viernes, 28 de marzo de 2025

Entre árboles y flores así luce en marzo del 2025 la vegetación del Valle del Yocoima

Piedemonte de la serranía de La Viuda El Toro en marzo del 2025, pajonales ,árboles aislados de masaguaro y la sabana pedrogosa, matorrales y bosque secos del cerro al fondo.

Arboleda de robles y masaguaros en el valle de Upata, en la zona contigua con el Cerro El Toro.

El valle de Upata, con la vegetación semi seca propia de marzo.

Sobre las lojas crecen la vegetación saxícola y los matorrales secos. Sobresale la  Cocuiza "Furcraea cabuya".

Sabana pedrogosa, repleta de trochipogón, mandingos, chaparros y mantecos.


Flor del bototo o carnestolendo, esta especie crece con abundancia en las franjas contiguas al bosque seco que predomina al noreste de upata. "Cochlospermum vitifolium" o su variante "Cochlospermum orinocense", es pariente de la más conocida planta del onoto, ya que pertenecen ambas a la familia de las bixaceas.

Matorrales, bosque seco, sabanas y al fondo la silueta de la serranía de El Toro.

 A pesar del intenso verano se exhibe el verde de las hojas tiernas de las plantas espinosas y xerófitas que crecen alrededor de estos  mantos rocosos. Destaca la silueta inconfundible de la cocuiza "Furcraea cabuya".

Sabana pedregosa en las faldas de la serranía El Toro La Viuda Guacarapo, al fondo la ciudad de Upata.

A pesar de los ocasionales incendios forestales, se conserva cierto verdor de los ecosistemas de sabana y bosque secos de las zonas silvestres y colinosas de Upata.

Árbol de indio desnudo "Bursera simaruba", especie caduciforme propia del bosque seco o tropófilo, acá mostrando su rameje desprovisto de hojas, en el bosque protector de la quebrada de El Caballo.

Otro árbol de hojas caducas en la serranía de El Toro.


Lagunas o tapones al piedemonte de las colinas de La Viuda y El Toro, al este de Upata.

Febrero de sequía dura, con una o dos lluvias. Enero muy seco. Pero eso sí. Suaves  agradables temperaturas con el Sol en declinación al Sur. Sin embargo ya en marzo el clima cambia, comienzan los calores, aunque atenuados con el viento fuerte de la temporada seca, con promedios que ya superan los 26 grados día, solo a mediados de mes se registraron unos eventos lluviosos inusuales para esta época del año. Es el ciclo anual de la vida. 

En este contexto la vegetación que crece y se sostiene tanto en las zonas urbanas de Upata como en sus áreas silvestres se sigue mostrando: hermosa, florida, con hojas ausentes o en retoño, con verdes intensos a pesar del bochorno, con sus texturas y formas particulares, con su fauna asociada de insectos, reptiles y aves que han convertido a estas plantas en su zona de vida provisional, a ratos o perennes. 

Sin más vamos a mostrar esas postales de la flora local de nuestra ciudad, donde destaca por la belleza de sus formas las copas de los robles del trópico, una de las especies vegetales nativas que mejor sabe convivir con este tiempo de sequía. 

El Roble nuestro de cada día







No es el imponente roble euroasiático y norteamericano perteneciente al género Quercus. Nada que ver.  Nuestro roble del trópico americano es muy distinto, ya que se trata de un árbol perteneciente al grupo de la leguminosas o fabaceas, y a la subfamilia de las Papilionoideae o Faboideae. Su nombre científico es Platymiscium pinnatum. Se trata de un árbol de muy rápido crecimiento, resistente a condiciones de sequía estacionales, es típico de las tierras bajas del  Norte de Suramérica hasta el sur de México. Abunda en el Oriente de Venezuela, en Guayana y particularmente en Upata se le observa en estado silvestre o plantado en grandes espacios abiertos, avenidas, parques y en las áreas rurales. Los robles acá mostrados forman parte de las áreas verdes del urbanismo Manuel Piar al este de la ciudad. El roble recibe innumerables nombres en latinoamericana, entre otros se le conoce como guayacán, cristobal, granadillo, palo de hormigo, jocote, corazón fino, marañón y aceituno montés.

Araguaney en floración



Aunque es una pareja de puy y araguaney de tímido porte, estas dos especies plantadas por uno de los vecinos fundadores de la urbanización Manuel Piar de Upata el ya fallecido Roberto González, forman parte del paisaje de este sector de la ciudad, se pueden visualizar en el costado norte de su plazoleta central. Su nombre cieentífico es Handroanthus chrysanthus, anteriormente denominado Tabebuia chrysantha, por lo tanto perteneciente al mismo género del apamate, y a la familia Bignoniaceae.

Flor y frutos del Pithecelobium dulce y la caoba  regalos visuales y de vida de la flora urbana de Upata

Arbol, flores y frutos con su típica vaina encorvada del pithocellobium dulce, una especie de leguminosa o fabacea muy extendida en la zona urbana de Upata, en parques, avenidas, y patios. Es de dura madera, copa extendida, con espinas, conocida también como quebrahacho o cují de jardín. En México donde comercializa y consume popularmente su fruto se le llama guamuchil, nombre que se ha generalizado en el resto de Centroamérica y el Caribe.


Bellotas del caobo, un árbol muy plantado en parques y jardines de Upata, en la temporada seca pierde sus hojas, pero luego las recupera antes de las lluvias, cuando revientan estas bellotas se riegan por los suelos circundantes las semillas de este especie, que tiene una de las maderas de mayor belleza, calidad y resistencia de las del trópico americano. En Venezuela está prohibido su corte. Abundante en los Llanos occidentales, ha sido muy mermada su población por los madereros, pero se ha preservado para darle vida a planes de arborización urbana en todo el país. En Guayana no existe en estado natural en sus bosques sino plantada en zonas verdes de las ciudades y pueblos. Swietenia macrophylla nuestro caobo nativo sobre todo de Cojedes, Portuguesa, Barinas y el Alto Apure, pertenece a la familia de las meliaceas.
 



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