martes, 7 de junio de 2022

El legado guerrero y libertario del General Manuel Piar y su huella en la Villa de Upata

Vallas en la Plaza Bolívar de Upata alusivas a la memoria y rol histórico del General Piar, héroe epónimo del municipio, durante la Guerra de Independencia, 

Yocoima y Piar son dos nombres muy usados en la toponimia e instituciones que evocan en Upata naturaleza, como la triste de nuestro río moribundo y contaminado; e historia, con la referencia constante que solemos hacer al general curazoleño Manuel Piar, quien convirtió nuestra Villa en cuartel general del Ejército Libertador en febrero de 1817, desde el cual se preparó la logística de la decisiva Batalla de San Félix, acaecida un 11 de abril de ese mismo año.

El río serpenteante y casí desvalido en agua, oscurecido y empantanado, salvo en sus ocasionales crecidas, es permanentemente recordado en sinnúmeros de establecimientos y lugares. Bar Yocoima, Bodega Yocoima, Pandería Yocoima, Hotel Yocoima Internacional, Automotriz Yocoima, el indio Yocoima el de la leyenda tiene hasta su busto en la plaza principal de San Lorenzo.

lunes, 6 de junio de 2022

La Cruz Bendita símbolo de religiosidad y su presencia en la ciudad de Upata



Cruz y Paseo del Calvario al final de la calle Bolívar de Upata.
Cruz en la Piedra de Santa María monumento natural de la Villa del Yocoima.

Celebración de la Cruz de Mayo en El Calvario. Foto Indira Zamora



Mayo preámbulo de la lluvia y mes de la Cruz del Sur

Se fue mayo de 2022 el mes de la Cruz. Un tiempo tradicionalmente de transición desde los calores intensos de la sequía hasta la humedad y el fresco de junio. No obstante este mes de las flores y el inicio de la cosecha de mangos, fue atípico, con mucha lluvia, alternada con pocos días de insolación. No hubo en esta oportunidad los calorones típicos del "verano" sino mucha nubosidad y lluvias incesantes, moderadas, alternadas con cortos periodos de calor moderado y cielos despejados, que mantuvieron el verdor en las serranías cercanas al valle. Este año tuvimos la visita en las capas altas de la atmósfera del Polvo del Sahara que en la última semana del mes tiño de un pálido azul grisaceo el cielo y que en las tardes dio paso a un tono rojizo en ese mismo cielo.

lunes, 9 de mayo de 2022

Planicies en la ruta Puerto Ordaz Ciudad Bolívar


En un área geográfica de unos 80 kilómetros entre el Distribuidor Guayana en Puerto Ordaz y Ciudad Bolívar el paisaje predominante es la llanura ondulada, y las planicies de baja altura que comparten los municipios Caroní y Angostura del Orinoco. Esta es una zona cercana al río Orinoco, de temperaturas elevadas, mucho calor con promedios anuales de 28 grados debido a su baja altitud sobre el nivel del mar, elevada insolación, y precipitaciones moderadas. 

Urbanización Manuel Piar y su verde entorno natural desde las alturas del Parque Natural Cerro El Toro

I Etapa del Urbanismo Manuel Piar al centro su plazoleta arbolada, al fondo sus barriadas cercanas Santo Domingo y Sierra Tres. También destaca su zona contigua verde, árboles y pastos de una de las fincas agropecuarias cercanas al sector.
III Etapa del urbanismo, en las cercanía del camino al Cerro El Toro.
Vistas aéreas de la urbanización Manuel Carlos Piar de Upata, imágenes tomadas desde las lomas contiguas del Parque Natural Cerro El Toro. Se  muestra el entramado de manzanas de este sector residencial del este de la ciudad, y parte de las zonas silvestres, rurales, barrios, lagunas y macizos colinosos que lo envuelven y le dan su particular fisonomía. Este urbanismo fundado en diciembre de 1995 tiene 26 años y cuenta con una población ligeramente superior a los 2000 habitantes.  

Flores, animales y paisajes en el parque natural Cerro El Toro

Vegetación de sabana, chaparrales y hierbas en las lomas superiores del Parque Natural Cerro El Toro, al fondo serranía del este de Upata. En abril del 2022.

Solitario Araguaney Handroanthus chrysanthus o Tabebuia chrysantha mostrando su floración en abril del 2022 en el parque natural Cerro El Toro. Esta especie está muy dispersa en las serranías del noreste de Upata, solo se observan ejemplares aislados en medio de sus bosques bajos y medios.

Desde marzo con fuerza se incia la floración de gran cantidad de especies vegetales en el Cerro El Toro, parque natural de Upata, coincidiendo con su tradicional época de sequía. Sin embargo este año 2022, al igual que el 2021, prácticamente no hemos tenido "verano", ya que salvo tres semanas en abril, las lluvias prácticamente no han estado ausentes, por el contrario lloviznas, aguaceros, días nublados siguen siendo habituales, alterando un tanto el ciclo biológico de las plantas y propiciando un verdor inusitado, extraño para esta época del año. 

Upata en abril del 2022


Alrededores del Mercado Municipal de Upata , calle Miranda y calle Monagas con Ayacucho, en el Miércoles Santo del 2022 en horas de la mañana. Es notable la presencia de muchos consumidores en la calle. A diferencia de años pasados el movimiento de vehículos es mínimo en las vías públicas. El centro de la ciudad es ahora como un gran boulevar donde predominan los peatones en la búsqueda de cazar ofertas de bienes y servicios. 
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Abril del 2022 nos mostró una Upata en ebullición en su centro histórico, repleto los alrededores de su Mercado Municipal de consumidores, pendientes de las compras de Semana Santa, que esta oportunidad cayó a mitad de mes. 

Si bien hace algunos años vehículos y personas llenaban estos espacios ahora en estos tiempos de contracción económica prolongada la tendencia es que las calles estén repletas de peatones, moviéndose en zig zag por entre comerciantes ambulantes que volvieron a tomarlas, sorteando vendedores de dólares,  voceadores de "oro, oro, oro", y tantos otros cazadores de oportunidades que están allí pendientes a cómo arreglar el día y llevar el sustento a sus hogares. 

Se siente en apariencia y las imágenes lo demuestran que hay mucha "posibilidad" de compra por parte de nuestros paisanos upatenses.  En esta zona de la ciudad, para quien la visita en horas de la mañana y hasta las dos o tres de la tarde, no se siente el peso de la dura realidad económica que siguen enfrentando muchos hogares, ya que las opciones de consumo masivo aquí, tanto de alimentos de la dieta básica, como de otros bienes electrónicos, vestido, calzado, cosmético, servicios, son muy variadas y demostrativas de que buena parte de la población, en todos los segmentos sociales, han recuperado "en gran medida" su capacidad de compra. 

Las imágenes nos retratan a Upata en sus calles Miranda, Independencia, Van Prag, Monagas. 

viernes, 6 de mayo de 2022

Alba y crepúsculos de la Villa del Yocoima

En enero del 2022 amanecer y espectacular alba sobre el este upatense, vista desde la vía El Candado.

Cielo luminoso y sombrío en juego de colores insólitos, pinceladas en el alba de las mañanas frías de enero, crepúsculos sobre el horizonte del Oeste en tardes serenas, conforman parte de ese espectáculo que cada cierto día nos regala nuestro Valle del Yocoima, cuando la luz del Sol Saliente o Poniente comienza su juego de reflejos con las nubes, y da forma a espectaculares formas capaces de generar experiencias espirituales en quien las observa. A diferencia de otra regiones, más al norte y el sur del planeta, en nuestro trópico estos fenómenos son fugaces, duran apenas minutos, sin llegar ni a la media hora, así que percibirlo es para nosotros un momento fugaz que debemos disfrutar y agradecer. Una experiencia que por fortuna en ocasiones podemos captar con nuestras cámaras fotográficas. En esta oportunidad insertamos imágenes de estas caprichosas creaciones atmosféricas que nunca dejan de maravillarnos y que conforman por qué no parte de las percepciones visuales más hermosas que vivimos como habitantes de la Pacha Mama.
Alba en una fría mañana en marzo del 2022. Juego de colores en nubes al poniente, abajo la silueta del Cerro El Toro de Upata. 

lunes, 11 de abril de 2022

Bicentenario. Su génesis, expansión y episodios. III Parte

Daniel Ruiz Correa, poeta y matemático, en tono de nostalgia nos regala su pincelada de historias sobre el Bicentenario de su infancia

Calle Canaima principal, muy cambiada con respecto a la vieja vía de la Upata de los 60 y 70.

Desde la tranquilidad de su reposo el poeta, profesor y matemático Daniel Ruiz, nos hace llegar en tono de nostalgia el siguiente relato y descripción sobre la urbanización Bicentenario de su infancia. Con su verbo de poeta y buen contador de historias rememora parte de sus vivencias acumuladas, que fueron por igual las experiencias de quienes habitaron junto a él este rincón de Upata durante los inolvidables años de la década del 70,  cuando estos niños crecieron y se hicieron adultos en la misma medida en que el barrio fue creciendo junto a ellos y logró consolidarse como territorio de hábitat y  progreso material y espiritual de muchas familias que allí sembraron su nicho de vida. 

Dejemos entonces que sea el propio Daniel "Lucas" o Bum como lo llamaban en su intimidad familiar quién nos introduzca en un pasado que los ayudó a forjar su carácter y con sus vaivenes los preparó para afrontar los retos de la superación personal, profesional o humana, como adulto de bien, identificado plenamente con su entorno vecinal y con Upata su tierra, pueblo, ciudad, realidad y escenario natural y de vida, cada uno a su modo, cada uno a su ritmo y con su timbre particular, con su propia melodía y armonía, en un concierto sinfónico sin director pero con mucha calidad interpretativa. Así inicia su relato y descripción Daniel Ruiz:

Sobrenombres y amistades

De esa infancia temprana en nuestra urbanización Bicentenario, cuando comenzamos a tener conciencia del lugar que habitábamos y el entorno de amistades, compañeros de barrio, amigos, vecinos, los nombres todos se asocian con apodos. En ese entonces cada muchacho tenía su sobrenombre. Unos relativamente amigables, otros un poco más vergonzosos u ofensivos. Humberto Bálsamo el gran amigo, compañero compadre hoy ausente, fue conocido en sus tiempos juveniles como Bachaco. Él era de los más conocidos y activos en el barrio, muy travieso y osado en sus correrías por las calles, descalzo cuando niño asi andaba, incansable, dicharachero, gran jugador de carnaval con agua, con bombas, siempre presto en su infancia para el trabajo como complemento de ingreso en el hogar y aventurero en las correrías por los sabanales y cerros cercanos a la urbanización. Luego todo un dandy tropical, muy bien vestido, amante de los colores oscuros y de la buena música, baladas sobre todo, con una envidiable colección de discos y CD, y con un teclado que supo valorar. 

Bicentenario. Su génesis, expansión y episodios. II Parte

 

La historia continúa: Bicentenario se nos hizo grande en el 70

Calle Uonquen E en el 2021, ya no es aquella vía de granzón y sin aceras que nos relata el docente Antonio Ruiz, al final en la esquina de Matea estaba el sitio de concentración de los carajitos del barrio.

Para continuar relatando el devenir temprano de Bicentenario en esos inolvidables años 60 y 70, tuvimos una larga plática  con uno de sus habitantes fundadores, cuyo nacimiento coincidió con ese año 1962 en que el sector fue formalmente inaugurado por el presidente de turno, en el marco de los 200 años de Upata. Este personaje es el mayor o bordón de la familia Ruiz Correa, el popular Coquito o Carraplana Antonio José. Precoz y flaco en sus tiempos infantiles, apodado cariñosamente en la casa "Huesito". Hoy Lic en Educación. Docente rural jubilado, TSU en Turismo, habitante aún de la casa materna en la Uonquén E. De este diálogo pudimos extraer y darle forma a su versión personal y vital sobre su amado sector que a continuación insertamos:

Comienza mi historia

Mi nombre es Antonio Ruiz. Soy nacido y criado en esta urbanización, donde he vivido 60 años, solo interrumpida por los 8 años que estuve estudiando en Caracas. Bueno ya entrando en materia te puedo decir que en primer lugar de esa década del 60, en su último parte, cuando rondábamos los 6, 7 y 8 años, no tengo muchos recuerdos, más allá de mis pequeñas historias de muchacho de escuela, estudiante del Mariño, que nos quedaba lejos, y que primeramente funcionó en el viejo colegio de las Monjas por la calle Sucre con Ricaurte, y luego fue mudado a un galpón de la calle Bolívar, donde luego se construyó su sede actual. Al frente del terreno de Mariño estaba en construcción   otro edificio, el más alto de Upata, el Centro Cívico, donde hoy funciona la Alcaldía de Piar. Era en esos momentos una estructura de columnas y pisos y techos sin terminal y sin acabados, sin paredes. Era peligroso muy arriesgado subirlo pero uno no medía el peligro y con mi amigo de infancia Bolívar con frecuencia nos trepábamos hasta su planta más alta para contemplar desde allí el pueblo.

Ya de Bicentenario que te puedo, decir, primero que recuerdo su primer parque en el mismo sitio donde está hoy, ese fue un espacio recreativo muy bien hecho. Grande y hermoso se veía, tenía su cerca perimetral no tan alta con bloques de ladrillo,  con churuatas para picnic, toboganes, un laberinto,  caminerías, áreas verdes, lástima que en menos de 10 años se convirtiera en una ruina. Era triste verlo tan abandonado y decadente, aunque aún en ese estado nunca dejamos de visitarlo y recorrerlo, ya que siempre teníamos travesuras y aventuras que inventar en sus espacios.

Bicentenario. Su génesis, expansión y episodios I

Sobre sabanas y humedales  nació la primera urbanización de Upata

Calle Upata B de Bicentenario vista desde el Parque, 60 años de historia cumple este urbanismo fundado en julio de 1962 en el marco de los 200 años de la fundación de Upata.
Allende humedales de invierno, sabanas de todo el año, arenales de bestias cimarronas y teuteus reveladores de supuestos embarazos ocultos. Allí en esta ancha y por siglos despoblada llanura de ventoleras y chaparrales, hace 60 años, en 1962, se instalaron familias esperanzadas en un futuro más promisorio, muchos de ellos atraídos por la promesa de minerales cercanos, el hermoso hierro de El Pao, la aún chica Siderúrgica de Matanzas y el dorado metal de las cuevas y barrancos de El Callao. Sobre este suelo diríamos infértil pero prometedor, monaguenses como Luis Cañas y Antonio Ruiz Colón, deltanos como Don Pedro Hernández, margariteños y uno que otro anzoátiguense, como mayorías masculinas, echaron raíces, y dieron forma a sus hogares, cobijados bajo aquellas humildes y alineadas casas, obra y gracia de la naciente democracia representativa. Así nació una comunidad, al calor de las fiestas bicentenarias, un sector residencial que poco a poco se fue haciendo realidad y proyecto de futuro, donde el elemento nativo upatense y guayanés predominaba en sus bellas mujeres. Para iniciarnos en este trayecto histórico y de cotidianidad qué mejor que el relato y la descripción de uno de sus actores, el periodista Juan Ruiz Correa, autor de este escrito, quien en tono de autobiografía intentará dibujar cómo fueron esos primeros años del urbanismo. Su escrito es el siguiente:

Al cabo de diez años en 1970 este nuevo urbanismo siguía siendo el mismo: mustio, callado, esperanzado, empobrecido, donde su gente joven, ahora repletos de muchachos, ven pasar el tiempo con lentitud provinciana, donde las promesas de una existencia más cómoda y placentera seguía siendo eso. Una promesa incumplida de aquella democracia en camino lento a la pubertad. 

Y se hizo la luz 

En ese escenario, de historias sencillas y esfuerzo diario por la supervivencia, despertamos a la conciencia, entre 1972 y 1973, aunque la entremezcla de recuerdos nos llevan a otras aventuras infantiles aún más atrasadas en el tiempo. Como aquel juego precoz y osado de papá y mamá con una vecinita en el patio oscuro de mi casa, dividido por una cerca gallinera, que utilizábamos como frontera de pequeñas exhibiciones inocentes, “enséñame que tú tienes”, me decía, y yo mostrando con más pena que ansiedad mi zona más íntima. 

Vemos también una fila de muchachitos con braga roja en el kinder del Santo Domingo, trazando líneas culebreras en vez de recta formación. Más borroso aún observamos, como en un caledoscopio, a un imberbe juancito rompiendo lentes de maestras, y al mismo personaje ocultándose en el piso del asiento posterior del carro de su padre el Inspector Ruiz, para viajar de polisón y brotar luego como invitado en un sitio desconocido, teniendo obviamente que soportar los regaños y la resignación del papá ante tan repentino acompañante.  

Vemos de repente un enorme televisor de marco de madera y plástico, quizás un Telefunken, con la imagen blanco y negro de un sitio que llaman Venezuela y ¿qué será eso?, me pregunto, hasta que por fin al cabo de varios meses comencé a medio entender que era un país, y que esa era mi casa grande, así como Upata y Bicentenario mi casa chica. 

viernes, 1 de abril de 2022

Floración de especies silvestres y ornamentales de Upata en febrero y marzo de 2022

Apamate en flor (Tabebuia rosae) en el Terminal de Pasajeros de Upata, marzo del 2022, a 350 metros sobre el nivel del mar. Ver más en https://hemisferiosurguayana.blogspot.com/2015/05/upata-es-ciudad-de-apamates.html

Calliandra laxa var estipulacea en la cima del cerro El Toro, a 670 metros sobre el nivel del mar, sector Las Antenas, en febrero del 2022. Ver también en https://hemisferiosurguayana.blogspot.com/2020/12/arboles-de-upata-yagrumo-yopo-y-zapatero.html

Bauhinia acuelata "pata e vaca", en el cerro El Toro, a 450 metros sobre el nivel de mar, en marzo de 2022. Ver también en https://hemisferiosurguayana.blogspot.com/2021/03/flores-silvestres-en-upata-una-primera.html

Después de una pausa de meses en Hemisferio Sur Guayana retornamos al tema y las imágenes de la flora nativa y las especies de árboles ornamentales que forman parte del patrimonio vegetal de Upata y sus alrededores. En esta oportunidad vamos a insertar alguna imágenes recientes de flores silvestres de las especies autóctonas que en estos meses iniciales del año 2022 han desplegado su floración en las ecosistemas serranos del valle del Yocoima. En esta oportunidad estas plantas gozan de un clima excepcional de lluvias y días nublados, atípicos para esta temporada que debería ser de sequía. Sin más, disfruten de esta selección, en la que indicamos especie, lugar y fecha. 

lunes, 28 de marzo de 2022

Humboldt jamás pisó suelo upatense: error histórico afirmar que el Sabio Alemán recorrió territorio de las Misiones del Caroní

Su viaje a Guayana desde Casiquiare en 1800 culminó en Angostura, de donde partió un 10 de julio de ese mismo año rumbo a Barcelona y Cumaná

No es mito ni leyenda, sino incorrección o error histórico la supuesta visita del Barón Alejandro Van Humboldt a Upata en julio o junio de 1800, como parte final de su viaje a la Provincia de Guayana. No sabemos exactamente de qué fuente documental, libro, gaceta, acta, o testimonio proviene esta errónea afirmación sobre la  visita del célebre naturista, geólogo, astrónomo, botánico de origen alemán en las Misiones del Caroní. 

Al respecto podemos destacar que Humboldt desde la comodidad de su estancia en su natal Europa, redactó conjuntamente con su amigo el francés Aimé Bonpland  la obra "Viaje a las regiones Equinoccionales del Nuevo Continente", publicada en París en 1807, en la que describe su viaje a la Capitanía de Venezuela entre 1799 y 1800. En este libro aborda en uno de sus tomos la temática del poblamiento misional promovido por el Imperio Español en las tierras ubicadas al Este de Angostura, la capital de la Provincia de Guayana. Y hace mención además a la hidrografía, navegación, y estado de cultura de los pueblos indígenas que habitaban la región comprendida entre las costas orientales del Caroní, el Alto y Medio Cuyuní, hasta las desembocadura del Orinoco.

Llegada a Angostura

El naturista y geógrafo llegó a Angostura en la segunda semana de junio de 1800, luego de 75 días de viajes por los grandes ríos del Sur de la Provincia de Caracas, entre otros el Apure, Atabapo, Río Negro, Casiquiare y el Orinoco. 

A su ingreso a la capital de Guayana fue recibido por el gobernador Felipe de Inciarte, y allí se alojó en casa del secretario de la Intendencia. Le pareció emocionante y gratificante después de tanto viaje por zonas despobladas encontrarse con una población integrada por 6900 personas. Su llegada se vio afectada por la enfermedad de su compañero de viaje Bonpland, quien durante un mes sufrió los rigores de las fiebres atóxicas tan comunes en aquellos tiempos, patología que también padeció Humboldt, pero en menor grado, y que pudo curar gracias al efecto de las bebidas medicinales de miel con extracto de quina del Caroní, que le suministraron como remedio natural. En Angostura también estuvo en una finca con cultivos de mango y árbol de pan Artocarpus incisa, perteneciente al señor Félix Farreras. 

Humboldt y Bonpland en el Casiquiare, según grabado de la época
La relación de su visita a la Angostura del Orinoco la recoge en "Viajes a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente" desde la página 480 del tomo IV del libro, en la traducción al español por Lisandro Alvarado y Eduardo Rohl. A partir de este detalle de su permanencia en Guayana, Humboldt aborda temas como la hidrografía del Orinoco y su cuenca, entre otros la desembocadura del Gran Río, islotes, corrientes menores, cauce, corrientes de marea, régimen de crecimiento del cauce, su importancia estratégica como puerta de entrada a la Provincia, la necesidad de sus fuertes militares. Además describe la vegetación, suelos de aquellos parajes orinoqueños y sus grandes tributarios guayaneses,  y la conveniencia de mudar la capital de provincia a otros sitio o establecer nuevos centros de poblamiento, para asegurar la colonización y uso de aquellas tierras tan ricas y poco explotadas. 

No falta en esta parte final del IV Tomo menciones a la presencia de los pueblos indígenas, sus relaciones con el régimen misional y sus contactos con la colonias holandesas de Demerará en la que luego fue Guayana Inglesa, la necesidad de dejar a un lado el sueño de un mítico Dorado basado en la existencia infundada de un lago y una ciudad repleta de oro, ya que hasta la fecha no había certeza acerca de la supuesta existencia de minas o yacimientos de oro en la región, y las historias recopiladas solo hacen mención a minerales de pirita o sulfatos de hierro, y otras piedras micaceas, carentes de este valioso mineral. No podía imaginar su errónea apreciación, dado que jamás visita la vasta región del Yuruari y el Cuyuní, para intuir o concluir que, contrariamente a sus impresiones basadas en el conocimiento de la época, aquella zona si estaba repleta de vetas y aluviones auríferos, tal como se comprobó a mitad del siglo XIX.  Es decir este territorio, antes administrado por el régimen de misiones, revelaría cinco décadas después de la visita de Humboldt a Guayana su riqueza aurífera, dando inicio a una actividad de extracción minera de rango mundial, que por siglo y medio sigue siendo significativa para la República. Aunque en honor al Sabio alemán debemos indicar que en su libro citado sí deja abierta la posibilidad de que en la región se encontrasen algunos depósitos aluvionales y vetas de cuarzo aurífero..  

Upata en la obra de Humboldt 

De Upata qué dice o afirma en su libro el sabio berlinés. Sencillamente la menciona sin entrar en detalles sobre su valle y condiciones de vida, ya que sus comentarios y datos los ubica en un contexto más amplio, referido al entorno regional de las misiones. Esta villa aparece mencionada 5 veces en el tomo IV, que vamos a resumir a continuación:

Mapa del cantón de Upata en el siglo XIX.
En principio señala "Las misiones de indios Caribes y Guayanos, de mucha población, go­bernadas por los Capuchinos catalanes, se encuentran hacia las fuentes del Imataca y del Aquire. Entre estas misiones las más orientales son las de Miamu, Cumanu y Palmar, situadas en un terreno montañoso que se extiende hacia Tupuquén, Santa María y Villa de Upata". (pag 419). Luego describe Humbolt el potencial de las selvas del Orinoco, la factible construcción de poblaciones en sus zonas costeras favorables para el desarrollo de la economía,  aunque igualmente se refiere al estado de necesidad en que se encuentra aquella región de los pueblos misionales, ante el descenso de la actividad ganadera, las malas condiciones de higiene y salubridad de su población, afectada por fiebres y enfermedades tropicales, disensiones civiles. 

Breves Historia del Hipódromo Las Guarataras de Upata: Una aproximación a este centro hípico que por tres décadas fue patrimonio recreativo de la Villa de Yocoima

La actividad hípica en Guayana y en particular en Upata se pierde en los oscuros rincones de nuestro pasado histórico, probablemente en pleno siglo XIX, en la pequeñísima villa provinciana de la naciente república se solían realizar eventualmente competencias de carreras de caballo a campo abierto o en pistas improvisadas en línea recta, con los ejemplares equinos criollos disponibles en aquellos momentos, descendientes de los humildes razas traídas desde España para las actividades ganaderas. Incluso en ocasiones en vez de caballos se organizaban carreras de burros. 
La monta primero era a pelo, luego con silla de montar con y sin estribos. Apuestas, competencia, exhibición de destrezas de los jinetes, configuraban todo un ambiente de feria, algunas veces hasta con fanfarria en gacetillas volantes o periodiquitos, para promover esos eventos, que eran propicios para romper la monotonía en aquellos pueblos de provincia, obviamente en el contexto de fiestas patronales y otras celebraciones populares. Como actividad organizada y con la infraestructura acorde para una práctica más profesional de la hípica, los antecedentes a estas carreras en pistas rectas y óvalos los podemos ubicar en la vieja Angostura del Orinoco hoy Ciudad Bolívar, donde los pioneros fueron los ingleses que participaban en la guerra de Independencia conjuntamente con los hábiles jinetes llaneros de Ejército Patriota y en El Callao posteriormente entre 1870 y 1890, donde la existencia de dinero circulante y fortunas nacidas con el auge de la actividad aurífera, y los negocios del corso Liccioni, al amparo de su socio el presidente Antonio Guzmán Blanco, creaban las condiciones para la instalación de pistas de carreras en las sabanas del Yuruari.

En otros pueblos de Guayana fueron organizados en sus periferias improvisados hipódromos, que con el paso de las décadas dieron paso a instalaciones más acordes, como el que se construyera en la capital del estado Bolívar en el sector La Carioca iniciando el siglo XX o el que luego se levantó en lo que hoy es la avenida 17 de diciembre, tal como lo señala Mario Cardozo en Origen de la Hípica Venezolana (Ver en https://anecdotashipicas.net/ ).
Estas infraestructuras fueron los antecedentes más lejanos del  Hipódromo Municipal  de Ciudad Bolívar de la zona de Jobo Liso, que desde finales de la década de los 60 hasta los 90 fue el escenario principal de la hípica no solo en la región Guayana sino en todo el Oriente del país, con una programación de carreras ordinarias con caballos purasangre, copas y clásicos, de primer nivel, a tal punto de que muchos de sus jinetes alcanzarían notoriedad y fama en el Hipódromo La Rinconada, entre otros el recordado Argenis Rosillo y el guariquense Douglas Valiente.

En los 70 florece el Hipódromo Las Guarataras
Upata no escapó a esta afición por el hipismo, de tal manera que además de la tradición de los toros coleados, muy popular en su región ganadera y en el pueblo, las carreras de caballo y las de burros siempre solían ser parte de las atracciones recreativas y de apuestas, tanto en la periferia del pueblo como en sus caseríos cercanos.
Este gusto por la hípica fue el que permitió avanzar a finales de los años 60 del siglo pasado y comienzos de los 70 en el proyecto local de construcción de lo que fue nuestro principal centro de recreación y apuesta a un costado de la vía que conducía al viejo Matadero de Upata, encajonado entre los sectores El Guamito y la entonces reciente urbanización Banco Obrero. Ese escenario fue bautizado Hipódromo Municipal Las Guarataras. Su importancia como patrimonio recreativo de la hípica local, y casa de apuestas legales y remates de la programación de carreras del Hipódromo Nacional La Rinconada, fue de tal magnitud, que configuró conjuntamente con los eventos en el estadio Simón Chávez, y en las mangas de coleo del antiguo MAC hoy Las Tablitas y la manga de Las Guarataras aledaña al propio hipódromo y la del Guamito, los centros de recreación más importantes de Upata entre las décadas de los 70 y 80 de la centuria pasada.
El proceso legal, institucional y organizativo que dio origen a este Hipódromo hoy desaparecido, no está documentado aún en libros, documentos escritos o reportajes de prensa, quedando pendiente avanzar en una investigación más rigurosa y precisa sobre quiénes fueron sus promotores políticos en el viejo Concejo Municipal, así como los primeros propietarios de caballos, jinetes, y divulgadores de la actividad, y la forma jurídica que se adoptó para afectar un extenso terreno ejido de alrededor de 5 hectáreas o 50 mil metros cuadrados, que daría cobijo a esta instalación recreativa. 

Así era el viejo Hipódromo 

Escudriñando en el tiempo, en viejas reseñas, en la experiencia propia y los testimonios de conocidos aficionados del hipismo en Upata, entre ellos el profesor universitario y poeta Daniel Ruiz Correa, quien nos suministró sus testimonios,  podemos rememorar algunas de las características del Hipódromo Las Guarataras, el cual inicialmente contaba con una pista en óvalo de 600 metros con cercas, defensas o barandas de madera. Que luego en una ampliación y mejora fue extendida a 800 metros con barandas metálicas. Internas e internas, para resguardo de la integridad de caballos, jinetes y hasta el público, que  en sus años iniciales solía invadir la pista en plena recta final, lo que ocasionó no pocos accidentes o arrollamientos de aficionados. Este hipódromo no tenía aparato de salida, ya que ésta la indicaba un juez de pista con una banderola roja, quien alineaba a los caballos a “pepa de ojo”, y cuando calculaba que no había ventaja de ningún ejemplar y que todos estaban prestos para la acción, daba la orden de partida.
Mientras la carrera se desarrollaba por la recta posterior a la tribuna, los aficionados, apostadores, y hasta muchachos, invadían la pista de la recta final frente a la zona de llegada, y en la medida en que los caballos se acercaban a la meta en esa recta, más y más gente se sumaba, apostadores moviendo sus manos en forma de látigo corto para darse ánimo y “chujar” o “ligar” al de su preferencia.

jueves, 24 de marzo de 2022

De crónicas y cronistas. Saludos al profesor y periodista Eligio González, nuevo Cronista Oficial del Municipio Piar

Eligio Antonio González Peña, nuevo Cronista Municipal de Piar
 
Cronos Dios de Tiempo, relato en tiempo espacio, cronista, comunicación y reseña de lo vivido. En Pueblo y Ciudad.
El Cronista es esclavo del cronos, relator del devenir histórico, responsable del recuento de los hechos y del tránsito civilizatorio y la huella cultural que las sociedades dejan en el espacio tiempo. Desde épocas muy lejanas el contador de estas historias, episodios, eventos, situaciones, relatos, descripción de personajes, ha sido parte fundamental de la institucionalidad de pueblos y ciudades. Upata no es la excepción. Tierra, tiempo, todo en uno, nuestra valle villa, ha tenido sus grandes y buenos cronistas, venidos del campo de la docencia, de la poesía, de la literatura en general, del periodismo. Oficiales y no oficiales, acuiciosos y no tanto, mediáticos y de bajo perfil. Todo un enjambre de buenos cronistas.


Cronistas Oficiales, la triada más reciente: Juan Francisco Girón, Ángel Romero "Romerito" y e Dr Atiffe Habib

De los oficiales y más recientes tenemos allí la figura siempre recordada de maestro Juan Francisco Girón, masón, poeta y cronista municipal en los años 70 del siglo pasado. Luego hemos tenido a otros cronistas de valía, como el docente e investigador "Romerito", el profesor Ángel Romero Cabrera, upatense de corazón pero nacido en lejanas tierras de la capital de la República. El más reciente, hasta su cercano deceso el año pasado 2021, el doctor, empresario, comunicador, político, investigador, Atiffe Habib, de ancestros provenientes de las colvulsas tierras del Medio Oriente.
A todos les debemos importantes aportes a nuestra historia chica como villa, pueblo, ciudad, municipio, en la forma de trabajos escritos, documental, iconográfico, libros y patrimonios materiales como el proyecto Villas y Misiones del Dr Atife Habib (obra  lametablemente interrumpida, allá en su bien acabada replica de un pueblo misionero de la curva a San Lorenzo, a la que no le faltaban casas, iglesia, talleres y depósitos, a la usanza de aquella época temprana de la Upata que nacía como villa de españoles a finales del siglo XVIII).

Cronistas no oficiales, cronistas somos todos

Ni que hablar de otros cronistas de peso, no oficiales, pero igualmente de gran valía, eternos enamorados de esta ciudad yocoimera, investigadores, con sus aciertos y lagunas, con su incansable trabajo, pero siempre tenaces en el afán por aprehender y aprender, sobre el devenir de esta pequeña ciudad y los aportes de su gente. Como el recordado Pedro Quijada Marcó, quien desde los 80 hasta el 2020 realizó el rol de cronista de la ciudad, sin el reconocimiento del título oficial.
Punto cimero en este contexto la prosa y poesía del upatense universal el Dr Carlos Rodríguez Jiménez,  abogado, diplomático de carrera, escritor, masón, ya desaparecido, con su obra monumental "Upata", Tomo I,  un homenaje a la villa bicentenaria de 1962, fruto de su larga investigación de décadas sobre la ciudad, sus orígenes, familias, aportes, cultura, en fin su compleja y rica historia.
Cronistas destacados hubo y hay, merodeando todavía en el periodismo, como el periodista Misael Briceño, autor de aquel célebre Babandí, columna semanal infaltable en el diario El Pueblo en los 80, con una hoja de servicios ejemplar en defensa de Upata y el Sur de esta Guayana minera y diversa. Excelente el trabajo de cronista de lo sencillo, de las historias menudas del pueblo que conoció a fondo y educó como pocas, que desarrollo nuestra Ilustre Maestra Isaura Gómez de Ayala, mujer del siglo XX y del temprano XXI, formadora de talentos, poetisa, de profunda fe religiosa, artesana, promotora cultural y amplia conocedora de nuestras tradiciones, quien también nos legó textos en estilo de crónicas y cuyo verbo era prodigioso en relatos y reseñas sobre este municipio y su ciudad principal Upata.
Y la lista de cronistas no oficiales es inmensa. Allí podemos colocar sin temor ni rubor a poetas, escritores de novelas, ensayistas, pintores, relatores  populares de historia, periodistas, historiadores, maestros de escuela, profesores, médicos, profesionales de todas las ramas, transportistas, empresarios, deportistas, artesanos, albañiles, ingenieros, amas de casa, productores del campo, políticos de oficio y sin oficio, y un largo etc, quienes desde su particular visión, a lo largo de estos dos siglos y medios tuvieron los ya idos y tienen los hoy vigentes en cuerpo presente, la oportunidad de dar forma a la gran crónica de este pueblo y su municipio. Hasta nuestros niños y adolescentes tienen y pueden ser cronista de este terruño Mi Tierra y sus extensísimos confines parroquiales.

Eligio González profesor, periodista y nuevo Cronista Oficial

Más reciente no podemos dejar de citar el aporte del profesor y periodista Eligio González Peña, autor de aquella puntillosa y bien lograda columna semanal del Correo del Caroní  Visión de Upata, poeta, maestro de educación física, exsidorista, locutor, promotor de programas radiofónicos con los niños como coordinador del área educativa, andando la primera década y segunda década de los 2000, y corresponsal del Sur en el diario Nueva Prensa de Guayana.
Precisamente Eligio González, viejo cronista, a pesar de que aún no entra en edades postreras, acaba de ser nombrado Cronista Municipal de Piar, en el más reciente concurso para escoger este importante cargo que había quedado desierto tras el deceso del Dr Atife Habib.
Su nombramiento por decisión de la Cámara Municipal de Piar en sesión del 23 de marzo de 2022 ha sido un reconocimiento a su labor y potencial para enfrentar en estos tiempos tan complejos la tarea de ser el guardián y costodio de la memoria histórica, lejana y reciente de este territorio de Guayana y de promover a todos los niveles la sistematización del trabajo de cronista, en alianza con las comunidades, escuelas, gremios, el sector cultural, los empresarios, las instituciones públicas y el resto de cronistas no oficiales. Una tarea titánica y de hormiga que sabemos va a encarar el "semillerense" Eligio con la dedicación, responsabilidad y constancia que le caracteriza.
En hora buena, en este marzo húmedo, fresco, atípico de brisas decembrinas, y calores ausentes, tenemos nuevo Cronista Oficial. Saludos Don Eligio González, profesor, periodista. El reto está abierto. La ciudad, el municipio, las parroquias, están hambrientas de que ese movimiento de la crónica menuda, antigua, fresca, reciente, se haga viva en la memoria de todos, en especial de nuestros muchachos, lamentablemente hoy perdidos muchos de ellos en los recovecos de las selfies, las redes que enredan, la incomunicación disfrazada de comunicación, la manipulación informativa, la censura velada, la superficialidad y la virtualidad vacía de instagranes, trinos, chirridos, memes,  libros de cara y movimientos compulsivos. Saludos  al nuevo Cronista: "In bono tempore, annales, salutem Eligio ".

miércoles, 16 de marzo de 2022

Marzo lluvioso, húmedo y "frio" del 2022. Desde el 2020 sigue ausente la temporada de sequía en Upata

Paisaje silvestre de Upata a finales de febrero del 2022 en horas de la mañana, destaca el inusual verdor de estos ecosistemas en un mes que tradicionalmente es de sequía intensa.

Comenzando el mes de marzo del 2022 y después de una tarde lluvisoa la neblina adorna la línea de cima de la serranía de  La Viuda.

En las colinas circundantes al este de Upata, los bosques y sabanas se exhiben frondosas y verdes, ante la ausencia de lo que acá en nuestro país llamamos "verano", o más propiamente temperada de sequía, que normalmente se extiende con mayor intensidad de enero a abril en el territorio nacional y norte de Guayana.

Por segundo año consecutivo hemos sido testigos en Upata y prácticamente toda la región guayanesa de condiciones climáticas excepcionales, debido a incesantes lluvias que sin reposo mantienen la humedad en nuestros ecosistemas, los tiempos nublados y frescas las temperaturas (frías como solemos decir los que somos de tierras calientes de trópico).  

Como consecuencia de este ciclo de lluviosidad continua y extrema nuestros campos y zonas silvestres, bosques y sabanas, siguen conservando en su mayor parte el verdor propio de la temporada de lluvias.
Tal fenómeno se presenta en Upata desde mayo del 2020 y se sigue extendiendo hasta esta primera quincena de marzo del 2022. Tan solo un  mes rompió este ciclo de lluvia continúa, que fue septiembre del año pasado, cuando durante 25 días, no hubo precipitaciones en la ciudad. El resto de los meses las lluvias y la humedad han sido permanentes, con muy cortos ciclos de alta insolación o cielos despejados.