrano, inquieto, que conforma parte de nuestra extensa geografía rural. Un escenario para la actividad humana que bien podría ser más armónico con el necesario deber de conservación de muchos de estos bosques protectores de cursos de agua y asientos de biodiversidad. Será siempre tarea de nuestros campesinos, hombres y mujeres de trajinar y apego por sus tierras, preservar estos paisajes, y equilibrar sus explotaciones agropecuarias con la valoración de los ecosistemas silvestres que también merecen ser conservados.


En la secuencia gráfica fundo a la orilla de la carretera, bosques intervenidos, rocas a flor de suelo, una foto para el recuerdo y una palma carata recién plantada.

sábado, 12 de septiembre de 2020

El parque natural o zona protectora norte de Upata es una propuesta de biodiversidad y conservación de su medio ambiente circundante. La meta es proteger su patrimonio botánico, de fauna, recursos hídricos y afloramientos rocosos del Complejo Imataca

Sobre las cimas de los colinas más bajas de la serranía de El Toro surgen enormes lajas intensamente meteorizadas conformadas fundamentalmente por cuarzo, feldespatos, micas y en menor proporción piroxenos y anfibol.
Hermoso bosque tropófilo, o caducifolio, sobre suelos rocosos ocultan pequeños cuerpos de agua que drenan hacia la quebrada de El Caballo.
Las rocas más enormes suelen brotar como afloramientos, tipo laja, sin embargo esta imponente mole de 7 metros de alto por 15 m de largo y 7 m  ancho, descansa a ras de suelo; se encuentra en la larga cadena de colinas que une al cerro El Toro con su cerro gemelo de La Viuda. Se trata de un material rico en cuarzo fedespato, es decir es una roca félsica, ácida, que en su parte exterior se encuentra fuertemente meteorizada, y exhibe varios desprendimientos de su estructura.
A lo lejos al Oriente visible la silueta del Toro y más atrás la colina de El Jobo o las Antenas. Desde esta vista se evidencia la variedad vegetal de estos paisajes, donde se alternan flora saxícola, es decir que crece sobre substratos rocosos, bosques bajos y medios, densos la mayoría, y la dominante sabana de sus laderas más próximas a la ciudad.
Rocas metamórficas, vegetación de sabana, relieve abrupto al fondo y el valle del Yocoima, todo ello configura un mágico escenario natural digno de ser preservado para el disfrute de nuestras generaciones futuras y la conservación de frágiles ecosistemas que están siendo afectados progresivamente por actividades antrópicas.

En el cerro El Toro, superada la cota 550 metros sobre el nivel del mar, surgen como rocas predominantes las cuarcitas ferruginosas, como peñascos flotantes de hasta 3 metros de diámetro, también como material suelto a nivel del suelo o formando parte del perfil del subsuelo.   
 
Con la finalidad de preservar su patrimonio geológico, y garantizar la perpetuidad de sus formaciones vegetales de sabana y bosques Upata requiere con urgencia su geoparque y reserva de flora silvestre protectora de nacientes de agua. El sitio a proteger es el que por tradición y variedad de sus paisajes, relativo buen acceso a caminantes, excursionistas, debe ser ratificado como Parque Natural El Toro la Mesa y Guacarapo Manantiales de la Viuda. 
Se trata de un área que en su conjunto supera largamente las 4 mil hectáreas o 40 kilómetros cuadrados, una superficie semejante al del valle del Yocoima, si efectivamente se logran extender sus linderos hasta la cadena de cerros y estribaciones más elevadas de la Sierra Imataca y próximas a la ciudad al norte: desde su franja cercana a las nacientes del río Upata, en los lomeríos Sur y este del embalse El León hasta las colinas y montañas del eje El Candado Hato Maiquetía en la ruta a El Buey. 
Sería sin duda un proyecto ambicioso, factible de ser impulsado desde la Alcaldía de Piar, la Gobernación, el mismo Ministerio de Ecosocialismo, y con el peso de las agrupaciones conservacionistas, ONG, universidades como la UNEG, y especialistas y ciudadanos preocupados por el medio ambiente, que tengan a bien sumarse a esta iniciativa. Quizás la circunstancia actual de deterioro de la institucionalidad del Estado por la grave crisis de ingreso que sufre la nación y por la ausencia de iniciativas ciudadanas en ese sentido no hagan viable la concreción de esta propuesta en el futuro inmediato, pero sin duda se trata de una idea a tomar en consideración, más aún cuando la ciudad de Upata no cuenta con una zona protectora de vegetación, biodiversidad y recursos hiídricos, tal como la que le fuera asignada en la década de los 70 y 80 por las autoridades gubernamentales. En esos años el Ministerio del Ambiente y el extinto Ministerio de Desarrollo Urbano Mindur emitieron sendas resoluciones al respecto en consonancia con el Plan de Desarrollo Urbano de Upata. 
Pero estas decisiones y orientaciones quedaron en el papel y se desvanecieron, mientras en paralelo se incrementaron las intervenciones humanas sobre los frágiles ecosistemas de bosque, sabanas y valles, que abrazan al valle por sus cuatro puntos cardinales, y en especial por esta zona verde del norte y noreste de la ciudad. Upata bien podría haber tenido su Parque Natural, Zona Protectora, y por qué no un gran Parque Metropolitano, o un  Parque Nacional, sobre estos parajes y sus variados relieves, ecosistemas y valores paisajísticos, así como lo tienen la mayoría de las ciudades. 
Lamentablemente no fuimos capaces de conformar un movimiento de presión en ese sentido y el Estado en todas sus instancias tiene una deuda en material ambiental con nuestra ciudad, asediada en toda su geografía por la contaminación de su río Yocoima y sus afluentes, por la quema y tala, la invasión de espacios naturales, la devastación de bosques, la extracción desordenada de material arcilloso para la construcción y la contaminación de su suelo por la acumulación de desechos sólidos. 
Para colmo el hecho de reservar áreas naturales para futuras explotaciones mineras, relacionadas con la extracción de caolín y bauxita, algunas de las cuales se llevaron a cabo sin mayor rigurosidad por controlar los impactos ambientales, fue la excusa perfecta esgrimida por quienes argumentaron que no era viable la creación de la zona protectora verde de Upata y su gran parque natural.  Lo justificaron señalando que en gran parte el macizo colinoso del norte de la ciudad estaba destinado al uso minero, debido a la supuesta cuantía de las reservas de bauxita y caolín  en los cerros Copeyal, Los Chorros, y La Mesa. Por tal razón alegaban que tales áreas de reserva minera nacional no podían ser integradas como parte de la zona protectora propuesta para la ciudad.
En cualquier caso esas consideraciones quedaron sin efecto, debido a que las reservas de bauxita y caolín de nuestros cerros, por su reducido volumen, pues no llegan en su conjunto ni a 10 millones de toneladas métricas, no son competitivas con respecto a los enormes yacimientos de Los Pijiguaos, La Sirena en El Palmar y el Km 88 en Sifontes. Por ello no se justifica que se siga insistiendo en que son tierras aptas exclusivamente para la minería, es tiempo ya de redefinir ese uso y evitar en consecuencia que  sigamos permitiendo invasiones, abusos, y el destrozo de esos espacios geográficos, que obviamente si se adicionan como zonas protectoras pueden mantener y recuperar su valor como áreas naturales de biodiversidad y protección ambiental.  
Finalmente insertamos en esta entrada una extensa galería fruto de nuestras incursiones recientes en estos escenarios naturales que- a pesar de estar siendo sometidos a mucha presión antrópica, humana, por el tema de la falta de gas y la necesidad de leña para la preparación de alimentos, y por la extensión progresiva de la frontera agrícola y la cría de ganado vacuno en algunos espacios abiertos- todavía cuentan con amplias zonas no intervenidas, donde la naturaleza y la biodiversidad, y las evidencias rocosas del complejo pasado geológico están presentes y deben ser preservadas. Algunas plantas y rocas están debidamente identificadas y descritas por el autor del blog, pero obviamente por el hecho de no ser experto en botánica y geología, en otros casos esos elementos son colocados sin su debida denominación, a la espera de contar con la información precisa al respeto. 
 
GALERÍA DE ROCAS  Y PLANTAS DE LA SERRANÍA NORTE ESTE DE UPATA
 

viernes, 11 de septiembre de 2020

Cerro de la Mesa colina distante, bosques siempre verdes y reservorio de bauxita al Norte de Upata

Cerro de la Mesa visto desde el cerro de La Viuda

Desde la sabana del cerro La Viuda se divisa el sector occidental de la Mesa y el valle contiguo a La Carata

Vegetación, chaparral, hierbas y yucuare en flor en la ruta El Toro La Carata

Rocas y vegetación de sabana paisaje que antecede las formaciones boscosas de La Mesa

Desde las colinas del Toro se observa esta interesante vista del Cerro La Mesa, su hermano mayor, ubicada  al Norte de Upata, las pendientes lucen las huellas de las deforestaciones, y se conserva en este sector un poco más del 50 por ciento de su bosque  originario.

Desde el camino del Dique del cerro El Toro se accede a esta otra trocha que fue utilizada hace tres décadas para el trasporte de bauxita desde lo alto del cerro La Mesa, hoy el camino está abandonado. Al fondo se divisa parte de esta imponente serranía del norte de Upata, donde se alternan bosques y vegetación herbácea.
Base o piedemonte del cerro La Mesa ubicada en valle interior localizado al norte del cerro El Toro, en noviembre de 2020. Esta zona ha sido invadida por el gamelote o carrizo, Pannicus máxima, una herbácea que ha ocupado todo esta extensión en un sector llano donde se desarrollaban actividades agrícolas.

El Cerro de la Mesa de La Carata, como lo indica su nombre está justo al lado de este sector boscoso de Upata, a unos 3 kilómetros de la ciudad, hasta sus proximidades se puede acceder por dos rutas, o bien en automóvil por la carretera Alaska Carata, vía al antiguo relleno sanitario de la ciudad, o por otra ruta más agreste, desde los valles interiores del cerro El Toro. 

La Mesa con su cima de tope plano, visible desde el Oeste y parte del centro de Upata, alberga en la mayor parte de sus laderas y parte alta una extraordinaria biodiversidad de flora y fauna prácticamente virgen. Tiene la particularidad igualmente de actuar como un área de captación de agua que da origen a los manantiales de La Carata, debido a su particular ubicación en la zona más lluviosa del Norte de Upata.

Cuando se baja desde Chapire en la carretera a Sabenetica Sabaneta El Pao se observa esta extraordinaria vista del cerro La Mesa al fondo, con su cima alargada y de tope plano, dominando buena parte de la panorámica del valle del Yocoima, a la derecha el urbanismo Villa Paraíso.